Últimos temas
» HETEROEROTISMO - Introducción (+18) 4/12/2018 Por Kaoru Dono
Miér Dic 05, 2018 9:24 am por arminius

» Ayuda para conseguir un fanfic antiguo
Dom Dic 02, 2018 5:41 pm por Cahs_24

» ¿Qué estás escuchando?
Vie Nov 30, 2018 8:39 am por PJXD23

» hola , aqui de nuevo
Dom Nov 25, 2018 12:15 pm por PJXD23

» Hola gente
Dom Nov 25, 2018 12:13 pm por PJXD23

» PREPARATORIA KONOHA [+18] [C] CAPITULO 1 (22/11/2018)
Vie Nov 23, 2018 6:14 pm por HadesAnubis

» El diario de Naruto [+14] Capitulo 1 27/03/16
Lun Nov 19, 2018 9:13 pm por mayasorita

» necesito ayuda con un fan fic
Lun Nov 19, 2018 4:53 am por uchiha099

» Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"
Sáb Nov 17, 2018 7:32 am por mayasorita

That's not me
Always NaruSaku
Gracias Santo :)
Lalala ~~
La skin ha sido codificada y maquetada por Odxy para el foro NaruSaku. Las imágenes usadas no nos pertenecen, han sido realizadas por diversos artistas y las diseñadoras solo las han editado. Agradecimientos a todo el grupo de diseño por las nuevas imágenes utilizadas. También a LaufeysonSister y Pyrite Wolf de OSC porque sin sus tutoriales la mitad de las cosas que se han hecho en este foro no habrían sido posible.

Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Ir abajo

Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por alexad_uzumaki el Sáb Oct 06, 2018 7:01 am

PROLOGO:

¿Alguna vez te has preguntado qué se siente el ser inmortal? ¿El vivir noche tras noche persiguiendo a demonios que asesinan a los humanos? ¿El tener riquezas infinitas y un poder ilimitado? Esa es mi existencia, y es oscura y peligrosa. Soy un héroe para miles de personas, pero nadie me conoce. Y me encanta vivir así. O eso pensaba hasta la noche en que me desperté encadenado a mi peor pesadilla: una joven de aspecto conservador, vestida con una camisa… que en el caso de Sakura estaba abotonada hasta el cuello. Una mujer inteligente, fascinante, ingeniosa y que no quiere tener nada que ver con el mundo paranormal; es decir, conmigo. La atracción que Sakura Haruno despierta en mí va en contra de todas mis creencias. Por no mencionar que la última vez que me enamoré, no solo me costó la vida, sino también el alma. Y ahora, cada vez que la miro, descubro que quiero intentarlo de nuevo. Me empeño en volver a creer que el amor y la lealtad existen de verdad. Y lo más desconcertante es que a cada momento me descubro preguntándome si existirá una mujer capaz de amar a un hombre con unas cicatrices tan profundas. Con un corazón que quedó destrozado a causa de una brutal traición que ni siquiera sabe muy bien si podrá latir otra vez.


Última edición por alexad_uzumaki el Jue Oct 25, 2018 8:29 am, editado 1 vez
avatar
alexad_uzumaki
Clan Suzaku
Clan Suzaku

Masculino Mensajes : 471
Edad : 19
Localización Soy el puto pitufopolloserk
Nakus 0

Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/groups/538131119884746/?ref=group_heade

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por mayasorita el Dom Oct 07, 2018 5:08 pm

Suena bastante interesante la historia, de verdad, quisiera saber que más va a pasar en ella, por favor, continúa lo.

¿Será acaso para +18 o qué clasificación le vas a dar?
avatar
mayasorita
Chunnin
Chunnin

Femenino Mensajes : 314
Edad : 28
Localización donde sea que haya anime, videojuegos, musica y comida ;D
Nakus 885
Posesiones :




Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/zoe.sora.maya

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por alexad_uzumaki el Mar Oct 09, 2018 6:59 am


Una Antigua Leyenda Griega:




Acostumbrado a las riquezas desde el momento de su nacimiento, Naruto de Tracia manejaba su carisma y su encanto con la misma destreza con que empuñaba la espada. Valeroso y audaz, regía a los que lo rodeaban mostrando en toda ocasión el lado más apasionado de su carácter.

Ardiente, salvaje e impaciente, vivía la vida de forma temeraria. No conocía el peligro, no reconocía límites. El mundo era su alimento y había prometido saciarse. Con la fuerza de Ares, el cuerpo y el rostro de Adonis y los sensuales dones de Afrodita, se veía acosado por toda mujer que posase los ojos en él. Lo deseaban y soñaban con poseer al orgulloso príncipe guerrero cuyas caricias —según se aseguraba— eran lo más cercano al goce paradisíaco que una mujer podía conocer.

Sin embargo, no era un hombre cuyo corazón se domara con facilidad. Era un hombre que vivía el momento, gozando de todos sus sentidos y satisfaciendo todos y cada uno de sus salvajes deseos. Disfrutaba del placer, ya lo diera o lo recibiera. Las escasas mujeres que lograban pasar una noche de éxtasis a su lado presumían de ello ante aquellas que solo podían soñar con acariciar su exquisito cuerpo. Porque él era la Pasión. El Deseo. Todo lo que fuera sensual y ardiente. Como guerrero nato, era respetado y temido por todo el que lo conocía. Sin ayuda alguna y con la destreza propia de los héroes, rechazó el avance del Imperio romano en la época en que este resultaba invencible, cubriendo su nombre y su reino de gloria y riquezas.
Durante un tiempo, se dijo que sería el soberano de todo el mundo conocido. Hasta que un brutal acto de traición lo convirtió en el Soberano de la Noche. Ahora camina por el sombrío reino que separa la Vida del Inframundo. No es ni hombre ni bestia; su naturaleza es completamente diferente. Es la Soledad. La Oscuridad. Una sombra nocturna. Un espíritu incansable y solitario cuyo destino es salvar a los mismos humanos que lo desprecian y lo temen. No conocerá la paz ni el descanso hasta que encuentre a una mujer que no lo traicione. Un corazón puro que vea más allá de su lado tenebroso y lo devuelva a la luz.


@mayasorita: Hola que tal... Me alegra que te interese... Pues es +18 la novela es fantasía erótica.......






avatar
alexad_uzumaki
Clan Suzaku
Clan Suzaku

Masculino Mensajes : 471
Edad : 19
Localización Soy el puto pitufopolloserk
Nakus 0

Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/groups/538131119884746/?ref=group_heade

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por mayasorita el Vie Oct 12, 2018 5:33 pm

Hola nuevamente

La historia se ve bastante interesante, me llama la atención el final, tiene una maldición o algo similar, pero, ¿esta se rompe con la llegada de una mujer? Quizá sea algo más

Espero continúes pronto para ver la historia comenzar Smile
avatar
mayasorita
Chunnin
Chunnin

Femenino Mensajes : 314
Edad : 28
Localización donde sea que haya anime, videojuegos, musica y comida ;D
Nakus 885
Posesiones :




Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/zoe.sora.maya

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por alexad_uzumaki el Sáb Oct 13, 2018 8:31 am

Capitulo 1::

—Pues yo digo que deberíamos meterlo en un hormiguero y echarle miguitas de pan — Sakura Haruno rio  ante la idea de Ino. Por graves que fueran sus problemas, su hermana mayor siempre conseguía hacerla reír. Precisamente por eso estaba sentada una fría tarde de domingo en el puesto de Jackson Square donde Ino leía el tarot y las líneas de la mano, en lugar de en la cama con las mantas hasta las orejas.


Todavía sonriendo ante la imagen de millones de hormigas mordisqueando el pálido y fofo cuerpo de Sasuke, Sakura  echó un vistazo a los turistas que atestaban la zona comercial de Nueva Orleans incluso en aquel oscuro día de noviembre.


El aroma del café de achicoria caliente y de los beignets flotaba desde el Cafe Du Monde y se extendía por toda la calle, mientras los coches pasaban zumbando a unos metros de distancia. Tanto las nubes como el cielo tenían un color gris plomizo que casaba a la perfección con el talante hosco de Sakura.

La mayoría de los vendedores ambulantes de Jackson Square ni siquiera se molestaba en colocar los puestos durante el invierno, pero su hermana Ino consideraba que el suyo era un tesoro tan importante como la catedral de San Luis, que se alzaba tras ellas.
Menudo tesoro…

La sencilla mesa donde echaba las cartas estaba cubierta por una faldilla púrpura que había hecho su madre añadiendo unos encantamientos especiales conocidos tan solo por su familia. Madame Ino, la «Señora de la Luna» —como Ino era conocida— estaba sentada tras la mesita con una ancha falda de antelina verde, un jersey de punto morado y un enorme abrigo negro y plateado.

La extraña indumentaria de su hermana contrastaba enormemente con los vaqueros desgastados de Sakura, su jersey rosa de ochos y su polar color café. Pero Sakura siempre había preferido vestirse de modo discreto. A diferencia de su extravagante familia, odiaba destacar. Prefería confundirse con el entorno.

—He terminado con los hombres —afirmó Sakura— Sasuke fue la última parada del tren a ninguna parte. Estoy cansada de desperdiciar mi tiempo y mis energías con ellos. De ahora en adelante, voy a dedicar toda mi atención a la contabilidad.

Ino frunció los labios con disgusto mientras barajaba las cartas del tarot.

— ¿Contabilidad? ¿Estás segura de que no te cambiaron al nacer?
Sakura soltó una carcajada un tanto apática.

—Para serte sincera, estoy segura de que eso fue lo que ocurrió. Me gustaría que mi verdadera familia me reclamara antes de que sea demasiado tarde y se manifieste cualquier rareza — Ino  se rió de ella mientras disponía las cartas de tarot en una especie de solitario psíquico.

— ¿Sabes cuál es tu problema? —

—Que soy demasiado remilgada e histérica —dijo Sakura, con las mismas palabras que su madre y sus ocho hermanas mayores solían usar para referirse a ella.

—Bueno, sí, eso también. Sin embargo, a mí me parece que lo que necesitas es ampliar tus horizontes. Deja de ir detrás de esos tipos con corbata apretada que solo saben quejarse y llorar a su mami porque no tienen vida. Tú, hermanita, necesitas una sexcapada con un hombre que te acelere el corazón. Y me refiero a alguien imprudente y salvaje de verdad.

— ¿Alguien como Sai? —preguntó Sakura con una sonrisa, pensando en el marido de Ino, que era aún más remilgado que ella.
Ino negó con la cabeza.

— ¡Claro que no! Eso es diferente. Mira, en nuestro caso, yo soy la salvaje y la imprudente, la que lo salva de caer en el aburrimiento. Por eso nos complementamos a la perfección. Nos equilibramos. Pero tú no te complementas. Tú y tus novios ocupáis los primeros peldaños en la escalera que lleva a la ciudad del aburrimiento.
—Oye, me gustan mis tipos aburridos. Son dignos de confianza y no tienes que preocuparte por las posibles subidas de testosterona. Soy una chica beta hasta la médula.

Ino resopló y siguió sacando cartas.

—Me da la sensación de que necesitas unas cuantas sesiones de terapia con Tenten — Sakura  soltó un bufido.

—Claro, lo único que me faltaba era una cita con una sexóloga que se ha casado con un esclavo sexual griego al que invocó a través de un libro… No, gracias.

Pese a sus palabras, a Sakura le caía bastante bien Tenten Hyuga. A diferencia de la multitud de amigos extravagantes de Ino, Tenten siempre había sido felizmente normal y tenía los pies bien plantados en el suelo.

—Por cierto, ¿cómo le va?

—De maravilla. Niklos aprendió a andar hace dos días y ahora no hay quien lo pare —sakura sonrió al imaginarse al adorable bebé rubio y a su hermana melliza. Le encantaba hacer de canguro cuando Tenten y Neji salían.

— ¿Cuándo está previsto que dé a luz?

—A primeros de marzo.

—Supongo que estarán encantados —dijo con un pequeño aguijonazo de celos. Siempre había  deseado una casa llena de niños, pero a los veintiséis años sus ilusiones comenzaban a alejarse. Sobre todo porque no encontraba ningún hombre dispuesto a tener descendencia con una mujer cuya familia estaba como una cabra.

— ¿Sabes? —Prosiguió Ino  con esa mirada especulativa que hacía que Sakura se estremeciera— Neji  tiene un hermano que también es víctima de una maldición que lo condena a permanecer en un libro. Podrías intentar…

—Rotundamente no, gracias. Recuerda que soy la única que aborrece toda esta basura paranormal. Quiero un hombre humano, normal y agradable, no un demonio.

—Kinashi es un dios griego, no un demonio.

—En mi manual, las dos cosas se parecen bastante. Créeme, ya tuve bastante viviendo en una  casa con vosotras nueve lanzando hechizos y todo ese rollo del abracadabra. Quiero normalidad en mi vida.

—La normalidad es aburrida.

— ¿Por qué no la pruebas antes de darle la patada? — Ino se echó a reír.

—Algún día, hermanita, vas a tener que aceptar la otra mitad de tus genes — Sakura hizo caso omiso de esas palabras mientras sus pensamientos regresaban a su ex prometido. Había creído de verdad que Sasuke  era el hombre de su vida. Un abogado, tranquilo y pasablemente atractivo al que ella había tomado por su media naranja.

Hasta que él conoció a su familia.

¡Puf! Durante los seis meses pasados había pospuesto la presentación a sabiendas de lo que podría ocurrir. Sin embargo, él había insistido tanto que, al final, cedió.

Sakura cerró los ojos y se estremeció al recordar a su hermana gemela, Reiven, recibiéndolo en la puerta ataviada de pies a cabeza con la vestimenta gótica que usaba para perseguir vampiros. El conjunto se completaba con una ballesta que Reiven se empeñó en mostrarle, además de su colección completa de shurikens: «Esta es especial. Puede abrir la cabeza de un vampiro a más de doscientos metros».

Por si eso no hubiera sido suficiente, su madre y sus tres hermanas mayores se encontraban en la cocina preparando un hechizo de protección para Reiven. Sin embargo, lo más horrible de todo había tenido lugar cuando Sasuke bebió sin darse cuenta de la taza de Reiven, que contenía su poción energética hecha a base de cuajada, tabasco, yema de huevo y hojas de té. Tuvo arcadas durante una hora. Más tarde, Sasuke  la llevó a casa en su coche.

«No puedo casarme con una mujer que tiene semejante familia —le había dicho mientras ella le devolvía el anillo de compromiso—. ¡Dios santo! ¿Y si tuviéramos hijos? ¿Te imaginas lo que ocurriría si alguno de ellos fuera así de rarito?»

Sakura echó la cabeza hacia atrás y pensó que aun sería capaz de matar a toda su familia por la vergüenza que le había hecho pasar. ¿Tanto les habría costado comportarse con normalidad tan solo durante una cena?

¿Por qué? ¿Por qué no había nacido en una familia corriente, en la que nadie creyera en fantasmas, duendes, demonios ni brujas?
Para ser sinceros, ¡dos de sus hermanas creían todavía en Papá Noel! ¿Cómo aguantaba su padre, un hombre maravillosamente normal, todas esas necedades? Estaba claro que merecía que lo santificaran por su paciencia.

— ¡Eh, chicas! — Sakura abrió los ojos y descubrió que Reiven  se acercaba.

Vale, genial, pensó.

¿Qué vendría después? ¿La atropellaría un autobús? El día de hoy mejora por momentos…, se dijo. Quería muchísimo a su hermana gemela, pero no en ese preciso momento. En ese preciso momento deseaba que le ocurrieran cosas espantosas. Cosas dolorosas y desagradables.

Como era habitual, Reiven  iba vestida de negro de los pies a la cabeza. Pantalones de cuero, jersey de cuello vuelto y abrigo largo, también de cuero. Llevaba la abundante y ondulada melena gris ceniza Obviamente era teñido, recogida en una larga coleta y sus ojos, de un azul pálido, resplandecían. Tenía las mejillas arreboladas y caminaba con alegría.

¡Ay, no! ¡Iba de cacería!

Sakura suspiró. ¿Cómo demonios podían proceder del mismo óvulo? Reiven  rebuscó en uno de los bolsillos de su abrigo, sacó un trozo de papel y lo colocó sobre la mesa frente a Ino.

—Necesito tus conocimientos. Esto es griego, ¿verdad? — Sin responder a la pregunta,  Ino apartó las cartas y echó un vistazo a la nota.

Frunció el ceño.

— ¿De dónde lo has sacado?

—Lo tenía un vampiro que pulverizamos anoche. ¿Qué dice?

—«El Cazador Oscuro está cerca. Madara debe prepararse» —Reiven se metió las manos en los bolsillos mientras sopesaba las palabras.

— ¿Alguna idea de lo que significa? —  Ino se encogió de hombros al tiempo que le devolvía el papel.

—Nunca he oído hablar de ningún Cazador Oscuro, ni del tal Madara.

—Kazuna dice que «Cazador Oscuro» es un nombre en clave para referirse a uno de nosotros. ¿Tú qué opinas? —preguntó Reiven.
ya había escuchado bastante. Por Dios, odiaba cuando empezaban con su basura ocultista, demoníaca y vampírica. ¿Por qué no maduraban y se incorporaban al mundo real?

—Chicas —dijo levantándose— las veré luego — Reiven la agarró del brazo cuando comenzaba a alejarse.

— ¡Oye! No estarás todavía mosqueada por lo del Uchiha, ¿verdad?
—Por supuesto que lo estoy. Sé que lo hicisteis todo a propósito.

Sin preocuparse en absoluto por haber sido la culpable de la ruptura del compromiso de su hermana, Reiven le soltó el brazo.

—Lo hicimos por tu bien.

—Sí, claro… —le dijo con una falsa sonrisa—Gracias por cuidar de mí. ¿Por qué no me metes un dedo en el ojo cuando quieras divertirte?

—Vamos, Saku —le dijo Reiven con su expresión más adorable, la que conseguía que su padre le perdonara cualquier cosa. Pero con Sakura no obtenía el mismo resultado; al contrario, la irritaba más— Puede que no te guste lo que hacemos, pero nos quieres. Y no puedes casarte con un gilipollas estirado que no acepta lo que somos.

— ¿Lo que somos? —Preguntó  Sakura, perpleja— A mí no me incluyas en esa locura. Yo soy la única con los genes recesivos normales y corrientes. Vosotras sois las que…

— ¡Reiven!

Sakura se interrumpió al ver que el novio de Reiven, tan gótico como ella, se acercaba a la carrera. Kazuna James era solo un par de centímetros más alto que ellas, pero no resultaba extraño, teniendo en cuenta que medían un metro setenta y cinco.

Tenía el pelo negro y lo llevaba de punta, con un mechón morado. Podría haber sido muy mono si no hubiera llevado un pendiente en la nariz y si se hubiera dedicado a buscar un trabajo a tiempo completo… o a mantenerlo.

Y si renunciara de una vez a cazar vampiros. ¡Por el amor de Dios!

—Gary ha averiguado algo sobre el grupo de vampiros —le dijo Kazuna a Reiven.

—Vamos a tratar de atraparlos antes de que oscurezca. ¿Te apuntas?

Si sakura  seguía abriendo los ojos de aquella forma, se quedaría ciega.

—Chicos, algún día mataréis a un humano por accidente si seguís actuando de esa manera. ¿Os acordáis de cuando atacasteis a un grupo de fanáticos de Anne RiceLestat en el cementerio?

Kazuna le dedicó una sonrisa satisfecha.

—Nadie acabó herido y a los turistas les encantó —  volvió a dirigirse a Ino.

— ¿Puedes investigar un poco y ver si averiguas algo sobre el tal Madara y el Cazador Oscuro?

—Vamos, Reiven, ¿cuántas veces tengo que decirte que dejes eso? —Le dijo Kazuna, enfadado— Los vampiros están jugando con nosotros. Lo de «Cazador Oscuro» no es más que un término estúpido que no significa nada.

Ino y Reiven no le hicieron caso.

—Desde luego —dijo Ino— aunque es posible que Gary pueda ayudarte.

Kazuna suspiró con fastidio.

—Dijo que tampoco lo había oído nunca. —Miró a Reiven con indignación— Lo que significa que no es nada.

Reiven se libró de la mano que Kazuna tenía sobre su hombro y siguió sin hacerle caso.

—Puesto que está escrito en griego, me parece que uno de esos profesores de la universidad amigos tuyos podría sernos de más utilidad

Ino asintió.

—Se lo comentaré a Neji esta noche, cuando vaya a ver a Tenten.

—Gracias — Reiven miró a sakura, que se encontraba a su espalda— No te preocupes por Sasuke. He encontrado al chico perfecto para ti. Lo conocimos hace un par de semanas.

— ¡Dios bendito! —Jadeó Sakura— Se acabaron las citas a ciegas preparadas por ti. Todavía no me he recuperado de la última, y eso que fue hace cuatro años.

Ino se echó a reír.

— ¿Te refieres al domador de caimanes?

—Sí —contestó Sakura— Cocodrilo Mitch, el que intentó que acabase como merienda de su mascota, Big Marthe.

Reiven resopló.

—No es cierto. Solo intentaba mostrarte lo que hacía para ganarse la vida.

—Déjame decirte algo: el día que dejes que Kazuna te meta la cabeza entre las mandíbulas de un caimán vivo, podrás protestar. Hasta entonces, ya que soy yo la experta en halitosis de caimán, mantengo la opinión de que Mitch solo buscaba un aperitivo gratis.
Reiven le sacó la lengua, agarró la mano de Kazuna  y salió disparada calle abajo con él a rastras.

Sakura se frotó la frente mientras los observaba haciéndose ojitos el uno al otro. Eso demostraba que siempre había alguien reservado para cada persona. Sin importar lo rara que pudiese ser la persona en cuestión. Una lástima que ella no pudiera encontrar a ese alguien.

—Me voy a casa a ponerme de mal humor.


—Oye —le dijo Ino antes de que se marchara— ¿Por qué no cancelo mi cita de esta noche con  Tenten y nos vamos tú y yo a hacer algo? ¿Qué tal si nos tomamos unas simbólicas y diminutas salchichas a la brasa en honor a Sasuke?

Sakura sonrió al imaginárselo. No era de extrañar que adorase a su familia. A pesar del caos, eran personas maravillosas que se preocupaban por ella.

—No, gracias. Puedo hacer las vienesas a la brasa yo misma. Además, a Reiven le dará un ataque y se morirá si no le preguntas a  Neji por su Cazador Oscuro.

—Vale, pero si cambias de idea, dímelo. ¡Ah!, ¿por qué no llamas a Penélope cuando estés en casa y le dices que prepare un hechizo para encoger el pene de Sasuke?

Sakura estalló en carcajadas. De acuerdo, había ocasiones en las que tener una hermana que era Suma Sacerdotisa de vudú resultaba bastante útil.

—Confía en mí, no podría encogérselo más. —Le guiñó un ojo a Ino— Nos vemos luego.

Esa misma tarde, Sakura  dio un respingo cuando el timbre del teléfono la sacó de sus ensoñaciones. Tras dejar el libro que estaba leyendo a un lado, descolgó el auricular.

Era Reiven.

—Oye, hermanita, ¿puedes ir a mi casa y sacar a Terminator a dar una vuelta?

Sakura  rechinó los dientes al escuchar la petición que solía recibir como mínimo dos veces a la semana.

— ¡Vamos, Reiven! ¿Por qué no lo has sacado tú?

—No sabía que se me iba a hacer tan tarde. Por favor. Si no vienes, hará pis en mi cama para vengarse.

—Por si no lo sabías, Reiven, yo también tengo una vida.

—Sí, claro… Como si no estuvieras sentada sola en el sofá leyendo la última novela de Kinley MacGregor y poniéndote morada de trufas de chocolate igual que si el mañana no existiera.

Sakura arqueó una ceja al fijarse en la cantidad de envoltorios de trufas esparcidos sobre la mesa y en la novela Claiming the Highlander que estaba junto al teléfono.

¡Joder! Odiaba que sus hermanas le hicieran eso.

— ¡Vamos! —Suplicó Reiven— Te prometo que seré simpática con tu próximo novio.

Sakura dejó escapar un suspiro; sabía que no podía negarles nada a sus hermanas. Esa era su mayor debilidad.

—Si no vivieras al final de la calle, te mataría.

—Lo sé. Yo también te quiero.

Tras soltar un ronco gruñido, sakura colgó el teléfono. Echó una melancólica mirada al libro. Maldita sea, justo cuando empezaba a meterse en la historia… Suspiró de nuevo. Bueno, al menos Terminator le haría compañía durante un rato.

Era un pitbull francamente horroroso, pero en esos momentos era el único varón al que podía soportar.

Agarró el polar que había dejado sobre el sillón y salió por la puerta delantera. Reiven vivía a dos manzanas y, aunque la noche era extremadamente oscura y fría, no le apetecía conducir. Se puso los guantes mientras se encaminaba calle abajo, deseando que Sasuke  estuviese allí para que paseara al perro. No podía recordar las incontables ocasiones en las que lo había embaucado para que sacara de paseo a Terminator de camino a su casa.

Tropezó con un adoquín y se dio cuenta de que estaba pensando en Sasuke  por primera vez desde hacía horas. En realidad, lo que peor le sentaba de su ruptura era que no lo echaba de menos. En ningún sentido. Echaba de menos tener a alguien con quien charlar por las noches; echaba de menos a un compañero con el que ver la televisión, pero no podía decir con franqueza que lo echara de menos como persona.

Eso era lo que más la deprimía. De no haber sido por su estrafalaria familia, habría acabado casándose con él y habría descubierto demasiado tarde que en realidad no lo amaba.

Esa idea le provocaba más escalofríos que el gélido viento de noviembre. Tras alejar a Sasuke de sus pensamientos, se concentró en el vecindario. A las ocho y media estaba todo sorprendentemente tranquilo, incluso tratándose de una noche de domingo. Había coches aparcados a lo largo de la calle y la mayoría de las ventanas estaban iluminadas mientras ella se paseaba por la antigua y deteriorada acera.

Todo era normal; sin embargo, había algo espeluznante en el ambiente. La luna menguante, bien alta en el cielo, proyectaba retorcidas sombras a su alrededor. De vez en cuando llegaban hasta ella los lejanos ecos de las risas que transportaba el viento. Era una noche perfecta para que las fuerzas del mal…

— ¡Fuera de mi cabeza! —dijo en voz alta.

¡Por culpa de Reiven pensando en esas cosas! ¡Por el amor de Dios! ¿Qué iba a ser lo siguiente? ¿Se dedicaría a rastrear el pantano con sus hermanas en busca de caimanes y extrañas plantas para los rituales de vudú? Con un escalofrío ante semejante idea, llegó por fin a la extraña y antigua casa que Reiven y su compañera habían alquilado justo en la esquina de la calle. Pintada de un llamativo color morado, era una de las más pequeñas de la vecindad. A Sakura le sorprendía que ningún vecino se quejara de aquel horrible color. Por supuesto, a Reiven le encantaba, ya que resultaba muy fácil de encontrar para quien no conociera la zona.

«Solo tienes que localizar la casita morada de estilo victoriano, con la verja negra de hierro. No tiene pérdida».

No, a menos que uno fuera ciego. Tras abrir la pequeña puerta de la verja de hierro forjado, atravesó el jardín y siguió el sendero que llevaba hasta el porche, donde una enorme y siniestra gárgola de piedra hacía las veces de vigilante.

— ¡Hola, Ted! —Saludó a la estatua; Reiven juraba que podía leer los pensamientos— Solo voy a sacar al chucho, ¿vale?

Sacó las llaves del bolsillo del polar y abrió la puerta principal. Cuando entró al vestíbulo, arrugó la nariz al notar un olor apestoso. Una de las opciones de su hermana debía de haber salido mal. O eso, o Reiven había intentado cocinar de nuevo.

Escuchó los ladridos de Terminator en el dormitorio.

—Ya voy —le dijo mientras cerraba la puerta, encendía las luces y cruzaba la salita de estar.

No había hecho más que poner un pie en el pasillo cuando escuchó su voz interior aconsejándole que huyera.

Antes de que pudiera parpadear siquiera, se apagaron las luces y alguien la agarró por detrás.

—Bueno, bueno… —le dijo una voz sedosa al oído— Por fin te tengo, brujilla —La sujetó con más fuerza— Ha llegado la hora de hacerte sufrir.

Algo la golpeó en la cabeza un segundo antes de ver cómo el suelo se acercaba.

.............................


Espero que sea de su agrado.
avatar
alexad_uzumaki
Clan Suzaku
Clan Suzaku

Masculino Mensajes : 471
Edad : 19
Localización Soy el puto pitufopolloserk
Nakus 0

Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/groups/538131119884746/?ref=group_heade

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por mayasorita el Miér Oct 17, 2018 5:53 am

Me encanta

Los temas paranormales me atraen mucho y esta historia se ve bastante interesante, me preguntó ¿quién será? porque sabe que son brujas o lo que sean en la familia de Sakura, pero.. en verdad me intriga

Me gusta la narrativa, espero con ansias el siguiente capítulo Very Happy
avatar
mayasorita
Chunnin
Chunnin

Femenino Mensajes : 314
Edad : 28
Localización donde sea que haya anime, videojuegos, musica y comida ;D
Nakus 885
Posesiones :




Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/zoe.sora.maya

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por alexad_uzumaki el Jue Oct 18, 2018 7:15 am


Hola que tal, como están..... Les vengo a decir que esta novela es una adaptación de la Saga Cazadores Oscuros de S.K es muy buena y haré algunas adaptaciones narusaku de algunas de las novelas de esta gran saga......

Capitulo 2:

Sakura despertó con un espantoso dolor de cabeza. Se sentía fatal. ¿Qué había pas…?

Se tensó al recordar al tipo oculto en casa de su hermana. Al recordar sus palabras. Aterrada, se incorporó un poco y descubrió al instante que se encontraba tendida en el frío suelo de una habitación diminuta y cubierta de polvo… Y esposada a un desconocido de pelo rubio. A pesar de que comenzó a formársele un grito en la garganta, logró contenerlo.

Que no cunda el pánico. Por lo menos hasta que descubras lo que ha sucedido, se dijo. Según parece, Reiven ha cumplido la amenaza de arreglar una cita a ciegas… como en aquella ocasión en la que «accidentalmente» la encerró en la despensa con Randy Davis durante tres horas. O cuando la «secuestró» y la metió en el maletero del coche con aquel músico extraño.

Reiven siempre utilizaba técnicas muy poco ortodoxas para arreglarle citas. Aunque, para ser justos, su hermana no solía dejar al tipo en cuestión inconsciente antes de obligarle a quedarse a solas con ella. No obstante, con Reiven siempre había una primera vez para todo. Y una cita a ciegas extrema era muy de su estilo.
Obligándose a no perder la calma hasta tener más información, Sakura echó un vistazo a su alrededor. Estaban en un cuarto pequeño, sin ventanas y con una puerta de hierro oxidada. Una puerta a la que no podía acercarse sin arrastrar a su amiguito por el suelo.

No había muebles ni ninguna otra cosa. La única luz en la estancia procedía de una bombilla que colgaba en el centro del techo. Vale, al menos el peligro no era inminente.

Muy lejos de sentirse reconfortada con la idea, contempló el cuerpo que tenía a su lado. Se encontraba tumbado de costado, de espaldas a ella; y una de dos: o estaba muerto o estaba inconsciente. Tras decidir que prefería la segunda posibilidad, se inclinó un poco hacia él.

Parecía bastante alto y, a juzgar por la postura, podía decirse que lo habían arrojado al suelo sin muchos miramientos. Con las piernas temblorosas, Sakura se puso de rodillas muy despacio y se colocó sobre él para evitar que el brazo del hombre quedara aún más retorcido.

El tipo no se movió.

Sakura lo examinó de arriba abajo. Llevaba un abrigo de cuero negro, vaqueros del mismo color y un jersey de cuello vuelto también negro que le daban un aspecto extremadamente peligroso aun tirado en el suelo. Calzaba botas negras de motorista con unas extrañas incrustaciones plateadas en los talones.

El pelo rubio y ondulado le caía sobre el rostro y le llegaba hasta la solapa del abrigo, ocultando sus rasgos.

—Disculpe —susurró mientras estiraba una mano para tocarle el brazo— ¿Está vivo?

Tan pronto como tocó el duro y bien formado bíceps, Amanda se quedó sin aliento. Ese cuerpo postrado era como acero al tacto. No había ni un ápice de grasa. Rezumaba fuerza y agilidad. Madre del amor hermoso…, pensó. Antes de poder contenerse, deslizó la mano a lo largo del brazo. ¡Qué gustazo! Dejó escapar el aire de forma lenta y apreciativa.

— ¿Oiga? ¿Señor? —Lo llamó de nuevo al tiempo que zarandeaba el musculoso hombro— A ver, don Gótico, ¿te importaría mucho recuperar el conocimiento para que pueda marcharme? No me apetece en absoluto estar encerrado en una habitación con un muerto más tiempo del necesario, ¿vale? Vamos, por favor, no hagas que esto parezca Un fin de semana con Bernie; recuerdas que los protagonistas tienen que cargar con el cadáver de su jefe, ¿verdad? Pues aquí solo estoy yo y tú eres un tipo muy, muy pero muy grande.

Ni se movió.

De acuerdo, tendré que intentar otra cosa, decidió. Mordiéndose el labio, lo hizo rodar hasta dejarlo tumbado de espaldas. El cabello se le apartó del rostro en el mismo instante en que se le abrió el cuello del abrigo.

Sakura se quedó sin aliento. Vale, ahora sí que estaba impresionada de verdad. Era guapísimo. Tenía un mentón fuerte y cuadrado y los pómulos marcados. Sus rasgos eran aristocráticos, con un minúsculo hoyuelo en la barbilla, además tenía tres maras en cada mejilla como si fueran los bigotes de algún felino.


Madre de Dios, aquel tipo poseía esa extraña clase de belleza masculina que solo un puñado de mujeres muy afortunadas tenía la suerte de ver en carne y hueso alguna vez en la vida.

Más aún, tenía los labios más increíbles que ella hubiera visto jamás. Esa boca, llena y expresiva, había sido creada para dar besos largos y abrasadores… De hecho, el único defecto de su rostro era una finísima cicatriz que recorría el borde inferior de la mandíbula, desde la oreja hasta la barbilla. Sin duda alguna, podía rivalizar en apostura con el marido de Tenten, y eso que Neji el Semidiós era un duro competidor.

Para ser sinceros, a Sakura jamás le había impresionado tanto la apariencia de un hombre. Siempre había preferido la mente al cuerpo. Sobre todo porque la mayor parte de los tipos que conocía con la mitad de atractivo del que poseía el que estaba tumbado delante de ella en esos momentos solía tener un coeficiente intelectual menor que la suma del número de sus zapatos.

Al contrario de lo que le ocurría a su hermana Reiven, se necesitaba algo más que un culo bonito y unos hombros anchos para hacerle girar la cabeza. Aunque…

Paseó la mirada por ese cuerpo esbelto y musculoso. En el caso de aquel hombre estaba más que dispuesta a hacer una excepción. Siempre que no estuviera muerto, por supuesto. Alargó el brazo con vacilación y colocó la mano sobre la atezada piel de su cuello para comprobar el pulso. Sintió un latido fuerte y regular contra la yema de los dedos.


Aliviada por el hecho de que estuviese vivo, intentó despertarlo de nuevo.

—Venga, tío bueno vestido de cuero, ¿puedes oírme? — El tipo lanzó un gemido grave y parpadeó varias veces antes de abrir los ojos. Sakura se sobresaltó al verlos. Eran tan oscuros que parecían negros y se dilataron de forma amenazadora al posarse en ella.
La agarró por los hombros al tiempo que soltaba una maldición. Antes de que Sakura tuviera oportunidad de moverse, el hombre rodó con ella sobre el suelo y la atrapó bajo su cuerpo, sujetándole las muñecas a ambos lados de la cabeza.

Esos cautivadores ojos negros la estudiaron con suspicacia. Sakura no podía respirar. Cada centímetro del cuerpo del desconocido estaba íntimamente pegado al suyo y acababa de darse cuenta de que los brazos no eran la única parte de su anatomía que estaba dura como una piedra. El tipo era un saco de músculos fuertes y prominentes.

El desconocido tenía las caderas encajadas entre sus piernas y aquel vientre duro se apoyaba sobre ella, de forma que logró que una oleada de rubor cubriera sus mejillas. Logró que se sintiera sensible y acalorada. Sin aliento. Por primera vez en su vida, sintió la necesidad de alzar la cabeza y besar a un completo desconocido.
¿Quién era?

Para su total asombro, él inclinó la cabeza hasta colocarla a un lado de su rostro e inspiró con fuerza sobre su pelo. Sakura se puso rígida.

— ¿Me estás olisqueando? — Una profunda y melodiosa carcajada sacudió el cuerpo del hombre de la cabeza a los pies, lo que hizo que una extraña oleada de estremecimientos la recorriera.
—Me limitaba a admirar tu perfume, ma fleur —le susurró suavemente al oído, con un acento extraño y provocativo que consiguió derretirla. Tenía una voz tan grave que le recordó el sonido de un trueno… y provocó en su cuerpo un efecto tan devastador como el de una tormenta.

Vale, el tío estaba increíblemente bueno y sentir su aliento en el cuello le erizaba la piel y le provocaba un escalofrío detrás de otro.
—Tú no eres Reiven Haruno —dijo en voz tan baja que, a pesar de que tenía los labios pegados a su oreja, ella tuvo que esforzarse por escucharlo… Sakura tragó saliva

—Conoces a Re…

—Silencio —le susurró al oído mientras sus pulgares le acariciaban las muñecas, que todavía mantenía sujetas, con un ritmo que enviaba pequeñas descargas eléctricas a lo largo de los brazos de Sakura.

Se le endurecieron los pezones y sintió que el deseo la abrasaba. El desconocido frotó su rostro contra el de ella, raspándola suavemente con la barba y consiguiendo que se sintiera consumida por una nueva oleada de escalofríos.

Jamás en su vida había sentido algo tan excitante como el peso de ese cuerpo sobre ella, ni había percibido un olor tan embriagador como el aroma especiado y masculino de su piel.

—Nos están escuchando —El hombre inspiró de forma profunda y apreciativa. Ahora que estaba seguro de que ella no representaba una amenaza inmediata, sabía que debía apartarse de la mujer que tenía debajo, pero…

Había pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvo entre los muslos de una mujer. Una eternidad desde que se atrevió a acercarse tanto a una de ellas. Había olvidado la tibia suavidad de unos pechos aplastados bajo su torso; la sensación de un aliento dulce y cálido contra su cuello. Pero ahora que la tenía debajo…
Sí… Sí que se acordaba. Recordaba lo que se sentía cuando unas manos femeninas se deslizaban por su espalda desnuda. Lo que se sentía cuando una mujer se retorcía bajo sus expertas caricias.
Por un instante, Naruto se abandonó por completo a las sensaciones mientras imaginaba que se desnudaban allí mismos y que podía explorar todas esas curvas de forma mucho más detenida. Y mucho más íntima.

Cerró los ojos e imaginó que deslizaba la lengua por uno de sus pechos y jugueteaba con el pezón erguido mientras ella le enterraba las manos en el cabello. La mujer se retorció bajo él, hecho que se añadió a la fantasía.

Mmm…Por supuesto, si ella se enteraba alguna vez de quién y qué era él, se desmayaría de terror. Y si se parecía en algo a su hermana, no dejaría de atacarlo hasta que uno de los dos acabase muerto.
Una verdadera lástima, en realidad. Aunque de todos modos, ya estaba acostumbrado a que la gente lo temiera. Esa era la salvación y la maldición de los suyos.

— ¿Quién nos escucha? —susurró ella.

Naruto abrió los ojos y saboreó el sonido de esa voz suave y armoniosa. Adoraba el cadencioso acento sureño… y el de esa mujer se deslizaba por su piel como la más exquisita de las sedas.
Pese a su férrea voluntad, su cuerpo reaccionó de forma violenta ante la presencia femenina. Sintió una necesidad abrumadora de probar esos labios llenos y entreabiertos mientras ella abría las piernas para permitirle hundirse en su calor.

Joder, sí que podría perderse en el sabor de esa mujer… De todo su cuerpo. Se retiró un poco para estudiar mejor su rostro. Tenía una melena de un Rosado cerezo profundo. Los ojos verde jade reflejaban su confusión, su furia y su temple. En su seductor rostro se apreciaba una diminuta marca de diamante azul oscuro en su frente. Esa marca más el cabello distinguía de su hermana. Eso y su olor.

Reiven llevaba perfumes caros que saturaban sus agudizados sentidos, mientras que la mujer que tenía debajo olía a rosas y a delicadeza.

En ese instante, Naruto la deseó con una necesidad tan acuciante que lo dejó petrificado por un momento. Hacía siglos que no deseaba así a una mujer. Siglos desde que sintiera algo, cualquier cosa.

El rostro de Sakura se encendió al notar que su erección le presionaba la cadera. Quizá el tipo no estuviese muerto, pero no había duda de que estaba duro. Y desde luego, aquello no tenía nada que ver con el rígor mortis.

—Mira, tío, creo que necesitas encontrar otro sitio donde descansar— El hombre fijó su hambrienta mirada sobre los labios de Sakura y ella pudo percibir el fiero deseo que ardía en las profundidades de esos ojos negros como la noche. A continuación, el tipo apretó la mandíbula con fuerza, como si luchara consigo mismo.

Sakura sentía abrumada por la virilidad y la ostensible sexualidad que derrochaba el hombre. Mientras yacía debajo de él, se dio cuenta de lo vulnerable que era. Y de lo mucho que deseaba probar esos hermosos labios. La idea la excitaba y la aterrorizaba a la vez.
Él parpadeó y fue como si hubiera corrido un velo sobre su rostro que ocultara todas sus emociones. Entonces la liberó. Cuando se apartó de ella, Sakura vio una mancha de sangre en su jersey rosa.

— ¡Ay, Dios mío! —Exclamó— ¿Estás sangrando?

El hombre respiró hondo y se sentó a su lado.

—La herida se curará— Sakura no podía creer que hablara con tanta indiferencia. A juzgar por la cantidad de sangre que manchaba su ropa, habría jurado que la herida era grave; sin embargo, él no mostraba ningún otro síntoma de que así fuera.

— ¿Dónde tienes la herida?

No respondió. En cambio, se pasó la mano izquierda por el cabello rubio. Se detuvo para mirar con furia el enorme grillete de plata que le rodeaba la muñeca derecha y, acto seguido, comenzó a tirar airadamente de él.

Por la expresión fría y letal de sus ojos, Sakura supo que los grilletes lo molestaban más que ella.

Ahora que estaba despierto y no encima de ella, se quedó extasiada por la oscura melancolía que reflejaban sus rasgos. Había algo muy romántico y atractivo en su rostro.

Algo heroico. Podía imaginárselo sin ninguna dificultad vestido como un libertino del siglo XVIII

o como un caballero medieval. Sus rasgos clásicos le conferían una cualidad indefinible que parecía estar fuera de lugar en el mundo moderno.

—Vaya, vaya —dijo una voz sin rostro—.El Cazador Oscuro se ha despertado.

Sakura reconoció esa voz diabólica: pertenecía a la misma persona que la había golpeado en casa de Reiven.

—Madara, bonito —lo reprendió el hombre que se alzaba junto a ella mientras observaba los muros cubiertos de orín— por lo que veo, aún sigues con tus jueguecitos. Bueno, ¿por qué no te comportas como un buen daimon y te apareces ante mí?

—Todo a su debido tiempo, Cazador Oscuro, todo a su debido tiempo. Verás, no soy como los demás, que se limitan a correr para ocultarse del gran lobo feroz. Soy el leñador malo que se encarga de matar al lobo —La voz incorpórea hizo una pausa teatral antes de continuar— Reiven Haruno y tú habéis sometido a los míos a una persecución implacable. Ha llegado la hora de que sepáis lo que es el miedo. Cuando haya acabado con vosotros dos, me suplicaréis que os permita morir.

El Cazador Oscuro bajó la cabeza y se echó a reír.

—Madi, querido, no he suplicado nada en toda mi vida; y es bastante posible que el sol se desintegre antes de que le pida clemencia a alguien como tú.

—Hubris—dijo Madara— Me encanta castigar ese pecado.

El Cazador Oscuro se puso en pie y Sakura vio la herida que tenía en el costado. Tenía un pequeño desgarrón en el jersey y una mancha de sangre en el suelo donde había estado sentado. Sin embargo, parecía hacer caso omiso de la herida.

—Dime, ¿te gustan tus grilletes? —Preguntó Madara —.Son de la fragua de Hefesto. Tan solo un dios o una llave fabricada por el mismo Hefesto podrían abrirlos. Y puesto que los dioses te han abandonado…

El Cazador Oscuro echó un vistazo a la habitación. La ferocidad que reflejaban sus ojos habría espantado al mismísimo diablo.

—Voy a disfrutar muchísimo matándote.

Madara soltó una carcajada.

—Dudo mucho que tengas la oportunidad de hacerlo una vez que tu amiguita descubra lo que eres.

El Cazador Oscuro lanzó una rápida mirada a Sakura para advertirle a la chica que no revelara su verdadera identidad.

No tendría ni que haberse molestado. Lo último que Sakura haría sería traicionar a su hermana.

— ¿Por eso nos has encadenado? —Preguntó el Cazador Oscuro— ¿Quieres vernos luchar?

—Claro que no —dijo Madara— Nada más lejos de mi intención. Por mí no habría problema en que os mataseis el uno al otro, pero lo que pretendo es liberaros al amanecer. Para entonces, el Cazador Oscuro se convertirá en la presa, y yo voy a disfrutar enormemente con la persecución y la tortura a las que pienso someterte. No hay escondite donde no pueda encontrarte.

El Cazador Oscuro sonrió con arrogancia.

— ¿Te crees capaz de darme caza?

—Desde luego. Por supuesto que sí. Por si no lo sabes, conozco tu punto débil mucho mejor que tú.

—No tengo ningún punto débil.

Madara soltó una risotada.

—Así habla un verdadero Cazador Oscuro. Pero todos tenemos nuestro talón de Aquiles, especialmente los que servís a Artemisa. Y tú no eres una excepción.

Sakura habría jurado que podía escuchar al tal Madara relamiéndose de satisfacción.

—Tu mayor debilidad es tu nobleza. Esa mujer te odia y pese a todo, no la matarás para mantenerte a salvo. Mientras ella trata de matarte, tú la protegerás de mí con tu propia vida. — Madara lanzó una siniestra carcajada— No puedes resistirte a un humano en peligro, ¿no es cierto?

—Madi, Madi, Madi… —rezongó el Cazador Oscuro— ¿Qué voy a hacer contigo?

— ¡No te atrevas a hablarme en ese tono!

— ¿Y por qué no?

—Porque no soy uno de esos daimons asustados que huyen de ti con el rabo entre las piernas. Soy tu peor pesadilla.

El Cazador Oscuro resopló con sorna.

— ¿Por qué recurres a tantos tópicos? Vamos, Maderita, ¿no se te ocurre nada más original que el guión de una película de serie B?

Un furioso gruñido resonó en la estancia.

—Deja de burlarte de mi nombre.

—Lo siento, tienes razón. Lo menos que puedo hacer es mostrar algo de respeto hacia ti antes de acabar contigo.

— ¡Ja! No vas a acabar conmigo, Cazador Oscuro. Serás tú quien muera en esta ocasión. ¿Has pensado por un momento en lo mucho que ella va a retrasarte? Por no mencionar a sus amiguitos. Se echarán sobre ti como una jauría. Si estuviera en tu lugar, rezaría para que fuese eso exactamente lo que me sucediera. No puedes hacerte una idea del sufrimiento que voy a infligirte la próxima vez que nos encontremos.

El Cazador Oscuro sonrió sin despegar los labios al escuchar las amenazas de Madara.

—Sobrestimas en exceso tus habilidades.

—Ya lo veremos.

Sakura escuchó el clic de un micrófono al apagarse. El Cazador Oscuro volvió a tirar con fuerza de los grilletes.

—Voy a matar a ese desecho de película de terror.

— ¡Oye, oye, oye! —se quejó Sakura al ver que su propia mano era zarandeada mientras él intentaba liberarse— Ese brazo está unido al mío.

El desconocido se detuvo y la miró. Al instante, sus ojos se suavizaron.

—Gemelas. Jamás se me habría ocurrido. ¿Tienes alguna idea de dónde puede estar tu hermana?

—Ni siquiera sé dónde estoy yo ni qué hora es. Y ya que estamos, no sé lo que está ocurriendo aquí. ¿Quién eres y quién es ese tipo? —Al instante, bajó la voz y añadió— ¿Puede oírnos?

Naruto negó con la cabeza.

—No, ha apagado el micrófono. En este momento debe de estar ocupado planeando su venganza al mejor estilo Igor. No sé tú, pero yo lo imagino frotándose las manos y riéndose a carcajadas como Dexter; ya sabes, el de El laboratorio de Dexter.

Naruto la estudió un momento. No parecía estar histérica… todavía, y ojalá siguiera así. Sin embargo, decirle que Madara era un demonio chupa-almas que iba tras su hermana no era la mejor manera de mantenerla calmada.

De cualquier forma, dada la inclinación que su gemela demostraba hacia la caza de vampiros, para la chica no supondría ninguna sorpresa saberlo.

Tras cerrar los ojos, se introdujo en la mente de su compañera forzosa y encontró la confirmación de sus sospechas. Había una saludable sensación de miedo en su interior.

No obstante, al contrario que su hermana Reiven, esta no se apresuraba a sacar conclusiones, aunque era innegable que la situación en la que se encontraban despertaba tanto su curiosidad como su furia. Era muy probable que pudiera contarle toda la verdad sin que ella alucinara, pero el Cazador Oscuro que había en él jamás proporcionaba más información de la imprescindible.

En ese momento, la chica no necesitaba saber más que lo esencial. Con suerte, podría librarlos a ambos de los grilletes sin tener que revelarle nada sobre sí mismo.

—Me llaman Kyubi —le dijo con voz solemne— Y ese tipo es el hombre que quiere hacer daño a tu hermana.

—Gracias, pero eso ya lo había captado — Sakura frunció el ceño. Todo aquello hubiera debido asustarla, pero no era así. Estaba demasiado furiosa para asustarse.

Eso le pasaba por inmiscuirse en la descabellada vida de su hermana. A decir verdad, se alegraba de que la hubiesen capturado a ella por error, ya que Reiven no habría dudado en hacer alguna maniobra suicida y habría conseguido que la mataran.

Alzó la mirada para observar al Cazador Oscuro y frunció aún más el ceño. ¿De qué conocía ese hombre a Reiven? Y pensándolo bien, ¿cómo era capaz de distinguirlas cuando su propia madre tenía problemas para hacerlo?

— ¿Eres uno de los amigos de mi hermana?

Él le dedicó una mirada inexpresiva antes de ayudarla a ponerse en pie.

—No —respondió mientras se daba pequeñas palmaditas en el pecho, las caderas, el trasero y las piernas para quitarse el polvo.
Sakura trataba de no fijarse en ese cuerpo tan increíblemente atlético cuando su mano fue arrastrada por el grillete. Y cuando de forma accidental rozó con la mano la parte interna de su muslo, creyó que se le escaparía un gemido.

Aquel hombre había sido creado para disfrutar del sexo y de la velocidad. Una lástima que no fuese su tipo. De hecho, era la antítesis de lo que ella encontraba deseable en un hombre.
¿O no?

El Cazador Oscuro soltó una maldición.

—Por supuesto, me ha quitado el teléfono —murmuró, antes de moverse y arrastrarla con él hasta la puerta.

Después de comprobar el pomo de la cerradura, observó con atención los goznes. Sakura arqueó una ceja al ver que se desataba la bota izquierda y se la quitaba.

— ¿Qué estás haciendo? ¿Preparándote para darte un chapuzón?
Él le dedicó una sonrisilla de suficiencia muy masculina antes de inclinarse para recoger la bota del suelo.

—Trato de salir de aquí. ¿Y tú?

—Trato de no cabrearme contigo.

Una chispa de diversión se reflejó en los ojos del hombre antes de que se concentrara de nuevo en la puerta. Sakura observó cómo apretaba una de las extrañas incrustaciones plateadas del talón de la bota y una afilada hoja de unos doce centímetros surgió de la puntera. Ese tipo era de los que le gustaban a su hermana, sin duda alguna. No pudo evitar preguntarse si también llevaría shurikens en los bolsillos.

—Ooooh —exclamó ella con sequedad— ¡Escalofriante!

Él la miró muy serio.

—Nena, aún no has visto nada escalofriante.

Sakura sonrió ante su comportamiento de chico duro al más puro estilo Ford Fairlane y soltó un bufido muy poco femenino. Él no le hizo el más mínimo caso. Trató de hacer saltar los goznes oxidados con la puntiaguda hoja retráctil.

—Vas a romper la hoja si no tienes cuidado —le advirtió.

Kyubi la miró con una ceja alzada.

—No hay nada en este mundo que pueda romper esta hoja. —Apretó los dientes y golpeó la bota con el puño— Y parece ser que tampoco hay nada en este mundo capaz de mover estos goznes. —Lo intentó durante unos minutos más— ¡Joder! —

Masculló cuando la bisagra se negó a desplazarse. Replegó la hoja y se inclinó para ponerse de nuevo la bota. El movimiento hizo que se abriera la parte de atrás del abrigo y Sakura fue premiada con una encantadora vista de su trasero.

Ay, madre… Qué pedazo de culo.

Se le secó la boca cuando lo vio alzarse de nuevo hasta alcanzar casi dos metros de estatura. Madre, madre, madre mía…, exclamó mentalmente. De acuerdo, lo reconocía. El hombre sí que tenía un rasgo que le resultaba irresistible: su altura. Siempre le habían chiflado los hombres más altos que ella. Con ese tipo podría calzarse sin dificultad unos tacones de ocho centímetros y su ego seguiría intacto.

Le sacaba una buena cabeza. Y a Sakura le encantaba.

— ¿De qué conoces a mi hermana? —le preguntó mientras intentaba que sus pensamientos se centraran en esa cuestión y no en lo mucho que deseaba probar esos labios tan apetecibles.

—La conozco porque no deja de cruzarse en mi camino —Volvió a dar un tirón a los grilletes—. ¿Qué os pasa a los humanos que tenéis una necesidad constante de meteros en asuntos que no os incumben?

—Yo no me meto en asuntos que… —Su voz se desvaneció cuando las palabras que él acababa de pronunciar penetraron en su cerebro—. ¿Qué os pasa «a los humanos»? ¿Por qué has dicho eso?

Naruto no contestó.

—Mira —prosiguió ella, alzando el brazo para mostrarle el grillete—. En estos momentos estoy encadenada a ti y quiero una respuesta.

—No, no la quieres.

Hasta ahí podíamos llegar. Aborrecía a los machos alfa. Esos tíos dominantes del tipo yo-soy-el-tío-nena-así-que-yo-conduzco le daban arcadas.

—Muy bien, machoman —le dijo, irritada— No soy ninguna de esas descerebradas que se dedican a hacer ojitos a los chulos vestidos de cuero. No utilices tus tácticas de machito conmigo. Por si no lo sabes, en la oficina me llaman la rompepelotas.

Naruto la miró con el ceño fruncido.

— ¿Machoman? —repitió él con incredulidad.

Jamás en su vida, y eso que había sido extremadamente larga, se había encontrado con alguien que tuviera la osadía de enfrentarse a él. Como mortal, había conseguido que ejércitos enteros de romanos huyeran aterrorizados ante su llegada. Pocos hombres se habían atrevido a mirarlo a los ojos.

Como Cazador Oscuro, legiones de daimons y apolitas se echaban a temblar ante su mera presencia. Su nombre era susurrado con temor y reverencia, y esa mujer acababa de llamarlo…

Chulo vestido de cuero… —repitió en voz alta—. Creo que jamás me había sentido tan insultado.

—Entonces seguro que eres hijo único.

Él se echó a reír al escuchar semejante comentario. En realidad, había tenido tres hermanas pequeñas, pero ninguna se había atrevido a insultarlo nunca.

La recorrió de arriba abajo con la mirada. La chica no era una de esas bellezas clásicas, pero había algo exótico en esos ojos almendrados que conseguía que pareciera una hechicera.
La larga melena Rosada caía desordenada alrededor de sus hombros. Sin embargo, su rasgo más cautivador eran sin duda sus ojos jade. Cálidos e inteligentes, en esos momentos lo observaban con una mirada maliciosa.

Un ligero rubor le cubría las mejillas, oscureciendo el verde de sus ojos. A pesar del peligro en el que se encontraban, Naruto se preguntó qué aspecto tendría después de toda una noche de sexo salvaje y agotador. Se imaginó esos ojos oscurecidos por la pasión, el pelo enredado, las mejillas enrojecidas por el roce de su barba y los labios húmedos e hinchados por sus besos.

La idea hizo que su cuerpo se incendiase. Hasta que sintió el familiar cosquilleo en la nuca.

—Pronto amanecerá.

— ¿Cómo lo sabes?

—Lo sé —Tiró de ella hasta ponerla en pie y comenzó a examinar los herrumbrosos muros en busca de una salida—. Una vez que nos liberen, tendremos que encontrar el modo de romper los grilletes.

—Es muy amable por tu parte señalar lo obvio —Sakura le echó una mirada y vio la herida irregular que se atisbaba a través del tejido desgarrado— De verdad, necesitas que te miren eso.

—No quiera Dios que me desangre hasta morir, ¿no? —Preguntó con ironía—. Porque en ese caso tendrías que arrastrar mi cadáver putrefacto.

Ella arrugó la nariz, asqueada.

— ¿Podrías ser un poco más morboso? ¡Por el amor de Dios! ¿Quién era el ídolo de tu infancia? ¿Boris Karloff?

—En realidad, era Aníbal.

—Estás tratando de asustarme, ¿no es cierto? —preguntó ella—. Bien, pues que sepas que no te va a salir bien. Crecí en una casa llena de poltergeist furiosos y con dos hermanas que solían invocar demonios por el mero placer de luchar con ellos. Tío, he visto de todo y tu humor negro no funciona conmigo.

Antes de darse cuenta de lo que ella estaba haciendo, Sakura agarró el borde de su jersey y lo levantó. Se quedó helada al ver su vientre desnudo. Era liso y duro, con unos fantásticos abdominales bien marcados que habrían sido la envidia de cualquier gimnasta. Sin embargo, lo que la dejó estupefacta fueron las cicatrices que le cubrían la piel. Y aún más, la horrible herida que le recorría el costado hasta la zona que quedaba por debajo de las costillas.

— ¡Dios santo!, ¿qué te ha pasado?

Kyubi se bajó el jersey de un tirón y se alejó de ella.

—Si te refieres a las cicatrices, tardaría años en contártelo. Si lo dices por el navajazo, me lo hizo un apolita de unos trece años al que confundí con un niño que necesitaba ayuda.

— ¿Te tendieron una trampa?

Él se encogió de hombros.

—No es la primera vez.

Sakura tragó saliva y lo miró de la cabeza a los pies. Lo rodeaba un aura de peligro y de muerte. Se movía como un depredador ágil y sigiloso, y esos ojos…

Parecían capaces de ver más allá de lo que se observaba a simple vista. Esos pecaminosos ojos azabaches tenían un brillo indescifrable y etéreo.

Y le robaban el aliento cada vez que se posaban en ella. Nunca había visto a un hombre rubio con unos ojos tan oscuros. Tampoco había visto a un hombre tan increíblemente guapo. Tenía unos rasgos marcados y perfectos.

Exudaba una sexualidad tan masculina que parecía casi sobrenatural. Conocía a muchos hombres que se esforzaban al máximo por proyectar lo que la madre naturaleza le había concedido a ese tipo a manos llenas.

— ¿Qué es un Cazador Oscuro? —Le preguntó— ¿Se parece en algo a Buffy, la Cazavampiros?

Kyubi se echó a reír.

—Sí. Soy una adolescente bajita y emancipada que se pasea por ahí luchando contra los vampiros llevando unos pendientes que los malos utilizarían para desgarrarme las orejas y tirar de ellos hasta…

—Ya sé que no eres una chica, pero ¿qué es un Cazador Oscuro?
Él dejó escapar un suspiro y tiró de Sakura para continuar examinando las paredes de la habitación en busca de una puerta oculta.

—En pocas palabras: acabo con las criaturas que merodean durante la noche.

Sakura sintió un escalofrío en la espalda al escuchar esas palabras, si bien supo que aquella sencilla explicación se quedaba bastante corta. Parecía un tipo letal, aunque no había en él nada retorcido, ni siquiera cruel.

— ¿Por qué quieres matar a Madara?

Él la miró durante un instante antes de intentar forzar la puerta de nuevo. Sacudió con tanta fuerza el pomo que a Sakura le sorprendió que no arrancara la cerradura de cuajo.

—Porque no solo se dedica a matar humanos; también roba sus almas.

Ella se tensó al escucharlo.

— ¿Puede hacer eso?

—Acabas de decir que lo has visto todo —se burló él— Dímelo tú.
Sakura sintió el repentino deseo de estrangularlo. Jamás en su vida se había encontrado con un tipo más engreído y exasperante.

— ¿Por qué acabo siempre metida en toda esta basura paranormal? —Masculló— ¿Es demasiado pedir tener un día normal y corriente?
—La vida rara vez es como desearíamos que fuese.

Ella lo miró con el ceño fruncido, confundida por el extraño tono de voz. Naruto ladeó la cabeza y alzó la mano para indicarle que guardara silencio. De repente, se escuchó un sonido metálico proveniente del pomo de la puerta.

—Toc, toc —dijo Madara — Tenéis todo el día para buscar refugio. Cuando caiga la noche, saldremos de caza.

—Claro, claro… —contestó Kyubi— Tú y tu perrito, supongo.

A Sakura le sorprendió ese tono jovial. Las inquietantes palabras de Madara no habían hecho ni la más mínima mella en él.

— ¿No te asustan sus amenazas?

Kyubi la miró con severidad.

—Chère, el día que alguien como él consiga asustarme, me pondré de rodillas y le daré mi puñal para que me arranque el corazón. Lo único que temo es el momento en que tengamos que enfrentarnos a tu hermana y convencer a la Reina de la Testarudez de que se mantenga alejada de todo esto hasta que yo sea capaz de Madara y mandar su alma al olvido, que es donde debe estar.

A pesar de sí misma y del peligro en el que se encontraban, Sakura no pudo evitar echarse a reír.

— ¿La Reina de la Testarudez? Ya veo que conoces muy bien a Reiven.

Kyubi hizo caso omiso de su comentario mientras utilizaba su cuerpo para protegerla antes de abrir la puerta con precaución. Acto seguido, se detuvo y echó un vistazo.

Al otro lado de la puerta se extendía un estrecho pasillo flanqueado por enormes ventanas cubiertas de una espesa capa de polvo que oscurecía la luz del sol del amanecer.

—Joder —gruñó Kyubi en voz baja, mientras volvía a entrar en la habitación.

— ¿Qué pasa? —Preguntó Sakura con el corazón desbocado a causa del terror —¿Hay alguien ahí fuera?

—No.

—Entonces, vámonos. —Comenzó a atravesar la puerta.

Él no se movió ni un milímetro. Con los dientes apretados, Kyubi volvió a mirar el pasillo y dijo algo en un idioma que Sakura desconocía.

— ¿Cuál es el problema? —Preguntó ella— Está amaneciendo y no hay nadie ahí fuera. Vámonos de aquí.

El hombre respiró hondo, como si estuviese irritado.

—El problema no es la gente. El problema es el sol.

— ¿Y qué problema puedes tener con el sol?


Naruto dudó unos instantes antes de abrir la boca y pasarse la lengua sobre unos colmillos largos y afilados.



....................

Hola si tienen alguna duda.... Me pueden responder
avatar
alexad_uzumaki
Clan Suzaku
Clan Suzaku

Masculino Mensajes : 471
Edad : 19
Localización Soy el puto pitufopolloserk
Nakus 0

Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/groups/538131119884746/?ref=group_heade

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por mayasorita el Miér Oct 24, 2018 6:16 am

Hola!

que buena se esta poniendo la cosa, ya descubrí que ella se llama Amanda, por ahí lo vi escrito

pero de ahí en fuera, me gusta muchísimo todo esto, ya dile Naruto que res vampiro, digo, pronto se va a dar cuenta, pero que lo diga ya!!!

me encanta
avatar
mayasorita
Chunnin
Chunnin

Femenino Mensajes : 314
Edad : 28
Localización donde sea que haya anime, videojuegos, musica y comida ;D
Nakus 885
Posesiones :




Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/zoe.sora.maya

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por alexad_uzumaki el Jue Oct 25, 2018 7:46 am

Capitulo 3:

¡Resulta que el señor Tío Bueno es un vampiro!, gritó Sakura  para sus adentros.

— ¡No, no, no y no! —El cuerpo de Sakura  se estremecía de terror y le estaba costando un esfuerzo supremo contener los chillidos— ¿Vas a chuparme la sangre?

Él arqueó una ceja en un gesto burlón.

— ¿Es que tengo pinta de abogado?

Sakura pasó por alto el sarcasmo.
— ¿Vas a matarme?

Con cara de pocos amigos, Kyubi soltó un suspiro de exasperación.
—Si esa fuera mi intención, ¿no crees que ya estarías muerta?
Se acercó a ella para dedicarle una breve y malévola sonrisa que Sakura reconoció como un intento de intimidación. Y funcionó a las mil maravillas. Kyubi alzó la mano que tenía libre para acariciarle la piel del cuello bajo la que latía la yugular. El roce, ligero como una pluma, hizo que la piel de  Sakura se erizara.

—Puestos a pensarlo, podría dejarte seca y después arrancarte la mano de un mordisco para librarme de ti.

Aterrada, Sakura  abrió los ojos de par en par.

—Pero… estás de suerte, tampoco tengo intención de hacer eso.

—Deja el sarcasmo, ¿vale? —murmuró Sakura con el corazón desbocado, puesto que no estaba muy segura de sí solo bromeaba o, por el contrario, iba a abalanzarse sobre ella en el momento menos pensado para chuparle la sangre— Me resulta difícil hacer frente a esta situación. Ponte en mi lugar. Lo único que hice fue ir a casa de Reiven  para sacar a su perro, que iba a hacerse pis en la cama. De ahí pasé a ser golpeada en la cabeza y he acabado encadenada a un vampiro. ¡Perdóname si parezco un poco trastornada en este momento!

Para su sorpresa, Kyubi alejó la mano y dio un paso hacia atrás.

—Tienes razón. Supongo que no estás acostumbrada a que la gente te ataque sin motivo aparente.

Por su tono, Sakura  supo que él, por el contrario, tenía una amplia experiencia en encontrarse en medio de ese tipo de situaciones. Kyubi le sonrió sin despegar los labios, pero la sonrisa no llegó a sus ojos.

—Si te sirve de consuelo, no me alimento de humanos.

Por alguna razón, la confesión sirvió para mejorar el ánimo de Sakura. No es que acabara de creérselo, pero aun así se sentía más tranquila.

—Entonces, ¿eres como Ángel?

Él puso los ojos en blanco.

—Ves demasiada televisión —murmuró antes de añadir en voz más alta— Ángel tiene alma. Yo no.

—Me estás asustando de nuevo.

La expresión del rostro de Kyubi hizo que Sakura recordara el comentario anterior: «Nena, todavía no has visto nada escalofriante».

El hombre echó un nuevo vistazo al pasillo.

—De acuerdo. Vamos a tener que salir corriendo antes de que el sol avance. — Kyubi le dedicó una mirada penetrante— El problema clave es que no sé adónde lleva este pasillo. En el caso de que nos condujera a un lugar al aire libre y sufriera una rápida muerte por combustión espontánea, necesitaría que me hicieras un favor.

— ¿Un favor? —preguntó ella con incredulidad. Desde luego qué cojones tenía el tío. La intimidaba, la amenazaba ¿y encima se atrevía a pedirle un favor?— Claro, ¿por qué no? —replicó. Kyubi se quitó el anillo que llevaba en la mano derecha y se lo ofreció.
—Necesito que lo guardes y que busques un árbol.

Sakura miró el anillo con el ceño fruncido. El oro estaba rayado y tenía unas cuantas abolladuras, lo que indicaba que había sufrido bastante maltrato. O quizá que la mano que adornaba había sufrido muchas vicisitudes.

Unos cuantos rubíes se engarzaban en la parte superior y formaban un lecho que sostenía una espada de diamantes, rodeada por diminutas esmeraldas dispuestas en forma de hojas de laurel y rematada por un zafiro a modo de corona. Estaba claro que era una joya antigua y muy valiosa.

¿Por qué se lo confiaba a ella? Sin saber muy bien qué hacer con él, se lo metió en el bolsillo de los vaqueros.

— ¿Sirve cualquier árbol? —le preguntó.

—Cualquiera. Cuando estés debajo del árbol, pronuncia las siguientes palabras: «Artemisa, yo te invoco en tu forma humana».

—Artem…

Kyubi le colocó la mano sobre los labios.

—Por Zeus, no lo digas hasta que yo haya desaparecido. Cuando pronuncies las palabras, espera hasta que aparezca una mujer pelirroja, muy alta, y le dices que necesitas protección frente a Madara.

Sakura  arqueó una ceja.

— ¿Quieres que invoque a una diosa para que me proteja?

—Si no lo haces, Madara os atrapará a ti y a tu hermana.

— ¿Y a ti qué más te da?

—Mi trabajo consiste en proteger a los humanos de los daimons; eso es lo que hace un Cazador Oscuro —Aunque había adoptado una expresión dura, el brillo de sus ojos le decía a Sakura que tras aquella historia se ocultaba mucho más.

— ¿Qué son los daimons? —le preguntó.

—Son vampiros con sobredosis de esteroides y complejo de dioses. Prométeme que lo harás.

¿Por qué no? Era una petición muy extraña, pero teniendo en cuenta que estaba encadenada a un vampiro por medio de unos grilletes, ¿quién era ella para decidir lo que era extraño y lo que no?

—Vale.

—Bien. Ahora, salgamos de aquí echando leches.

Antes de que pudiera contestar, Kyubi agarró el grillete que rodeaba su muñeca y corrió hacia la derecha, a lo largo del pasillo. Mientras corrían sobre el suelo oxidado, Sakura se dio cuenta de que estaban en una especie de fábrica abandonada.

Al final del pasillo encontraron una escalera que conducía al piso inferior. Kyubi tiró de ella hasta abajo, donde se abría una habitación enorme con suelo de cemento.

Las antiguas paredes metálicas estaban abolladas y los rayos del sol se filtraban a través de las grietas.

El Cazador Oscuro retrocedió hasta las sombras, lejos de la luz. Su rostro parecía un poco quemado por el sol, pero en conjunto no se veía muy mal tras su loca carrera.

—Y ahora ¿qué? —le preguntó ella mientras se esforzaba por recobrar el alieento,mKyubi ni siquiera tenía la respiración alterada. No obstante, había clavado los ojos en sus pechos con sumo interés y la miraba de forma un tanto… ardiente.

Sakura cruzó los brazos por delante del pecho. Esa era la primera vez que lo veía esbozar una verdadera sonrisa, pero entonces cayó en la cuenta de que la mano de Kyubi  estaba peligrosamente cerca de su pecho. Tan cerca que las puntas de sus dedos le rozaban el pezón y hacían que un torrente de fuego le recorriera las venas.
Sin pérdida de tiempo, bajó los brazos hasta los costados mientras él la contemplaba con una sonrisa burlona. Una sonrisa que seguía siendo devastadora, aunque no separase los labios y tuviera un cierto toque diabólico. El brillo de diversión que iluminaba esos ojos negros quitaba el aliento y su rostro se había suavizado hasta mostrar un encanto juvenil que podría derretir el corazón de cualquier mujer. Kyubi echó un vistazo alrededor de la fábrica vacía.

—En este momento desearía tener un móvil o una línea de metro. Sabía que debería haber aceptado la plaza de Nueva York.
Confundida, Sakura alzó la mirada.

— ¿Plaza? ¿A qué te refieres? ¿Es que lo de cazar es un empleo regularizado?

—Sí, incluso me pagan.

— ¿Quién te paga?

En lugar de contestar, el Cazador alzó una mano para indicarle que guardara silencio. Un gesto que estaba comenzando a cabrearla… sobre todo porque siempre presagiaba algún tipo de problema. Y ya estaba cansada de enfrentarse a los problemas de Reiven.

Dos segundos después se escucharon los pasos de alguien que rodeaba el edificio desde el exterior. Kyubi  la ocultó entre las sombras junto a él mientras escuchaban con atención. Le había rodeado los hombros con el brazo libre para poder mantenerla pegada a su cuerpo.

Sakura se quedó petrificada cuando su espalda se apoyó por completo en el pecho masculino y la asaltó una oleada de inoportuno deseo. La tibieza que emanaba el cuerpo de Kyubi la ayudaba a entrar en calor, y esa aura de virilidad y poder masculino la subyugaban. Sin embargo, el agradable aroma a cuero y sándalo que comenzaba a invadir sus sentidos resultaba incluso más perturbador. Deseaba a ese hombre.

« ¿Estás loca? ¡Este tipo es un vampiro!», le dijo su parte racional. Vale, pero un vampiro que está como un tren. Naruto no podía respirar con Sakura tan cerca. Sus agudizados sentidos la percibían por completo. Escuchaba el ritmo alocado de su corazón, la sequedad de su boca y lo que era peor: podía paladear su deseo.
Eso lo estimulaba todavía más. Y le recordaba por qué había establecido el hábito de evitar a las mujeres tanto como le fuera posible. Maldito seas, Madara, pensó.

Porque, en esos instantes, le resultaba muy difícil recordar que no podía poseerla. Y aún más difícil olvidar lo bien que olía o la forma en que se movía… como una bailarina segura de sus pasos. Su cuerpo esbelto era la personificación de la elegancia y le resultaba muy fácil imaginarla sentada a horcajadas sobre él mientras le proporcionaba un placer sexual que, estaba completamente seguro, ningún otro hombre le había dado antes.

Su entrepierna se tensó hasta un punto rayano en el dolor. Ni siquiera podía recordar la última vez que se había puesto tan duro por una mujer. Tuvo que echar mano de toda su fuerza de voluntad para no besarla; para no enterrar los labios en su garganta e inhalar ese aroma dulce y cálido mientras… Flexionó los dedos, aumentando la presión que ejercía sobre los hombros de Amanda, al darse cuenta de que solo tenía que bajar la mano unos centímetros para acariciar su pecho. Tan solo unos centímetros… De repente, el sonido de un walkie-talkie rompió el silencio.

—Es un albañil —susurró Sakura, que echó a correr hacia una ventana.

Naruto siseó cuando ella lo arrastró hacia la luz del sol. Dando un tirón, la obligó a regresar a la sombra.

—Lo siento —murmuró ella. Se acercó con cuidado a la ventana, asegurándose de no exponer a Kyubi  a los rayos del sol— ¡Oiga! —exclamó para llamar la atención del trabajador que se encontraba a unos metros de distancia, hurgando en un viejo tractor.

El albañil la miró perplejo. Se acercó a la ventana con el ceño fruncido y echó un vistazo hacia el interior. Acto seguido, los miró con los ojos entrecerrados.

— ¿Qué están haciendo aquí? Esta zona está cerrada al público.

—Es una larga historia —contestó Sakura — La versión resumida es que me dejaron tirada aquí. No tendrá un teléfono móvil que pudiera prestarme, ¿verdad?

Sin dejar de fruncir el ceño, el tipo le pasó el teléfono a través de la ventana. Naruto  se lo quitó de inmediato.

— ¡Oye! —exclamó ella al tiempo que alargaba el brazo para recuperarlo. Tras poner el móvil fuera de su alcance, Kyubi dejó de prestar atención a Sakura y se dispuso a marcar un número.

— ¿Dónde estamos? —le preguntó al trabajador mientras se colocaba el teléfono en la oreja.

—En la antigua planta Olson.

— ¿En Slidell?

Sakura  arqueó una ceja por el asombro de saber que el Cazador Oscuro reconocía el lugar. Ella llevaba toda la vida viviendo en Nueva Orleans y no tenía ni idea de que existiese ese sitio.

—Sí —contestó el hombre.

Kyubi asintió con la cabeza.

—Oye —le dijo a su interlocutor— soy yo. Estoy en la antigua planta Olson, en Slidell. ¿Sabes dónde está?

Hizo una pausa para escuchar lo que tuviese que decirle la persona que se encontraba al otro lado de la línea. Sakura lo observó con atención. Resultaba sorprendente que fuese capaz de hablar sin enseñar los colmillos, pero los disimulaba muy bien.

Al hilo de ese pensamiento se le ocurrieron unos cuantos más: ¿cómo podía un vampiro estar tan bronceado y su piel ser cálida al tacto? ¿Cómo era posible que tuviera pulso y que su corazón siguiera latiendo?

¿No se suponía que los vampiros eran criaturas no muertas, pálidas y frías?

—Sí —dijo Kyubi — Necesito que me saques de aquí, preferiblemente antes de que el día avance todavía más.

El Cazador cortó la llamada y le arrojó el teléfono al trabajador que esperaba al otro lado de la ventana.

— ¡Eh! —Gritó Sakura  al tiempo que sacaba el brazo por la ventana para reclamar el teléfono— Lo necesito.

— ¿A quién vas a llamar? —preguntó Kyubi de modo amenazador.

—No es asunto tuyo.

Él le quitó el teléfono de nuevo.

—Mientras estemos encadenados, es asunto mío.

Sakura  lo miró con los ojos entrecerrados y cogió el teléfono.

—Tócame las narices, tío, y doy dos pasos a la derecha.

La vehemente mirada que le dedicó el Cazador Oscuro hizo que un escalofrío le recorriera la espalda.

—No te atrevas a llamar a tu hermana.

La furia que reflejaba su rostro consiguió que Sakura reconsiderara la idea de tentar a la suerte. Le entregó el teléfono al hombre.

—Gracias —le dijo.

El tipo se colocó el móvil en el cinturón y le dedicó una mirada desabrida.

—Tienen que marcharse, ya saben que esto es…

Kyubi alzó la mano y los ojos del hombre perdieron toda expresión.

—No hay nadie en el edificio. Ve a hacer tu trabajo.

El tipo se alejó sin decir una palabra más. ¿Control mental? Sakura miró boquiabierta al cazador. ¡Por supuesto que tenía poderes mentales! Era un vampiro.

—Será mejor que no uses ese truco conmigo —le advirtió Sakura.

—No te preocupes. Eres demasiado obstinada para que funcione.

—Bien.

—No, desde mi punto de vista no es nada bueno.

Pese al tono cortante de su voz, había una luz en la profundidad de sus ojos que indicaba que no estaba tan molesto como pretendía aparentar. Sakura lo miró de soslayo. Estaba apoyado contra una columna con un aire despreocupado y los ojos cerrados, pero aun así, ella tenía la impresión de que estaba muy atento a todo lo que los rodeaba, tanto en el interior como en el exterior del edificio.

— ¿Por qué te convertiste en un vampiro? —le preguntó antes de darse cuenta de lo que hacía— ¿Has convertido a alguien en contra de su voluntad?

Él abrió los ojos y alzó una ceja.

—Nadie se convierte en Cazador Oscuro a menos que lo desee.

—Y tú estuviste de acuerdo porque deseabas… —Su voz se desvaneció mientras esperaba que él le explicara.

—… acabar con las humanas entrometidas que no dejan de darme la lata con sus preguntas.

Sakura hubiera debido tenerle miedo; sin embargo, aún resonaban en sus oídos las palabras de Madara de que Kyubi jamás haría daño a un humano.

¿Sería cierto? Recorrió con la mirada ese increíble cuerpo, deseando poder estar segura al cien por cien. Se quedaron callados durante unos instantes hasta que ella fue incapaz de soportarlo por más tiempo.

—Dime —dijo, intentando romper el incómodo silencio— ¿cuánto crees que tendremos que esperar?

—No lo sé.

— ¿A quién llamaste? —Un nuevo intento de conversación.

—A nadie.

Sakura respiró hondo y luchó por controlar el súbito impulso de estrangularlo.

—No te gusta que te hagan preguntas, ¿verdad?

— ¿Quieres que te sea sincero? Ni siquiera me gusta hablar. Prefiero esperar en silencio.

— ¿Ensimismado?

—Sí.

Sakura  resopló.

—Bueno, pues resulta que estoy aburrida y si tengo que estar aquí esperando a que vengan a por nosotros, me gustaría entretenerme con algo.

La mirada de  Kyubi descendió hasta sus labios y bajó muy despacio hasta sus pechos y sus caderas. Cuando llegó a ese punto cerró los ojos; sin embargo, Sakura tuvo tiempo de percibir un deseo voraz en esas profundidades oscuras. Un deseo arrollador y exigente.

—Se me ocurre un modo de entretenerte…

Ella abrió los ojos de par en par.

—No irás a morderme, ¿verdad?

Kyubi  le respondió con una pícara sonrisa.

—No quiero morderte, agapimeni. Quiero desnudarte y mordisquear cada centímetro de tu piel, sobre todo tus pec…

Sakura alargó un brazo y le tapó la boca con la mano para hacerlo callar. El contraste entre la suavidad de esos labios y la aspereza de su barba la dejó aturdida. Y sentir su piel bajo la mano le provocó una especie de descarga eléctrica. Tragó saliva con fuerza y se apartó de él.

—Creía que los vampiros no podían tener relaciones sexuales.

Kyubi enarcó una ceja y la miró con expresión burlona.

— ¿Qué tal si tú y yo hacemos un pequeño experimento, solo para probar?

Sakura sabía muy bien que debería sentirse molesta. Cabreada. Esas palabras deberían haberle hecho sentir cualquier cosa, salvo excitación. No obstante, mientras recorría con la mirada ese cuerpo esbelto y perfecto, la idea comenzó a resultarle cada vez más atractiva.

Naruto percibió su confusión. La chica estaba considerando la oferta. Si el ardor en su entrepierna no hubiera sido tan insoportable, incluso se habría reído. Pero tal y como estaban las cosas, ni él mismo estaba muy seguro de sus intenciones: ya no sabía si estaba bromeando con ella o había hecho en serio la proposición. Lo único que sabía con certeza era que la visión de esos labios semiabiertos lo tentaba como ninguna otra cosa lo había tentado jamás.

En realidad, no debería haberse sorprendido por el modo en que su cuerpo reaccionaba ante ella. Era justo el tipo de mujer que siempre le había atraído. Inteligente. Valiente. Fascinante, sin más. Echó un vistazo a la pared que se alzaba tras ella e imaginó lo que sentiría al apoyarla allí mientras la penetraba fuerte, rápida y salvajemente.
Habría jurado que podía sentirse ya dentro de ella. Podía escucharla gemir en su oído mientras él… Naruto sacudió la cabeza para alejar las imágenes. Había ocasiones en las que odiaba sus habilidades psíquicas. Y esa era, por descontado, una de ellas.

Al pasarse la lengua por los labios resecos, recordó una época de su vida en la que no habría dudado en llevarse a una mujer como ella a la cama. Una época en la que le habría quitado esa ropa conservadora y anodina, y habría besado cada centímetro de su piel desnuda hasta verla presa de un salvaje desenfreno. Una época en que la habría acariciado hasta llevarla al borde de la locura una y otra vez, mientras ella se aferraba a él suplicándole más.

Apretó los dientes al sentir que su sangre comenzaba a hervir a borbotones. Cómo le gustaría volver a vivir aquellos días… El problema era que había pasado mucho tiempo desde entonces. Y por mucho que la deseara, ella no le pertenecía. Jamás conocería su cuerpo.

Jamás la conocería a ella. Punto. Por eso no le había preguntado el nombre ni le había dicho el suyo. No tenía ninguna intención de usarlo. Ella no era más que otra persona anónima a la que había jurado proteger. Y así se quedarían las cosas.

Él era un Cazador Oscuro, y ella, una humana no iniciada. Y ambas cosas no combinaban bien.

Alzó la vista al escuchar el lejano aullido de una sirena que se aproximaba y dio las gracias en silencio a Shikamaru por su don de la oportunidad.

Sakura echó un vistazo por la ventana cuando escuchó una ambulancia. Y por raro que pudiese parecer, se detuvo frente a la fábrica. Tras un breve instante, las puertas del edificio se abrieron para dejar paso al vehículo.

— ¿Nuestro taxi? —preguntó. El Cazador Oscuro asintió.
En cuanto la ambulancia se hubo adentrado lo suficiente en el interior de la fábrica para que la luz del sol no la alcanzara, un hombre muy alto salió de ella y se acercó. El desconocido dejó escapar un largo silbido al ver el rostro de Kyubi quemado por el sol.

—Tío, estás hecho un desastre. ¿Puedo preguntar por los grilletes?
Kyubi tiró de Sakura  hacia el conductor.

—No, a menos que quieras morir.

—Vale —dijo el hombre con amabilidad— He captado la indirecta, pero tenemos otro problema: no vais a pasar inadvertidos en una bolsa para cadáveres con eso puesto. La gente va a notarlo, está claro.

—Ya lo he pensado —replicó Kyubi — Si alguien pregunta, diles que morí de un infarto durante una salvaje sexcapada con ella.

Una escalofriante sensación descendió por la espalda de Sakura  al recordar esa misma palabra en boca de Ino el día anterior.

— ¿Cómo has dicho?

Kyubi la contempló con un ostensible brillo de diversión en los ojos y le hizo saber que estaba disfrutando muchísimo con su tormento.

—Y que la dama no encuentra la llave por ningún lado.

Shikamaru soltó una carcajada.

—De eso nada —replicó Sakura  con indignación.

El Cazador le dedicó esa sonrisa tan pícara que la derretía por completo. La forma en que sus ojos la recorrieron de arriba abajo le provocó un estremecimiento.

—Mira el lado bueno: tendrás una fila de hombres interesados en pedirte una cita.

—No tiene gracia.

Kyubi se encogió de hombros.

—Es la única manera de salir de aquí.

—Lo será para ti —contestó ella— Yo puedo salir caminando ahora mismo y hacer que te desintegres.

Él arqueó una ceja.

—Inténtalo.

Lo intentó, pero se dio cuenta al instante de que los vampiros altos y peligrosos no se mueven ni un milímetro a no ser que quieran hacerlo.

—Vale —dijo ella, frotándose la muñeca que el grillete acababa de marcar—. En ese caso, nos vamos en la ambulancia.
Kyubi abrió la marcha.

Cuando llegaron a la parte trasera del vehículo, la alzó con tanta facilidad que la  dejó perpleja. Sakura se colocó en el lado izquierdo para dejarle sitio, pero Kyubi  era tan alto que tuvo que encogerse. Con una agilidad sorprendente, se tumbó en la camilla, en el interior de la bolsa negra que estaba abierta sobre ella. Sin decir una sola palabra, Shikamaru cerró la cremallera.

— ¿Hacéis esto con mucha frecuencia? —preguntó Sakura.

Shikamaru sonrió de forma indolente a su amigo.

—De vez en cuando.

Sakura a frunció el ceño cuando Shikamaru  ajustó la cremallera de modo que su mano quedara en el exterior y la de Kyubi acabara cubierta por el plástico negro. Le parecía muy extraño que el hombre estuviese tan dispuesto a ayudar a un vampiro.

— ¿Cómo os conocisteis vosotros dos? —le preguntó a Shikamaru.

—Me estaba alimentando de un cadáver cuando él llegó —contestó Kyubi desde el interior de la bolsa.

Shikamaru  rió mientras se ponía en pie.

—Una noche, tras recibir una llamada, fui a recoger un cadáver que resultó estar vivo. De no ser por Kyubi, habría sido yo el que acabara en una bolsa.

—Cierra la boca, Shika—masculló Kyubi— y conduce.

—Ya voy —le contestó el hombre, en absoluto ofendido por el tono dictatorial con el que Kyubi lo trataba.

— ¿Sabes una cosa? —Comenzó a decirle  Sakura a Kyubi en cuanto Shikamaru  arrancó el motor— Podrías intentar ser más amable con la gente. Sobre todo cuando te está ayudando.

El suspiro exasperado que dejó escapar el Cazador se escuchó a través del plástico.

— ¿No deberías aplicarte el mismo consejo?

Sakura abrió la boca para responder, pero la cerró acto seguido. Kyubi  estaba en lo cierto. Se había comportado de un modo bastante desagradable con él desde el comienzo.

—Supongo que tienes razón. Ambos deberíamos hacer un esfuerzo para no empeorar las cosas.

Sakura no supo si él llegó a contestar, ya que la sirena comenzó a aullar de nuevo. Shikamaru los llevó hasta el hospital en un tiempo récord, pero el viaje no fue ni mucho menos placentero.

Para cuando llegaron, Sakura tenía la sensación de haber pasado por el centrifugado de una lavadora.

Shikamaru  llevó la ambulancia hasta la parte trasera del hospital y aparcó bajo un toldo que los protegería de los rayos del sol. Con la advertencia de que permaneciera callada, sacó la camilla con mucho cuidado para no hacerle daño en el brazo y descendieron al unísono de la ambulancia.

Una vez cruzaron las puertas del edificio, Sakura  mantuvo cerrado el polar con el fin de ocultar las manchas de sangre de su jersey. Kyubi  permaneció inmóvil y en silencio mientras Shikamaru empujaba la camilla por las zonas más concurridas. Sakura caminaba junto a ellos pero, a decir verdad, sentía que se moría de vergüenza, dado lo obvios que resultaban los grilletes.
¿Tenían que brillar tanto bajo la luz de los tubos fluorescentes? ¿No podía haber elegido Madara  un modelo pequeñito y coquetón, como las esposas de la policía?

Por supuesto que no; tenían que medir doce centímetros y llevar una inscripción en griego a su alrededor. Y tener colgando una cadena que medía sus buenos diez centímetros. Cualquiera que las viera pensaría sin lugar a dudas que las había conseguido en uno de los catálogos de juguetitos sexuales de Reiven.

¡Qué horror! Ella ni siquiera había entrado en un Frederick’s of Hollywood, esa cadena de tiendas que vendía lencería de lo más atrevida. Incluso se ponía roja como un tomate cada vez que entraba en un Victoria’s Secret…


Todo aquel que pasaba por su lado se giraba boquiabierto para mirarlos.

—No había visto algo así desde hace por lo menos seis meses —dijo uno de los celadores cuando pasaron junto al mostrador de admisiones.

—Ya me lo contaron —contestó un compañero— ¿Cuántos años tendría el desafortunado?

—No lo sé; pero por el aspecto de la chica, yo habría firmado sin pensarlo dos veces.

Sus carcajadas hicieron que a Sakura  le ardiera la cara. A juzgar por las miradas interesadas que los hombres lanzaban a su cuerpo, daba la impresión de que la predicción de Kyubi  acerca de sus posibles citas no iba muy desencaminada.

— ¿Shikamaru? —Lo llamó un joven médico cuando se aproximaron a los ascensores—¿Puedo preguntar?

Shikamaru negó con la cabeza.

—Ya sabes que todo este tipo de mierda siempre acaba en mi oficina.

El médico soltó una carcajada mientras Sakura se tapaba la cara con la mano. Tan pronto como las puertas del ascensor se cerraron tras ellos, murmuró:

—Kyubi, te juro que voy a matarte por esto.

—Querida —le dijo una anciana que ayudaba como voluntaria en el hospital y que estaba justo a su lado— Me parece que ya lo has hecho —Y le dio unas palmaditas a Sakura  en el brazo— A mi Harvey y a mí nos ocurrió lo mismo. ¡Pobre! Yo también lo echo de menos.

Shikamaru  estuvo a punto de ahogarse de risa. Sakura soltó un gemido y rezó para que el horrible suplicio llegase a su fin. Una vez en el depósito de cadáveres, Shikamaru los llevó a un laboratorio de paredes metálicas poco iluminado y cerró la puerta con llave.  Kyubi abrió la cremallera desde dentro.

—Gracias —le dijo a Shikamaru mientras se incorporaba y comenzaba a salir de la bolsa. La dobló y la colocó sobre una mesa.
Shikamaru abrió uno de los cajones del armarito situado junto a la puerta.

—De nada. Ahora, quítate el jersey y déjame que vea lo que te ha pasado.

—Se curará.

Shikamaru apretó la mandíbula en un gesto obstinado.

—Y la infección ¿qué?

Naruto lanzó una carcajada.

—Los inmortales no mueren de una infección. Ninguna enfermedad puede afectarme.

—Tal vez no mueras, pero eso no quiere decir que no te duela y que no se cure más rápido si la tratamos —Miró a  Naruto con una expresión que decía bien a las claras que no se dejaría intimidar— No aceptaré un no por respuesta. Déjame curar esa herida.
Naruto abrió la boca para seguir discutiendo, pero si algo tenía claro era que Shikamaru  podía llegar a ser muy testarudo. Decidido a no malgastar su tiempo, se apresuró a obedecer… y entonces se dio cuenta de que no podría quitarse el abrigo y el jersey a causa de los grilletes.

Con un suspiro de exasperación, dejó que la ropa le colgara del brazo y se acercó de nuevo a la camilla para tumbarse y esperar a Shikamaru apoyado sobre los codos. Mientras observaba cómo este reunía el material necesario, percibió que el corazón de Sakura comenzaba a latir más rápido y que su respiración se aceleraba. Sintió el agudo interés que despertaba en ella la visión de su cuerpo. La chica lo deseaba; y ese ávido deseo estaba causando estragos en él.

Naruto  se movió un poco, deseando que sus vaqueros fueran un par de tallas más grandes; el tejido negro estaba empezando a causarle bastantes molestias debido a su erección.

Joder, había olvidado el dolor, tanto literal como alegórico, que sufría su cuerpo cuando estaba cerca de una mujer atractiva.
Y ella era atractiva. Cómo no iba a serlo, con ese fascinante rostro élfico, esos enormes ojos  Verdes y…

Los ojos Verdes  siempre habían sido su debilidad.
No tuvo necesidad de mirarla para saber que se estaba humedeciendo esos labios exuberantes del color de las ciruelas; al imaginar su sabor, se le secó la garganta. Al imaginar lo que sería sentir su aliento sobre el rostro y su lengua en la boca mientras la besaba.

Por los dioses, y él creía que los romanos lo habían torturado… El trabajo del peor de sus inquisidores había sido una minucia comparado con la agonía física y mental que la cercanía de la chica le estaba causando en esos momentos.

No obstante, la serenidad con la que se había enfrentado a la situación resultaba mucho más perturbadora que su apariencia física. La mayoría de las mujeres habrían chillado de terror o se habrían echado a llorar al descubrir su naturaleza.

Quizá ambas cosas a la vez. Sin embargo, ella había sobrellevado la experiencia con una valentía y un ánimo que hacía mucho que no veía.

La chica le gustaba de verdad y eso era lo que más lo sorprendía. Sakura  dio un respingo cuando la mirada de Hunter se cruzó con la suya. Esos profundos ojos negros se clavaron en ella y la dejaron acalorada y sin aliento.

Estaba tumbado en la camilla con una pierna doblada y la otra colgando sobre el borde. Los estrechos vaqueros negros se pegaban a ese cuerpo grande y poderoso. Y esos brazos tan musculosos…

Era un modelo de belleza masculina, toda fibra y músculos. Tenía los bíceps flexionados, ya que estaba apoyado sobre los codos, y el deseo de acercarse para acariciarlos era tan fuerte que resultaba casi doloroso. No tenía la más mínima duda de que serían duros como una roca y tan suaves como el satén.

Sus hombros eran increíblemente anchos y los músculos que sobresalían dejaban bien claras su fuerza, rapidez y agilidad. Sus pectorales y sus brazos estaban igual de desarrollados y definidos. Y su abdomen… ¡Madre de Dios! Esos abdominales habían sido creados para mordisquearlos.

De forma inconsciente, Sakura  deslizó la mirada por la delgada línea de vello de color castaño que comenzaba bajo el ombligo y descendía hasta desaparecer bajo los vaqueros. Por el tamaño del bulto que se apreciaba en los pantalones, podía afirmar que estaba muy bien dotado y que su interés hacia ella era mucho más que somero.

Eso la puso a cien.

El profundo color dorado de su piel desafiaba las ideas que tenía acerca de los de su especie. ¿Cómo era posible que un vampiro tuviera una piel tan bronceada e incitante?

Sin embargo, más torturante aún que la visión de esos prominentes músculos que pedían a gritos ser acariciados, era la multitud de cicatrices que lo cubría. Daba la sensación de que lo hubiera atacado un tigre enorme o de que lo hubieran azotado con un látigo en algún momento de su vida.

O ambas cosas.

Kyubi se echó hacia atrás cuando Shikamaru se acercó, y Sakura vio un pequeño símbolo que parecía haber sido grabado a fuego sobre su hombro izquierdo: un arco doble con una flecha. Hizo una mueca de dolor al imaginar el mal trago que habría pasado y se preguntó si él lo habría consentido o si alguien lo había marcado en contra de su voluntad.

—A juzgar por todas esas cicatrices, da la impresión de que tus amiguitos vampiros no te tienen en mucha estima —le dijo.

— ¿Tú crees? —replicó él.

— ¿Siempre es así de sarcástico? —le preguntó a Shikamaru.

—A decir verdad, creo que contigo estaba siendo bastante agradable. —Shikamaru  estaba limpiando la horrible herida con alcohol. Había preparado una dosis de anestesia local.

Kyubi lo cogió por la muñeca antes de que pudiera clavarle la aguja

—No te molestes.

— ¿Por qué? —le preguntó Shikamaru con el ceño fruncido.

—No me hace efecto.

Sakura se quedó boquiabierta. Shikamaru  se limitó a estirar el brazo para coger el material de sutura.

—No puedes hacer eso —le dijo Sakura, interrumpiéndolo— Lo va a sentir todo.

—Es necesario que le cierre la herida —insistió  Shikamaru — ¡Por el amor de Dios! ¡Se le ven las costillas por el agujero!

—Adelante —le dijo Kyubi con una tranquilidad que la dejó pasmada.

Estupefacta, Sakura observó cómo  Shikamaru comenzaba a coser y no pudo evitar hacer una mueca de dolor.

Kyubi mantuvo la mandíbula firmemente apretada y no dijo nada. Ella siguió observando el proceso. Se le encogía el corazón al pensar en el dolor que debía de estar padeciendo.

— ¿No te duele? —preguntó.

—No —contestó Kyubi  con los dientes apretados.

Sakura sabía que estaba mintiendo por el modo en que las venas se marcaban en su cuello y por cómo apretaba los puños.

—Toma —dijo, al tiempo que le tendía la mano— Aprieta fuerte — Naruto   se quedó perplejo al sentir la suavidad de la mano de Sakura  bajo la suya.

No recordaba la última vez que alguien lo había tocado de ese modo. Llevaba tanto tiempo siendo un Cazador Oscuro que había olvidado lo que era la delicadeza.

Shikamaru actuaba movido por la gratitud y un cierto sentido de la obligación. Pero ella…

No había ningún motivo para que le diera la mano. Él apenas le había dicho dos palabras civilizadas y sin embargo allí estaba ella, a su lado, cuando nadie más se habría molestado en acercarse. La situación empezaba a despertar extraños sentimientos en él. Sentimientos protectores. Tiernos.

Lo que era aún peor: la simple caricia de esa mujer abría un camino de fuego hasta su protegido corazón. Tragó saliva y tensó la espalda. No podía dejar que se acercara demasiado. Ella era una criatura de luz y él procedía de las sombras. Eran incompatibles.

—Dime, ¿cuánto tiempo hace que eres un vampiro? —preguntó ella.

—Ya te lo he dicho —replicó él con la mandíbula apretada— no soy un vampiro, Soy un Cazador Oscuro.

— ¿Y cuál es la diferencia? — Naruto  la miró con severidad.

—La diferencia es que por lo general no suelo matar humanos, pero si no dejas de interrogarme, es posible que haga una excepción.

—Eres una Criatura de la Noche de lo más insoportable, que lo sepas —dijo ella.

—Yo también te quiero.

Sakura  le soltó la mano.

— ¡Vaya, con que de eso se trata! —exclamó—. Solo estaba tratando de consolarte. No quiera Dios que permitas que alguien se muestre amable contigo de vez en cuando.

Irritada, se dio cuenta de que Shikamaru la miraba sorprendido.

—Ya que estamos aquí, ¿no podrías cortarle el brazo para librarme de él?

Shikamaru soltó un bufido.

—Podría hacerlo, pero creo que él lo necesita más. Antes te lo cortaría a ti.

— ¡Genial! Pero ¿qué eres tú, su Igor?

—Te has equivocado de película —la corrigió Shikamaru — Igor era el lacayo de Frankenstein. Te refieres a Rendfield. Y no, no soy Rendfield. Me llamo Shikamaru Nara; forense del distrito.

—Ya había imaginado lo de tu trabajo. Es bastante obvio, ya que estamos en un laboratorio muy frío y lleno de muertos.

Shikamaru alzó una ceja.

— ¿Y te quejas de que él es sarcástico?

Kyubi dio un respingo al sentir que Shikamaru tiraba del hilo con demasiada fuerza.

—Lo siento —se disculpó Sakura —. No lo distraeré más.

—Eso sería todo un detallaso  por tu parte —replicó Naruto.

Una vez que Shikamaru hubo finalizado, Kyubi volvió a colocarse el jersey y el abrigo.

Se bajó de la camilla y dejó escapar un imperceptible siseo, el único indicio de que le dolía el costado. El busca de Shikamaru comenzó a sonar.

—No tardaré. ¿Necesitáis algo, chicos?

—Estoy bien —contestó Kyubi— Pero ella debería desayunar algo y hacer una llamada telefónica.

Sakura  arqueó una ceja al escuchar sus palabras. ¿Por qué ahora le permitía utilizar el teléfono? Shikamaru limpió todo el desorden con rapidez.

—El teléfono está en la pared del fondo. Marca el nueve para conseguir línea con el exterior. Pillaré algo en la cafetería y regresaré tan rápido como pueda. Quedaos aquí y cerrad la puerta con llave.

En cuanto se quedaron solos, Kyubi se movió para que ella pudiera sentarse en el banquillo que había junto al teléfono. Parpadeó varias veces y se frotó los ojos, como si fueran demasiado sensibles a la luz de los fluorescentes.

—Necesitamos un plan —dijo en voz baja— ¿No conocerás a alguien en la ciudad que sepa el modo de romper unos grilletes forjados por un dios griego?

Sakura, que ya empezaba a acostumbrarse a su sarcasmo, sonrió.

—En realidad, creo que conozco a alguien.

El rostro de Kyubi  se animó de inmediato. ¡Dios bendito! El tipo tenía un aspecto increíble cuando no ladraba ni fruncía el ceño.

— ¿Una de tus hermanas?

—Uno de sus amigos.

Él asintió con la cabeza.

—Bien. Tendremos que hacerlo antes de la puesta de sol a ser posible, o al menos no mucho después. También tendrías que llamar a  Reiven y decirle que no se deje ver durante unos cuantos días.

—Te recuerdo, por si se te ha olvidado, que odio que me den órdenes. Pero… — señaló, alzando la voz, antes de que él pudiese interrumpirla— soy consciente de que todo esto me supera. No te haces una idea de lo mucho que detesto toda esta basura sobrenatural. De modo que estoy dispuesta a escucharte, pero será mejor que comiences a comportarte como si te dirigieras a una persona y no a una muñeca hinchable sin cerebro. —Sacó el anillo de Kyubi del bolsillo y se lo devolvió—. Y otra cosa, necesito ir al baño ya.

Kyubi  soltó una carcajada.

—A mí no me hace gracia —masculló ella mientras lo observaba colocarse de nuevo el anillo en el dedo— ¿Alguna idea acerca de cómo podemos hacerlo sin que me muera de vergüenza?

—Eso no es lo peor, ¿qué propones para que no me arresten por estar en el aseo de señoras?
Ella le lanzó una mirada feroz.

—Si crees que voy a entrar en el aseo de caballeros, olvídalo.

—En ese caso, espero que seas capaz de aguantar las ganas.

— ¡No pienso entrar en el aseo de caballeros!

Cinco minutos más tarde, Sakura  se encontraba en el aseo de caballeros maldiciendo a Kyubi  en voz baja.

—Lo de comportarte como un tirano te sale de forma natural, ¿verdad?

—Es lo que da sentido a mi vida —respondió de espaldas a Sakura  con un tono de voz que denotaba su aburrimiento.

Había doblado el brazo esposado hasta colocarlo tras su espalda para permitir de ese modo que ella tuviese más libertad de movimientos.

Sakura  lo miró furiosa. Sentía la vejiga a punto de estallar, pero le resultaba muy difícil aliviarse, embutida entre él y la puerta del servicio.

¡Y todo porque Reiven no se había acordado de sacar a su maldito perro! Si salía de esa, iba a asesinar a su hermana. A matarla. ¡A descuartizarla!

— ¿Por qué tardas tanto? —preguntó él con impaciencia.

—No puedo hacerlo contigo ahí plantado.

— ¿Quieres que nos vayamos?

— ¡Espérate! Antes o después te tocará a ti y voy a disfrutar mucho viendo cómo te retuerces.
Kyubi se tensó ante sus palabras.

—Nena, nunca conseguirías que me retorciera.

La frialdad de su voz la asustó. Le llevó unos minutos más, pero al final Sakura  lo consiguió. Sentía el rostro más acalorado que si estuviera en los trópicos durante una tarde de verano. Se lavó las manos e intentó no mirar a Kyubi.

—Tienes papel higiénico pegado al zapato —dijo Kyubi  echándole un vistazo a los pies.

— ¡Vaya, cómo no! —Exclamó ella— ¿No se te ocurre ninguna otra cosa que pueda hacer esto aún más embarazoso para mí? ¿Qué te parece si pasas a un terreno más íntimo?

Un destello de malicia resplandeció en los ojos de Kyubi antes de que esa mirada oscura y penetrante descendiera hasta sus labios. Sakura  habría jurado que podía sentir su avidez, la profunda necesidad de tocarla.

Antes de que ella adivinara sus intenciones, Kyubi le sujetó la cabeza con la mano libre, le acarició el labio inferior con el pulgar y se inclinó para atrapar su boca. Atónita, Sakura fue incapaz de pensar o de moverse mientras los cálidos labios de Kyubi la besaban. El olor del cuero y el sabor del vampiro invadieron sus sentidos. Jamás en su vida había sentido algo parecido a lo que esos labios le estaban provocando. La encerró en un abrazo brutal y le dio un beso feroz y abrasador.

Todas y cada una de las hormonas del cuerpo de  Sakura  respondieron al instante. Un gemido gutural escapó de sus labios. Madre mía, cómo besaba ese tío. Además, la sensación de ese sólido cuerpo contra el suyo era tan increíble que no pudo evitar aferrarse a sus hombros, ansiosa y desesperada por seguir saboreándolo.

Kyubi jugueteaba con su lengua al tiempo que sus firmes músculos se contraían bajo las manos de Sakura. Y cuando ella le rozó accidentalmente los colmillos con la lengua, una descarga de placer la recorrió de arriba abajo. Por primera vez desde que se había enterado del tipo de criatura que era, empezaba a resultarle atractiva la perspectiva de que le mordiera el cuello.
Pero no tanto como la idea de tenerlo tendido en el duro y frío suelo y hacer lo que le diera la gana con todos esos poderosos músculos y ese cuerpo esbelto, hasta que ambos estuvieran sofocados, sudorosos y extenuados.

Naruto  se tensó al probar el primer bocado de ambrosía que se permitía en dos mil años. En solo un instante fue consciente de todas esas curvas suaves y femeninas que se apoyaban contra su masculinidad; del aroma a flores y sol que desprendía. Cosas que le habían sido arrebatadas hacía siglos.

Había magia en el beso de Sakura. Una pasión descontrolada y básica. Tal vez la hubieran besado antes, pero estaba seguro de que ningún hombre la había hecho sentirse así jamás.
Con el cuerpo en llamas, le recorrió la espalda con la mano y la apretó aún más contra él. La deseaba como no había deseado a una mujer desde sus días como mortal. Se moría por acariciarla de los pies a la cabeza y pasar con suavidad los colmillos por su cuello y sus pechos.
Por notar cómo se retorcía entre sus brazos…

Mientras su cuerpo palpitaba de deseo con una necesidad que casi rayaba en el dolor, cerró los ojos e inhaló ese aroma dulce y femenino. Sakura jadeó cuando él deslizó la mano desde la parte lateral de su pecho hasta la cintura y después más abajo, hasta su trasero. Nunca había sido de ese tipo de mujeres que permite a un hombre tomarse semejantes libertades, pero Kyubi   tenía algo a lo que era incapaz de resistirse.

Cuando tiró de ella hasta la pared y la aprisionó contra el muro, Sakura creyó que se derretiría, literalmente. La presión de ese torso contra su pecho le hacía ser aún más consciente de lo fuerte y poderosos que eran sus músculos. Kyubi le separó las piernas con uno de sus muslos y lo alzó para presionarlo contra ella de un modo que hizo que se estremeciera. Sakura  jadeó de placer cuando él profundizó el apasionado beso.

Ella le rodeó el cuello con el brazo libre para tenerlo más cerca al notar que la cabeza comenzaba a darle vueltas.

¿Cómo sería hacer el amor con un indómito depredador como Kyubi? ¿Qué se sentiría al recorrer con las manos todos esos músculos que se contraían con cada uno de sus movimientos?

Kyubi abandonó sus labios y trazó una húmeda senda con la lengua desde la boca hasta la oreja. La joven pudo percibir el tenue roce de sus colmillos sobre la piel del cuello. Sakura reaccionó con un estremecimiento que la recorrió de arriba abajo y sus pechos se hincharon todavía más, anhelando sus caricias. Mientras tanto, él no dejaba de acariciarla entre las piernas con el muslo, haciendo que el fuego ardiera con más fuerza. Sintió que se le aflojaban las rodillas y tuvo que apoyarse por completo en él. De pronto, alguien llamó a la puerta.

—Eh, vosotros dos —dijo Shikamaru  antes de abrir la puerta— Viene alguien.

El Cazador Oscuro se apartó de ella con un gruñido. Y en ese momento,  fue consciente de lo que había hecho.

— ¡Por Dios! —jadeó—. ¡Acabo de besar a un vampiro!

— ¡Por los dioses, acabo de besar a una humana!

Sakura lo miró con los ojos entrecerrados.

— ¿Te estás burlando de mí?

— ¡Chicos! —los llamó Shikamaru  de nuevo.

Kyubi la tomó del brazo y tiró de ella para salir de los aseos. El empleado de mantenimiento los miró de un modo raro, pero no dijo nada al entrar al baño una vez que ellos salieron.

Shikamaru los guió hasta su pequeño despacho, situado fuera del depósito. Había un viejo escritorio de madera colocado junto a la pared del fondo y dos sillas dispuestas frente a él. Un sofá con un cojín y una manta pulcramente doblada encima ocupaba la pared de la derecha y a la izquierda había unos cuantos archivadores metálicos. Shikamaru le señaló a Sakura el teléfono del escritorio y los dejó para ir a atender sus asuntos.

Haciendo un esfuerzo para dejar de pensar en lo que acababa de suceder en los aseos y en lo bien que se había sentido con Kyubi entre los brazos, Sakura llamó a Reiven mientras él permanecía de pie a su lado.

Por supuesto, su hermana comenzó a echarle la bronca por no haber sacado al perro.

—Vale —contestó Sakura, irritada— Siento mucho que Terminator se meara en tu colcha nueva.

—Seguro —dijo Reiven — ¿Se puede saber qué te pasó anoche?

— ¿Cómo? ¿Es que tus habilidades psíquicas te fallan? Fui atacada en tu casa por uno de tus colegas vampiros.

— ¿Qué? —Gritó Reiven — ¿Te encuentras bien?

Sakura  alzó la vista hasta Kyubi y no supo muy bien qué decir. Físicamente estaba bien, pero él le había hecho algo extraño que no podía definir con palabras.

—Sobreviví. Pero te están buscando, así que tienes que ocultarte en un lugar seguro durante un par de días.

—Ni lo pienses.


Kyubi le quitó el teléfono de las manos.

—Escúchame, niñata. Tengo a tu hermana en mi poder y si no sales de tu casa y desapareces durante los próximos tres días, me encargaré de que tu gemela desee que me hubieras obedecido.

—Si la tocas, te atravesaré con una estaca.

Él soltó una carcajada mordaz.

—La advertencia llega un poco tarde. Ahora, sal de tu casa y deja que yo me encargue de esto.

— ¿Y Sakura?

—Estará a salvo siempre que tú me obedezcas.

Le pasó el teléfono a Sakura.

—Raby —dijo a su hermana con timidez.

— ¿Qué te ha hecho? —exigió saber Reiven.

—Nada —respondió Sakura con el rostro cada vez más ruborizado al pensar en el beso que habían compartido. No le había hecho nada… salvo ponerla increíblemente cachonda.

—Vale, escúchame —prosiguió su hermana— Voy a casa de Robín; reuniremos a los chicos y saldremos en tu busca.

— ¡No! —exclamó Sakura cuando vio que la mirada oscura y furiosa de Kyubi  descendía hasta su rostro. Su corazón estuvo a punto de detenerse al recordar que el Cazador podía escuchar a su hermana.

« ¿Puedes escucharla?», le dijo articulando las palabras con labios, Él asintió. Sakura sintió un escalofrío.

—Escúchame, Raby. Estoy bien. Haz lo que te dice, ¿vale?

—No estoy segura.

—Por favor, confía en mí.

—Confío en ti, pero ¿y él? Joder, ni siquiera sé quién es.

—Yo sí lo sé —le dijo—. Vete a casa de mamá; me mantendré en contacto, ¿de acuerdo?

—De acuerdo —accedió  Reiven de mala gana— pero si no escucho tu voz antes de esta noche a las ocho, saldré de caza.

—Muy bien, luego hablamos. Te quiero.

—Yo también — Sakura colgó el auricular— ¿Lo has oído?

Kyubi se inclinó sobre ella; se acercó tanto que Sakura podía percibir el calor que emanaba de su cuerpo. La penetrante mirada del Cazador la atravesó.

—Todos mis sentidos están extremadamente desarrollados. —Sus ojos descendieron hasta el pecho de Sakura. Observó cómo se le endurecían los pezones por la intensidad de su mirada— Puedo escuchar cómo se acelera tu corazón, sentir cómo la sangre corre con más rapidez por tus venas mientras estás ahí sentada, preguntándote si voy a hacerte daño o no.

El tipo era de lo más aterrador.

— ¿Lo harías? —susurró.

Él volvió a mirarla a los ojos.

— ¿Tú qué crees?

Sakura mantuvo la vista fija en él, tratando de averiguar sus intenciones a través de sus gestos o de su comportamiento. Pero el tío era como un muro.

—Si te soy sincera, no lo sé.

—Eres más lista de lo que pensaba —concluyó él al tiempo que retrocedía un paso.

Sakura no supo qué responderle. De modo que llamó al trabajo y les contó que estaba enferma y que se tomaba el día libre.

Kyubi volvió a restregarse los ojos.

— ¿Te molestan las luces? —le preguntó ella.

Él bajó la mano.

—Sí.

Sakura recordó el comentario acerca de sus agudizados sentidos. Antes de que pudiera preguntarle cualquier otra cosa, él cogió el teléfono y marcó un número.

—Hola, Rosa. ¿Cómo estás?

¿Español? pensó perpleja. ¿Kyubi  hablaba un español impecable? Sin embargo, lo que resultaba más inquietante era escuchar el maravilloso sonido de su voz con aquel extraño acento.

—Sí, bien. Necesito hablar con Kiba, por favor.

Kyubi sostuvo el teléfono apoyándolo entre el hombro y la mejilla mientras se masajeaba la muñeca allí donde el grillete le estaba dejando una marca rojiza.

Sakura se preguntó si se daría cuenta de la ferocidad que reflejaban sus ojos cada vez que miraba los grilletes.

—Oye, Kiba —continuó hablando tras la pausa— Necesito que recojas mi coche, que está en la esquina de Iberville y Clay, y lo traigas a St. Claude. Puedes dejarlo en el aparcamiento reservado para los médicos —Dejó el grillete y volvió a coger el teléfono—. Sí, sé que es un asco trabajar para un imbécil como yo, pero no te olvides del sueldo y del resto de compensaciones. Ven a las tres y una vez que dejes aquí el coche, puedes irte a casa.

Hizo una breve pausa y después continuó:

—Coge el maletín del armario… Sí, ese. Necesito que lo traigas y que lo dejes en el hospital, junto con mi juego de llaves de emergencia, a nombre de Shikamaru Nara— Se tensó, como si el tal Kiba hubiera dicho algo que lo molestase— Sí, puedes tomarte el día libre mañana, pero mantén el busca encendido y el móvil también, por si necesito algo.

Kyubi  soltó un gruñido.

—Chico, no me cabrees. No olvides que sé dónde duermes. —Aunque las palabras fueron cortantes, su voz denotaba cierto humor— Vale, pero no se te ocurra volver a quemar el embrague. Nos vemos luego.

Sakura lo miró y alzó una ceja cuando colgó el teléfono.

— ¿Quién es Kiba?

—El chico de los recados.

Ella lo miró boquiabierta.

— ¡Dios mío! ¿Acabas de responder a una pregunta? Por todos los santos, será mejor que llamemos a Shikamaru de inmediato antes de que te desplomes muerto, o no muerto, o lo que sea que os pase a los vampiros.

—Ja, ja —le contestó Kyubi  con una sonrisa. Joder, cuando sonríe es un vampiro muy sensual, se dijo para sus adentros.

— ¿Kiba sabe lo que eres? —le preguntó.

—Solo las personas que necesitan saber lo que soy tienen esa información.
Sakura sopesó su respuesta durante un instante.

—Supongo que en ese caso, me encuentro entre los privilegiados.

—«Malditos» sería más apropiado.

—No —dijo ella al analizarlo más a fondo—. Cuando dejas el sarcasmo de lado y no tratas de aterrorizarme o de mostrarte dominante, no resulta tan insoportable estar a tu lado. —Y añadió con malicia—: Claro que, desde que te conozco, esas han sido tus actitudes más habituales, exceptuando quizá un par de ocasiones, de modo que… ¿quién soy yo para juzgarte?
La expresión de Kyubi se suavizó.

—No sé tú, pero yo necesito dormir. Ha sido una noche muy larga y estoy exhausto.
Sakura también se encontraba bastante cansada, pero al observar el sofá de piel sintética, se dio cuenta de que no podrían dormir allí los dos juntos.

Kyubi le dedicó una sonrisa.

—Para ti el sofá. Yo duermo en el suelo.

— ¿Podrás?

—He dormido en sitios peores.

—Ya, pero ¿no necesitas un ataúd?

Kyubi la miró con una chispa de diversión en los ojos, pero no hizo ningún comentario mientras la llevaba hasta el sofá. Tan pronto como se hubo tumbado, Sakura se dio cuenta de que no iba a dar resultado.

—Esto es muy incómodo. No puedo dormir con el brazo colgando y además necesito un sofá el doble de largo que este.

— ¿Y qué propones?

Agarró la manta y la almohada y se echó en el suelo, a su lado. Naruto se encogió cuando ella se tumbó tan cerca que podía sentir la calidez de su cuerpo. Lo peor era que para poder dormir con comodidad tendría que pasarle el brazo por la cintura.

Como si fueran amantes. La idea lo atravesó y se clavó en su corazón tan profundamente que durante un minuto se olvidó de respirar. Recordaba muy bien la última vez que había cometido el error de acercarse a una mujer y bajar la guardia.

De forma involuntaria acudieron a él las imágenes de la sangre y los recuerdos de un dolor brutal e interminable. La sensación fue tan real que hizo que se encogiera. Eso es el pasado, se dijo a sí mismo. Agua pasada. Sin embargo, siempre había cosas imposibles de olvidar. Y ni siquiera un hombre con superpoderes psíquicos podía enterrarlas.

No pienses en lo que sucedió, decidió. No era un momento apropiado para recordar. Era el momento de ser práctico. Madara  iría tras él en cuanto cayera la noche; y si quería salvar a Sakura y a su hermana, tendría que estar despierto y alerta.

Cerró los ojos y se obligó a relajarse. Hasta que  Sakura se movió y su trasero le rozó la entrepierna. Naruto apretó los dientes. Se sentía a punto de estallar en llamas tan solo por el aroma a rosas que desprendía. Hacía tanto tiempo que no se acostaba con una mujer… Tanto tiempo que no se atrevía a cerrar los ojos con una mujer a su lado…

La necesidad era una puta traicionera. Pero ya había aprendido la lección mientras luchaba contra los romanos. Tragó saliva y se obligó a dejar la mente en blanco. No había nada en su pasado que fuese digno de recordar. Nada, salvo un sufrimiento tan hondo que aún, después de dos mil años, lo dejaba postrado de rodillas. Concéntrate, se dijo, echando mano de su férreo entrenamiento militar. Es hora de descansar.

Sakura  se puso rígida cuando Kyubi  se movió para acomodarse tras ella. Cuando le pasó el brazo por encima, se le aceleró el corazón. Ese cuerpo fuerte y esbelto presionaba su espalda de un modo muy inquietante.

Miró fijamente la mano masculina que tenía delante de la cara. Kyubi tenía dedos largos y elegantes; dedos que bien podrían haber pertenecido a un artista o a un músico. Dios, resultaba muy duro recordar que en realidad no era un hombre.

¡Estás acostada con un vampiro!, exclamó su mente. No. Es un Cazador Oscuro, se corrigió. Aunque todavía no comprendía muy bien la diferencia.

Pero ya lo comprendería. Encontraría el modo de hacerlo. Sakura permaneció tendida durante varias horas escuchando la respiración de Kyubi. Supo el momento exacto en el que por fin se quedó dormido, ya que sintió que su brazo se relajaba y que la respiración sobre su cuello se hacía más pausada.

Fuera del despacho de Shikamaru, escuchaba los ruidos de la gente que iba y venía por el pasillo y las voces que daban información o llamaban a los doctores a través del sistema de megafonía.

Poco después del mediodía, Shikamaru le trajo el almuerzo, pero ella no quiso que despertara a Kyubi. Se comió la mitad del sándwich y continuó echada en el suelo, preguntándose cómo podría sentirse tan segura junto a un vampiro al que apenas conocía.

Se giró con mucho cuidado para poder observarlo. Tenía que reconocerlo: estaba buenísimo. El pelo le caía sobre los ojos mientras dormía y sus facciones tenían un encanto muy juvenil.
Observó su boca y recordó el sabor de sus labios; las intensas sensaciones que habían despertado en ella cuando se posaron en su cuello. Al recordar ese beso, sintió un estremecimiento y un cosquilleo en los labios. La habían besado en más ocasiones de las que podía recordar, pero ningún hombre había conseguido que sintiera aquello. El roce de la boca de Kyubi había incendiado su cuerpo.

¿Cómo lo hacía? ¿Qué tenía Kyubi que despertaba su deseo hasta extremos casi dolorosos incluso en contra de su voluntad?

¿Tendría algo que ver con sus poderes de inmortal?

Ella no era ninguna ninfómana. Llevaba una vida sexual saludable y muy normal, no demasiado esporádica pero tampoco excesiva. Aun así, cada vez que lo miraba deseaba tocar su piel, sus labios, su pelo…

¿Qué le estaba pasando?

Destiérralo de tu mente, se dijo mientras cerraba los ojos y comenzaba una cuenta atrás a partir de cien. Cuando llegó a menos sesenta, se dio cuenta de que era inútil.

Con un suspiro, alargó el brazo de modo inconsciente y comenzó a juguetear con el anillo que él llevaba en la mano. Antes de darse cuenta, sus dedos estaban entrelazados.

Kyubi murmuró en sueños y se acurrucó más contra ella. Sakura  abrió los ojos de par en par cuando sintió su cálido aliento en el cuello y su erección presionándole la cadera de una forma perturbadora. El hombre le apretó la mano con fuerza un momento antes de abrazarla y rodearla por completo con su cuerpo.

Susurró algo en una lengua extraña y se quedó quieto, aun profundamente dormido.
El corazón de Sakura  latía desbocado. Nadie la había abrazado nunca de ese modo. De una forma tan posesiva, tan completa. Se sentía protegida, rodeada por su fuerza. Lo más extraño de todo era que, en el fondo, le gustaba la situación mucho más de lo que estaba dispuesta a admitir. Al final, se quedó dormida acurrucada entre sus brazos.

Sakura despertó con el muslo de Kyubi entre sus piernas y una cálida mano que le acariciaba el abdomen bajo su suéter. La estaba abrazando con tanta fuerza que le costaba trabajo respirar.
—Te he echado de menos —susurró él con ternura, segundos antes de deslizar la mano bajo el sujetador y rodearle el pecho. Sakura dejó escapar un gemido de placer cuando esos cálidos dedos comenzaron a acariciarle la piel en lentos y abrasadores círculos. Esas caricias la hicieron arder de deseo y tuvo que echar mano de toda su voluntad para no girar la cabeza y besarlo.

—Hinata—murmuró Naruto con ternura.

— ¡Oye! —exclamó ella. Se sentía ofendida hasta el alma por el hecho de que él se hubiera atrevido a pronunciar el nombre de otra persona. Si quería meterle mano, joder, podría recordar con quién estaba—. ¿Qué estás haciendo?

Naruto se tensó al despertarse por completo y abrió los ojos. Fue consciente del pecho suave y cálido que estaba acariciando y, justo después, de un dolor punzante que le exigía buscar un alivio inmediato.

¡Mierda! Apartó la mano como si se hubiera quemado. ¿Qué coño estaba haciendo? Su trabajo era protegerla, no tocarla. Y menos aun cuando parecía encajar a la perfección entre sus brazos. La última vez que había cometido ese error con una mujer le había costado el alma.
Sakura  vio la confusión en el rostro de Kyubi cuando se separó de ella y se sentó.

— ¿Quién es Hinata? —preguntó.

...........................................................

avatar
alexad_uzumaki
Clan Suzaku
Clan Suzaku

Masculino Mensajes : 471
Edad : 19
Localización Soy el puto pitufopolloserk
Nakus 0

Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/groups/538131119884746/?ref=group_heade

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por alexad_uzumaki el Mar Oct 30, 2018 8:26 am

Capitulo 3....Parte II:



El odio llameó en sus ojos.

—Nadie.

Vale, no le gustaba mucho la tal Hinata cuando estaba despierto, pero un momento antes… Naruto se puso en pie despacio y la ayudó a levantarse.

—No tenía intención de dormir tanto. Casi está anocheciendo.

— ¿Lo tuyo con el sol es algún tipo de conexión psíquica extraña?

—Puesto que mi vida se rige por su presencia o su ausencia, sí. —Tiró de ella mientras se dirigía hacia la puerta— A ver, antes dijiste que conocías a alguien que podría ayudarnos a librarnos de esto, ¿verdad?

—Sí. Lo más seguro es que estén en casa, ¿quieres que llame para comprobarlo?

—Sí.

Sakura se acercó al escritorio, cogió el teléfono y llamó a Tenten Hyuga.

—Hola, Tenten —saludó tan pronto como Tenten cogió el auricular—. Soy Sakura ¿Vais a estar en casa esta noche? Necesito pediros un favor.

—Claro. Mis suegros estarán aquí un rato, pero así los niños estarán entretenidos. ¿Te importaría decirme…?

—Por teléfono no. Llegaremos tan pronto como sea posible.

— ¿Llegaremos? ¿Quiénes? —preguntó Tenten.

—Iré con un amigo, si no te importa.

—No, en absoluto.

—Gracias. Hasta ahora. — Sakura colgó el teléfono—. Podemos ir —le dijo a Kyubi — Viven pasando St. Charles. ¿Conoces el lugar?
Antes de que pudiera responder, Shikamaru entró en el despacho con un maletín negro en la mano.

—Hola —le dijo a Kyubi— Me imaginé que ya estarías despierto. Un chico llamado Kiba vino hace un par de horas y dejó esto para ti.

—Gracias —contestó Kyubi mientras cogía el maletín.

Lo dejó sobre el escritorio y lo abrió.

Los ojos de Sakura estuvieron a punto de salirse de sus órbitas al ver el contenido: dos pistolas pequeñas, una repetidora, un par de pistoleras, un móvil, tres navajas de aspecto peligroso y unas gafas de sol pequeñas, redondeadas y de cristales muy oscuros.

—Shikamaru —dijo Kyubi, con un tono tan amistoso que extrañó a Sakura— tú sí que vales.

—Espero que Kiba no haya olvidado nada.

—No, no. Lo ha pillado todo.

Sakura alzó una ceja al escuchar ese lenguaje tan informal en un hombre con una voz tan profunda y seductora.

Shikamaru se despidió de ellos con un movimiento de cabeza y se marchó. Sakura observó cómo se colocaba las pistoleras alrededor de las caderas y después accionó el cerrojo de las armas para introducir una bala en la recámara. Acto seguido les puso el seguro, las hizo girar en ambas manos y las metió en las fundas con el fin de que el abrigo las mantuviera ocultas.

A continuación, cogió una navaja mariposa y la guardó en el bolsillo trasero del pantalón. Las otras dos fueron a parar a los bolsillos del abrigo; después aseguró el móvil y la PDA en el cinturón. Sakura volvió a arquear una ceja ante semejante arsenal.

—Pensaba que una estaca de madera era suficiente para matar a un vampiro.

—Una estaca de madera en el corazón acabaría con cualquiera. Y si no lo hace, sal corriendo como alma que lleva el diablo —dijo Kyubi con un deje de aburrimiento en la voz—. Vuelvo a decirle, señora, que ve usted demasiada televisión. ¿Es que no tienes vida propia?

—Sí. Al contrario que tú, tengo una vida felizmente aburrida en la que nadie intenta matarme. ¿Y sabes? Me gusta mucho, y la verdad es que quiero que siga siendo igual cuando salga de esta.

El humor chispeó en los ojos de Kyubi.

—Muy bien, en ese caso vamos a ver a tu amigo para que nos separe; tú recuperarás tu aburrida vida y yo podré volver a tomar las riendas de mi peligrosa existencia.

Recorriéndola de arriba abajo con una mirada ardiente y lujuriosa, se pasó la lengua por los colmillos y se colocó las gafas de sol.
El pulso de Sakura se aceleró. Con esas gafas de sol tan oscuras, su apariencia de poeta romántico resultaba más evidente que nunca. Le costó la misma vida no regresar a sus brazos y exigirle que la besara de nuevo.

Kyubi cogió la mano de Sakura y la metió en el bolsillo de su abrigo junto con la suya con el fin de ocultar los grilletes. Acto seguido, salió con ella del despacho de Shikamaru y la guió a través de los pasillos del hospital.

Sakura se dio cuenta de que Kyubi caminaba como un depredador: de forma ágil, con suavidad. Con un inconfundible aire de refinamiento. Ese hombre poseía una elegancia innata y había desarrollado unos andares arrogantes y peligrosos que llamaban la atención de todas las mujeres que dejaban atrás. Sin embargo, él no parecía ser consciente de ello mientras caminaban hacia la salida posterior.

Una vez en el oscuro aparcamiento, Sakura dejó escapar un silbido al ver un Lamborghini Diablo estacionado en una de las plazas para empleados. La luz de la farola se reflejaba sobre la chapa negra y lo rodeaba con una especie de halo. Por regla general, pasaba por completo de los coches, pero el Lamborghini siempre había sido una excepción. Debía de pertenecer a uno de los cirujanos. O eso pensaba hasta que Kyubi se acercó a él.

— ¿Qué haces? —le preguntó.

—Abrir mi coche.

Sakura lo miró boquiabierta.

— ¿Este coche es tuyo?

—No —contestó con ironía— He sacado la llave para robarlo.

— ¡Por Dios! —jadeó—. ¡Debes de estar forrado!

Kyubi se bajó las gafas de sol y la miró furioso por encima de los cristales.

—Es sorprendente lo mucho que puedes ahorrar en dos mil años.
Sakura parpadeó mientras su cerebro registraba la información. ¿En serio tenía…?

— ¿De verdad eres tan viejo? —le preguntó con escepticismo.

Él asintió.

—En octubre cumplí dos mil ciento ochenta y dos años, para ser exactos.

Sakura se mordió el labio inferior mientras recorría con la mirada el fantástico cuerpo de Kyubi.

—Tienes una pinta estupenda para ser tan viejo. Yo no te habría echado más de trescientos.

Con una carcajada, Kyubi introdujo la llave en la cerradura. Mientras esperaba a que abriera la puerta, Sakura no pudo evitar que el diablillo que llevaba dentro saliera a la luz para tomarle el pelo.

— ¿Sabes una cosa? Dicen que los tíos que compran estos coches lo hacen para compensar una equipación… —dejó que su mirada recorriera la parte delantera de su cuerpo y se detuviera en la protuberancia que se apreciaba bajo los vaqueros— pequeña.
Él arqueó una ceja y la miró con una sonrisilla cálida y traviesa al tiempo que abría la puerta. Antes de que Sakura sospechara lo que iba a hacer, dio un paso hacia delante, abrumándola con su poder y aroma masculinos, le cogió la mano apresada por el grillete y la apretó contra su hinchado miembro. NO, ALLÍ NO HABÍA QUE COMPENSAR NADA.

Kyubi bajó la cabeza y le susurró al oído:

—Si aún no lo tienes muy claro…

Sakura se quedó sin respiración al sentirlo bajo la mano. Eso no era un calcetín. Kyubi se quedó mirando sus labios y atrapó su rostro con la mano que tenía libre.

Sakura supo al instante que iba a besarla de nuevo.
¡Sí, por favor!, suplicó en su interior.

—Toc, toc —se escuchó la voz de Madara desde las sombras.


avatar
alexad_uzumaki
Clan Suzaku
Clan Suzaku

Masculino Mensajes : 471
Edad : 19
Localización Soy el puto pitufopolloserk
Nakus 0

Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/groups/538131119884746/?ref=group_heade

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por mayasorita el Sáb Nov 17, 2018 7:32 am

ah!!!

pero que bueno se quedó el capítulo!!

cada vez es más interesante todo el asunto y sobre todo la atracción entre esos dos, me encanta
ojalá subas pronto el siguiente cap, quedó bastante interesante, la verdad Very Happy
avatar
mayasorita
Chunnin
Chunnin

Femenino Mensajes : 314
Edad : 28
Localización donde sea que haya anime, videojuegos, musica y comida ;D
Nakus 885
Posesiones :




Ver perfil de usuario https://www.facebook.com/zoe.sora.maya

Volver arriba Ir abajo

Re: Pleasures of the night..... Capitulo 03.... "+18"

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.