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Lalala ~~
La skin ha sido codificada y maquetada por Odxy para el foro NaruSaku. Las imágenes usadas no nos pertenecen, han sido realizadas por diversos artistas y las diseñadoras solo las han editado. Agradecimientos a todo el grupo de diseño por las nuevas imágenes utilizadas. También a LaufeysonSister y Pyrite Wolf de OSC porque sin sus tutoriales la mitad de las cosas que se han hecho en este foro no habrían sido posible.

• The Moon (+13)

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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por marifa el Vie Nov 02, 2012 7:53 am

EPISODIO IX

¡Yo te amo, yo te amo!


Aunque grito fuerte, aunque mi corazón llama con voz ronca.
Y solo grito tú nombre, lo hago entre lágrimas. Mientras te grabo en mi corazón.
Incluso si estas en el final del mundo, tú eres alguien que no olvidaré.
K-Will • You are love


• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


-Por favor déme una copa de vino-
-¿Qué pasa? ¿Sucedió algo?-
-Dicen que los impuestos se van a incrementar de nuevo-
-¿Qué? ¡Esos cabrones!-
-Lo peor es que todos irán a caer a manos de la familia Hyuga-
-¡Mierda! Para empeorar las cosas parece que la hija de los Haruno, no podrá volver a palacio-
-¿Y eso por qué?-
-Todos en el reino están esperando su muerte. Se esta comenzando a elegir una nueva princesa heredera-

Sasuke desvío los ojos hacia el grupo de hombres que hablaban unas tres mesas lejos de él. A su alrededor estaban las montañas y un viejo camino usado por los viajantes. Durante días estuvo recorriendo los pueblos vecinos de Konoha, lo suficientemente lejos para no ver a ningún conocido, pero lo bastante cerca para conocer las noticias de Palacio.

Se levanto de golpe, empujando la botella de vino que cayo al suelo. En cinco largos pasos ya estaba al lado de los hombres y tomaba del cuello de sus ropas el último que escucho hablar.

-¿La esposa del Príncipe Heredero ha sido cambiada?- pregunto.
-¿Quién eres?-

Miró al hombre impresionado, quien asentía con su cabeza indicando la veracidad de la situación. Tomo la bolsa de tela que llevaba colgada de la cintura y saco tres monedas de oro que tiro sobre la mesa abandonada. Intento no creer en nada y se dedico a correr. Tomo al caballo por las riendas y cabalgo. Tuvo ganas de volver rápido a Konoha, llegar a casa de los Haruno y decirle a ella que estaría ahí, a su lado, esperando, apoyándola. –“Sakura no te mueras”- pensó.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Kizashi llego al cuarto de su hijo y palmeo dos veces su hombro. Sai estaba igual de destrozado que sus padres. Paso a su lado, hasta quedar frente a él, sin voltear le hablo.

-Tendrás que irte-
-¿Por qué me pide eso padre?-
-Vete a casa de tú tío y evita enfermarte-
-¡Padre!-
-Eres el hijo mayor de esta familia y sirves a Palacio-
-Sakura esta luchando ¿Cómo me pide dejarla sola?-
-Vete-
-No sin antes saber que tipo de enfermedad tiene mi hermana-
-Obedece hijo, tú aquí no puedes hacer nada-
-Pero mi deber…-
-Tú deber es proteger a Konoha, al Príncipe, a tú hermana. Pero si enfermas…-

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Aquella noche, Sakura no pudo controlar el dolor que había soportado por semanas, quizás no hubiese querido preocupar a su familia de más. La muerte parecía cercana y su encuentro inevitable. Pero en ese instante, su cuerpo traiciono a su mente y las convulsiones se apoderaron de el, como campanillas a merced de un fuerte viento.

La miró con miedo y por primera vez en la vida, sintió que le perdería. Quizás si ella no fuese la madre y ella la hija podría manejar con menos angustia aquella situación. Pero no era el caso, Mebuki tomo a la joven gentilmente en sus brazos y acompaño su dolor con sus lágrimas. Acerco el pálido cuerpo al suyo, para darle calor y reconfortarla.

Kizashi Haruno escucho a lo lejos las súplicas regaladas al cielo, los sollozos desconsolados de su esposa lo guiaron hasta la habitación. Corrió al lado de las mujeres y arrebato a su hija de los brazos de su madre. Sintió un egoísta alivio cuando la escucho gimotear de dolor, aún seguía con vida. Cuanto se arrepentiría de verla emanar de su boca cascadas de sangre, cubriendo de rojo color las sabanas que le abrigaban.

Su esposa le tomo la mano y él le miro. Sus ojos estaban humedecidos -¿Qué vamos a hacer?- le pregunto la mujer. Antes de decir palabra alguna, Kizashi recordó a la sacerdotisa que le había visitado.

-Hay que cortar el hechizo mágico- dijo Chiyo.
-¿Estas diciendo que hay que terminar con su vida?-
-Es la única manera para llevar lejos el hechizo-
-Sino…-
-Sino, ella seguirá sufriendo aún después de muerta, su alma jamás descansaría en paz-
-Solo responda una última pregunta-
-Por favor…-
-¿Si ella toma esa medicina, en verdad morirá sin ningún dolor?-
-Así es señor-
-¿Podrá morir en paz por haberse liberado de esa magia?
-Le prometo eso. Señor Haruno, la niña tiene una muerte segura, lo mejor que podría hacer es liberarla de tanto sufrimiento-

La mujer, sabía que había cometido un grave pecado contra aquella muchacha, contra los deseos del cielo. Lo mínimo que podría hacer era aliviar su dolor. Tendría que pagar este error en esta y su próxima vida.

Camino hacia su despacho, hasta encontrarse con el paquete que la vieja Chiyo le había dado. Se sentó sobre la almohada y cruzo las piernas, dejando sus tobillos debajo de los muslos, sus antebrazos se apoyaban en sus rodillas. Estuvo en aquella posición por largas horas, contemplando, analizando.

Mebuki, arreglo rápidamente sus ropas y salio de la habitación. Al llegar a la puerta miro a su esposo en el jardín delantero. Estaba de cuclillas sobre el arenoso suelo, un pequeño abanico avivaba el fuego que calentaba una pequeña cacerola, con varias hierbas y agua en su interior.

-Esposo que hace aquí tan temprano. Ha estado toda la noche cuidando de Sakura-
-No pasa nada-
-Déjamelo a mí, ve y descansa-
-Yo haré esto. Además estás muy débil, hoy cuidare de Sakura. Ve a la cama-
-Kizashi, vamos dámelo-
-Quiero hacer esto por mi hija.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Su cuerpo se sentía pesado y no le obedecía. Con dificultad salio del abrigo que le conferían las mantas y se arrastro por el suelo. Sus dedos se deslizaron por las maderas del mueble a su lado, hasta llegar a la aldaba que pudo tomar y tirar de ella. Saco de allí papel, tinta y pluma. Si los cielos le habían conferido un destino tan corto, quizás le regalarían la fuerza y el tiempo suficiente para trazar unas cuantas letras. Sus manos temblorosas tomaron el delgado pincel –“Príncipe Heredero, escribí esta carta con la poca fuerza que me queda dentro de mi…”-

Naruto despertó, seguramente fue aquella furtiva y húmeda lágrima recorriendo su mejilla. O la presión en el pecho, que le indicaba que algo malo sucedería, muy pronto. Se sentó y sintió un frío recorrer su espalda, miro hacia atrás. Allí estaba ella, su pequeña. Sonrío al verla con las mejillas rosadas y con ojos brillantes.

-Sakura-
Ella le miro y regalo una suave sonrisa.
-¿Estas mejor ahora?- pregunto emocionado.
-Príncipe Heredero- le llamo –Sabe… ¿porque le escribí una carta?-
-Para disculparte-
-En realidad, quería que se recordara de mí. Así tendría curiosidad y quizás me respondería-
-Quiere decir, que estabas esperando por mi respuesta-
Ella le miro y asintió sonriendo. Avergonzado miro al suelo dibujando una curva en sus labios, rasco su nuca.
-Debiste habérmelo dicho. Ni siquiera me di cuenta, creí que estabas evitándome…-
-Príncipe Heredero- le interrumpió.
Le miro formal y doblo sus rodillas hasta tocar el piso de madera, agacho su cabeza y observo hacia abajo. Le estaba entregando sus respetos. Él estaba confundido.
-Por favor, permanezca saludable- dijo Sakura.

Naruto despertó con las lágrimas goteando de sus ojos. Había tenido un sueño extraño, y no quería creer lo que este significaba. Miró hacia atrás, pero ella no estaba.

Dobló el papel lo mejor que pudo y empujo su cuerpo por el piso hasta llegar a una caja de madera, allí lo guardaría. Con la fuerza abandonando su cuerpo, apenas pudo recostarse sobre los futones. Cansada miro al techo de su habitación y robo grandes bocanadas de aire, sin resultado. Se dio cuenta, no le quedaba mucho tiempo en este mundo. Cerró los ojos y durmió.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Kizashi sintió la áspera madera en las yemas de sus dedos al abrir la puerta del cuarto de su hija. Entró lentamente, sin ningún esfuerzo, quizás retrasando el encuentro con Sakura, buscando fuerzas esas que nunca llegaron. Llevaba consigo una bandeja, sobre esta una pañuelo y una taza con un líquido castaño. Se sentó a su lado con pesadez y la observo por largo rato.

-Sakura- le llamo –Sakura, despierta-
La niña abrió los ojos y miro a su padre. Haruno tomo la taza a su lado y la observo un rato entre sus manos.
-Es hora de tú medicina-
La joven le hecho un vistazo y luego se dirigió a los ojos de su padre. El quito la mirada y sonrío.
-La medicina esta muy caliente. Vamos a enfriarla un poco-
Extiendo su dedo meñique, lo introdujo en el brebaje. Pequeñas olas circulares fueron formadas en la medicina.
-Sakura, lo siento por todo este tiempo. Debí ser mejor padre- dijo arrepentido –Debí dejarte leer todo lo que quisieras y aprender todo lo que te gustaba. Que tonto soy-
-Papá-
Dijo lentamente, con tristeza y sin fuerza. Ambos lloraban, sin proponérselo estaban despidiéndose.
-Dame, la medicina. La beberé…-
Su padre le miro, asombrado, asustado quizás.
-…la medicina, ya no quiero sentirme enferma-
Dudo unos minutos, jugo con sus dedos sobre el frasco. Dejo la taza al lado y tomo a su hija en brazos, la jalo hacia si, recostándola en su pecho. Le acaricio. Regalándole una sonrisa, tomo la pócima entre sus temblorosas manos y la dirigió a los labios secos de su hija. Ella bebió.
-¿Esta amarga la medicina?-
-Está amarga, muy amarga-
Ninguno de los dos pudo reprimir las lágrimas y los aullidos de dolor. Dejo el resto de la medicina sobre la bandeja y profundizo el abrazo ofrecido a su pequeño ángel.
-Mi Sakura, te abrazare hasta que caigas dormida- prometió.
-Si- dijo sin fuerza –Me gusta el olor que viene de papá-
-Muy bien, duerme pacíficamente entre mis brazos-
La abrazo, con fuerza, con dolor. Descubrió el adorno de cabello que tenia entre sus ropas y jalo de el. Ella lo tomo entre sus manos.
-Quiero abrazar esto hasta dormirme- le indico –Déjame hacer eso-
-Sakura-
-Papá, tengo sueño. Quiero dormir…-
Un suspiro corto se escucho de la joven. Suavemente unas últimas lágrimas bajaban por su pálido rostro.
-Sakura- exclamo con dolor –“Perdona a tú padre, pronto te acompañare”-

Kizashi Haruno, rodeaba a su hija con fuerza. Le amaba, desde el primer momento que vio sus ojos verdes abrirse. Le exasperaba su personalidad que atribuía más a la de un jovencito que a la de una dama, pero se sentía tan orgulloso de saber que tenía una hija inteligente y educada. Recordó las veces que le castigaba por leer libros que eran exclusivos para los nobles. Cuantas veces le invitaba a ser como su madre y cuantas otras ella le expresó que quería ser como él. Su pequeña, solo deseaba aliviar su dolor.

La presión entre sus cuerpos se aflojo, se temió lo peor, miro a Sakura preocupado. El prendedor callo aún lado, se separo un poco de su hija y su cabeza se balanceo.

-Sakura, Sakura, Sakura- grito.

Le volvió a abrazar gritando su nombre. Lo entendió cuando reviso su cuerpo, comprendió que el alma de la hija a quien tanto amaba, se había marchado. Los gritos de agonía del padre llamaron de inmediato a Mebuki Haruno, entro al cuarto y callo al suelo de la impresión, gateo hasta el lado de su marido e hija. La tomo por el rostro y le pidió despertar, sabiendo que aquello no era posible, se la arrebato de su padre de los brazos y lloro.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


-Dijeron que ella murió pacíficamente. Como si estuviera durmiendo en los brazos de su padre. Su funeral será el día después de mañana-

Comento Kakashi, con paciencia y respeto. Aquella noticia destrozaría a su joven amo. Sin embargo, el Príncipe Heredero estaba preocupadamente tranquilo. Miro a Kakashi a los ojos, era imposible, tendría que ser una mentira.

Sin decir palabra se levanto de su asiento, tambaleo un poco, sus rodillas parecían no poder aguantar el peso de su cuerpo y camino hasta la salida de sus aposentos. Recorrió por los pasillos y busco escapar de palacio. Sus iris se miraban diferentes, una parte de su alma había muerto con la niña, quizás jamás volverían a brillar igual.

-Príncipe Heredero, no puede hacer eso- le indicaron los guardas –Por orden de la Reina Madre, deberá permanecer en sus aposentos todo el día de hoy-

De nuevo las murallas impenetrables le impidieron el paso. Forcejeo con los hombres, y grito que lo dejaran pasar, rogó que lo soltaran.

-Tengo algo que me queda por decir a mi princesa- grito –Sakura, mi Sakura- lloró.

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Hola. ¿Todo bien?

Ufff, espero que este episodio no me haya quedado tan mal, se que no avanzo casi nada en la trama, pero creo que tenía que darle las suficientes líneas, a lo que ya era inevitable y que desde mi perspectiva es importante en la historia. A partir de aquí, las mentiras comienzan.

De nuevo y como siempre, les agradezco montones sus comentarios, me hacen feliz, muy feliz. Me voy despidiendo que por acá hace mucho frío y se me congelan los dedos.

• eliannar: Me encantan las historias trágicas, donde se sufre por conseguir el amor anhelado. Creo que por eso hago sufrir tanto a ese par, igual este fic esta basado en una historia bellísima que se llama La Luna que Abraza al Sol. Gracias por tus comentarios siempre me alegra poder leerlos.

• moi-06yoyo: Exacto como tú dices, ya ambos tienen el corazón del otro y no creo que nadie más entre por ahí. Será bueno ver sufrir a Sasuke e Hinata.

• cerezo en el viento: Gracias por leer la historia, ojala te haya gustado.

• mayasorita: Sabes, no creo que Neji entre en esta historia, ni se me había ocurrido, igual es el único Hyuga que me agrada. Si la Sakura sacerdotisa fue golpea y enviada al Palacio de la Luna. Perdón pero en este capítulo no hubo besito.

• Estefi chan: Hola, gracias por el comentario, Hinata creo que solo se guía por el amor propio y el deseo de tener a Naruto, esta un poquito mal de la cabeza, jajaja....

Nos leemos pronto. Se cuidan!!!
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por Estefi chan el Vie Nov 02, 2012 8:12 am

Muy buena conti !!! muy triste y trágico también Llorando , pobre Sakura al menos murió sin sufrir y sabiendo que Naruto la ama ....

De nuevo las murallas impenetrables le impidieron el paso. Forcejeo con los hombres, y grito que lo dejaran pasar, rogó que lo soltaran.

-Tengo algo que me queda por decir a mi princesa- grito –Sakura, mi Sakura- lloró.

Esta parte casi me hace llorar , pobre Naruto Llanto

Ahora creo que ya va empezar la historia de Sakura sacerdotiza ¿no?

Conti pronto !!!!
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por moi-06yoyo el Vie Nov 02, 2012 8:14 am

mmmmm si que sufren y que bien que en el corazón de los dos esta impregnado el otro y nada que sasuke y hinata se comienzan a interesar pero no saben lo que sienten jejej
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por eliannar el Vie Nov 02, 2012 8:28 am

Dios por que me haces sufrir tanto seguro piensa Naruto, me siento un poco triste por lo que tuvo que pasar Kizashi ver morir a tu propia hija y con tus propias manos para que deje de sufris es terrorifico, y como siento a Naruto esta desolado y no le dejan salir.
Sera que Sasuke viene a rescatar a Sakura?.
Pd: Me gustan los doramas Coreanos me vi tres Boys over flowers, Playful kiss y el tercero no me acuerdo, pero solo los vi por que eran basados en un manga.
y adoro a este chaval me gusta por que tiene cara angelical
Spoiler:
No te atormento más porque no puedo jeje, Espero la contiii
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por cerezo en el viento el Vie Nov 02, 2012 11:54 am

me sacaste las lagrimas muy bueno Onion TT
espero la conti
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por mayasorita el Sáb Nov 03, 2012 6:57 pm

por ke???!!! sakura.. nooo!!! Onion D: Onion TT
yo tambien me pondre a llorar con naruto
estuvo muy triste este capitulo la verdad
pero ya kiero ver como es ke sakura regresa de la muerte
y pss ni modo, nada de besos Sad .... bueno, continua pronto
por favor, espero conti anciosa!! Onion ok Onion bye
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por Estefi chan el Miér Nov 07, 2012 9:16 am

Para cuando la conti !!! porfa Onion TT
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por marifa el Jue Nov 15, 2012 7:47 am

CAPÍTULO X

Como si estuviese durmiendo

"Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor;
si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor."
Tácito.


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-En los brazos del Jefe de Eruditos… Como si estuviese durmiendo… Su Alteza…

Las últimas horas habían sido inconfundiblemente las más difíciles. Y es que, las heridas del corazón pueden llegar a cicatrizar con mayor lentitud cuando se es joven e inexperto, cuando nace un profundo y tierno amor, al corazón se le dificulta asimilar un adiós. El Príncipe Heredero sabía que, aunque no lo deseará, seguiría jugando al juego del olvido. Pero realmente no quería omitirla de sus pensamientos, eso jamás. Se había prometido añorarla cada día y en las noches entre las estrellas buscaría la más brillante para contarle de su vida. Su vida sin ella.

Recordaría cada pequeño verso contado, cada sonrisa ofrecida. El día que sin admitirlo le había entregado su corazón. Había prometido para si, ofrecerle cualquier deseo ¿Qué hubiese pedido? ahora no lo sabría. Pensaría en sus ojos verdes y el arco rosado de sus labios, temía si la vida sería capaz de arrebatarle esos recuerdos con el tiempo. Se había negado rotundamente a desenterrar de su alma, cada sentimiento, remembranza o deseo. Porque cada vez que cerrara sus ojos, lograría verle, regalándole sonrisas. Sabría que aunque la vida no les hubiese dejado estar juntos, y sus ojos ya no podrían encontrar los suyos, sería siempre la niña tonta de quien se enamoro.

-En la próxima vida.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


A Sakura la enterraron un viernes en la mañana, en una colina alejada de la ciudad de Konoha. El calor del sol era insoportable. La escena parecía distante, caótica y hasta incoherente. Largos y quejosos gritos de dolor se esparcían por el valle frente a ellos. Estaba muerta. Sobre el arenoso suelo cuatro hombres bajaban la incomoda caja de madera, hasta el oscuro y frío foso.

Apoyada en los pastos amarillentos, Mebuki Haruno le lloraba. Sai derrumbado en el suelo junto a su madre apoyaba sus manos sobre su espalda, su corazón incrédulo amenazaba con querer detenerse. Kizashi observaba la escena creyéndose culpable, y cierto modo lo era. Asesino de su propia hija, esas palabras retumbaban en su cabeza. Un gemido de dolor se escapo desde lo más profundo de su garganta.

La reseca tierra se abalanzo como cascadas sobre el ataúd ocultándolo. Un incesante galopar se unió al coro de sollozos. El relinchar del caballo le dio paso al correr desesperado del joven que callo de rodillas junto a la tumba. Una lágrima se asomo por su ojo derecho, para ser imitado por el izquierdo. Sasuke no llego a tiempo.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


La chica le miro expectante, su padre se dirigía hacia ella y aquello solo podría traer noticias favorables. Debía calmarse.
-¡Bienvenido Padre!- se acerco a él y bajo su cabeza.
-Parece que entrarás al palacio.
-¿Enserio?- una leve sonrisa se poso en sus labios.
-Si, dentro de cuatro años.
Hiashi Hyuga, dio media vuelta dejando a su hija tras de si. Una mueca de victoria se dibujo en su rostro.
-¡Ella murió!- grito la joven dudosa, mirando la ancha espalda de su progenitor –“¿Tú la mataste?”- pensó.
-Hoy… a ella la enterraron.
Contesto sin siquiera voltearse, desapareciendo entre los oscuros pasillos de su mansión.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Era una noche de luna nueva. La ausencia del astro sobre el oscuro cielo le ofrecía protagonismo a las centellantes estrellas. “Su ausencia me volverá un loco” pensó y una nueva asfixia de sensaciones se apoderó de su cuerpo. A pesar del poder en sus manos, había conocido la impotencia. Su incapacidad para protegerla lo perseguiría hasta sus últimos días. –“Sin importar lo que suceda, no se culpe Príncipe Heredero”-. La voz de su niña retumbo en sus recuerdos, trago las lágrimas que bajaban por su garganta.

Camino entre los pasillos del Palacio de Hanami, buscando asomos de recuerdos añorados. Encontró a Sasuke en el jardín interior, vestido de azul. Su cuerpo parecía estar tenso, miraba al adoquinado perdido entre sus pensamientos, su mano derecha empuñaba una larga katana.

Se acerco a su lado y este ni siquiera noto su presencia, hasta que Naruto garraspo sus cuerdas bocales. Sasuke guardo su espada. Desvío los ojos a él, los que estaban fijos en los suyos, pero a diferencia del pasado se miraban marchitos, se habían apagado. No solo era eso, algo entre aquellos dos jóvenes era distinto, se deslumbro un cambio.

-¡Sasuke!
Naruto había intentando que su voz saliera lo suficientemente amena, pero había sido imposible.
-¿Cómo esta Sai?- pregunto al joven frente a él –Esa niña… el último adiós de la Princesa Heredera- dijo casi llorando -¿La pudiste ver?
-¿Por qué quieres saber? – recrimino.
Su tono de voz era agresivo. Aquel hombre frente a él, siempre correcto y educado. Estaba quizás enojado. Naruto noto como sus puños se tensaron y el ambiente entre ellos ser tornaba pesado. Peor aún, fue cuando noto que aquellos negros orbes le miraban con resentimiento.
-¿Tiene el derecho de preguntar Su Alteza?- alzo su voz -¿Hizo algo por ella?
-¡Sasuke!
-¿Cuándo fue sacada del palacio como criminal, que fue lo hizo Su Majestad?
El pelinegro estaba haciendo las preguntas más dolorosas, y el Príncipe Heredero deseaba evadirlas. Pero, parecía ser dueño de la razón ¿Había abandonado la oportunidad de poder rescatarla?
-¿Cuándo estaba al borde de la vida y la muerte, que fue lo que hizo Su Majestad?
El Uchiha, quizás no media sus palabras. Pero, el dolor que causaba en su corazón no dejaba que concordaran con el sentido común. Naruto no solo estaba confundido con la actitud de su amigo, un inicio de exasperación se estaba precipitando en su cuerpo.
-Por favor para…
-¿Cuándo esa niña era enterrada en la fría tierra?- dijo con fuerza -¿Qué hiciste Su Majestad?
Las lágrimas que había derramado se secaron para darle paso a la rabia. Naruto trago en seco y expandió su pecho en una gran inhalación.
-Mientras que el padre y el hermano de esa niña, se les esta discutiendo un potencial destierro. ¿Qué esta haciendo Su Majestad?
-¡Sasuke!- grito con fuerza.
-Tú eres Su Alteza- le dijo con odio –Aquel quien ha tenido todo-
Los ojos de Naruto se abrieron en demasía, al ver la hostilidad que no conocía tenía guardado el Uchiha en su interior.
-Tú padre es el Rey, tienes la lealtad de todo el parlamento, la gente del pueblo daría su vida por ti sin pensarlo, tienes riquezas y abundancia. Alguna vez has visto el sufrimiento de la aldea fuera de estas paredes, sabes lo que es morir de hambre o ver como la vida se te escapa de las manos sin poder hacer nada.
El puño de Naruto se abalanzo sobre el rostro del Uchiha, un hilo delgado de sangre salio de su boca hasta caer sobre su ropa.
-Supongo que esto es lo mejor que puedes hacer.
Dijo el Uchiha, limpiando el flujo rojo que se apoderaba de su perfil. Sus ojos parecieron tornarse carmesí y antes de que Naruto pudiera recriminar su actitud se esfumó del lugar.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


En la confabulación de la noche, el terror y la complicidad se unían al sonido del metal contra la tierra siendo escarbada. Como si su propia vida dependiese de eso, un hombre retiraba rápidamente la arena lanzada sobre el ataúd, apenas hace unas horas. Chiyo le miraba preocupada, en su mano tomaba una antorcha, que apenas iluminaba la inmensa penumbra.

-Pronto los efectos de la médica desaparecerán- Chiyo miro inquietada al hombre.

Sakura abordaba su viaje al mundo de los muertos, se había subido al bote que la llevaría al inframundo. Su destino era incierto, quizás el cielo o el infierno. Diviso las puertas que la conducirían a su próxima posada. Extendió sus brazos para abrir las, pero enormes retumbos le impidieron su cometido. Una fuerza la paro de golpe y la lanzo lejos de ellas.

La joven de cabellos rosados, abrió sus parpados y solo pudo divisar oscuridad. Alzo sus manos y sintió la áspera madera en sus yemas. Una extraña impotencia se apodero de si misma, comprendió como su alma sería arrebatada nuevamente de su cuerpo, si no salía de allí. Había desesperación en sus movimientos, sus uñas rasparon la paredes y el pesimismo la condujeron a golpearlas. El aire comenzó a faltar, acaso los cielos serían tan injustos de matarle dos veces.

-“Padre, Madre”- pensó –“Hermano”- cerro sus ojos –“Su Alteza”

Una pequeña luz se coló sobre las hendijas de los maderos, el oxígeno que entro le dieron las suficientes fuerzas para abrir los ojos unos segundos, para luego volver a cerrarlos. Las imágenes de los últimos meses aparecieron en su memoria. Las risas y los llantos vividos se borraban.

Se despertó en la madrugada con los primeros rayos del sol, un dolor punzante se extendía en su cabeza. Coloco su mano sobre ella para notar que estaba magníficamente peinada. Se sentó sobre sus muslos y noto las finas ropas. Miro a su alrededor intentando reconocer lo que había, un sonido a su derecha llamo su atención. Detrás de la puerta a su costado, una mujer entraba a la habitación, era mayor de cabellos platas.

-¿Quién es usted?- pregunto la joven -¿Dónde estoy? ¿Quién soy?-
Las manos de Sakura comenzaron a temblar. No entendía su propia situación, debería llorar o buscar explicaciones. Quizás escapar. Percibió como la mujer le miro impresionada, sintió aún más miedo.
-Señorita ¿No recuerda nada?
Sakura apretó con sus puños la falda y miro al suelo de un lado a otro intentando recordar. Pero todo estaba en blanco. Un fuerte escalofrío subió de sus piernas hasta su cabeza. Negó con ella.
-¿Conoce usted algo de mi pasado?- La mujer asintió.
-Usted es hija de una esclava.
-“Esclava…”- pensó –¿Y el resto de mi familia?
-A su Padre, jamás lo conoció- le indico –Nunca tuvo hermanos.
-Entonces yo…
-Usted tiene poderes que desconoce- le revelo –Estuvo inconciente en un ritual espiritual para manejar su poder. Gracias a los cielos ha despertado.
-No entiendo.
-En el momento que ellos han aceptado su cuerpo, le fue arrebatada la memoria.
-Yo…
-Si se pregunta por sus ropas, es porque el ritual los ameritaba. Tanto su padre como su madre la han abandonado.
-Mi familia… mi familia. ¿Dónde esta?
-No lo sé, usted ha estado vagando por las calles y dentro de su mirada fue cuando note el aura espiritual anormal y por ello realice el ritual.
-¿Estaba… abandonada?- pregunto –Ellos sabían que tenía poderes espirituales y por eso me abandonaron.
-Debido a que usted ha sido elegida por los dioses lo mejor es olvidar el pasado.
Se acuclillo a su lado y tomo sus manos, las que estaban frías. -Señorita hay que ser fuerte, yo no podré estar a su lado. A partir de ahora, tendrá que buscar su propio destino.- “Lo siento Princesa es la única manera que tengo de protegerla”- pensó.

Dejo a su lado una bolsa roja, con las suficientes monedas para sobrevivir por dos o tres semanas.

-Adiós. Espero que tengas una buena vida señorita. Y cuando nos volvamos a ver pueda notar una sonrisa en su rostro.


Desde que la luna se ocultó, la oscuridad de este país crecerá aún más. Sin embargo, si esta crece luego menguara. Y si esto se calma, crecerá otra vez. Así es la luna. Un día, todo volverá a su estado original.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Gracias por sus comentarios. En verdad perdón, pero estas últimas semanas han estado de locos. Se cuidan mucho. Nos leemos!!
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por cerezo en el viento el Jue Nov 15, 2012 8:46 am

SSII valia la pena no estar estudiando la conti esta genial escribiste algo sobre el futuro Onion *o*
era una droga yo e escuchado de una que asi funciona Onion ._.
espero conti siiiiiiiiiiii
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por Estefi chan el Vie Nov 16, 2012 7:34 am

Me encantó la conti !!! Sakura no está muerta que felicidad Genial

Ahora solo falta que Naruto lo sepa , aunque seguro falta mucho para eso aún así espero el NS xDD

conti pronto !!!
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por eliannar el Vie Nov 16, 2012 11:13 am

Un reaccion muy peligrosa la de Sasuke y estaba muy furioso con razón, los padres de Sakura fuerón desterrados, Toda la familia de Sakura sufriendo, Kizashi lo pasa peor se culpa por su supuesta muerte. Me pregunto que le hizo a Chiyo cambiar de opinión será que vió algo en el futuro por eso dijo que se volverián a ver. Ay Naruto se te desgarra el corazón para colmo pierdes un amigo.
Creo que ahora comenzará en el tiempo real espero anciosa la conti que este capitulo estubo bien hecho y fué excelente.
Nos leeremos

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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por mayasorita el Vie Nov 16, 2012 4:04 pm

ooohhhh con que asi fue!! Onion ._.
por favor, que va a pasar con todos ellos
en que momento sabra naruto ke ella esta vivia
se encontrara con sasuke??
tantas cosas por saber, por favor
sube capitulo pronto!!!! Onion ok Onion bye
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por marifa el Sáb Nov 17, 2012 4:16 am

CAPÍTULO XI

Florecimiento

Esto cada vez es más fuerte, me sumerge en la nostalgia
¿No podría regresar en el tiempo? De regreso al momento
en el que me diste un abrazo.
The moon that embraces the sun


• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Pequeñas vasijas guardaban recelosas, los colores que pintarían la suave piel de la joven. Delicados pinceles se posaron en sus labios y sus mejillas se tornaron de un rosa brillante. Su largo cabello fue dedicadamente peinado y adornado. Finas ropas se posaron sobre su cuerpo.

-¡Oh Dios! Parece que ha caído un ángel del cielo. Hija, aunque hemos sufrido muchas dificultades antes de la ceremonia real. Al fin eres la Princesa Heredera-
-Madre.
-Cuando entres al palacio debes recordar que esta posición siempre ha sido tuya. No estas sustituyendo, solo tomando lo que originalmente estaba en tú poder.
-Así será. Desde hoy no habrá debilidad en mis palabras, ni mis acciones. Ahora nadie será capaz de tomar mi posición.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Una multitud de nobles se reunieron en la plazoleta frente al Palacio de la Corte. El último en entrar tenía los cabellos rubios, miro a la multitud expectante y bajo las cinco gradas hasta caminar sobre los adoquines, entre los hombres y mujeres de castillo. Sus ropas eran negras, bordados dorados con retazos naranjas adornaban sus hombros dibujando lo que parecía ser un zorro, una gruesa y roja tela le servía de cinturón, todo aquello se ajustaban perfectamente en su cuerpo. Su figura un poco más madura que hace cuatro años atrás, parecía iluminada casi mágicamente. El viento sacudía sus vestidos.

Cuando se detuvo, cerca de su prometida, los súbditos se arrodillaron y sus manos se posaron en el suelo. Exceptuando los guardas de palacio y las sacerdotisas que miraban a lo lejos. Observo a sus padres el Rey Minato y la Reina Kushina. Su cuerpo se derrumbo y se hinco, más parecía una súplica que una reverencia. Alzo sus manos cruzándolas frente a su rostro quedando oculto tras ellas, para luego bajarlas cerca de sus rodillas. Dos veces bajo y subió su cabeza junto con su torso, sus ojos se cerraron y su frente se arrugo. Suspiro.

Ya estando en pie, miro al cielo oscurecido por las nubes grises. De inmediato, comenzó una suave llovizna, como si el clima fuese cómplice de sus sentimientos. Sus ojos igualmente se mojaron. Sonrío, con una expresión sincera.

-Su Alteza por favor suba la cortina.

Hinata giro su cabeza a la izquierda, le miro deleitada. En medio de ambos había un palanquín adornado exquisitamente, aquel carruaje de madera era necesario para el ritual de la boda. A pesar de las palabras expresadas, Naruto no escucho o no lo quiso hacer. Saco su mano oculta en sus ropas y extendió la palma abierta al cielo hasta que esta se mojo con pequeñas gotas, un intruso pétalo de cerezo cayo sobre ella.

-Príncipe, levante la cortina, así la princesa podrá subir al palanquín.

Sus ojos cayeron hasta el objeto que se poso en su mano, pequeño y delicado. Sus orbes se tornaron rojos y se empañaron con agua salina. -“Tú nombre es Sakura ¿Significa flor de cerezo? Es un hermoso nombre”- recordó.

Las lágrimas silenciosas por fin salieron de sus ojos. Hinata le miro confundida y busco lo que su futuro esposo hallaba fascinante en el cielo, quizás era ver la lluvia caer.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Dos años más, el mismo cielo, igual sol, idéntica luna. La misma primavera floreciente, los mismos pétalos rosas cayendo en sus manos. Era un poco más hombre, más experimentado, más alto. Su padre había muerto y a diferencia de hacia algunos años, ahora no era más el príncipe. Actualmente era el Rey.

-Su Alteza. Debería de volver al salón de lectura. ¿Desea algo de tomar? ¿Quizás té o vino?
-Kakashi.
-Si su Majestad.
-Tú siempre hablas demasiado.
-Sin embargo, ya es hora del banquete…
-Dile a los oficiales de la corte que salgan.
-¿Por qué habrían de salir?
-El clima es genial y la vista hermosa.

Dio un gran suspiro y miro a su alrededor, los árboles estaban pintados de un rosa brillante y lluvias repentinas de flores se recreaban de cuando en cuando, siempre que el viento se arriesgaba a jugar.

Una repentina sensación se apodero de si. Sintió como su pecho se comprimía, con fuerza poso su mano en el, a manera de menguar el dolor. Se tambaleo un poco cuando por un momento el vigor le abandono, cerró los ojos. Los abrió, para mirar a los oficiales acercase, se incorporo con dificultad y les sonrío caminando hacia ellos.

-Oficiales.
-Su Majestad- dijeron los cuatro hombres al unísono.
-Perfecto. Estaba ansioso por verlos.
La sonrisa que tenía dibujada en su rostro se transformo en una terrible mueca de enojo. Miro a su lado e índico con la mirada que le siguieran. Siendo escoltado por los hombres llegaron hasta los Archivos de la Corte. Estando allí abrió las puertas con violencia, que rebotaron contra las paredes, una vez dentro se dirigió hacia los estantes llenos de documentos. Sobre el suelo en una pequeña caja de madera, estaba lo que buscaba. La tomo y abrió.
-Su Alteza, usted no puede hacer eso- Explico uno de los encargados del lugar.
Naruto, ignorando las palabras, saco algunos rollos para dejarlos tirados en una mesa. Encontró el que buscaba. Lo extendió y leyó los kanji en el.
-La gente que fue sometida a labores forzadas, no tenía ropa que ponerse, ni comida. Ellos apenas lograron sobrevivir. Pero había algunos casos en que ellos se congelaban hasta morir.
Se volteo a ver los hombres y sonrío. Tiro al suelo el que tenía en mano y tomo uno más.
-Préstamos injustos fueron dados. Al exigirse el pago excesivo de intereses los que no pudieron pagar se les quitaron sus tierras y sus hijas fueron tomadas como concubinas.
El sarcasmo con el que leía cada una de las palabras era asombroso, el arco de su boca mostraba una sonrisa de incredulidad. Tiro el documento en los pies de sus subalternos y miro a los hombres, esta vez con fuego en los ojos.
-¿Acaso tienen más poder que el Rey? Ahora entiendo porque esto no me fue reportado.
En un movimiento instintivo los hombres dieron un paso hacia atrás, por el temor que influía el Rey en ellos. Todos, exceptuando a Hiashi Hyuga. Continúo leyendo.
-Este de aquí es sobre los sobornos hechos por el Oficial de la Corte Hizashi para obtener una posición en la oficina real. ¿Hiashi Hyuga, no es acaso este hombre tú hermano?
-Son calumnias Su Majestad- dijo serenamente.
Miro los hombres de arriba abajo y continúo leyendo los rollos, uno tras otro informaban de las atrocidades, escándalos, estafas y comercio ilegal. En su mayoría, altos jerarcas del gobierno.
-Acaso estos documentos no son importantes. Sin embargo ¿Por qué estos no me fueron notificados?
Su voz se torno grave y la exigencia en sus palabras provoco que los hombres se miraran los unos a los otros.
-Su Majestad, son documentos sin importancia. Nosotros nos íbamos a encargar de ellos en el momento adecuado.
-¿Quién dijo que estos son asuntos sin importancia? ¿Y quién te ordeno a ti juzgar el dolor del pueblo? Ustedes, no lo entienden. No vuelvan a cortar mi comunicación con la gente de Konoha.
Les miro con odio, tiro la caja con los documentos que aún quedaban sobre la mesa al suelo, creando un mar de papeles. Salio del lugar, golpeando los hombros de sus súbditos.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


-Ya es todo un hombre- dijo Izumo Kamizuki –Pareciera que fue ayer cuando solo seguía las ordenes de la Reina Madre.
-Estábamos preocupados porque era débil, pero parece que estábamos equivocados. Está lleno de energía- menciono Kotetsu Hagane.
-Te equivocas. Aún no ha usado esa “energía” para compartir la cama con la Reina- Izumo toco el hombro de Kotetsu con una sonrisa de burla y complicidad –Una cosa es segura, él se niega a consumar su matrimonio con la Reina por fingir una enfermedad.
El hombre se tapo la boca y con miedo miro a Hiashi Hyuga quien se llevaba a los labios una taza de té. Ambos se miraron e Izumo sintió un escalofrío.
-Él no esta fingiendo una enfermedad. A pesar que ha intentado ocultarlo en varias ocasiones. Acaso no le han visto la cara, últimamente esta pálido –aseguro Iruka Umino –Lo conozco desde niño ese no es su color.
-Entonces, vamos a enviarlo a algún lugar lejos para que recupere su salud- recomendó Izumo -Yo me encargo del palacio.
Los hombres rieron ante el comentario de Izumo Kamizuki, el cual se sintió ofendido. Su puesto en la corte fue dado gracias a su influencia familiar y no justamente por su inteligencia. Aunque este lo negaba.
-Realmente no conoce a su Majestad. Hace un momento se llevo todos los documentos que teníamos para leerlos en una sola noche. Míralo así, preferiría dejar un gato cuidar de un pez que dejar a Izumo cuidar el palacio- menciono Iruka con arrogancia.
-¿Qué estas diciendo?- grito Izumo.
-No es mala idea. Claro que no serías tú –menciono Kotetsu señalando a Izumo -Pero nos daría la oportunidad de resolver secretamente la construcción del Puente del Cielo y la Tierra.
-Si se pone la correa muy apretada al perro que se cría se volverá perverso- dijo Hiashi –De vez en cuando, se necesita aflorar la correa así el perro obedecerá al dueño-

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


-¿Qué estas diciendo?
-Todo es mi culpa. En verdad lo siento.
-¿Cómo dices que es tú culpa Hinata?- dijo Kushina –Debido a la enfermedad de mi hijo, has pasado muchas noches sola.
-No. Es mi culpa por no ser una buena esposa.
La joven miro a su suegra y a la Reina Madre, estaba llorando. Negó con la cabeza. Miro de reojo a Naruto que también estaba en la estancia.
-¡Oh querida! Eres tan infeliz- dijo la Reina Madre, quito la mirada de la joven para echar un vistazo a su nieto, quien observaba al suelo despreocupado –Su Majestad, debe cuidar bien de su salud y además procurar el nacimiento de un heredero ¿No es acaso su deber?
Naruto desvío su cansada mirada a su abuela y dejando el peso de su cabeza sobre su mano, le miro por un largo rato.
-Sin embargo, los cielos deciden eso- expresó Naruto.
-Necesita hacer un esfuerzo- le dijo con una sonrisa tomando su mano amorosamente –Tanto Hiashi como yo, nos hemos esforzado mucho ¿No es nuestro deber reprenderte?
-Dejar mis deberes a otros, es una forma también de descuidar mi reino. No sé si tenga ganas de obedecer tus órdenes.
La mujer soltó a su nieto y se levanto de golpe de su asiento. Miro a Naruto desde arriba.
-Si continúa negándose a mi petición, entonces no tengo otra opción- le dijo la Reina Madre -¡Dama de la Corte! Empezando desde hoy, no me traigas comida.
-¡Reina Madre!- gritaron las mujeres al unísono.
-Su Majestad no entiende los sentimientos de su abuela. Así que, ¿Para que debo seguir viviendo, si soy tan inútil? Empezando desde hoy no comeré y contare los días hasta mi muerte.
-Suegra ¿Porqué esta haciendo esto?
-Abuela, usted no debe. Por favor piénselo mejor.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Habían pasado un par de horas desde que la Reina Madre había decidido sacrificarse por el bien de su familia y del Reino. Su nieto realmente le preocupaba poco la suerte de su abuela, sería un dolor menos de cabeza. Trato de convencerse con esa idea, pero “por los Cielos” tenía su sangre.

Su madre, pidió permiso para entrar a sus aposentos y se acerco a su hijo con un rostro de preocupación.

-Hijo, se que tú abuela no es perfecta ¿Pero enserio dejaras que muera de hambre?
-Esa es su decisión y no la mía madre.
-Tú puedes hacer que este asunto no sobrepase los límites.
-Madre…
-Tú abuela solo esta preocupada por tú estado de salud.
La mujer iba a continuar su discurso, cuando fue interrumpida por la alarmada voz de Kakashi.

-Su Majestad soy yo.
-Entra.
-Su Majestad, usted necesita salir un momento.
-¿Qué sucede?
-La Reina esta… La Reina.

Hinata estaba preocupada o por lo menos aquello era lo que deseaba aparentar a su grupo de escoltas y las damas de la corte del Pabellón de la Reina Madre.

-Por favor Reina Madre, no se enoje. Todo es mi culpa por no ser del agrado de Su Majestad.
La joven que estaba frente al pabellón de la abuela. Suplicaba entre gritos y sollozos. Sus rodillas tocaban el suelo y sus manos estaban en su falda.
-Por favor, debe castigarme a mí. Detenga su huelga de hambre.

Naruto se dirigió hasta donde se encontraba las habitaciones de su abuela y diviso a su esposa. Le miro un poco preocupado, aquella mañana había sido terriblemente calurosa y podría sufrir de insolación. Se coloco al lado de Hinata y le observo desde su posición. Con voz prudente le solicito levantarse. Ella alzo su cabeza, para encontrarse con él. El sol le lastimo sus grises orbes.
-Su Alteza.
-Hace calor. Párate ahora –Ella negó.
-Hasta que la Abuela, olvide esa idea no me voy a mover.
Naruto extendió su mano ofreciéndola y miro aún costado. Ella se tentó a tomarla, pero comenzó llorar aún con más fuerza, como si fuese una niña malcriada. Varios minutos estuvieron uno a lado de otro sin decir nada, solo escuchando los sollozos y los susurros de la gente de palacio.
-Le voy a pedir a la Reina Madre que me perdone- dijo por fin derrotado Naruto, quizás así la convencería. Pensó unos segundos y volvió a hablar –Y… me voy a preparar para visitarte en el palacio. Entonces levántate ahora.
Ella limpio las lágrimas de sus mejillas incrédula y sonrío. Aquello solo podría significar que por fin pasaría una noche con Naruto. Hinata le agradeció y se levanto lentamente del suelo, pero tantas horas sentada sobre sus piernas, afectaron la circulación y le impidieron conservar el equilibrio. Se sintió aliviada cuando los fuertes brazos de Naruto comprimieron su cuerpo y aguardaron la caída. Quedaron juntos, a pocos centímetros un rostro del otro. Su Alteza le hablo en voz baja.
-En el palacio usas a la Reina Madre y afuera usas a tú Padre.
La Hyuga le miro entre asombro y miedo, quizás había reconocido la pantomima que tanto la Reina Madre y ella habían planeado. Pero, como era eso posible.
-Tienes mucha suerte, tienes grandes apoyos. Reina.
Hinata forcejeo con Naruto, intentado soltarse de su agarre y escapar, pero él la apretó más fuerte contra su cuerpo y afianzo el abrazo.
-¿Recuerdas lo que te dije antes? Si lo olvidaste te lo diré de nuevo.
Con la mano derecha tomo la nuca de Hinata, para que esta no se pudiera mover, junto aún más sus labios a la oreja de la joven, rozándolos casi seductoramente, ella podía notar su aliento. Él susurro.
-Tú y el clan de tú familia podrán adquirir todo. Pero no esperes tener mis sentimientos también. Tú nunca serás capaz de obtenerlos.
Se separo de ella y se marcho de su lado a paso presuroso. Dejándola llorando.



• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


La Joven Reina entro rápidamente en sus habitaciones, en su rostro ya no se notaban los estragos de las lágrimas, era más visible su furia. Llego hasta su habitación para tirarse en el almohadón, sus manos estaban tensas y colérica tiro de las ropas –“¿Todavía no has olvidado a esa niña muerta?” Sus labios se apretaron y su mandíbula temblaba –“No lo entiendes. La dueña de los aposentos de la Reina no es ella, sino yo”- Noto el sonido de la puerta abrirse y una de las mujeres de la Corte entro.

-Reina, la Princesa esta aquí.
Arrugo la cara, cuando entendió quien la buscaba y rodó sus ojos.
-Déjala entrar.

La niña inquieta se había convertido en una hermosa mujer, sus cabellos ahora eran largos y bailaban al compás del viento. Sus ojos azules brillaban y la sonrisa en su rostro era divina. Su cuerpo curvilíneo y su siempre alegre personalidad era la envidia de muchas mujeres. Corrió hasta la habitación de Hinata, hasta sentarse frente a ella.

-¿Has estado bien Reina?
-Bienvenida Princesa ¿Qué te trae por acá?- Ino carcajeo.
-Vine a visitar a mi madre, pero ella me dijo que estabas triste- explico –Escuché que te arrodillaste para pedir perdón- dijo imprudentemente.
Hinata le miro seria, trago saliva y fingió una sonrisa.
-Debido a mi falta de virtud, el nacimiento de un heredero se ha retrasado. Entonces por ello debo pedir algo de perdón ¿No crees?
Ino suspiro, no entendía como hombre y mujer no eran capaces de consumar su matrimonio. Pensó un poco mejor la situación y su honestidad salio a relucir.
-Pero no es falta de virtud, sino falta de afecto.
-¿Perdón?- dijo seriamente, Ino rió.
-La virtud es inútil entre un hombre y una mujer. El afecto es lo más importante. La razón por la que Hermano no visita los aposentos de la Reina, es porque probablemente no le tenga cariño.
Las uñas de Hinata se incrustaron en la palma de su mano, he intento controlar la furia creciente en su interior. Una nueva sonrisa falsa se dibujo en su rostro y evito hablar del tema.
-De todas maneras ¿Para que entraste a Palacio hoy?
-Ah eso…-
Miro hacia atrás y a los costados buscando que no escuchara nadie más a excepción de ellas dos. Se acerco un poco a Hinata y le explico en voz baja.
-La verdad es…- coloco su mano al lado de su boca y susurro –La oficina de adivinación decidió una fecha para que mi esposo y yo consumamos nuestro matrimonio.
La Reina le miro sin decir nada, acaso sentía envidia de ver el rostro de aquella estúpida joven, asquerosamente feliz.
-Necesito irme ahora- dijo Ino –Mi esposo no le gusta que este mucho tiempo en palacio. Entonces, espero que estés bien Hinata.
La observo marcharse y salir de su habitación. Se quedo mirando la puerta por varios minutos, hasta que la desvío a su costado, el reflejo de su rostro la hipnotizo, realmente era hermosa e inteligente, porque no podía entrar en su corazón. Le dio vuelta violentamente al pedazo de cristal y tiro las cosas que tenía sobre la mesa.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


El palanquín llevo a la Princesa Ino hasta su nueva morada, lejos del Palacio de Kitsune, pero siempre en Konoha. Los hombres abrieron la puerta y la mujer de la corte que le ayudaba de niña en el palacio, le ayudo a salir. Miro el sobre de tela que tenía en las manos y sonrío.

-Esperen un momento- gritó –Abran la puerta, volveré a entrar.
-Mi Señora ha olvidado algo- expreso la mujer.
-Crees que soy una mujer que pasa perdiendo cosas.
-En realidad si.
Ino le miro ofendida, aunque en realidad le dio gracia el comentario. Cerró las puertas del carrillo de madera y saco del bolso de tela el papel amarillo, lo leyó de nuevo. Sonrío emocionada y salio corriendo hasta entrar al jardín. Ya una vez estando dentro de su casa.

-Esposo- llamo desde el patio –Soy yo ¿Por qué no me contesta? –Grito con aún más fuerza –Entonces voy a entrar-
La mujer tomo el brazo de Ino, quien ya se dirigía hasta los cuartos de su marido. La señora le indico un no con la cabeza, aquello no era correcto, aún no habían consumado el matrimonio. E Ino solo se libero de su agarre.
A pesar de ser aún temprano y que faltaran algunas unas cuantas horas para el atardecer. El joven, se encontraba cubierto por sus cobijas y estaba durmiendo.
-Esposo-
Llamo suavemente, abrió las puertas y metió su cabeza. Estaba de espaldas, se decidió a entrar y se sentó a su lado.
-Casi nunca decides dormir en vez de terminar tus lecturas-
Su dedo índice comenzó a jugar con la mesilla que estaba al lado de su esposo.
-¿Cómo sabías que iba a venir, tú ya extendiste las cobijas?- dijo con tono de complicidad –Sabes, visite a madre y ella le pidió a una sacerdotisa que escogiera la fecha para nuestro…

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Naruto siempre se dormía hasta muy entrada la noche. Cuando su cuerpo simplemente no aguantaba más estar despierto. Necesitaba descansar, pero sus sueños desde la muerte de su niña, nunca más fueron placenteros. Aquella noche tuvo una pesadilla, las voces y los rostros de personas se mezclaban entre fantasías y recuerdos.

-Su Alteza, todo es mi culpa. No es su culpa, sea lo que sea no puede culparse.
-Si esa niña se vuelve miserable, entonces es debido a usted Príncipe Heredero.
-Mientras ella era enterrada en el frío suelo ¿Qué hizo usted Su Majestad?
Su cabeza daba vueltas de un lado a otro y los quejidos de dolor rebotaban en las paredes de la habitación. Las voces en su cabeza le indicaban “Es por su culpa. Y eso también es por su culpa. Todo esto es su error Príncipe Heredero”. Su ojos se abrieron cuando escucho la última de voz, era la de Sasuke “Si fuera yo, la habría protegido. Con todo lo que tengo, e incluso con mi vida la habría protegido”. Dio un gran suspiro al mirar la habitación, se levanto de su lecho y recordó cada instante de aquel sueño, cada palabra venía una y otra vez a su cabeza ¡Incapaz de protegerla!

-¿Otra vez el mismo sueño?
-¿Eres tú Shikamaru?
-Si Su Majestad.
-Demos una vuelta. Necesito aire fresco.

Se levanto y salio de la habitación, de inmediato Shikamaru le siguió. Había sido su custodio desde hace dos años, una de las primeras disposiciones como Rey fue encomendarle su propia seguridad. Siendo gran estratega y con amplias habilidades en batalla, había sido su mejor adquisición.

-Shikamaru ¿Sabes porque este lugar es llamado el Hanami?-
-Según sus caracteres que provienen del chino, significa “Lugar donde nacen las flores”.
-Tú suposición es casi correcta. Pero hay otro significado.
-¿Un significado oculto?
-La primera vez, cuando Padre construyó este lugar. Los árboles de cerezo estaban en flor, por lo que él quería que siempre estuviera florecido. Así que incluso, cuando no haya brotes en los árboles si lo llamaba Hanami siempre las recordaría. Sin que los hombres conocieran el significado, mando a pintar en sus paredes capullos rosas. Y cuando la primera se marcha y no pueda ver los cerezos, aquí siempre los podrás encontrar.
-Recordaré eso.
-Yo también he escondido secretamente mi flor de cerezo aquí. Siempre que la extraño, puedo venir aquí para verla. Echa un vistazo.

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Entre la neblina del bosque y en un improvisado altar colocado en la piedra, Tsuname rezaba a los dioses, había perdido su poder de curación, pero el de adivinación aún lo conservaba, un cuarenta por ciento de la capacidad que tenía en el pasado. Sin embargo, ahora debía rogar para que las imágenes le fueran entregadas en su mente.

Sus manos se frotaban la una con la otra, en son de suplica. Cerró los ojos y se concentro aún más, ahora era más difícil y duraba más horas en el proceso. Las velas negras se apagaron y el humo se apodero del paisaje. El ambiente se sintió tétrico y miro a su alrededor hasta buscar la luna que se teñía de rojo color.

-Sacerdotisa Tsuname.
-¿Por qué estas aquí?
-Esta carta es una nota del sacerdote de Jiraiya- entrego el papel en las manos de su maestra.
-Por favor, enciende de nuevo las velas Shizune.
-¿Vino sin luz para venir a orar?

-La flor del universo a cambiado. El tiempo ha llegado, en tres días iré a buscarte - Leyó.

Hace dos años, antes de que terminara el Ritual de Casamiento del Príncipe Heredero, Tsuname junto con Shizune, Ten-ten y Sakura, habían abandonado el Palacio de Kitsune. Un día después de aquel acontecimiento, habían enviado una nota al castillo indicando que se iban a una misión de purificación. En realidad, Tsuname temía por la vida de Sakura y de su creciente interés por el Príncipe Heredero.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Habían llegado en el alba. Bajaron del barco, hasta caminar sobre los maderos del muelle, el fuerte olor a pescado y la santidad del ambiente era embriagador.

-Sakura, puedes regresar ahora.

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Gracias por sus mensajes, hice el capítulo un tanto más largo. Espero no les aburra. Por fin hemos vuelto al presente, pronto Sakura volverá a ver al Príncipe Heredero ahora convertido en Rey.
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por Estefi chan el Sáb Nov 17, 2012 7:56 am

Genial el capitulo !!! Sakura porfin verá a Naruto Rubor

La vida de Naruto si que es triste , cambió desde la "muerte de su niña" , pobresito.
Y Hinata se nota que es una hipócrita Mad

Conti pronto !!!!
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por Misa Uzumaki el Dom Nov 18, 2012 6:19 am

Me gusta mucho el capitulo , muy bueno espero que Naruto recupere a su Sakura Onion *o*
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por cerezo en el viento el Dom Nov 18, 2012 9:02 am

quiero conti encerio que se rencuentren ya Llorando
hinata es una estupida ya se lo dijo anteriormente como asi decirlo nunca la va a querer solo a su niña de cabellos rosa la ama y la amara siempre
y la reina madre que se muera ya Buahaha
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por eliannar el Lun Nov 19, 2012 7:50 am

Me alegro que Hinata no consiga consumar el matrimonio y que Naruto sepa la arpia que es eso me gusto. Creo que es hora que Naruto tomé el rumbo de su vida y la de su reino para quitar a las sanguijuelas que lo consumen.
Me pregunto quién es el esposo de Ino mmm?
Y lo que me alegrá es que Sakura ya regresé xD
Amó como escribes me gusta mucho espero no te tardes.
Nos vemos
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por marifa el Miér Nov 21, 2012 7:14 am

CAPÍTULO XII

Lluvia Repentina


Estaba ciego de amor y mi corazón se detuvo
Incluso si fui lastimado lo olvidaré
Mis sentimientos caen como flores con el viento
Camino por las calles aguantando mis lagrimas
lo que siento no puedo remediarlo.
Aunque se borre tú risa, estoy feliz porque la conozco
Estoy con mucha tristeza y dolor en mi cuerpo.
La alegría en mi corazón ya ha desaparecido.
Bad Person - Faith


• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


-Ustedes deben irse ahora.
-Estoy tratando de no ponerme ansiosa, pero Maestra Tsuname ¿Por qué no puedo volver con usted a Palacio?
La rubia apretó sus labios y luego los humedeció con su lengua. Trago la saliva de su boca y sin responderle tomo un velo que saco de su bolso y lo coloco en la cabeza de Sakura. Poso ambas manos en sus mejillas y le miro con cariño.
-¿Por qué esta haciendo esto?- dijo Sakura.
-Incluso si un extraño viene a ti mientras estoy fuera, tienes que evitarlo.
-¿Acaso alguien vendrá a buscarme?- dijo confundida.
-Tú no debes añorar nada con el corazón, no debes crear conexiones o sentimientos ¿Esta bien?
Ten-ten miro a las dos mujeres, primero a Tsuname luego a su amiga. Había conocido la verdad tras escuchar por accidente la conversación entre la primera y Shizune. Entre las cuatro sacerdotisas, Sakura era la única sin conocer la verdad, su propia verdad.
-Deberíamos irnos Tsuname, otro barco ha llegado- menciono Shizune señalándolo.

Aquel barco era un buque de guerra, llevaba consigo gran cantidad de soldados. Su misión había terminado hacía un par de semanas atrás. Vigilar y confirmar la paz en la frontera, entregar suministros y dejar nuevos hombres para devolver a sus familias los que tenían cerca de un año en aquel lugar.

El Magistrado de Guerra era el encargado de velar por el éxito de la misión y la seguridad de sus hombres. Tras un viaje largo por tierra y agua, Sasuke se encontraba terriblemente cansado y reposaba en la cubierta del barco. –Puerto- grito uno de los individuos. Abrió los ojos lentamente hasta encontrarse con un cielo celeste. Se sentó y estiro su cuerpo. Incorporándose camino hasta la proa, donde palmeo el hombro de uno de sus guerreros. Miro la costa a lo lejos.

-Señor ¿Ha descansado bien?- Sasuke asintió y echo un vistazo hacia al puerto. De lejos Konoha se miraba bulliciosa.
-Parece que hemos llegado a tiempo- sus profundos ojos negros se toparon con unos marrones.
-Así es señor, podremos apoyar a los escoltas de su majestad en el recorrido por la aldea- el hombre puso sus manos en la nuca -Para ver al Rey y su procesión, mucha gente parece haberse reunido en el pueblo- Sasuke sonrió con un poco de melancolía -Estamos de buena suerte. Especialmente usted que es cercano al Rey.
Sasuke suspiro, dejo de ver el rostro de su compañero para perderse en el mar de personas cada vez más cercana. No quiso pensar en la ansiosa celebración o en el Rey. Siempre que pudiera, huiría de esa gente, del pueblo y especialmente de sus recuerdos. –“Sakura, tú realmente estas buscando la manera de que el Rey y yo nos encontremos”-

Tras de haber atracado en puerto y haber ordenado a los hombres que fueran a castillo, para recibir ordenes. Sasuke se alejo y se perdió entre la multitud. Una brisa desacomodo su cabello, la que trajo consigo un olor a cerezos. Sonrío con la idea de un milagro y poder encontrársela, tras de mirar el paisaje por un rato y regañarse de sus inútiles pensamientos, siguió su camino. Sin percibir al grupo de sacerdotisas que caminaban frente a él. Paso junto a ellas y se adentro en el pueblo.

-Cuando llegues por favor saludo a Jiraiya de mi parte- solicito Sakura, Tsuname asintió.
-Ten-ten tienes que llevarla directo a la casa que alquilamos.
-¡Ay! ya me lo has dicho demasiadas veces- reclamo -Si no puede confiar en mi, entonces Shizune debería ir a dejarla y no yo. Además ¿Por qué solo te la llevas a ella?- señalando a la mencionada, la cual solo levanto sus hombros.
-Esa boca, niña impertinente. No hay porque estar celosa- gritó la rubia.

Habiéndose separado, ambas jóvenes caminaron por las arenosas calles de Konoha. Muros de piedras se alzaban al lado de camino y de vez en cuando daban paso a las casas de madera, algunas más viejas otras más recientes.

-Estoy cansada de tantos regaños- zapateo el suelo la castaña -¿Deberíamos ir a tomar un tazón de sopa y un plato de arroz antes de irnos?
Sakura miro a su amiga con una sonrisa de complicidad y asintió con la cabeza. Quitó con alegría el pedazo de tela que ocultaba su rostro y lo guardo. Recorrieron ansiosas el pueblo buscando un lugar para saciar su hambre. La joven de cabellos rosas miro a lo lejos un tumulto de gente que conversaban animosamente y se dirigió curiosa al grupo de aldeanos.

-Es como les digo- el hombre hablaba fuerte para que todos le escucharan -Su Majestad, el mismísimo Rey estará por acá. Podrán ver su cara, la cara de su Rey.
El aldeano animadamente señalo a la multitud, incluyendo a Sakura y Ten-ten, que también se habían convertido en espectadoras. La de cabellos castaños entendió lo preocupante de la situación, gente del castillo y el Rey –“¿Qué pasaba si recordaba? ¿Y si luego alguien la reconocía?”- De inmediato busco los ojos de su amiga, noto como estos le miraban ilusionada. Como dos brillantes luceros, estos relucían buscando el favor de su compañera. Su permiso.

-Tú no puedes.
Sakura bajo su rostro, apenas ocultando sus orbes bajo su flequillo. Doblo el labio inferior haciendo un puchero. Sus ojos verdes le miraban suplicantes. Ten-ten negó con ambas manos y rió nerviosamente. Quizás unos minutos más y su papel de niña sensible la hubiese convencido, pero tenía que ser fuerte, por el propio bien de su amiga.
-Aún así no puedes.
Sakura, le miro con profunda tristeza, parpadeo en varias ocasiones haciendo galantería de sus largas pestañas y jugo con su pie, creando círculos en la arenosa tierra.
-Entiende, tú no puedes. Vámonos, hagamos como si nada hubiera pasado.
Tomo a su amiga del brazo y jalo con fuerza.
-¡Ten-Ten!- dijo cariñosamente.
-¡Ahora!- grito el hombre –He sido informado. Acaba de llegar a la entrada de la villa.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


El camino desde el Palacio de Kitsune hasta la entrada de la Villa de Konoha, se conformaba de una ancha carretera de lastre. A sus lados se erguían altos y frondosos árboles, acompañados de un amarillento y bajo sácate. El desfile poseía una comitiva de unas cincuenta personas, más los guardas de palacio que esperaban en la ciudad.

Dos caballos al frente, un grupo de nobles de palacio y varias mujeres de la corte. Llevaban consigo banderas negras con grabados del Kyubi de color dorado. Un poco más atrás, la carroza que transportaba al Rey. Un gran artefacto de madera, un palanquín de dimensiones colosales, quizás unas cuatro o cinco veces más grande al acostumbrado. Nueve hombres en cada lado, llevaban la pesada carga del carruaje sobre sus hombros.

-Parece que estamos lo suficientemente cerca del pueblo. Por favor levanten la cortina- se dejo decir Naruto.
-El clima esta ventoso, será mejor si solo va así- gritó Kakashi, para que le escuchara.
-¿No te he dicho que lo levantes?- ordeno.
Kakashi miro al grupo de hombres y con una señal índico que se detuvieran, acto seguido tomo con sus manos ásperas la tela, la ceda se deslizo en su manos. Dejando al descubierto el rostro de Su Majestad.

-La gente vino a ver mi cara. ¿Cómo podría decepcionarlos?
-Entonces… por favor, muestre su mejor sonrisa.
-Reír o no, no me hará un mejor Rey.
-Lo siento su Majestad.
-¿Vamos a quedarnos aquí? Apuren la marcha- vociferó Naruto.
-¡Marchen!- grito Kakashi.

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-Pero sólo por un corto momento- dijo Ten-ten –Lo prometiste. Solo vamos a verlo un poquito.
-Lo sé.
Siguieron al tumulto de aldeanos afanosos, hasta llegar a una calle un tanto angosta. Se unieron a la hilera de personas. Sakura borro su sonrisa al notar como alguna gente tras minutos de esperar se devolvían algo apesadumbrados. También reparo de que solamente eran de escasos recursos. Al llegar a la entrada, diviso dos policías reales y una cuerda impidiendo el paso. Sakura contemplo a ambos.

-Ustedes no pueden entrar- señalando a las chicas.
-¿Por qué?- dijeron ambas al unísono.
-Si quieren ver al Rey por lo menos deberían traer ropas de seda.
El hombre señalo sus vestidos. Quizás no era una tela fina, pero esta limpia y bien aplanchada. Sakura se enfrento al hombre y se acerco aún más a él.
-¿No esta siendo muy injusto?
-¿Qué?
-Acaso la gente pobre ¿Ni siquiera tiene derecho de ver a Su Majestad? ¿Quién invento esa ley?
-Tú infeliz… ¿Qué te crees? ¿Qué estas haciendo?
-¡Soy una sacerdotisa!- El hombre carcajeo.
-Una simple y vulgar sacerdotisa. Las mujeres como tú deben ser apedreadas ¿Cómo te atreves a mirarme de frente y pelear? Yo…
El hombre abalanzo su mano contra la joven de cabellos rosas, pero Ten-ten la paro. Además, de ser excelente sacerdotisa, tenía habilidad con las armas y la suficiente fuerza para hacerle frente aún hombre.
-¡Baja esa mano antes de que te la corte!- amenazó Ten-ten.
-¿Qué es esto? ¿Eres tú su guardaespaldas? Tú fea y aburrida niña.
Ten-ten tomo la empuñadura de su espada y estuvo a punto de sacarla de su funda, si no hubiese sido por la delicada mano de Sakura sobre la suya.
-¿Debería decirle la razón por lo que lo dejo su esposa?- dijo Sakura, sorprendiendo al hombre –Es por causa de su mala actitud. Cada vez que bebías, tú le pegabas- explico con detalle -Entonces no es de sorprenderse que ella se haya fugado con un hombre aún más joven.
-Cierra la boca.
-¿Cada vez que comes te duele el estómago y vomitas, cierto? Si bebes alivias tú dolor, por ello te llenas más de alcohol que de comida. Sabes… - le dijo señalando a su hombro izquierdo –Ese espíritu que tienes colgando allí, me ha dicho que no vivirás por mucho tiempo. Un año máximo.
-Tú… tú desgraciada –El hombre tomo su espada y la apunto al cuello de la joven pelirosa.
-Nada bueno pasas si matas a una sacerdotisa- le indico su compañero -¿Qué sucede si te maldice? ¡Vamos!
El hombre retiro la espada del cuello de la joven y se marcho junto con su compañero del lugar. Sakura celebro victoriosa, tomo la cuerda que impedía el paso y la levanto para que todos pudieran atravesar el camino.
-Han mejorado tus habilidades- felicito Ten-ten –Pero… no debiste Sakura, cuantas veces te ha dicho Tsuname que no debes hacerlo en público.
-Soy una sacerdotisa, así que porque no hacer lo que mejor me sale- sonrío -¿Cuál es el problema?
-Cielos, sabes que no somos aceptadas en el pueblo.
-Vamos, no te preocupes más.
Sakura con una gran sonrisa tomo de la mano a Ten-ten. Juntas corrieron hasta donde aparecería la caravana con el Rey.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


-¡El Rey esta llegando!

Sakura advirtió llegar a un gran número de hombres, vestían en su mayoría de azul, las damas de negro. Se acercaban lentamente. El sonido de la música guiado por el golpe de tambores y soplar de flautas, callaron a la multitud asombraba. Una vez los pobladores divisaron el carruaje de Su Majestad, golpearon sus rodillas contra el suelo y sus frentes tocaron la tierra.

-¡Date prisa e inclínate!- susurro Ten-ten a su amiga, tratando de tomar su mano.

La joven estaba sorprendida, esa era la palabra para los sentimientos de Sakura o por lo menos eso creía. Quizás era el portentoso espectáculo, la hipnotizante música o el hecho de mirar de nuevo al Príncipe Heredero. Sin darle tiempo de pensar, la comitiva estaba cada vez más cerca. Por fin, Ten-ten logro atrapar su pequeña muñeca y lanzo su cuerpo al suelo.

Sakura no forcejeo, solo cayo en sus rodillas un tanto asombrada, sintió como le bajaban su cabeza. Lo intento, intento entender lo que apreciaba, pero no halló respuestas. El crujido de las pesadas pisadas de los hombres, le indico que ya estaban casi frente a ella. Un escalofrío viajo en su columna y un hormigueo se apodero de su estómago. Sin saber el porque levanto su torso. Sentada en sus pantorrillas lo busco.

Sasuke también se encontraba en aquel mismo espacio, un tanto alejado, volteo su cabeza al escucharlos acercarse. Busco una mejor posición y se junto con el grupo de escoltas. Miro a su alrededor, espaldas cubiertas de telas de distintos colores adornaban el paso del Rey. Allí estaba Naruto vestido con lienzos finos y con mirada ecuánime. Todos estaban recostados al suelo, excepto una joven. Sintió un puntazo en el corazón cuando la miro, cabellos rosas -¿Podría ser?- Exclamo.

-Sakura, Sakura- susurró Ten-ten jalando de sus ropas.

Antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo Sakura se levanto de nuevo y abrió más sus ojos. Sí, como si fuera el suave calor del sol en una mañana de verano, el sentimiento inundo sus entrañas. Alto, joven y rubio, como lo recordaba. No, era aún más apuesto, su cuerpo había cambiado parecía ser un Dios en carne y hueso. Sus ojos azules tan brillantes como el profundo cielo azul sin nubes. Sintió una oleada de calor recorrer cada parte de su delgado cuerpo. Él era la imagen perfecta, de un Rey. Una furtiva lágrima recorrió su mejilla y la calidez se vio convertida en pesadez.

-¿Sakura eres tonta?

Se les enseña desde niños. Su Majestad es un enviado de los Cielos, lo que confería su estatus de ser divino y por ello, todo ser humano debía obediencia y respeto. Un torso extendido y mirarlo sin vergüenza, siempre sería una falta grave. Aquellas palabras rebotan en la cabeza de Ten-ten. Se levanto, tomo la mano de la joven y con rapidez huyeron del lugar. El espectáculo llamo la atención de los guardas de la corte, que de inmediato dieron persecución a las jóvenes. Naruto les miro alejarse. A la cacería se les unió Sasuke, pero sus razones eran distintas.

-¿Qué pasa?- pregunto Naruto.
-Una joven salio abruptamente.
-¿Una chica?
-Están buscándola ahora.

Sakura, pareció haber salio de su hipnosis mientras era arrastrada por la otra joven. Miro el rostro agitado de su amiga y bajo su mirada hasta la mano que la oprimía con preocupación y calidez. Apreció un sentimiento de familiaridad, como si no fuera la primera vez que huía de esa forma. Su visión se nublo y se sintió transportada a otra época, en el fondo de su mente surgieron imágenes que creyó pertenecientes a alguien más. Cortas y vagas. Una pequeña mano tomando otra, la imagen desaparecía para darle paso a otra, dos jóvenes corriendo entre risas, quizás escapando. Cerró sus ojos y los apretó con nervios, al abrirlos de nuevo otros retratos, el palacio, ropas finas, un baile. Acaso eran recuerdos suyos o de alguien más. Las ilustraciones acabaron cuando su espalda golpeo la madera de lo que sería un corral.

-¿Estas loca, en que pensabas? ¡Cómo se te ocurre ver al Rey directamente a los ojos!
-Ten-ten.
-¿Qué?
-¿En el pasado, en algún momento, tú y yo fuimos perseguidas así?
-¿De que hablas? Jamás, júralo que estaríamos muertas.
-Entonces… ¿Qué recuerdo es este?

Había prisa y desesperación en los movimientos del joven. Miro y busco entre la multitud aquella chica de cabellos rosados. Dio varias vueltas en si mismo, una vez inmóvil tomo aire, su pecho se expandió, luego retiro el aire en un gran suspiro. Sus ojos estaban húmedos. Volteo a su derecha y de espaldas un largo cabello, el mismo color. Se dirigió a ella corriendo, la tomo del hombro y la mujer volteo. No era el mismo rostro.

-Disculpa. Creí que eras otra persona.
Le dio la espalda e inicio su lenta caminata -“¿Qué estabas esperando?”- se dijo para si mismo -“Ella esta muerta. Acaso no esta descansando bajo la tierra”

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Cerrando los ojos pudo disfrutar de la tibia agua rozando cada centímetro de su cuerpo. No estaba completamente desnudo, sería impuro. Su entidad llevaba una camisola y un pantalón holgado de tela blanca muy fina. Él mismo se encargaría de limpiar su cuerpo, nadie podría tocarlo. Quizás las damas de la corte le traerían los jabones y hierbas, pero estas jamás se atreverían a mirarle, en aquellas vulgares condiciones, mucho menos compartir la ducha. El Rey se encontraba en los baños reales a su lado Shikamaru y Kakashi, casi en la salida las damas de la corte.

-¿Por qué esta usted así Su Majestad? ¿La temperatura del agua no lo complace? ¿El olor herbal no le gusta? Si no, entonces…
-Es molesto.
-¿Qué?
-Algo esta molestándome.
Kakashi pudo notar en la mirada rencorosa de Naruto, que seguro se trataba de él. Escondió las manos en los bolsillos de su ropa y dio media vuelta para marcharse.
-No estoy hablando de ti- Kakashi volteo con una sonrisa en sus labios.
-Entonces ¿Qué desagrada a Su Majestad?
-Ropa de seda, zapatos de seda, rostros limpios.
-¿Enserio?
-Todos lucían ricos y adinerados. No pude ver a nadie que luciera pobre.
-Eso debe ser porque querían mostrarle solo las cosas buenas.
-¿Crees que soy ingenuo?- dijo en voz ronca –No fui al pueblo solo a ver la riqueza.
-Su Majestad, relájese e intente olvidar todo lo que vio.
-Shimakaru.
-Por favor, déme su orden.
-Un baño caliente hace a alguien sentirse mejor. Después del largo camino debes estar cansado también ¿Entrarías aquí conmigo?
Naruto chapuceo el agua y miro a Shikamaru con complicidad, hasta se podría decir que con cierta pretensión. Las mujeres a su alrededor y Kakashi miraron confundido al Rey que sonreía. Nara se mantuvo en silencio, solo se digno a mirarlo. El Uzumaki extendió su mano ofreciendo que entrara, aquella invitación provoco que Kakashi tragara saliva, la misma que casi le atraganta.
-Gin… ginseng- tartamudeó –Por favor de prisa traigan ginseng y hierbas para el baño-
Ordeno Kakashi. Todas las mujeres salieron de la estancia.
-Su Majestad, ya hay rumores en el palacio ¿Por qué sigue bromeando así?- le reclamo el peligris.
-Rumores… ¿Qué rumores?
-De que se sigue alejando de la Reina, pero mantiene a Shikamaru cerca- explico moviendo sus manos de un lado para otro –Así que el rumor es que usted esta enamo…- no termino de decir –Homb…
-Enamorado de otro hombre- termino por decir Naruto.
-Sin tener en cuenta los chismes. Le ruego, por favor, no bromee con Shikamaru de esa forma.
-¿Por qué?
Naruto dio varias vueltas al agua con su dedo índice y miro a Kakashi a los ojos. Cerró uno de ellos.
-¿Entonces Kakashi, quieres unirte al baño?
El Hatake lo miro asustado, y poso sus manos cruzadas frente a su amplio pecho.
-Yo… yo… Iré a revisar como van con las hierbas.
Salio de la estancia corriendo, tropezando con algunos muebles. Cerro las puertas tras de si con ímpetu. Naruto sonrío triunfante.
-Finalmente…- se dejo decir –¡Estamos solos!

Como si no fuera poco el hecho de pasar dos años sin un heredero para el trono, su Rey se había convertido en un mañoso, como le decía Kakashi a escondidas. Su preocupación estaba al tope, daba pasos de un lado a otro en el pasillo a las afueras del baño real. Podría entender su amor eterno por la chica de ojos verdes, deducir que no podría amar a otra mujer de la misma manera. Pero llegar al punto de interesarse en Shikamaru. Golpeo su cabeza contra una de las columnas y se quejo un rato de su suerte. Cansado de la espera, se acerco a la puerta y junto su oreja a la misma. No pudo escuchar nada.

-Será posible que desde estos últimos años de servicio…- Kakashi golpeo sus manos como si hubiese descubierto la verdad -¿El Rey cambio su preferencia?- De nuevo afianzó sus manos en su pecho en forma de equis –¡El cielo no lo permita!- Suspiro –Pero ¿Por qué mi corazón esta latiendo tan fuerte y mis piernas se sienten débiles?- Se tomo la cabeza y comenzó a zarandearla -¿Por qué me siento así?

Los lloriqueos de Kakashi se vieron interrumpidos por pasos fuertes. Se volteo y miro al fondo del pasaje buscando al dueño. Con paso constante, se encontró con el traje azul del joven Magistrado, encargado de la Policía de la Corte y noble de la familia Uchiha.

-¿Necesitas usar el baño?- Kakashi solo le miro -¿Por qué estas actuando como un cachorrito que no sabe lo que debería hacer?
-Su Excelencia, Magistrado Uchiha-
Ambos sonrieron y se saludaron bajando su cabeza.
-¡Su Majestad!- llamo desde afuera –Uchiha Sasuke solicita verlo…- el silencio perduro por varios segundos -¡Su Majestad!
Le nombro varias veces sin conseguir respuesta. Abrió las puertas lentamente hasta encontrarse con la estancia vacía. Un grito de desesperación inundo el palacio de Kitsune.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Ambos caminaban por el mismo lugar. Naruto estaba seducido por los olores y colores del pueblo. Con ropas que le figuraban como nobles, pasaban desapercibidos. Nadie se imaginaría que el mismo Rey y su escolta, vagaran por ahí. Un escalofrío llego al cuerpo de Su Majestad hasta acomodarse en la cabeza, luego estornudo.

-¿Esta usted bien? – pregunto Shikamaru.
-Creo que escuche a Kakashi…- rió –gritar hasta aquí.

La sonrisa del Rey se apago cuando llegaron a la zona más alejada del pueblo. En la periferia de Konoha el paisaje cambiaba drásticamente. Las casas coloridas de fuertes maderas daban lugar a casas grises, hechas de paja y barro. Mujeres, hombres y niños enfermos, su mayoría tirados en las calles, pidiendo sustento. Sucios y malolientes. A lo lejos, un grupo de hombres peleaban por un poco de arroz.

-Comparado con lo que vi temprano, es un ambiente completamente diferente.
Shikamaru pensaba igual. Juntos se adentraron en la muchedumbre, evadiendo la basura, ratas y perros escarbando en los desperdicios.
-¡Señor… Por favor déme algo de dinero!
Se acerco una joven que no sobrepasa los once años, su ropa se caía en pedazos y sus dientes estaban negros. Su rostro se desdibujaba tras las costras de suciedad y su cabello desmarañado daba a entender que tenía semanas de no bañarse.
-Señor por favor- Se dejo decir.
-¡Joven amo le suplico déme algo de dinero!- expresó otro hombre de media edad. Se hinco a sus piernas y tomo su ropa -¡Señor, señor… por favor!
Shikamaru alejo al viejo y la niña huyo de miedo. Ambos siguieron caminando sobre la hediondez. Sus ojos se irritaban ante la cantidad de humo proveniente de las fogatas que le daban calor a aquellas pobres personas. Miro a los niños muriendo de hambre. Su visión fue interrumpida cuando una pequeña en igual condiciones que los demás, salía corriendo hasta golpearlo.

-Lo siento, señor- La niña se quejo de dolor y permaneció en el suelo. Sujetaba una canastilla –Lo siento- dijo nuevamente.
Naruto noto como se frotaba la rodilla y se acuclillo a su lado buscando que no tuviese ninguna herida. Le ayudo a levantarse y aún estando a la altura de la pequeña, le hablo.
-¿A dónde vas con tanto apuro?- pregunto suavizando su voz.
-Mi hermana esta sola en casa, entonces le estoy llevando esto- La niña enseño el contenido del cesto. Unas viejas y marchitas hojas de lechuga. Naruto arrugo su frente y le miro con compasión.
-¿No tienes padres?- La niña le miro a los ojos y comenzó a llorar.
-Mi madre murió dos años atrás por las plagas y mi padre hace un mes lo obligaron a dar servicio de construcción. Ya no se donde esta-
-¿Estas segura que le ordenaron ir a un servicio de construcción?- La niña asintió.
Naruto se puso en pie y saco de sus ropas dos monedas, sostuvo la mano de la niña en la suya y las coloco en esta. La joven no perdió de vista su contenido, estaba sorprendida. Bajo y subió la cabeza rápidamente, agradeciendo.
-¿Cómo se llama tu padre?
-Él… él se llama Saratubi, Saratubi Azuma- dijo emocionada –Todos lo conocen.
-De seguro encontrare a tú padre y lo llevaré a casa- aseguro –Mientras tanto cuida de tú hermana.
-¡Gracias señor! ¡Gracias!- la niña mostró sus dientes podridos al joven y corrió feliz hacia su casa.
-Su Majestad.
-Dime.
-Hay un espía.
-Lo sé- dijo entre dientes –Probablemente es un regalo del Ministro Hyuga.
-Shikamaru.
-Si Su Majestad.
-Es bastante loable que nos haya perseguido hasta aquí. Que te parece si jugamos con él.

Naruto sonrío junto con Shikamaru con una expresión de confabulación. Dio el primer paso y con gran habilidad inicio la huida. Corrieron lo suficientemente rápido para escapar del espía, se alejaron hasta encontrarse en el bosque. El suelo estaba cubierto de una capa rosa. El corazón parecía querer explotar, la sangre circulando con rapidez por sus venas mostraban el gran esfuerzo físico. Naruto se sentó en un seco tronco de un árbol caído y miro hacia atrás.

-Creo que lo perdimos- dijo Shikamaru.
Naruto tomo una gran bocanada de aire y rió con todas sus fuerzas, mostrando sus blancos y perfectos dientes.
-Me da curiosidad de saber que le dirá al Ministro- dijo con poco aire –Quizás estén haciendo un ejercito o buscando gente para hacerlos espías. Creo que Hiashi estará bastante frustrado- Comenzó a carcajear nuevamente.
-Este paseo debería de terminar ahora, Su Majestad-
-Si, deberíamos…

De inmediato un trueno silencio a los dos hombres, los que miraron el cielo. Los cerezos estaban florecidos y una llovizna repentina e inesperada les refresco. Naruto no había notado que el cielo se había oscurecido, si lo pensaba bien, el clima en aquella época siempre era bueno.

-Es… es Sakura. Pronto caerá- Expreso Naruto sonriendo.

Desvío su mirada del cielo, que amenazaba con una fuerte lluvia. Miro el camino por donde se marcharían, se levanto y camino sobre el. Se sintió obligado a voltear, encontrándose con unos ojos verdes que le miraban. Era su pequeña niña, la joven de doce años que lo había abandonado. Su corazón se estrujo en su pecho, se alegro cuando sus labios le regalaban una sonrisa.

Shikamaru noto como Su Majestad caminaba en sentido contrario, se sintió preocupado al notar sus ojos ansiosos, busco lo que miraba, pero solo se encontró con el vacío. Noto como extendía su mano, buscando acaso acariciar el aire.

Ella tomo su falda y la levanto dejando al descubierto sus tobillos. Le ofreció una risa juguetona y salio con prisa adentrándose en la montaña. Naruto temió con no volver a verla, la angustia se apodero de su cuerpo, el que temblaba. Corrió hasta donde se había escapado su princesa.

-¡Su Majestad!

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Hola... muchísimas gracias por sus comentarios y por tenerme paciencia con las continuaciones. Tengo un examen muy importante este fin de semana y me ha robado un montón de tiempo. ¡Que la fuerza me acompañe!

En verdad, espero que les guste la continuación. De nuevo muchas gracias por el apoyo. Se me cuidan mucho, abrazos!!!
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por Estefi chan el Miér Nov 21, 2012 10:13 am

Calentando Casi se encuentran Naruto y Sakura !!!! .... un poco más y ya xDD

Naruto tuvo una alucinación o que onda ??? ??

Quiero conti !!! pronto me dejaste con la intriga ...

Bye
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por cerezo en el viento el Miér Nov 21, 2012 10:51 am

GENAL POR POQUITO SE ENCUETRAN
ESO SI ESTA RARITO LO DE KAKASHI JEJE Onion kuku
POR KAMI-SAMA YA QUIERO QUE SE ENCUENTRE
Onion bye
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por moi-06yoyo el Miér Nov 21, 2012 1:18 pm

estuvieron a centímetros de verse que mala eres
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por marifa el Vie Nov 23, 2012 9:24 am

CAPÍTULO XIII

Tsukiko


Porque el primer amor es hermoso, un primer amor es una flor
Floreciendo ampliamente cuando llega la primavera - brillante como una flor
Al igual que un niño pequeño, un primer amor no tiene experiencia
Porque no puedes incondicionalmente dar y recibir amor
Ila Ila - Juniel


• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


-¡Tú no puedes cambiar el destino de las personas!- reclamo –Según mis visiones ellos se encontrarán el uno al otro en el futuro-

Tsuname se encontraba en una sala donde predominaban colores fuertes y oscuros, en cada esquina se divisaban imágenes de criaturas solo conocidas en las fábulas. En las mesas colocadas cuidadosamente mirabas vasijas con pócimas y mejunjes. Las pesadas cortinas de un rojo oscuro casi negro cubrían las ventanas ayudando a restringir la luz. El ambiente donde ambas personas conversaban solo disponía de una pequeña mesa enana con dos jarros y una tetera. Sosegados en el severo suelo, ambos se miraban.

-El hechizo al que fue sometida esa niña no puede ser comparado a un corazón anhelante- dijo Jiraiya.
-¿Eso es por lo que me pediste que viniera aquí?
El hombre miro a la mujer por un largo rato y negó con la cabeza.
-La enfermedad del Rey se esta poniendo peor. Ya que la persona que esta destinada a protegerlo esta viviendo otro destino- La miro fuertemente –¡Es por eso que no mejora!
-Quieres decir… ¿Tú quieres ayudar a que sus destinos se unan nuevamente?
-Es algo que una persona no puede hacer ¡Es algo que el cielo hace!- Dijo con voz fuerte.
Tsuname levanto sus hombros asustada, su espalda se hizo un poco para atrás al sentir la actitud exacerbada del sacerdote.
-No es como si el destino pudiera ser bloqueado- regaño –¡Tú debes saberlo bien!
-Es un destino que fue roto una vez- excuso la rubia, huyendo de la mirada del hombre.
-Pero nadie ha podido romper el anhelo.
-La Señorita ya ha olvidado el pasado. ¡Ella no tiene ningún anhelo!
-Es un recuerdo que vendrá algún día.
-Pero… ese recuerdo traerá un derramamiento de sangre- dijo angustiada.
-Eso lo dirá el tiempo. Entiéndelo Tsuname, no puedes ir en contra del cielo.
-Entonces, el destino de la señorita será devastado de nuevo.
Jiraiya miro a su costado y cerro sus ojos, podría ser cierto. Pero por donde lo mirase lo que estaba haciendo Tsuname no era correcto.
-Ese dolor no puede ser repetido por una segunda vez- la voz de Tsuname se escuchaba atormentada.
El hombre de blanca cabellera suspiro, dejo de ver a la mujer para dirigir su mano a la mesa, tomar la taza de té y darle un sorbo. Se quedo en silencio, fijo en el líquido amarillento que sostenía. Tsuname entendió que aquella conversación se daba por finalizada. Su fruncillo se arrugo ante la idea, de lo que parecía inevitable. Lamento la suerte de la Princesa Heredera.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Así como el destino no puede ser borrado cuando esta escrito por los cielos, tampoco se le puede impedir a las nubes derramar el líquido de vida y no se puede reprimir las lágrimas de un alma envuelta en la angustia. De esta forma, la lluvia parecía acompañar el alma entristecida de la joven de verde mirada. El agua chocaba contra las ventanas y el sonido de las gotas cayendo contra el techo ofrecía cierto arrullo a los espíritus infortunados.

Ten-ten miro a su amiga con detenimiento, sus piernas juntas en su torso eran abrazadas por sus brazos, sus ojos tristes bajaban en la nada. Se acerco un poco y se aproximo a su rostro.

-Sakura- dijo suavemente -¿En que estas pensando?
-Ten-ten… Me he dado cuenta.
-¿Qué?- pregunto preocupada -¿Qué es lo que sabes?
-He averiguado a quien pertenece estos recuerdos- dijo Sakura, sin buscar contacto con su mirada.
La joven de cabello castaño observo la habitación de un lado para otro, la farsa sería descubierta.
-Esos, eran los recuerdas de otra persona.
-¿Sí?- menciono aliviada.
-Pude percibir la tristeza y angustia de esa persona.
Ten-ten contemplo el rostro convencido de su amiga, para perderse en sus propias manos. Se sentía terriblemente culpable. Sakura detuvo su hablar para voltear su rostro y sonreírle a su compañera.
-¿Tú no lo percibiste? Eso quiere decir que he mejorado aún más que tú- su amiga no respondió –Ahora, no hay forma de negar que soy mejor que tú.
-¿No crees que eres un poco prepotente?- Sakura se levanto -¿Ha dónde vas?
-Parece que la Maestra Tsuname se ha tardado mucho. Dijo que vendría, saldré a buscarla.
-Vamos juntas, Sakura.
Abrieron la puerta de la habitación que era más baja que ellas, agacharon su cabeza para pasar. Ten-ten se devolvió por su espada y Sakura se adelanto.

La lluvia había menguado, para darle paso a las nubes bajas que llenaban al bosque de una sombría bruma. La misma que bailaba con el compás del viento. Los árboles parecían viejos demonios que se cernían desde el suelo a las alturas. Aunque si tratasen de ver con mayor celo, hubiese sido imposible, todo a la lejanía se tornaba de un lánguido gris impenetrable.

El silencio se vio interrumpido por el paso de dos personas, sus pisadas abrían las hojas ya húmedas en el suelo. Naruto subió una pequeña pendiente, a su lado estaba Shikamaru. Después de un largo viaje en el que la compañía fue la única testigo. El Rey se detuvo.

-Creo que nos perdimos debido a la neblina- le dijo a su compañero -¿No estamos caminando en círculos?
-Lo siento- dijo Shikamaru, viendo a su Rey.
-¿Por qué te disculpas?- pregunto con avergonzada voz –Todo paso por estar corriendo hacia el bosque- Miro al suelo y sonrío melancólicamente “¿Qué tan tonto podría ser?”

Fijo su mirada al frente borroso dando un suspiro de resignación. Un escalofrío inundo su espalda, el único culpable debía de ser el clima, pensó. Se acerco al fuerte tronco de un árbol bastante viejo hasta apoyar su mano en el; toco la áspera corteza hasta sentir su mano húmeda, jugo con el agua entre los dedos, para luego sonreír. Dirigió su cuerpo violentamente a su retaguardia. Su corazón se lleno de angustia cuando una brillante luminiscencia a casi tres cuartas del suelo se dirigía hacia él. Circular y resplandeciente se acercaba en un vaivén desesperante. La miro fijante, su voz parecía no querer salir.

-¿Eso… es la Luna… cierto?

Shikamaru retrocedió hasta buscar el motivo que provoca temor en su Rey. Volteo lentamente hasta girar sobre si mismo, miro hacia las copas de los árboles con similar resultado. No observo nada, no encontró presencia alguna. Solo la neblina reinaba el espacio. Sin embargo, Su Majestad no apartaba la vista de un punto del bosque, quizás solo Naruto lo podía contemplar con claridad. La luz se difumino para ver el cuerpo de una niña, sus pequeños pasos originaban ecos imperceptibles. Su figura salio de la fresca bruma. Se detuvo frente a él.

-He estado esperando por ti- dijo con ternura.
La neblina aclaro aún más su rostro y mostró a la pequeña Sakura de sus recuerdos.
-¿Por qué recién llegas?- le reclamó.
Naruto levanto sus cejas, cuando la angustia se apodero de su corazón. Su boca temió abrirse, quizás si hablaba ella volvería a desaparecer. Su alma ahogada se negaba a creerlo, sus ojos mostraban agitación. Miro la comisura de aquellos labios levantarse, cuanta paz le regalo a su espíritu verla sonreír.

El sonido del aire siendo cortado excito de nuevo su ánimo. Volteo hacia su súbdito. Shikamaru había desenfundado su arma y miro con recelo a la mujer que se acercaba. Si, porque en aquel mismo lugar donde había visto a su niña, dio paso a una joven mucho más alta. Miro la luz que venía con ella cerca del suelo, era una lámpara que colgaba de un largo bastón.

Levanto sus orbes hasta encontrarse con una hermosa mujer, tendría unos tres años menor que él. Ella le miraba con miedo, Naruto con asombro. Su corazón dio un vuelco, poseía los mismos ojos.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •



Sujetó el paño blanco que estaba cerca de la estufa, con el aseguró el pequeño frasco en donde calentaba el vino. El tokkuri era ancho en el fondo y más angosto cerca del cuello, achatándose al final. Con sus dedos índice y pulgar tomo la parte estrecha y giro la botella. Aún no estaba lo suficientemente tibio. Lo coloco de nuevo en el agua hirviendo.

-¡Sakura! Tú no sabes quienes son esas personas-susurro a su amiga.
La joven, poso su dedo sobre su boca y le indico a su compañera que bajara la voz con una mueca. Se encontraban una muy cerca de la otra, ya que el espacio en aquella humilde habitación les impedía estar de otra forma.
-Parece que ellos están de incógnito, actuemos como si no supiéramos- le sugirió.
-Entonces ¿Los has dejado entrar sabiendo eso?- regaño Ten-ten.
-Entonces ¿Debería actuar desinteresada sabiendo que están perdidos?
-Pero no nos dijo la Maestra Tsuname, que evitáramos extraños-
-Ella no nos dijo que evitáramos personas necesitadas. Además, no lo notaste…
-¿Qué?- pregunto extrañada.
-Es Su Majestad.
-El, el… uno de esos es el Rey- tartamudeo, su amiga asintió.

Quien lo pensaría, a veces el Cielo se empeña en jugar con las almas. De más joven, deseo y busco al joven Príncipe Heredero en cada pasillo, siempre sin éxito. En el presente y sin proponérselo lo había visto en dos ocasiones. Negó los sentimientos que se apoderan de su cuerpo, les confirió su protagonismo al incremento de sus poderes. Cerró sus ojos, concentrando su poder interior y calmo su espíritu. Llevo sus manos a la bandeja de madera y coloco sobre esta el frasco y dos pequeñas copas. Su amiga suspiro. Antes de salir de la estancia, una presión en su brazo la detuvo.

-Recuerda Sakura, con los extraños tú tienes otro nombre y otro pasado- Le ordeno.
-No es un extraño-
-Aunque fuesen Izanagi e Izanami. Sakura, por favor- suplico.
-Lo sé, no te preocupes- tomo la mano de su amiga y la retiro –Ya regreso.

Disimulo su asombro al ver los dos hombres sentados uno frente al otro, con una pequeña mesa en medio. Tragó saliva y se acerco a ellos, se sentó al lado. Dejó la bandeja en el piso y con delicadeza tomo los vasos y el vino poniéndolos en su lugar. Sintió la mirada penetrante del rubio, la que ignoro con maestría. Naruto hubiera deseado tirarse a abrazarla y estrujarla con fuerza sobre su pecho. Pero no era ella, “¡Era increíblemente parecida!” pero su niña estaba muerta.

-El vino los ayudara a mantenerse calientes- dijo la joven.
Se marchó y retornó con algunos platos de comida, nuevamente se sentó junto a ellos, colocándolos en el pequeño espacio vacío. Se disculpo por la simpleza del platillo y lo pobre del lugar.
-Por favor, descansen un poco antes de irse.
Sakura apoyo las manos en sus muslos y estiro las rodillas para marcharse. Antes de poder estirar totalmente su cuerpo, la voz grave de Naruto la detuvo.

-Tú nombre ¿Cuál es?
Busco la respuesta en sus orbes verdes, si ellos fuesen los mismos testigos le responderían afirmando sus sospechas, sabría que era ella Su Princesa. Los observo fijamente y estos se oscurecieron, el deseo anhelante quizás era una fantasía de su cabeza. Ella miro a otro espacio de la habitación y la conexión se rompió.

-¿A quien estabas esperando en la lluvia? ¿Había… alguien a quien estabas buscando?
Al escucharlo sus ojos volvieron a demandar la profundidad celeste. Noto lo angustiante de cada palabra y lo difícil que era para el pronunciarlas. Había algo de su pasado que parecía buscar, si tan solo él no fuera el Rey y ella una sacerdotisa hubiese demandado mitigar su dolor.

-Esperaba a mi maestra- agacho su cabeza, ocultando su rostro –Si usted no tiene nada más que decir. Por favor, discúlpeme…
-¿Son todos estos libros tuyos?- pregunto Naruto al mirar la habitación. Debía mantenerla a su lado, hasta averiguar como se llamaba.
-Si-
-¿A qué te dedicas, para tener tantos libros? ¿Los has leído todos?
-Sólo quería conocer con que ojos ven los nobles la vida. He leído cada libro un par de veces.
-No es algo muy común entre las mujeres de la aldea- puntualizo -¿Cuál ha sido tú favorito?
-Han sido muchos- recalco –¡Por favor, coman a gusto!
Sakura se levanto un poco más de prisa para poder escapar del interrogatorio. Pero su mano fue interceptada por un cálido abrazo de fuertes dedos. De nuevo se perdió en sus orbes azules, tan cálidos, tan necesitados de afecto.
-¡Por favor!- suplico el joven.

Resignada se acomodo de nuevo, lentamente su mano fue liberada. Desvío su mirada del rostro del joven, cerro sus ojos y abrió sus labios. La melodiosa voz de la pelirosa recito el poema que más había calado en su propio corazón. “Un monje que vivía en las montañas quería poseer la luz de la luna. Un día vio la luz de la luna flotando sobre su botella de agua y entonces la llenó aún más. Pero una vez en el templo se dio cuenta, que si inclinas la botella y la viertes, la luna desaparece. No se puede embotellar la luz de la luna, no importa cuando uno lo desee”.

La lírica se vio finalizada y sus orbes se abrieron junto con su fin. Naruto tembló y abrió sus ojos en demasía, aquella prosa era difícil de olvidar. Era la misma, idéntica a la que su Princesa le había escrito seis años atrás. Un profundo estremecimiento le recorrió “-¿Cómo puede una persona muerta estar viva?-” se pregunto para si mismo. “-Esta joven se parece tanto a ella”

-¿Hay… algún problema?- pregunto al ver los labios de su Rey temblar.

Naruto no pudo responder. Quizás no le escucho, se había perdido en sus pensamientos. “-Esto no puede ser. Es una ilusión. Al fin me he vuelto loco, mi anhelo se hizo realidad y ella debe estar hechizándome-” pensó. Su Majestad doblo su boca y dirigió su mano con presteza al frasco con vino y la pequeña taza; estas se agitaron en sus manos temblorosas. Vertió su contenido en ella y trago con rapidez el amargo vino, quemando sus entrañas. Suspiro e inhalo con dificultad, dejo el vaso sobre la mesa con cierta torpeza. Controlando su cuerpo y calmando su espíritu lleno lentamente la otra taza que tenía al lado.

-Tú también bebe- le dijo a Shikamaru vertiendo el líquido. El joven evito la mirada del Rey, no podría tocar el utensilio, sería imprudente –¡Vamos, tú también bebe, también estabas en la lluvia! ¿No?
-Seguro no debes ser una persona leal- dijo Sakura – No sabes quien soy o que le he puesto al vino ¿Pretendes proteger al Rey solo con la espada?
Shikamaru le miro sorprendido, aquella chica había reconocido su procedencia y la de Su Majestad. Envenenar, matar o secuestrar, todo aquello rondo en su cabeza. Tomo su espalda y la desenfundo hasta dirigirla al cuerpo de la joven. El miedo se dibujo en el delicado rostro. Naruto la tomo por los hombros y la empujo contra su cuerpo. Con una fuerza casi apasionada, mantuvo su rostro cerca de su pecho por minutos. Sakura pudo escuchar su corazón bombardear. La separo centímetros de él, aún sin soltarla la miro fijamente.

-¿Cómo lo supiste?- pregunto Naruto
-¿Qué quieres decir?
-¿Cómo sabes… que soy el Rey de Konoha?

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


Tú alma sigue aquí. ¿Sólo para ver al Rey? A pesar de que no estas aquí para verme, estoy contento de encontrarte. Pero en la siguiente vida… Por favor, mírame a mi primero. Suplico Sasuke.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


-¿Alguna vez me has visto… antes?
-Yo, solo soy una humilde súbdita. No hay manera que yo pueda conocerlo Su Majestad- dijo nerviosamente.
-¡Es una mentira!- grito.
-¿Cómo puede una súbdita mentirle a su Rey?- dijo angustiada.
-¿Realmente eres solo eso?
-Así es Su Majestad, siempre he vivido al cuidado de mi Maestra ¿Cómo pretende que sea algo más?
-Entonces… ¡Como sabías que yo era el Rey!- dijo levantando la voz.
-Bueno…
-¡Date prisa y respóndeme!- su fuerte voz cimbró por toda la estancia.
-Por favor, perdóneme por no decirle antes. Hoy tuve oportunidad de verlo en la aldea.

Naruto soltó el agarre de la muchacha, ella se alejo de él lentamente. Su cuerpo derrotado se derrumbó. Acomodo su espalda contra la pared y asintió con su cabeza, entendiendo la verdad. Su tonta esperanza se vio desquebrajada. Rió un poco y de inmediato esta desapareció. Su cara solo mostraba seriedad.

-Shikamaru.
-Por favor, dé su orden.
-La lluvia a parado- dijo lentamente –Deberíamos… volver ahora.

Salio de la humilde choza, para echar un vistazo al mismo bosque, noto que la noche había caído. Miro su sombra y la de Shikamaru dibujarse en la tierra. Estaba a las afueras de la casa, la única luz proveniente era de la luna y las ventanas. Volvió a ver hacia atrás para encontrarse con su propia decepción. Sus labios se abrieron y dirigió unas últimas palabras a la muchacha.

-¿Cuál es tú nombre?
-Lo siento pero… no tengo un nombre.
-¡Eso es imposible!- gritó.
-Nunca he tenido un nombre real, siempre ha sido cambiado. Nunca he tomado alguno como propio. Mi Maestra no quería que me atara a ningún destino. La gente por lo general me llama señorita.
En realidad, Sakura no mentía. Después de haber perdido su memoria. La vieja Chiyo le llamo por Sakura y desde ese instante le pareció bien que le nombraran de esa forma. Pero en los últimos años la Sacerdotisa Tsuname le pidió cambiarlo con la justificación de buscar alguno, con el que se sintiera mejor. Ignoro su petición, se sentía a gusto con el y solo con los extraños lo cambiaría, por petición únicamente de su maestra.
-Ella no quería que te llamaran por algún nombre en particular- repitió el joven.
Naruto miro la luna que se ocultaba de vez en cuando por las nubes, cuantas palabras angustiosas salieron de su garganta, ese día. Cuando le dolía haber encontrado la esperanza y aún cuanto más abandonarla.

-El momento en que nos encontramos también es llamado Destino- dijo sin dejar de mirar al cielo –Voy a llamarte… Tsukiko. Tómalo como mi recompensa por tú vino caliente.
-¡Tsukiko!- se repitió para si misma, era la primera vez que alguien le daba un nombre- Miro la luna desde su ventana –¡Escuchaste, yo por fin tengo un nombre!

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •


-Su Majestad ¿Cómo puede hacerme esto? ¿Quiere verme morir?
-No me interesa ver tú entierro. Así que no digas nada más.
Kakashi miro a Shikamaru y arrugo su rostro hasta acercarse a él.
-¿Cómo puede proteger al Rey de esta manera?
-Él esta haciendo un buen trabajo- reclamo Naruto –Mírame estoy de una pieza.

Dio varios pasos hasta su castillo, hasta divisar un hombre con ropas azules. Este parecía estar esperándolo por largo rato. El joven volteo, diviso el rostro serio de Sasuke. El mismo bajo hasta la plazoleta donde se encontraban.

-Su Majestad ¿Cómo ha estado?- dijo seriamente, bajo su cabeza.
-¿Por qué viniste aquí? Ha sido un largo tiempo- reclamo -¿Y no quieres dejarme ver tú rostro?- Sasuke levanto su cara hasta mirarle –Eres muy apuesto como siempre.
Naruto sonrío y con eso arreglo los malentendidos. No había mucho que discutir del tema. A pesar del infortunado amor de ambos, su relación fraternal era fuerte. Había sido su amigo del alma y por ello su corazón jamás podría estar en guerra contra el suyo. Sasuke asombrado también comenzó a sonreír. Entraron al castillo hasta dirigirse al comedor real, donde sirvieron todo tipo de bocadillos y un fuerte vino.

-Shikamaru puedes venir con nosotros y comer
-No tiene que preocuparse por mí Su Majestad- Naruto se quejo.
-Solo dese por vencido- dijo Sasuke –Él no bebe ni una gota de vino cuando esta trabajando- burlo
-Entonces ¿Quieres hacer una apuesta conmigo?-
-Una apuesta- repitió el Uchiha interesado.
-Quien haga beber a Shikamaru, cumplirá una petición.
-¿Has oído?- Sasuke estiro su mano izquierda y movió su muñeca llamándolo –Ven aquí, que todavía estoy contento. Voy a pedir al Rey un montón de cosas valiosas. Te daré la mitad.
-Shikamaru.
-Si Su Majestad.
-Por qué no bebes algo- Shikamaru no respondió, ni inmuto –¡Es una orden!
El joven se levanto y se dirigió a la mesa con la pareja. Tomo el vaso que levanto y Naruto lo lleno de alcohol. Sasuke rió y tomo su cabeza derrotado.
-Sasuke.
-Sí. Perdí- le dijo –Cumpliré cualquier petición.
-¿Todavía… tienes sentimientos por esa niña?- El Uchiha cambio su sonrisa por una de seriedad –Respóndeme.
-Su Majestad.
-¿Los perdiste? Estoy esperando tú respuesta.
-A pesar de que la he guardado en mi corazón… No esta ella muerta- Suspiro –Cuando trate de olvidarla la anhelaba más. Y si anhelas, a veces olvidas por completo. No quiero anhelarla y tampoco olvidarla- miro a Naruto a lo ojos –Así que solo pienso en el hecho de que ella ya no esta en este mundo… eso es todo lo que dejó en mi corazón.
-Así que sólo has dejado el sentimiento de que ella ya no esta en este mundo en tú corazón… Ya veo.
Ambos jóvenes se quedaron en silencio, con un ambiente recargado de melancolía y de sueños frustrados. Ojos aguados, sonrisas menguadas en el calor de la bebida.
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por eliannar el Vie Nov 23, 2012 10:23 am

Muy bellos capitulos por fin la volvio a ver espero que Jiraya haga algo para que vuelvan, pobre Naruto todavia la anela xD, y Sasuke seguro si él la ve asegura que es ella, Me desespera algunas veces por que tardan tanto, maldito Hiashi es una miseria el pueblo,
Nos leeremos me gusto los capitulos dejan mucho suspenso
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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por Estefi chan el Sáb Nov 24, 2012 2:09 am

Aaahh por fin se vieron !!! pero pobre Naruto piensa que es una chica parecida a su niña .... a ver que pasa más adelante !!!

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Re: • The Moon (+13)

Mensaje por cerezo en el viento el Dom Nov 25, 2012 11:02 am

GENIAL YA SE ENCONTRARON PERO NO COMO YO ME ESPERABA PERO BUENO
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