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Mi Deseo.(Todo Publico)NS-capitulo 2

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Mi Deseo.(Todo Publico)NS-capitulo 2

Mensaje por CerezoIntenso el Lun Nov 20, 2017 2:00 pm

Holaaaa aquí les traigo una pequeña historia que consta de unos cuatro capítulos, ya la había escrito e incluso la tengo publicada en mi pagina de wattpad por si la llegan a ver por ahí jeje espero y les guste.
Estaré publicando los capitulos poco a poco ya que en sí el ambiente de la historia es en esta época navideña.

Sin mas aqui les dejo...

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Capítulo 1.


Era un bonito y blanco medio día en la aldea oculta entre las hojas, debido a que en estos tiempos era bañada por una esplendorosa y fina capa blanca de nieve la cual caía con esmero del cielo, algo gris, y por todo el país de fuego en pequeños puntos blancos dándole un aspecto de paz y esplendor a cada rincón de sus praderas, montañas, altos árboles y aldeas. En konoha se apreciaban decenas de lucecitas coloridas y decoraciones navideñas que adornaban algunos rincones de puestos y tiendas de comercio, al igual que casas y calles al pasar por estas, mientras que en otros rincones los aldeanos comenzaban con la tradición decorativa. La navidad estaba llegando. Ya era otro año más que pasada después de la victoria en la Cuarta Guerra Mundial Shinobi.

Paz. Esperanza. Amor. Era lo que se sentía y vivía desde entonces; pero en estos tiempos todo ello y juntando la bondadosa alegría que sentía cada persona en el mundo en ser dichosos de compartir de nuevo junto a sus familiares y seres queridos la tradición navideña, era el mejor deseo que pudiesen pedir, ya que desgraciadamente muchas vidas se perdieron tras la guerra; aunque sabiendo que se fueron dándolo todo por un mejor futuro. Uno que hasta ahora era vivido en plenitud por todos.

Algunos de los aldeanos quienes mantenían desde muy temprano su rutina de laborar en sus puestos de comercio y otros caminaban con diferentes motivos por las calles, se abrigaban de pie a cabeza debido a la gélida brisa que los abrazaba, dejando flotar en descenso los sutiles y cristalinos copos de nieve que terminaban haciendo masa blanca en el suelo y tejado de casas y edificios, mientras otros se impregnaban en las ropas convirtiéndose en humedad invernal.

En una bonita casa aunque un poco grande ubicada al centro de la aldea, se encontraba un chico de 19 años, de una cabellera rubia algo alborotada, quien yacía tumbado boca arriba de su cama, con la mirada levemente ceñida al techo de su recamara. Se encontraba pensativo.

-si lo hago tal vez se enoje conmigo y lo empeore…o, quizá…le ayude a decirme por fin su decisión…--hablaba calmado, aunque su tono tenía algo de preocupación.

Ahora miraba por el ventanal que había aun lado de su cama, se quedó observando el cómo caían pausadamente los finos copos de nieve. Soltó un suspiro impaciente.

-… ¿Qué crees tú, Kurama?--. Preguntó llevando sus manos detrás de su cabeza y volver a mirar el techo.

-no lo sé chico…sabes que no sé sobre temas amorosos”—respondió con sarcasmo el biju quien yacía acostado muy a gusto dentro del rubio. Este frunció el ceño al escucharle.— “Pero lo que sí te podría aconsejar…es que no pierdas las esperanzas, ya bastante has esperado hasta ahora como para rendirte sin más. Sólo espera a saber la verdadera razón de su confusión”—dijo luego.

Naruto al escucharle se quedó de nuevo pensativo. Razonando a lo dicho por Kurama, se mordió el labio frustrado, sin dejar de estar en la misma posición. Llevaban varios minutos en lo mismo: hablando del mismo tema. O bueno desde ya hace unas dos semanas. Cosa que al zorro ya le fastidiaba, pero resignado igualmente a esa situación.

Ambos eran muy buenos amigos.

Desde que habían hecho equipo en unir sus fuerzas y obtener la victoria en la guerra se habían hecho muy unidos. Naruto algunas que otras veces le pedía consejos al zorro cuando se sentía en duda o confundido de acuerdo a la situación, claro; a cambio de dejarlo salir de su cuerpo por unas cuantas horas o hasta días si quería; como si fuera la cosa más normal del mundo. Esto debido a que en los dos últimos años pasados ambos habían tenido un entrenamiento especial gracias a unos pergaminos sumamente secretos pertenecientes al clan Uzumaki, que habían sido escondidos por seguridad desde entonces.

Naruto al ser el último descendiente del clan Uzumaki, sumándole el ser el ninja más fuerte y futuro sucesor para el puesto de hokage de la aldea le había sido concedido el poseer todos los secretos de tal clan, al igual que el serle entregada por derecho la herencia de sus fallecidos padres. Como la casa donde actualmente vivía, era algo grande para una persona como él -que vivía solo y no acostumbrado a tanto lujo. Pero admitió sentir tranquilidad y paz al momento de estar en ella, imaginándose a sus padres en ella. La carga de la responsabilidad la obtuvo al serle cedido todos esos secretos que una vez sus ascendientes maternos poseyeron. Y el prometer en hacer de ellos un beneficio para la paz.

Tal entrenamiento junto a Kurama había sido supervisado por tsunade -quien en ese tiempo junto con shizune vieron el progreso de la prótesis de su brazo.

El sexo siendo hasta ahora kakashi, se había cargado como responsabilidad al joven Uzumaki, y claramente los del consejo quienes de momento no habían puesto queja en nada con los asuntos que conllevaren al jichuuriki y biju de la aldea.

Desde entonces Kurama era visto por los aldeanos en las calles, estos sin sentir ningún temor de ser atacados por el biju. Era muy respetado e incluso los niños se sentían curiosos al verlo pasar cerca de ellos.

El rubio se acomodó de costado quedando con la vista fija al ventanal. Aun sintiéndose ansioso y pensativo estaba, y no por cualquier cosa. Sakura Haruno. Ella era la responsable del manojo y mezcle de sentimientos en el que lo tenían pasando de la alegría, preocupación y desconcierto. Ese era el sentimiento del tema en el que su cabeza estuvo indagando desde hace ya dos semanas… Desde que supo la verdad por su misma boca.

-“no le des tanta vuelta, chico…ve y búscala”—habló el zorro desde su mente—“pero ya para de estarte atormentando con tantos pensamientos confusos ¡porque me pegaras un dolor de cabeza, mocoso terco!”—se quejó con fastidio al no poder dormir con tranquilidad; aunque sus palabras eran sinceras.

Naruto rodó los ojos. “Puedes salir cuando se te antoje, recuerda que tienes mi permiso’ ttebayo”, pensó sarcástico.

Escuchando un pequeño gruñido del zorro se levantó quedando sentado en el borde de la cama, vestía un pijama de monos blancos y suéter azul cielo. Soltó de nuevo el aire de sus pulmones para caminar y pararse frente al gran ventanal de su recamara; observó algunas personas caminando por las calles llenas de la blanca y fría nieve.

Cuando por fin la guerra había cesado se había propuesto en prepararse para que en un par de años pudiera convertirse en un gran líder que pudiera dirigir la aldea, como siempre soñó hacerlo. Aunque sabiendo lo aburrido que sería estudiar un viaje de leyes e historias de políticas, “¡no es mi estilo!”, había pensado al recordar a la Senju tras pilas de papeles cuando ésta era la hokage, y él entraba en la oficina para ser mandado a alguna misión. Pero con la ayuda de su biju y amigos poco a poco fue aprendiendo lo esencial hasta ahora, y aun lo hacía.

Pero además del estrés que conllevaba ser aspirante para el cargo a hokage, también estuvieron los sentimientos que sentía por su ex compañera de equipo. A pesar de haberle cumplido con la promesa de traer a sasuke de vuelta, no podía evitar sentir tristeza en verla sonreírle a su amigo: cuando estuvieron unidos de nuevo el antiguo equipo siete. Estuvo muy feliz también, no lo negaba. Pero sus sentimientos eran más fuertes y no sabía cómo escapar de ellos.

Pero entonces, decidió en poner distancia para con ella y dejar que fuera feliz con sasuke.

Le había dolido hacerlo pero sabiendo el que ella no lo había dejado de amar le dolía aún más.

Enfocándose mejor en entrenar y estudiar se propuso por algunos meses después, logrando así algo de calma en sus pensamientos.

Pero eso no duró mucho ya que confusión tuvo al notar cómo sakura no dejaba de sonreír y seguir como si nada con su vida luego de que sasuke se fuera de la aldea; según el Uchiha:
“para buscar la paz que tanto necesitaba su alma”.

Eso pasó algunas semanas después de haber sido declarado inocente de todo lo que se le acusaba en sentencia, por los líderes de la alianza, debido a la ayuda que prestó y de su sincero arrepentimiento; sasuke había salido ileso desde entonces. Aunque primero tuvo que realizar algunos trabajos comunitarios por un par de meses.

Naruto reflexionó a la decisión de su amigo y entendió que sasuke estaba arrepentido por todo. Por lo que sólo le había pedido volver a verlo de regreso.

Los meses pasaron y con su decisión de tratar de olvidar a la Haruno estaba en curso -porque debió suponer que sasuke prometió regresar por ella-, y pues: “sakura-chan de seguro disimulaba su tristeza”, pensó en su momento.

Pero la bendita casualidad ¡o hasta el mismo destino! confabulaban para hacer que la encontrara en cada rincón de la aldea cuando más decidía en alejarse de ella. La veía en el mercado al comprar víveres para la casa, en la academia cuando iba de visita, en la torre hokage y ni se diga del Ichiraku; algunas veces la veía con ino o algunas amigas del hospital.
Incluso pidió ser la misma tsunade o shizune quienes atendieran su progreso con la prótesis de uno de sus brazos, sólo para no tener que verla.

Pero desgraciadamente nunca dejaba de recordarla. Siempre con esa sonrisa… ¡Esa que lo enloquecía! Tuvo que soportar las burlas del desgraciado de kurama al verlo en el trance en el que se ponía.

Sakura nunca cambió con él, o bueno, no en la parte de hablarle o alejarse porque a decir verdad estaba más atenta, e incluso se portaba más amable con él. Naruto debía de admitir que cada día se enamoraba más de su amiga; al verla sonreír o hacer gestos cuando hablaba.

“Hasta cuando se enoja es hermosa”. Pensó sonriendo y recostándose de costado en el vidrio del ventanal de su habitación.

En sólo unos meses ya llegando a año y medio, su amistad se fortaleció de tal manera que hasta algunos de los de su generación ya suponían que andaban saliendo. Eso hizo que su decisión de alejarse y reprimir lo que sentía se fuera ¡al carajo! Hasta el mismo biju se llevaba muy bien con ella.

Pero no podía dejar a un lado los sentimientos que de seguro ella aún sentía por su amigo sasuke.

Desde entonces, ya se sabía hasta el horario de salida del turno de ella, ya que constantemente iba a que le cambiara los vendajes o le checara su brazo debido a molestias -unas que se inventaba, obviamente- sólo para verla. Algunas veces la esperaba fuera del hospital para acompañarla hasta su casa. No quería que nada le pasara. O más bien que ningún cretino se le acercara; sakura se había vuelto una chica muy hermosa, incluso era una de las más bellas y fuertes de la aldea. Aunque lo de fuerte él ya sabía que era la única -no por nada conocía perfectamente la sensación que dejaban esa bonitas manos en su rostro o costillas.

Luego de que pasara más de año y medio de la partida de sasuke las cosas con sakura se volvieron confusas para él. No entendía el extraño comportamiento de ella para con él. Sakura ahora se había vuelto muy cariñosa, y de cariñosa específicamente es: que lo abrazaba cuando lo veía, cuando se despedían le besa la mejilla, ¡hasta se colgaba de su brazo cuando caminaban por la aldea!

Kurama le había explicado desde su punto de vista el que había estado notando desde entonces el cambio de ella hacía su jichuuriki, por lo que para él era que de seguro tenía sentimientos de amor por él, ¡que se estaba enamorando de él! Claro que sólo era  una probabilidad, ya no era un experto en el amor. Pero había estado viendo el mundo desde los ojos, mente y corazón de naruto que, prácticamente, podía en algunos casos deducir las reacciones u emociones de los humanos.

Obviamente para naruto era una total mentira ello; no lo comprendía -nada raro en él- pero debía de admitir que pudo observar el cómo sakura se ponía celosa cuando algunas chicas se le acercaban a saludarlo. Esto lo comprendió gracias a Kurama y a los libros en los que sai había estado enfrascado en comprender los sentimientos de los demás.  

Durante unas dos semanas atrás había estado confundido con ese tema, y aún lo estaba. O bueno no del todo porque a decir verdad ya sabía la razón del actuar, del comportamiento “extraño” de sakura con él -y que lo tenían entre la alegría y la confusión. Todo porque no podía con la intriga que sentía al no saber la verdadera razón de su cambio, de su trato para con él; además de las probabilidades inciertas que Kurama le metía en la cabeza.

¡Aunque terminó teniendo la razón el muy pulgoso!

Sakura le había confesado el que gustaba de él, que tenía ¡sentimientos de amor por él!

Eso lo había puesto en un estado de desconcierto; porque no sabía si le estaba tomando el pelo. Luego sintió alegría; cuando ella le juró que no mentía, que estaba siendo sincera. Para luego llegar a la confusión, que aún estaba presente en su cabeza…

--Flash Back—

-no estás…mintiendo… ¿verdad…?—preguntó dudoso naruto, quien se encontraba mirando a sakura quien estaba de espalda, a unos pasos lejos de él.

Escuchándola suspirar para luego girarse cruzada de brazos—no naruto…ya te lo dije. No te estoy mintiendo--. Lo miraba con cierto enojo por ser la segunda vez que le preguntaba eso, y a la vez con sinceridad.

Ambos se encontraban bajo las ramas de un árbol del parque de la aldea. El atardecer los acompañaba junto la cercana brisa invernal del mismo.

-¿entonces quieres ser mi novia?, ¿quieres que salgamos de verdad en una relación, sakura-chan?—naruto quien sonreía emocionado al escucharla, se le acercó tanto que la hizo sonrojar.
Pero se extrañó al verla que daba un paso hacia atrás.

-yo…no lo sé--. Insegura bajó la mirada por unos segundos, para luego verlo con seriedad—sí siento cosas por ti, naruto, pero no quería que lo supieras hasta que…--se mordió el labio. No sabía qué decirle. Bueno sí sabía, pero no quería decírselo.

Cruzada de brazos y sintiéndose un poco incomoda caminó unos pasos hasta sentarse de nuevo en uno de los columpios, que estaban cerca de ellos.

Naruto quien extrañado la siguió con la mirada, notó que estaba algo inquieta. Suspiró para seguirla.

-¿hasta que qué, sakura-chan?, dime…

Naruto conteniendo paciencia, se sentó en otro columpio  estaba a su lado. La miro de reojo sintiéndose ansioso para que continuara.
¡Quería saber por qué se interrumpió!

Sakura quien tenía la vista fija en sus pies apretó las cadenas con las que se sostenía en el columpio, volvió su vista al frente—…hasta que sepa qué es lo que verdaderamente quiero—lo miró sintiendo desespero en su corazón, que latía con rapidez.
Naruto quien la veía había fruncido el ceño.

-no quiero que pienses que estoy jugando contigo, no podría ni querría tampoco…y menos quiero que te sientas mal por no responder a tu proposición en estos momentos…es sólo que me siento, confundida, por esto que siento…sólo entiéndeme—pidió.

Miro de nuevo al frente, viendo como algunos niños jugaban en el parque y otros se iban de la mano junto a sus padres.

-…sólo te pido que me des tiempo de pensar una decisión como respuesta, naruto…prometo…serte sincera cuando la tenga. Pero por el momento seguiremos como si nada pasara—concluyó con calma.

Naruto quien dejó de verla para ver al frente, sentía que su corazón explotaría en cualquier momento.

¿Qué siguiera como si nada de lo que escuchó hubiera pasado?

“Creo que tendré fatiga o insomnio por algunas noches”, pensó entre enojado y desanimado.

Pero no podía hacer más que lo que ella le había pedido. Tiempo para pensar. No entendía los motivos de su confusión, pero respetaría su decisión al igual que esperaría por esa respuesta. Al fin y al cabo había sobrevivido a la espera de muchos años para que al menos pasara lo de ahora; unos cuántos días más tampoco eran como para morirse.

-…está bien, sakura-chan…te dejare pensar…--concordó con cierta calma.

Y sólo bastó para que el enojo y desanimo se esfumaran de él, para sentir cómo su corazón retumbaba como loco al ver como sakura volteaba a verlo con una sonrisa agradecida.

“Al menos tengo la esperanza de poder cumplir mi deseo…que es estar a tu lado”, pensó sonriéndole también, para después mirar al frente cerrando los ojos con una sonrisa marcada y sintiendo la fresca brisa en su rostro.

--Fin del Flash Back—

Desde ese entonces había estado dando vuelta y vuelta en la cama sin dejar de pensar en lo mismo.

¡Se sentía desconcertado!

Y el pobre de Kurama había pagado las consecuencias en tampoco tener un buen descanso debido a que se sentía perturbado por las confusas emociones de su amigo. La verdad era que dormía mejor en una cama fuera de él, le fue reprochado por kurama.

¡Habían pasado dos semanas!

Y sakura nada que le decía su decisión.

Le había dado tiempo y hasta espacio para que ella pudiera pensar con libertad y claridad; aunque costándole ya que se había estado acostumbrando en visitarla o buscarla casi todos los días al hospital cuando terminaba su turno de trabajo, y claro, cuando no tenía una misión pendiente o qué estudiar para su futura labor. Le agradaba pasar tiempo con ella. ¡No! Amaba pasar tiempo con ella.

Sin embargo, naruto durante esas dos semanas había llegado a la conclusión más lógica que pudo razonar: el que sakura le había pedido tiempo de pensar lo que verdaderamente quería, porque se sentía confundida por lo que sentía ahora por él, y por los sentimientos que aún sentía hacía sasuke. Aunque Kurama no concordaba del todo con esa conclusión en la que él había llegado. Estaba atando cabos de manera apresurada le había dicho.

Debía recordar que sasuke aún existía en sus vidas, a pesar de no estar en la aldea desde que se fue sabía que podría tener razón del motivo de la confusión de sakura. Para él era un condenado temor mezclado con inquietud pensar eso, porque el deseo que quería en tenerla a ella a su lado pero esta vez como ¡su! novia y no amiga, era lo que más quería.

Las pocas veces que él y sakura sabían de su amigo era por medio del hokage, kakashi, quien recibía noticias del Uchiha cada mes, ya que secretamente lo había mandado a una misión de espionaje en una aldea cerca del país del rayo. Era confidencial por lo que sólo ellos tres lo sabían.

Naruto volvió de sus pensamientos al escuchar un ruido que provenía de afuera por lo que llevando su vista, algo distraída, observó que era un niño quien reía con clara felicidad al correr junto con otro un poco más grande quien le perseguía en círculos, mientras jugaban con la nieve. También observó que los padres de ambos le seguían por detrás, estaban abrazados y con una clara sonrisa de felicidad al ver a sus hijos jugar.

Una imagen de ser una familia feliz era al verles.

El rubio sonrió al ver cómo los niños corrían de regreso a sus padres para abrazarlos. Dejó una mano de manera instintiva apoyada en el vidrio -como queriendo sentir alguna calidez, pero sólo el frio del cristal sintió- sin dejar de ver a la familia alejarse por la calle. Pegó su frente en el mismo y soltó un pequeño suspiro.

Sintió un extraño vacío en su pecho después de ver la escena.

Anhelo.

Deseo.

Él quería tener una familia, compartir hermosos momentos con ella. Recargar en su pecho el fino cuerpo de su esposa mientras ambos sentados en el sofá de la sala de su hogar veían a sus hijos jugar entre ellos. Escuchar las melodiosas risas de sus hijos en la casa cuando corrieran de un lado a otro, mientras escuchaba los regaños de su señora al verles. Eso quería él. Sonrió con algo de tristeza.

Una familia con la única mujer que lo hiciere feliz, que lo amara tanto como él a ella. La única que considere como la perfecta madre de sus hijos. Esa que con carácter fuerte, aunque siendo realmente amable y bondadosa los educara y quisiera tanto como sólo ella lo pudiera hacer. Sakura. Ella era la imagen que para naruto sería la única mujer con la que quisiera pasar el resto de su vida.

“Me gustas, naruto”.

En su mente se escuchó de pronto. Y precisamente no era la voz de Kurama quien pronunciaba esas palabras. Sintiendo cómo su corazón latía con rapidez, se enderezó con una cálida sonrisa en su rostro.

Sí.

Estaba decidido ¡no se rendiría tan fácilmente! No esta vez que ahora sabe que tiene probabilidad de ganar la batalla por su corazón. No dejaría que esta vez su rival y mejor amigo, Sasuke Uchiha, se quede con lo que ¡a él! le pertenece: el amor de la única mujer que ha amado y con la que quiere pasar el resto de su vida.

-esta vez no…—susurró sin dejar de sentir unas inmensas ganas de luchar—conquistare a sakura-chan… ¡porque esa es mi decisión!—concluyó con seriedad. Para encaminarse a la puerta dispuesto a cumplir su deseo--¡err!...debo cambiarme primero’ ttebayo…--. Tocándose la nuca avergonzado por sus descuidos, se desvió a su armario para quitarse primero el pijama.

Mientras Kurama en su mente sólo rodaba los ojos. “Hasta que por fin lo escucho hablar con sentido común después de dos semanas”. Se dijo para sí, aunque sintiendo alivio de escuchar la decisión que su amigo y jichuuriki había tomado. Se estiró para luego bostezar y seguir tomando una rica siesta.

.


.


-¡hola naruto-sama!

-¡buenas tardes, naruto-san!

Escuchaba el rubio quien caminando por la calle veía a algunos aldeanos que lo saludaban con mucho respeto.

-¡Buenas tardes’ dattebayo!—correspondía a los saludos con una gran sonrisa y clara energía.

Se cruzó los brazos como un abrazo al sentir que la brisa invernal le soplaba los cachetes algo ruborizados.

Debido al clima se había puesto una chaqueta naranja con puños en negro, una bufanda roja  con naranja protegía la piel de su cuello, unos pantalones negros, muy cómodos y perfectos para el momento junto a unas botas de corte alto para protegerse de la masa de nieve acumulada en el suelo, unos guantes negros protegían sus manos y  por último, un gorro rojo que cubría su cabeza de los copos que caían con calma.

Kurama se había quedado en casa. No le gustaba mucho la nieve -se acumulaba en su pelaje provocándole humedad en el mismo- eso según él.

“Es un exagerado”, pensó para sí, sabiendo que el zorro no lo escuchaba en ese momento.

A pesar de ser muy buenos amigos él le guardaba mucho respeto. Debía recordar que Kurama era el rey de los demonios.

Sin dejar de sonreírles a las personas que pasaban y lo saludaban con respeto, al igual que haciendo sonrojar a más de una chica al responder a sus saludos, seguía su camino.

Naruto Uzumaki ahora poseía facciones más delicadas pero maduras en rostro; sus ojos se habían entonado a un azul más intenso -casi pareciendo al mismo océano- las marcas de sus mejillas estaban ahora más marcadas, como sus pómulos, mandíbula y mentón que le asentaban un aire atractivo, muy varonil. Realmente se había vuelto un chico muy atractivo. Su cuerpo debido a los constantes entrenamientos que aún mantenía le habían garantizado una buena musculatura, aunque sin exagerar; su altura había descendido a varios centímetros más.

Era el chico más guapo de la aldea.

¡Y hasta del país de fuego!

O eso según el rumor de sus ahora ¡pretendientes! La verdad era que el pobre no sabía ¡de dónde rayos salían tantas!

Además de obtener reconocimiento, respeto y el cariño de todos los aldeanos de konoha, también tuvo el de ser todo un conquistador -no literalmente- pero sí que lo era. Kiba algunas veces se le juntaba para tratar de quitarle algunas admiradoras o pedirle de favor uno que otro número de las que le hubiere gustado.

¡Era un envidioso!

Aunque eso no le interesaba en lo más mínimo. Sólo tenía ojos para una sola.

-la verdad es que ahora comprendo al temer…--dijo entre dientes y sonriéndole nervioso a un par de chicas que sonrojas y sonrientes le pasaron por un lado saludándole.

¡Algunas veces eran muy atrevidas!

Pero cuando eso pasaba no sabía de dónde salía su salvadora: sakura las mandaba a volar con una simple mirada o llevándoselo de un brazo del lugar. Al igual que él, ella era muy respetada

-no por nada se había ganado el título como alumna de la quinta.

Sonrió como bobo de sólo recordar el que ahora todo es distinto. Sakura gusta de él, ¡tiene sentimientos por él! Se sentía tan bien saber que al menos supo el motivo de su actuar.

-¡ey, naruto, espérame!--. Escuchó a su espalda e interrumpiendo sus pensamientos.

Girándose algo molesto vio a kiba junto a su fiel amigo, akamaru, el castaño sonreía acercándose. “Ahora, ¿qué querrá?”, pensó mirándoles con una pequeña sonrisa.

-¿a dónde vas tan alegre…? ¿No me digas que a las tutorías con tsunade-sama?—preguntó casi en broma el castaño, estando frente a él.

Kiba también tenía facciones más asentadas y maduras, teniendo la misma altura del rubio; era uno de los chicos más guapos de la aldea. Y akamaru estaba un poco más grande también.

-Hoy no, tengo el día libre—informó comenzando a caminar junto a kiba y akamaru--voy a buscar sakura-chan al hospital. Ya casi termina su turno—respondió con tranquilidad y mirando los bonitos adornos que colgaban en las puertas, ventanas, tejados de casas o tiendas.

Naruto también había dejado entrar la navidad en su hogar, con ayuda del mismo kakashi quien quiso compartir tiempo de caridad con su ex alumno; tsunade y shizune se les unieron. Sai les acompañó también, e incluso sakura quien animada estuvo al momento de ayudar en la decoración, quedando luego encantada con lo bonita que había quedado la casa. Fue un día muy bonito que quedaría guardado para sus preciados recuerdos.

-¿o querrás decir que irás por tu novia para otra cita romántica?—bromeó mirándolo, naruto se sonrojó levemente--¡no, ahora que lo recuerdo!...—se cruzó de brazos mirando al frente, pensativo y sin dejar de caminar--no creo que sea tu novia porque escuché que un tal saíto le ha estado poniendo el ojo durante estos días…

Sonrió de lado al notar que naruto detuvo el paso, por lo que siguió mofándose, sin dejar de caminar junto a akamaru.

-amigo, creo que perdiste el chance con sakura. Es que esta tan hermosa ¡que hasta yo me fijaría en ella! Jaja no importa ambos podemos consol…--se interrumpió al esquivar un puñetazo de naruto que iba directo a su rostro--. ¡¿Estás loco o qué te pasa?!—bramó con enojo y algo de sorpresa mirándole girarse, viéndole el enojo en su rostro y escuchar a akamaru ladrar en medio de ambos.

Había sentido que el chacra del rubio aumentaba a cada palabra que le decía ¡en broma! Por lo que se sorprendió que reaccionara queriéndolo golpear ¡en el rostro! ¡Por los pelos pudo esquivarlo! Ese era su arma mortal para conquistar chicas.

-¡el que está loco eres tu si crees que puedes conquistar a sakura-chan!--. Rugió muy molesto por haberlo escuchado.

¡Quiso romperle la cara por baboso!

Algunos aldeanos que pasaban cerca se quedaron curiosos a mirarlos, mientras otros seguían su camino: ya acostumbrados a ese tipo de escenas entre los dos chicos.

-¿y quién me dice el que no puedo hacerlo?—se mofó y sonrió de lado al escucharle gruñir enojado--¡tú ya tienes muchas admiradoras, naruto, deja que me dé un chancecito con sakura!—. Le picó un ojo sin dejar su sonrisa.

Pero naruto esta vez sólo se cruzó de brazos y, sonriendo de lado, dijo con burla—pues dudo mucho que ella sí quiera contigo--. Soltó burlón, haciendo que frunciera el ceño--al menos yo tengo más atención que ¡otros! que sólo sienten ¡envidia de que uno es más fuerte y más guapo!--. Sonrió al ver que tenía un semblante muy molesto--¡sólo eres un pulgoso envidioso!

-¡¿a quién le dices envidioso, cabeza hueca?! ¡¡Y no soy ningún pulgoso!!

-¡ha, ha, ha si lo eres, un pulgoso bien envidioso!

En plena calle se gritaban entre ellos llamando la atención de los que pasaban -pensando que algunas cosas no cambiaban en esos jóvenes. Akamaru ladraba uniéndoseles a la pelea: pero de tontos insultos. Pero su pelea por competir quién era más fuerte, guapo y de quién conquistaría a sakura no duró mucho ya que fueron interrumpidos por una linda chica de unos 18 años quien se les había acercado, con algo de timidez, para saludar a cierto rubio.

Era otra acosadora, digo, enamorada.

-h-hola naruto-kun…—sonreía con un lindo sonrojo mirándole.

Ambos chicos se sostenían de las soplas de la ropa del otro, mientras se miraban con desafío, casi viéndose rayitos en sus miradas; akamaru gruñendo les mordía los pantalones a los dos -como tratando de separarlos- por lo que al escucharla ladearon al mismo tiempo sus rostros a la chica para soltarse, algo avergonzados.

Kiba quien parpadeó al notarla y escucharla saludar sólo a naruto, se le hinchó una venita en su sien.

-¡hola shira-san!—dijo naruto con amabilidad y su característica sonrisa, haciéndola sonrojarse más.

-¡oye, shira-chan! ¿Qué tal si vamos a comernos un rico dango y dejamos a este busca pleitos solo?

Kiba se le ocurrió al ver que la chica iba a hablar, interrumpiéndola. Por lo que ahora la tenía descaradamente abrazada de los hombros.

-pero…

-¡anda, vamos. Yo invito…!

Interrumpió y acordó sonriéndole galante. La chica quien se sonrojó aún más sólo bajo la cabeza deprimida, ya que no consiguió hablar con el rubio.

Éste con una gota en su nuca se quedó viendo cómo el castaño le sonreía con suficiencia, mientras se alejaba con la chica aún abrazada y akamaru a su lado. Negó con la cabeza para soltar un suspiro y seguir su camino, en sentido contrario al que kiba y la chica se habían ido.

“Al menos ese pulgoso sirve de algo…en distraer a las chicas que se me atraviesan por el camino”, pensaba metiendo sus manos en los bolsillos frontales de su chaqueta.

Siempre era lo mismo cuando estaba con el castaño y una chica se le acercaba, ¡era un envidioso! Aunque no le molestaba ello, para naruto era mejor que kiba le sirviera como distracción a sus Fangrils.

Frunció de repente el ceño: al recordar lo que el castaño había insinuado cuando mencionó a la Haruno.

“¡Con que a ese imbécil no le bastaron mis amenazas!”.

Ese tal saíto era un ninj-medic del hospital de la aldea, era uno de los ninjas de intercambio de Sunagakure que habían sido trasladados a konoha para aprender algunas técnicas de la misma, al igual que en la aldea de la arena habían ninjas médicos de konoha -fue un convenio entre tales aldeas para prevalecer el lazo que hasta ahora tenían- pero al parecer saíto había aprendido no sólo técnicas médicas de konoha, sino que también ahora ¡cortejaba a la pelirosa!

-ya veremos cuando lo vea…--susurró entre dientes.

Naruto había amenazado constantemente al pobre chico de alejarse de sakura, pero tal parece que no le había tomado mucha importancia a sus amenazas.

¡El muy cretino y desgraciado no se amedrentaba! ¡Y claro! se salía con la suya porque sakura a quien terminaba regañando y desalojando del hospital era a naruto, quedando como un mal amigo celoso e impulsivo.

Bufó indignado y siguiendo su camino…

.

.

.

“¿ya sabes qué quieres para navidad, shum-chan?”

Escuchó el rubio al ver pasar a una familia cerca de él.

“Yo sí sé que quiero”, pensó cómo respondiendo la esa pregunta para sí. Sonrió al saberlo.

-mi deseo para esta navidad, es que sakura-chan por fin corresponda a mis sentimientos…--murmuró para sí.

Ese era el deseo que pediría para la navidad de este año. Ya serían varías a las que lo hiciere; aunque con la diferencia en que en ésta tenía más probabilidades de que su deseo sí se cumpliera.

“Sólo espero y no se enoje al ver que la fui a buscar”, pensó luego con algo de nervios.

No quería que se enojara por ver que estaba faltando a su acuerdo, pero si no lo hacía sentiría que la espera fue en vano porque su decisión de conquistarla estaba hecha.

Esta vez no se echaría para atrás, no como el cobarde que anteriormente fue…

continuarááá...
-.-.-.-.-.-


Última edición por CerezoIntenso el Miér Nov 29, 2017 2:44 pm, editado 2 veces
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Re: Mi Deseo.(Todo Publico)NS-capitulo 2

Mensaje por narusaku el Lun Nov 20, 2017 4:39 pm

muy bueno, esperamos continuacion Onion wall
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Re: Mi Deseo.(Todo Publico)NS-capitulo 2

Mensaje por CerezoIntenso el Miér Nov 29, 2017 2:41 pm

Hola aquí el segundo capitulo, espero y les guste. Y gracias por comentar :3




Capítulo 2.


Después de que la Cuarta Guerra Mundial Shinobi llegara a su fin, las aldeas o territorios poblados que fueron arrasados siendo perjudicados por todo lo vivido en ella, poco a poco fueron reconstruidos, así como fue el caso de konoha, pero esta desde la aparición de Pain en la misma.

La aldea fue reconstruida poco a poco con ayuda de sus ninjas y la mano bondadosa de cada aldeano, hasta que por fin cada centímetro de la misma estaba en su lugar. Aunque hoy día tenía edificios, casas y calles algo modernas, pero conservando la bonita cultura de sus festivales; donde los aldeanos disfrutaban en familia. Al igual que celebrar con alegría el aniversario que se cumplía cada año de haberse obtenido la Victoria en la guerra, pero conmemorando con respeto la partidas de camaradas, amistades y amores perdidos en la misma. En konoha al igual que en el mundo se respiraba Paz desde entonces.

Siendo época decembrina la esencia y espíritu de cada aldeano era contagiada por la alegría de la abrazadora brisa gélida de la navidad. Luces, adornos, villancicos y regalos eran los requisitos para darle paso a la misma.

Pero a pesar de ser una época de alegría, no era excusa para no continuar con la rutina de laborar en la aldea, como ninjas y comerciantes también era el caso de los médicos…

En horas de la mañana en el hospital de konoha la situación que se vivía en el mismo era normal -no había mucho ajetreo de pacientes con heridas mortales, incluso en simples consultas- en estas épocas los civiles se resguardaban debido al frio que comenzaba a hacer, sumándole la masa de nieve que se acumulaba en todos los rincones de las calles. Aunque las misiones que se les encomendaban a los ninjas eran un poco constantes debido a los saqueos y robos de algunos renegados que aprovechaban las ventas invernales; pero aun así las heridas que obtenían no eran de gravedad...

-¡formen grupos de tres o cuatro integrantes para que se encarguen de cada área!--. Ordenó la ex hokage, Tsunade Senju.

-¡hai!-dijeron al unísono los integrantes del equipo médico frente a ella.

Se encontraban en la sala principal del hospital. Debido a que no había mucha labor con los pacientes la Senju quien era la directora del hospital había decidido que con ayuda del equipo médico decorarían todo el hospital.
¡Harían que la navidad también se sintiera por cada rincón del lugar!

-lady tsunade, ¿de verdad va ayudarlos con la decoración?—preguntó su asistente y confidente, shizune quien con gotitas en su sien la mirada con cierta duda.

La rubia quien estaba de brazos cruzados y mirando como el personal médico se esparcía por el lugar, suspiró mirándola de reojo con una sonrisa de lado--. ¿Y te creíste todo mi discurso?—cuestionó sarcástica—shizune…sabes que prefiero estar en mi oficina terminando con los pendientes acumulados—dijo como si fuera la cosa más normal del mundo, y girándose para irse a su oficina.

La morena quien con una enorme gota en su nuca la veía irse, sólo negó suspirando. Era la respuesta que esperaba de la rubia.

“O será encerrándote para continuar bebiendo”, pensó resignada por su maestra y amiga.

Durante todo este tiempo a su lado aún no le gustaba el que la Sannin de las babosas bebiera hasta olvidar por completo la razón. No era casual encontrarla en su oficina, sentada y con una botella de sake medio vacía en sus manos; aunque los años pasen y algunas cosas cambien, otras no: serán costumbre al fin y al cabo.

Suspirando comenzó a marchar hacia donde la mujer se fue--. Mejor la sigo…
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En uno de los pasillos del hospital se encontraba caminando cierta pelirosa quien con sus manos empujaba con calma una silla de ruedas, la cual era ocupada por un chico quien vestía una bata de hospital, y llevando una de sus piernas enyesada.

Sakura quien desde muy temprano laboraba en su rutina diaria en el hospital, se dirigía a la habitación donde se hospitalizaba el chico delante de ella; era uno de sus pacientes.

-…qué bueno que el tratamiento ha ayudado mucho con las terapias—comentó éste con una pequeña sonrisa y mirando la puerta de su habitación a unos pasos del final del blanco pasillo.

-… sí, la verdad es que sí…—respondió luego, algo distraída, mientras llegaba a su destino.

Dejando a un lado al chico quien no dejaba de verla, se encaminó unos pasos para abrir la puerta.

-¡oh, sakura, que bueno que te veo!... ¡hola darui-kun!

El chico sonrió con un leve rubor en sus mejillas.

Sakura quien ladeo el rostro al escuchar a ino quien salía de una de las habitaciones del mismo pasillo, la vio acercárseles. Ambas vestían sus batas médicas, aunque la rubia llevaba una carpeta en sus manos.

-¿qué sucede, ino?—preguntó, volviendo a tomar la silla con sus manos y entrar junto con darui a la habitación.

Ino les siguió.

-¿supiste la nueva orden de tsunade-sama…?—dijo cerrando tras de sí.

-…estuve en fisiatría casi por cuatro horas, ino—informó ayudando por un lado al chico a levantarse para acomodarlo en la cama, ino se acercó para ayudarla --¿qué dijo…?—pregunto mirándola.

Ayudando a dejar recostado al chico en la cama, se dirigió a acomodar a un lado de la misma y de la pared la silla de ruedas--¡después del almuerzo pospondremos la rutina para decorar todo el hospital!—su voz era alegre. Sakura sonrió al escucharla—como no ha habido tanto trabajo la sensei decidió en aprovechar de las horas libres—continuó, tomando la carpeta que había dejado en una mesita cerca de la puerta.

-ya veo… ¿nos veremos en el cafetín para almorzar?—pregunto Haruno a su amiga quien sin dejar de sonreír, asintió para abrir la puerta.

-¡nos vemos más tarde!, ¡ha, darui-kun, espero y te sigas mejorando!—picándole un ojo, divertida, se retiró de la habitación.

Sakura abriendo las cortinas del lugar miró de reojo al chico quien estaba un poco sonrojado, mirando por donde ino se había ido, sonrió divertida negando con la cabeza.

“Esa cerda no cambia”, pensó tomando con sus manos una bandeja plateada con algunos instrumentos médicos y caminar hasta pararse a un lado de la cama y dejarla en una mesita, que estaba a un lado de esta.

Durante los dos últimos años sakura se había estado enfocado en su carrera médica, y como recompensa ganándose el ahora título de la segunda mejor ninja médico de la aldea, e incluso de la alianza Shinobi -aunque esto ya era un hecho- gracias a su heroica participación en la guerra ahora la llamaban “La discípula de la última Sannin”, y ella muy orgullosa lo seguía manteniendo en alto con sus bien realizadas labores del día a día.

-con unas terapias más creo que estaré como nuevo—movía ligeramente la pierna enyesada, aún recostado en la cama-- ¿verdad, sakura-san…?—preguntó darui mirando a un lado, donde sakura estaba preparando con una jeringa una solución de tratamiento, aunque notándola de nuevo distraída.

-… ¿eh?, ¡sí, claro, darui-san!—. Distraída respondió al escucharlo sonar su garganta.

Lo miro por unos segundos; quedándose extrañamente embelesada en sus ojos: eran casualmente de un azul como el cielo, casi parecido a los de alguien que ella muy bien conoce. Sintiendo que su corazón bombardeaba con rapidez al recordarlo, parpadeó notando que darui estaba sonrojado, pero no dejaba de observarla curioso.

Sakura sonó su garganta sintiéndose un poco incomoda y apenada, para continuar en su trabajo—…la verdad es que gracias a las alianzas con las demás aldeas todo en la medicina es un avance—aportó luego.

El oji-azul sintiéndose un poco avergonzado, desvió la mirada a su pierna enyesada.

-…sí, ¡todo es una maravilla hoy en día!—convino con energía y una sonrisa luego. Sakura sonrió levemente.

Era cierto, hoy en día la medicina progresaba constantemente en todas sus áreas. La tecnología había entrado al mercado ayudando en el avance de la misma, todo gracias a los acuerdos que las aldeas de los diferentes países realizaban entre sí.

Luego de haberle inyectado el tratamiento por vía intravenosa a darui, dejó los utensilios médicos en la misma bandeja para encaminarse con ella en manos hasta la papelera, aunque al tirar estos en la misma, no reparó que un frasco de medicina vacío callera al suelo quebrándose en pequeños cristales esparciéndose en el suelo. Sakura algo asustada y sorprendida por el sonido, parpadeó aturdida mirando la pequeña escena producida por sus descuidos.

¡Nunca le pasaba eso!

-¡rayos…!—susurró entre dientes y el ceño fruncido.

-déjeme y la ayudo, sakura-san…

Sakura quien estaba recogiendo con mucho cuidado los trozos más grandes del cristal, miró sobre su hombro al escucharle y ver que tenía intenciones de salir de la cama.

-¡ni se te ocurra hacerlo…!—. Reprendió.

Darui se asustó un poco al verle el semblante ceñido, por lo que prefirió quedarse donde estaba. Sakura echó los pequeños cristales a la papelera para levantarse, voltearse y mirarlo ahora con amabilidad.

-mejor quédate en cama, darui-san, le hará daño a su pierna si continúa teniendo movimientos después de los constantes ejercicios que tuvo por varias horas--. Aconsejó y le recordó lo vivido en sus horas de terapia.

-lo siento…sólo quise ayudarla—alegó apenado.

Siendo su paciente desde hace algunos días, todavía no se acostumbraba al temple que ella poseía; con gotitas en su sien la veía acomodar lo restante del equipo médico en un estante.

-…es que la veo algo distraída, sakura-san… ¿se encuentra bien…?—estaba un poco preocupado.

La pelirosa cerrando la puertecilla de madera del estante en la pared, se giró un poco irritada para mirarlo -fingiendo normalidad- al escucharle.

¿Qué si se encontraba bien?, Bufó internamente su otra “Yo” por tal pregunta.

Obviamente no estaba bien, ¡estaba mal, muy mal! Nunca le había pasado esto cuando laboraba en su papel de médico.

Bueno, tal vez podría que estuviere siendo un poco exagerada pero ¡que te pase ya la sexta vez en casi dos semanas es grave!

Para Haruno lo era.

Sakura últimamente se la había estado pasando distraía y pensativa, y no precisamente por cuestiones de trabajo o de la salud de alguno de sus pacientes. Sus martiriados y distraídos pensamientos tenían nombre y apellido: Naruto Uzumaki.

Sí.

Su amigo: el chico que desde las últimas dos semanas ha sido el bendito tema que ha estado rondando en su terca cabecita.

Naruto era la causa que, a decir verdad desde los dos años transcurridos ha sido su dolor de cabeza; aunque también se podría decir que desde hace un buen tiempo atrás lo es. Un dolor de cabeza que hasta ahora se ha apaciguado aunque no en su totalidad.

Sakura se quedó viéndole; el chico tenía el cabello castaño el cual amarraba en una coleta baja, piel algo tostada y de unos preciosos ojos azul cielo, de unos veintiún años de edad. Su buen cuerpo sólo era protegido por la fina bata de hospital.

Darui es un civil de la aldea, ya lo conocía aunque sólo de vista. Se hizo su amiga debido a que es su paciente desde ya hace una semana -tuvo un accidente algo tonto al caerse del tejado de una casa que mantenía en construcción- aunque el resultado fue una seria fractura en la parte baja de su tibia; poco a poco se estaba recuperando gracias al tratamiento que se le aplicaba, el chico era muy optimista, y debía admitir que también era muy atractivo.

Sonando su garganta respondió con toda la tranquilidad que quiso simular—sí, claro que lo estoy—sonrió un poco--…estoy bien—susurró para sí. Caminó en dirección al cuarto de baño para buscar el trapeador.
****

-la verdad es que si la noto pensativa…ha estado callada en toda la mañana, bueno durante varios días…—comentaba en tono preocupado y algo curioso darui—usted no es así, sakura-san, digo, siempre que la veía por la aldea estaba sonriente y hablando con los demás…también los primeros días que estuve aquí cuando me llevaba a las terapias o viene a visitarme tiene una sonrisa o se mantiene conversadora--. La miraba anotar algunas cosas en una carpeta.

Era su diagnóstico.

Sakura quien dejó de escribir para mirarlo algo incómoda y con gotitas en su sien, debía de admitir que el chico era muy buen observador. A pesar de ser algo insistente en querer saber lo que le pasaba, sabía que en el fondo era sincero, y la verdad era que el muy condenado tenía razón, había estado pensativa durante los días anteriores, al igual que en la mañana, ¡y todavía lo estaba!

La razón…Naruto.

La consecuencia de la misma: la confesión que ella misma le había hecho hace uno días -por culpa del mismo- o eso se decía ella.

Era un secreto que había estado guardando desde hace ya un tiempo atrás y que, literalmente, ya había dejado de serlo…

--Flash Back—

-¡hola, sakura-san!--. Saludó con respeto una señora con una sonrisa.

Sakura quien igual le sonrió, le acarició el cabello al niño quien estaba sonrojado y sonriente, y que iba de la mano de la mayor al pasar por su lado. Mirando como seguían su camino, soltó un suspiro junto a una pequeña sonrisa. Ella también seguiría el suyo.

De camino al parque de la aldea se encontraba ella.

El rubio Uzumaki le había pedido que se encontraran en unos veinte minutos en el lugar, ya que quería hablar algo con ella. Y verdaderamente no sabía para qué. Un clon del mismo la había encontrado en la florería Yamanaka, y tuvo la impresión de que a pesar de no ser el verdadero naruto, lo sintió tajante cuando le dejó el recado.

-no sé qué me quiera decir…pero debe ser serio—murmuró bajito.

Sonrió amable al pasar por un lado de unos aldeanos quienes la saludaron. Entrelazó sus meñiques detrás de su espalda baja sintiendo la fresca brisa -casi invernal- del atardecer que movía sus cortos y rosáceos cabellos, mientras comenzaba a divisar el lugar a donde se dirigía; aunque todavía faltaban unos minutos para los veinte que naruto avisó, quería saber de qué quería hablar con ella por lo que quiso anticiparse.

Su corazón se aceleró cuando divisó una mota amarilla en uno de los columpios del parque. Era naruto quien estaba sentado con vista al frente: donde estaban unos niños jugando.

“Parece que alguien está muy puntual”, pensó divertida.

Sonrió alegre al saber que no era raro el que sintiera un poco de nervios por su presencia. Aunque obviamente lo disimulaba. Llegando a él vio que parecía algo ausente de su alrededor por lo que con mucho sigilo se le acercó por detrás para tapar con sus manos los ojos de él.

-qué puntual eres, al menos no se te pegó lo de kakashi-sensei…--susurró suave y en tono divertido a su oído.

Naruto quien ya había sentido su presencia permanecía aún sentado, vio de reojo que ella tomaba asiento en el columpio que estaba a su lado. Apretando las cadenas del columpio por unos segundos al sentir cómo sus nervios aumentaban a cada segundo, su corazón estaba latiendo con rapidez. Tragó grueso mirando al frente.

Sakura notando que naruto estaba algo extraño -o mejor dicho, muy extraño- ya que no la saludó con aquella alegría de siempre, se extrañó, por lo que sintiendo que aumentaba la curiosidad de saber lo que él quería hablar con ella, dijo con tranquilidad pero un tanto serio:

-naruto, ¿qué querías hablar conmigo…?--. Lo miró por unos segundos para volver su vista al frente.

Lo escuchó soltar el aire de sus pulmones y balbucear algo que no llegó a entender. Ladeó el rostro viendo que se tocaba la mano vendada y arrugaba el ceño; se sonrojó levemente al inesperadamente tener los azules ojos del rubio mirándola intensamente.

-etto…sakura-chan, yo...--. Titubeó naruto mirándola algo sonrojado.

No sabía ¡cómo rayos preguntárselo!

Esta arqueó una ceja, “¿qué le pasa ahora?”, pensó confundida. Dio por sentado que al rubio le pasaba algo.

-bueno, etto…yo quería decirte algo—. Aún titubeaba, sin dejar de sobar su mano y mirándola a ella.

Por unos segundos se miró las manos, cosa que la rosa notó y que creyó saber la respuesta del extraño comportamiento de su amigo. Naruto extrañado la vio levantarse para acercarse a él.

-deja que la vea.

Sin previo aviso le tomó la mano vendada siendo la prótesis del brazo que había perdido cuando peleó con sasuke -al terminar con la guerra- para mirarla unos segundos y luego volvió su vista a él. Sonrió gentil.

-sabes que puedes pedirme que te revise cuando tengas cualquier molestia, naruto…después de todo seguimos siendo amigos--. Comentó.

Este no supo si su tono fue triste o apenado, pero frunció el ceño al no entender de lo que estaba hablando. Pero a los segundos, al ver que miraba su mano vendada que aún tocaba, y llevaba la otra de ella para aplicar de su chakra en su mano, supo que lo había malinterpretado.

-¡no sakura-chan, no es de mi brazo de lo que quiero hablar contigo!—se levantó y la miró sintiéndose algo tenso.

-¿entonces…qué sucede, naruto?—dijo extrañada.

-es que…bueno, yo quería preguntarte algo.

Caminó unos pasos adelante para tomar un respiro. Sakura lo siguió con la mirada, cruzada de brazos.

“Tengo que salir de una vez por todas de esto”, pensó él. Se giró—sakura-chan, quiero saber… ¿por qué estas tan rara conmigo?

-¿rara?, ¿cómo?, explícate--. Frunció el ceño, confundida.

Aunque sintiendo un poco de nervios al escucharle, y la verdad es que no sabía por qué.

-¡así como más atenta conmigo!…últimamente has estado cariñosa conmigo sakura-chan—soltó sonrojado aunque su semblante era serio--. Siempre habías sido amable conmigo pero no de la forma en la que ahora lo eres…por eso quiero saber ¿por qué has cambiado conmigo?--. La miraba esperando su respuesta.

Sakura quien parpadeó miró a un lado, tratando de ocultar el sonrojo que avivaba en sus mejillas, mientras sentía que su corazón retumbaba entre sus costillas. Naruto no era ningún ingenuo después de todo.

“Maldición, la cerda tenía razón… ¡tengo que hacer algo, inventar cualquier cosa para que no sospeche nada!”, pensó comenzando a sentirse inquieta e incómoda al ver que naruto la veía: esperando a que se "defendiera".

-n-no sé de qué hablas naruto…yo no he cambiado, sigo siendo la misma, además, ¡no sé porque dices que estoy cariñosa contigo, estás loco!—alegó cruzada de brazos, aunque aún sonrojada.

(“¡Puf! Ni tú misma te lo crees. ¡Dile que lo quieres, anda, díselo!”).

Sakura se mordió la lengua al escuchar el inoportuno comentario de su subconsciente y sintiendo que sus mejillas ardían más. Siempre aparecía inesperadamente. Naruto quien la veía girarse dándole la espalda aún cruzada de brazos, suspiró desanimado.

“Está mintiendo, chico… Algo te está ocultando”, escuchó el rubio siendo Kurama quien le informaba al sentir un poco perturbado el chakra de sakura.

“No lo creo, Kurama. Creo que más bien se molestó”, pensó.

“No. Haz lo que te dije, intenta sacarle la verdad, ¡presiónala!”, le aconsejó luego.

Naruto desconcertado se acercó a sakura dejando una pequeña distancia entre ellos.

-…entonces… ¿por qué, actúas como si estuvieras celosa cuando una chica se me acerca?, o, ¿cuando una me pide una cita o quiere conversar conmigo?, ¿qué me dices de eso, sakura-chan?--. Demandó con parsimonia a su espalda.

“¡Maldición, naruto está siendo muy insistente!”, pensó intranquila, se mordió el labio para girarse.-- ¡No sé por qué dices esas tonterías, naruto, pero no estoy celosa ni nada por ti. No te confundas! ¡Eres un baka!

Alegó enojada y asestándole un golpe en el estómago.

Aunque extrañamente suave y no como los que acostumbra a darle. Creyendo que con eso bastaría para hacerlo descartar tal idea de estar celosa por él, se giró para salir del lugar casi echando humo por las orejas, o más bien ¡por las mejillas! Jamás se imaginó que naruto la citaría para hablar sobre la situación en la que ahora estaban, sobre su amistad.

¡O más bien sobre la extraña relación en la que ambos están!

Porque a decir verdad pareciesen que fueran más que simples amigos -eso según sus amistades más cercanas-, y ni se diga de los comentarios de sus padres que, a decir verdad, trataban a naruto como de la familia; ella sólo veía eso como un complot. Sabía que tarde o temprano naruto se daría cuenta y querría una explicación, pero, no pudo evitar sentir sorpresa y algo de nervios por ello.
.
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“¡Búscala, mocoso! ¡La pelo de chicle te está mintiendo!”. Demandó el zorro.

Naruto quien reaccionaba del golpe dado por sakura y que lo mandó al suelo, se incorporó con una cara de frustración.
-¡kuso! Creo que esto está saliendo mal…--dijo enojado.

Comenzó a correr al ver que la rosa pretendía irse molesta por su culpa.

¡Tampoco quería que eso pasara!
.
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-¡sakura-chan, espera no te vayas…!—habló algo azorado y bloqueándole el paso poniéndose de nuevo frente a ella, aunque esta vez quedando muy cerca.

Tragó grueso, nervioso y algo extrañado se alejó unos pasos viendo que miraba a un lado; dejando que parte de su cabello impidiera ver su rostro –que estaba muy sonrojado.
Estaban debajo de un gran árbol el cual agitaba sus ramas por la brisa que estaba haciendo.

-¿por qué me golpeaste?, ¡no hice nada ni tampoco dije nada malo!… ¡sólo quería saber la razón de tu cambio hacia mí!, err…s-sé que me estas mintiendo, sakura-chan.

Naruto trataba de no intimidarse al ser fulminado por los brillantes ojos de sakura quien dejaba ver su rostro con un precioso rosa entonado en sus mejillas. Se paró firme y mirándole con recato.

-te conozco y sé que algo me estas ocultando. ¿Acaso yo tengo razón en decir que yo te gusto...?—extrañamente sentía valentía al decirlo-- ¿eso es lo que me estas ocultando?, ¡espera, espera, quiero que sepas que estoy confundido, sakura-chan!—informó en tono de súplica al ver que le iba a golpear otra de sus costillas—estoy confundido porque eso fue lo que pensé, ¡incluso Kurama me lo comentó!--. Soltó de golpe.

Este quiso golpearlo por su atrevimiento en meterlo en ese pleito. Sakura con gotitas en su sien se sorprendió al escucharle.

-...quise saber si era cierto--bajó la mirada con un semblante triste--pero, pero veo que no lo es…sólo soy un iluso, en pensar que tú te podrías fijar en alguien como yo.
Sakura parpadeó sintiéndose aturdida al escucharle.

-pero es que es tan raro el que ahora seas tan amable conmigo ¡que me confunde todo!; ¡me abrazas cuando me ves, te gusta pasar momentos conmigo y no digo que no me guste, ¡porque si me gusta!, tampoco te molesta que te busque todos los días cuando sales del hospital, tampoco me golpeas como antes lo hacías!—hablaba con desespero, mientras caminaba de un lado a otro.

-¡¿Y qué rayos tiene que lo haga?!--. Sakura tenía una venita palpándole la frente y con clara irritación.

-¡que apareces de la nada cuando una chica o varias chicas que me aprecian están cerca de mí o me invitan a comer algo!--.

La miró teniendo el ceño fruncido; sakura abrió la boca para protestar lo de “las chicas que me aprecian” pero él prosiguió.

-pero si dices que no es eso, que no sientes nada por mí, está bien--sonrió con falsedad, triste--de todos modos sé que tu nunca me veras de esa forma como la qu…

-¿y si sí fuera cierto qué…?—murmuró entre dientes, sonrojada y con clara irritación en su mirada.

Naruto parpadeó sorprendido al ver que ella lo tomaba del cuello de su chaqueta –con una mirada de enojo- haciendo que él se sonrojara tanto por lo cerca que estaban sus rostros como por lo que ella había dicho.

-¿q-qué dijiste?—balbuceó.

-¡¿qué si fuera cierto qué, estas sordo o qué, baka?!—arguyó molesta y soltándolo para girarse y cruzarse de brazos. Pero más bien era para ocultar el sonrojo que tenía.

¡Se sentía avergonzada!

Naruto sintió que su corazón quería salirse de su cuerpo—eso…eso quiere decir…que…--. Sonrió sintiendo una extraña oleada de sentimientos en su pecho.

-…sí…me gustas, naruto—suspiró para girarse con su semblante de enojo y roja como un tomate--¡¿estás contento, baka?! ¡Sí me gustas!... ¿Y qué?—susurró esto.

Naruto sólo pudo sonreír de felicidad al escucharla, pero al mismo tiempo estaba pasmado y sorprendido de que lo confesara.

(“¡Cha! ¡Sí, por fin ese rubio es nuestro!”), agasajó su “Yo” interno.

“¡Maldición no debí confesar nada…no todavía que siento duda de lo que quiero hacer!”, pensó enojada y avergonzada, mirando algo nerviosa cómo el rubio se le acercaba con esa sonrisa que tanto le gustaba de él -de esa que la enamoraba cada que la veía...

--Fin del Flash Back--

A pesar de confesarle a naruto el que tenía sentimientos por él tuvo que pedirle el que le diera unos días para pensar una respuesta correcta a la “Propuesta” de él: de si querer ser su novia.

¡Esa pregunta la había dejado muy aturdida!

Claramente no se esperó que él tocara todavía ese tema.

Pero en el fondo sabía que le había gustado mucho escucharlo decirle eso.

Enojada se puso cuando naruto le estuvo preguntando que si no bromeaba o mentía con lo que le había confesado -obviamente una chica no podría estar confesando sentimientos de enamoramiento, sólo en broma, a cualquier chico. Pero rápidamente recordó que ella lo había hecho con él: aunque no mintió del todo en ese entonces. Comprendiendo la duda de él si en creer o no a lo que le había confesado, sólo le prometió serle sincera en cuanto tuviera su respuesta.

Sakura como pudo había tratado de fingir ser la misma con él, ¡hasta lo golpeó como solía hacerlo! Pero no bastó para hacerlo recapacitar y que descartara la idea -o al menos por ese momento-, debía admitir que el idiota era ingenuo o se la daba con algunos temas, aunque Kurama también estuvo implicado. La verdad es que se sorprendió el saberlo, pero al fin y al cabo ambos siempre estaban juntos y pudo imaginarse el que estuvieron planeándolo todo.

Desde ese día no lo había visto o sólo algunas veces, aunque sólo por saludos rápidos. Para sakura era raro ello ya que él siempre la visitaba o incluso la esperaba a fuera del hospital cuando terminaba su turno. Pero supuso que naruto le estaba dando su espacio para que pensara bien las cosas. Estaba agradecida por eso, pero debía admitir para sí que lo extrañaba.

“No puedo creer que diga esto, pero…hecho mucho en falta su sonrisa o sus idioteces”, pensó conmocionada ella durante los días anteriores, siéndose sincera consigo misma.

Pero a pesar de ya haber tomado una decisión -una correcta- no podía dejar de sentir un poco de temor en su corazón.

Bueno, era más bien temor combinado con intranquilidad; haciéndole dudar de si verdaderamente debía seguir con la decisión tomaba para su respuesta: que hace días ya había concretado con sinceridad. No es que sakura estuviere aún dudando de los verdaderos sentimientos que tenía por naruto, sino, que verdaderamente existía otra razón para hacerla estar en el trance inseguro en el que estaba: una razón que la hacía temer de lo que pudiera suceder si llegare a fracasar por lo que de verdad quería. Estuvo tan pensativa durante los días siguientes -después de la conversación con el rubio- que tuvo que disculparse algunas veces con los novatos y aprendices a los que impartía clases básicas de jutsus médicos en la academia.

También lo hizo con su jefa y maestra, y muy apenada que estuvo con tsunade, quien le había ordenado tener más concentración en el trabajo; hasta hoy que cometió el error: número seis de las dos semanas, de dejarse llevar por sus pensares, sin reparar el frasco de medicina que pagó por sus descuidos, y que para su suerte estuvo vacio, ¡siendo una de las maravillas creadas por los nuevos avances y muy costosas que eran!

Aunque Tsunade y shizune estuvieron preocupadas por ella, al igual que ino y los demás que fueron testigos de sus tontos errores en esos días, avergonzada sabía que estaba algo abrumada por lo que le sucedía. Pero tampoco le iba a estar contando a todo aquel que le estuviera notando su falta de concentración lo que fuere que le estuviera pasando o de lo que estuviera pensando al momento de ello.

Eran sus problemas y debía salir por sí sola de ellos, como había estado aprendiendo.

-…sí estoy un poco pensativa pero sólo son algunas cosas personales…nada que no pueda solucionar. No te preocupes—le sonrió un poco apenada al chico, para seguir escribiendo.

(“Sí, claro, ¡si fuese así ya lo hubieras solucionado!”), pensó con sarcasmo su subconsciente. Ella rodó los ojos bufando bajito, sin dejar de escribir su diagnóstico.

“Yo diría ¡bastante pensativa!”, pensó darui—…etto…d-disculpe mi atrevimiento, sakura-san, pero, ¿me podría permitir hacerle una pregunta?

-¿uhm?... ¡claro, adelante!—afirmó, viéndole entre curiosa y extrañada por unos segundos para seguir escribiendo.

-este… ¿acaso esta así de pensativa por un novio, o…por alguien en especial?

Sakura al escucharle levantó de golpe la cabeza, viéndolo sorprendida por la pregunta que le había hecho, ya que no se lo esperaba, y comenzando a sentirse aturdida lo veía con gotitas en su frente.

Darui además de ser un buen observador debía de tener un don para leer las mentes o al menos conectarse a ellas porque francamente ya había acertado a dos puntos en sólo unos minutos. “Creo que estoy siendo muy obvia”, se dio la razón misma sintiéndose un poco incomoda viendo que el oji azul la veía curioso, con una pizca de timidez. Sonó su garganta y volviendo a mirar la carpeta que tenía suspendida con una de sus manos.

-No, sólo es por un asunto personal, pero nada que no pueda solucionar—lo miró unos segundos con seriedad para volver a mirar la carpeta, que estaba a medio escribir sobre el diagnóstico del mismo--…y no tengo novio, darui-san—aclaró con normalidad.

"Por ahora" dijo una vocecilla dentro de su cabeza.

Darui quien estaba un poco incómodo al ver el semblante que tenía sakura, no pudo evitar sorprenderse al escuchar lo último, por lo que enderezándose un poco en la cama, dijo en tono asombrado:-- ¡no lo creo!, ¡no creo que una chica como usted no tenga novio!

Sakura quien lo veía arqueó una ceja por lo de “una chica como usted”, darui al darse cuenta prosiguió:

-digo, una chica tan bonita, tan inteligente y amable como usted. Me parece algo raro que no lo tenga, ¡aunque me imagino que sí debe de tener muuchos pretendientes!—sonrió viéndola.

Sakura se sonrojó por las palabras del chico. Pensó que diría algo como “una chica tan seria”, “tan poco femenina”, o algo parecido, aunque claramente si lo hubiera pensado jamás se lo hubiera dicho.

Y era cierto.

Sakura había cambiado durante los dos años transcurridos: su estatura sólo había aumentado un poco, su cuerpo claramente se estaba formando al de una mujer y como aún mantenía sus entrenamientos ninjas –debido a que aún realizaba una que otra misión- le ayudaba a mantenerse en forma. Su peculiar pero precioso cabello rosa como los cerezos lo mantenía a nivel del cuello y hombros; las facciones de su rostro se habían vuelto más delicadas y finas haciendo más definidos sus pómulos y su nariz más fina: notándose por la zona un pequeño grupo de pecas, sus delicados y carnosos labios aún mantenían naturalmente el rojizo en ellos, haciéndolos toda una tentación al verlos. Pero lo que más le favorecía de su angelical rostro eran sus grandes y preciosos ojos verdes como el jade, los cuales adquirieron un brillo más esplendoroso en ellos.

“Muchos pretendientes, ¡debería ser vidente o algo parecido”, pensó con sarcasmo.

Lo de los pretendientes era cierto; además de obtener el flamante título como "la alumna de la Godaime Hokage", también había sido incluida en la lista de las kunoichis más hermosas de la aldea; y es que mucho antes de la guerra ya tenía unos que otros admiradores, pero actualmente no sabía cómo no había decretado una orden de alejamiento a cualquier chico que se le acercaba -con una rosa, oso o cualquier otro detalle- y sumándole las confesiones o palabras románticas –pareciendo unos acosadores según ella. Sin embargo para sakura no era problema ya que sólo con decir que no estaba interesada o que no compartía los mismos sentimientos bastaba para alejarlos, casi siendo tachada como una anti-romántica o insensible –por ino obviamente- cosa que le importaba muy poco.

Eran unos interesados, pensaba ella.

A pesar de ser una chica de 19 años, su reconocimiento fue tanto ¡que hasta propuestas de matrimonio había estado recibiendo durante ese tiempo! Algunas habían sido por chicos de otras aldeas. Pero la que la había desconcertado fue una en especial: que había llegado directamente con el hokage hace unos meses atrás, siendo un chico pariente del señor feudal, y que hasta ahora continuaba rechazando. El chico era algo insistente. Ino por sólo hacerla enojar le decía que estaba obsesionado con ella. Y debido a ello había tenido problemas con naruto, y, a pesar de no estar en una relación con él sabía que le enfadaban las propuestas, detalles y cercanías de esos pretendientes; hasta kiba la pretendía aunque en sí era para sólo fastidiar al rubio. Pero consiguiéndolo.

Sakura suspiró para dejar la carpeta en una mesa cerca y guardar su bolígrafo en un bolsillo de su bata médica, mientras miraba a darui con cierta tranquilidad--…pues sí, no tengo novio, pero eso no es un problema para mí—dijo sincera y encogiendo sus hombros.

Claramente no tenía cabeza y menos tiempo de pensar en novios, ¡mucho menos! en conseguir uno o en aceptar las propuestas de matrimonio de locos obsesionados, ¡aún era joven! Y porque a decir verdad, sólo tenía prioridad para uno. Un solo chico era el que abarcaba todo su tiempo desde hace un buen tiempo –aunque sin que lo supiera desde entonces. El único al que verdaderamente le correspondería y compartiría sus sentimientos de manera mutua. Sabiendo los puros y verdaderos que son.

-entonces debo decir que se están perdiendo de la oportunidad de tener a la chica más hermosa ¡y claro, la mejor doc de toda la aldea!--. Alagó con una brillante sonrisa el chico.

Sakura sólo pudo sonreír totalmente agradecida y alagada por las bonitas palabras de darui.

¡Era un encanto el muchacho!

-Me alegra oír que soy la mejor—se mofó—y gracias por preocuparte, darui-san--. Se sentía cómoda con la presencia del chico, además ser un buen paciente también era un buen amigo.

-…no hay de qué, sólo soy sincero con lo que pienso—sonríe amigable—…para serle sincero, sakura-san, yo…si no tuviera a mi novia, no dudaría en que me arriesgaría con todo lo que tengo y lo que no sólo para conquistar su corazón--. Se sinceró ruborizado.

Sakura quien lo veía asombrada por esa confesión parpadeó con un leve sonrojo en sus pálidas mejillas, pero le volvió a sonreír agradecida por sus palabras.
.

.


Más tarde…

-entonces no sé qué hacer para ese día…—hablaba ino quien caminaba por unos de los pasillos del hospital, llevando una caja entre sus brazos—sakura, ¿me estas escuchando…?—la miraba a su lado, aunque notándola otra vez ajena a su conversación. Frunció el ceño--¡frentona, despierta…!—alegó como reprimenda.

-¿ah?...—sakura quien la miró algo distraída, reaccionó por el pequeño empujón que sintió de su amiga, haciéndola volver a la realidad. Había estado de nuevo pensativa—lo siento, ino--. La miró apenada.

Ambas dejaron las cajas que llevaban y que contenían más adornos navideños, en la barra de la resección del área de cirugía. La rubia bufó y negando con la cabeza la miró en reprobación.

-¡eres una mala amiga, frentezota, yo queriendo tu consejo y tú sólo martiriándote el cerebro a causa del baka de…!—se interrumpió al ser fulminada por los ojos de su amiga--¿qué?, estoy diciendo la verdad, durante la hora del almuerzo estuviste igual—dijo indiferente, y comenzando a sacar algunas instalaciones navideñas que estaban en una de las cajas.

La pelirosa viéndola soltó un suspiro, miró a un lado: donde estaban unas tres chicas siendo enfermeras quienes al ver que las miraba, les sonrieron y siguieron en lo suyo. Frunció el ceño.

"Chismosas”, pensó molesta, últimamente todos en el lugar enfocaban el oído, como queriendo saber sus problemas, y eso no le agradaba.

Miró de nuevo a ino y la imitó—no debiste hablar tan alto, sabes que ahora las paredes tienen oído y quieren saberlo todo--. Recodó de mal humor--y no me estoy martiriando el cerebro por lo mismo, ino, sólo he estado algo pesada de trabajo hoy y no he podido descansar del todo—aclaró, aunque mentía un poco.

Ino rodó los ojos, “las puertas y sillas también escuchan sino dejas de estar balbuceando cosas todo el tiempo, eres tan obvia, frentona”, pensó sarcástica.

-con respecto a lo que me estuviste contando, lo único que podría aconsejarte es que pases el día con tu madre, así como un día de madre e hija...eso sería muy bueno para ambas—le tocó un hombro sonriéndole.

Habían estado hablando sobre el cumpleaños de la madre de ino ya que se acercaba el día, pero la rubia no sabía muy bien qué regalarle. Y debido a la ausencia del padre de ino –quien tristemente murió en la guerra--, la señora se sentía triste en esa fecha.

-…es una buena idea--. Correspondió ino al gesto sonriente y amigable de su mejor amiga para juntas seguir adornando el lugar.

Ino también era toda una belleza de mujer, pretendientes le sobraban aunque actualmente estaba en proceso de una relación formal con sai, sólo que aún ninguno de los dos daba el primer paso. Y eso ya la estaba hartando, haciendo pensar en darlo ella misma. No es que estuviera desesperada, como se había mofado sakura. Era que no quería que se le escapara esta vez el chico que había robado su corazón.

Sakura tomando una punta de la instalación de bombillas estrelladas e ino la otra, la extendieron en el suelo. Mientras algunas enfermeras ayudaban en adornar ventana, pasillos y parte de la recepción.

-oye, y… ¿qué piensas hacer entonces con el asuntito que te esta carcomiendo los pensamientos?—preguntó tomando de una caja, unas bolitas para colgarlas en las puntas del muro recepcionista--. ¿Piensas hacer lo que me dijiste hace días o…todavía tienes dudas por la tonta razón esa?

Sakura dejó de acomodar las luces en una ventana cerca para mirarla por unos segundos—ya hablamos de eso, cerda…—volvió con su labor, miró de reojo a unos enfermeros pasar por ahí y perderse por uno de los pasillos con cajas de adornos navideños—y no lo sé…aún tengo esa duda—bajó la mirada deteniéndose de nuevo en lo que hacía—…tengo miedo, ino…—soltó repentinamente, mirándola apenada.

Ino al verla y escucharla se le acercó tomándola de las manos—. No lo debes tener, sakura, sé que tú ya sabes lo que quieres hacer. Eres lo bastante inteligente como para no hacer lo correcto esta vez—le sonrió para abrazarla.

Sakura sonrió un poco y correspondiendo al gesto de la rubia. A pesar de aún insultarse -de manera amistosa- o pelearse por tonterías, su amistad siempre prevalecía y crecía con el tiempo.

-sólo debes recordar que ya el impedimento de que por fin le correspondas a naruto y darle el sí, no es sasuke-kun.

La Yamanaka la miraba tranquilamente pero con un toque de seriedad--ese impedimento eres tú misma, saku. Por esa razón que tú misma te inventaste…—concluyó siguiendo con lo que estaba haciendo.

Sakura quien cayada la veía saludar y ayudar a sus compañeras del hospital, se quedó pensativa con lo dicho por la rubia. Era cierto que ya la causa o impedimento de poder estar totalmente segura de que lo que sentía por naruto era amor y no gratitud, no era sasuke, sino ciertamente era por una razón; pero no como lo había dicho ino: inventada por ella misma; más bien era una razón lógica, una que le hacía temer de si dar ese paso a lo que quería y sintiendo que era lo correcto para ambos.

“No sé qué hacer”, se dijo para sí, indecisa y un poco desanimada –raro en ella- pero así se sentía en ese momento. Pero aun así tuvo que volver a retomar el asunto de la decoración, aunque estando un poco inquieta.

Al principio, cuando toda la masacre y maldad que había producido el inicio de la guerra había cesado, dejando como resultado la destrucción de aldeas pero también dejando el privilegio de la Paz y que con ello todo volviera a la normalidad, la felicidad y tranquilidad que sakura sintió de volver a ver al equipo siete unido había sido el mejor regalo de todos.

Naruto había traído a sasuke de vuelta tal y como se lo había prometido; estuvo muy feliz de poder notar que ahora el Uchiha ya no estaba obsesionado con la venganza, estando perdido en la oscuridad, sino todo lo contrario.
Todos estuvieron más tranquilos por ello. Aunque, en ese tiempo también había notado un comportamiento extraño en naruto: cuando el antiguo equipo se reunía para compartir entre ellos; naruto se alejaba o se retiraba diciendo: “tengo que hacer algunas cosas, o Kurama me necesita”; dejándola sola a ella y con sasuke. Eso cuando quedaban a comer ellos tres. Naruto se había alejado extrañamente de ella.

Pero sin saber a ciencia cierta la razón, tuvo una teoría: Sasuke.

Además de limpiar en el moreno todas las asperezas de maldad y venganza ayudándole a comenzar de nuevo, también lo había hecho por ella: lo regresó a la aldea para verla feliz estando con su amigo.

Sakura sabía que naruto guardaba sentimientos hacia ella, o eso creyó hasta notar que él se comenzaba a distanciar de ella. Y sin poder evitarlo, extrañamente sintió una opresión en su pecho.

Pero aun así orgullosa de su mejor amigo estuvo cuando abogó por su amigo sasuke; cuando tocó el día de sentenciarlo por todo lo que había hecho, siendo su contraparte el raikage quien estaba en desacuerdo en dejarlo absuelto de toda culpa –debido al ataque que sufrió Bee. Sakura se sintió tan contenta de ver que naruto había estado madurando con todo lo sucedido.

“Ese baka fue tan generoso esa vez”, pensó ella, e inconscientemente sonreía como boba, mientras estaba con los codos medio recostada en la barra de la recepción y con una mano se apoyaba una mejilla. Unas dos enfermeras la veían curiosas y murmuraban entre ellas. Pero sakura era ajena a su alrededor.

Luego que sucediera el juicio del Uchiha sakura tuvo que sonreír falsamente cuando supo que sasuke se iba de la aldea, según para buscar la paz que necesitaba su alma; habían pasado algunos meses antes y donde el uchiha tuvo que realizar -como castigo y decisión de la sentencia- algunos trabajos comunitarios. Aunque prometiéndole a ella y a naruto que regresaría.

Ella quiso pedirle que se quedara, ya que en ese tiempo todavía creía sentir amor por él. Pero no lo hizo. Tenía dignidad, como tampoco quiso que su orgullo quedara pisoteado. No después de haber luchado tanto por ser la chica en la que se había convertido. Tuvo que tragarse todo lo que sintió por ello; sintiendo que la partida de su amigo le dejaba de nuevo un vacío en su pecho, una tristeza.

Enfocándose luego como podía en sus responsabilidades: salvar vidas. Tenía que continuar con su vida, como le dijeron sus padres e incluso ino. Pero el sentimiento de tristeza y vacío en la que tuvo por sus dos amigos de infancia, que se alejaban de ella, la desconcentraba al recordarles.

Pero sakura admitió que había una diferencia en cuanto a ello: Saber que sasuke se volvía a ir, sin saber cuándo volvería la hizo sentirse muy triste. Él era parte de su vida.
Pero, sentir que perdía a naruto, que él se alejaba de ella, era mucho más doloroso. Naruto también era parte importante de su vida, de ser quien ahora era ella.

Era una egoísta.

Pero eso sintió al notarlo distante de ella, el que trataba de evitarla porque era más que evidente. Sintiendo inexplicablemente un hueco en su corazón.

Más allá de la coraza que escondía su verdadero sentir, sabía la razón del porqué de ello; y era porque desde un tiempo atrás –antes de la guerra-- había estado comenzando a albergar en su corazón sentimientos hacia él, hacia naruto. A pesar de reprimirlos diciéndose así misma que no podía sentir cosas como amor por él: no ella que le había causado tanto daño en el pasado. Pero debía admitir que no verlo, notar que se alejaba de ella la hacían sentirse inquieta y desanimada.

-ino-san, ¿podría decirnos dónde pondrían ir estos arreglos?--. Escuchó sakura atrás su espalda.

Mirando con disimilo a un lado vio que era una compañera de trabajo hablándole a ino quien dejó de contar unas bolitas de una caja para atenderla.

-¡claro! con mucho gusto les ayudo--. Dijo ino, toqueteando un poco el flequillo que tenía a un lado de su rostro para seguirla con una sonrisa gentil, a unos pasos de donde estaba.

Sakura sonrió viendo cómo les ayudaba a las chicas con la decoración. “Siempre de presuntuosa”, pensó rodando los ojos.

Había pasado un año desde que sasuke partió de la aldea y de que naruto se distanciara de ella. Aunque sabía que había estado tomando clases con su maestra y otros senseis para el futuro puesto de kage en la aldea. Estuvo muy contenta por eso.

¡Naruto por fin cumpliría su sueño!

Debió saber que la cerda de ino descubriría tarde o temprano que algo le estaba pasando, ya que le había estado preguntando todo el tiempo que la veía con cara de pensativa o distraída.

“Cerda, presuntuosa y susceptible”, torció los labios para soltar un suspiro, sintiendo que alguien la miraba ladeó a su derecha el rostro para pillar a las dos enfermeras que la estuvieron observando; éstas sonrieron nerviosas y disimularon estar conversando. Fulminándolas con la mirada y soltando un gruñido bajo sakura siguió decorando con bolitas de diferentes colores la zona.

Cuando se encontraba al rubio, casualmente, en cualquier parte de la aldea sentía que él no era el mismo naruto: el que siempre la saludaba con su preciosa sonrisa y su gran energía. Sabía, podía notar que trataba de evitarla, y le hacia molestarla, pero claramente entristecía a la vez. Eso mismo ino lo notó ya que algunas veces estaba ella presente cuando sucedía. Llegó a la conclusión -a causa de consejos y reprimendas de su amiga-- de desahogarse con ella, y así fue. Confesando lo que sintió por la partida y ausencia de sasuke como también lo que sentía aún por él, y el que sentía que su corazón se oprimía por la distancia e indiferencia de naruto.

¡Se sentía muy confundida!

Ino le aconsejó, siendo sincera y lo que pensaba de la encrucijada en la que estaba la Haruno, como le había dicho, el que realizara una lista de todas aquellas cosas tanto buenas como malas que ambos chicos hicieron por ella. Y la verdad, eso fue como el remedio a los sentires desordenados que tuvo sakura en ese entonces.

Lógicamente quien salió vencedor en todas las buenas había sido naruto, y sasuke, bueno ya sabrán. Sakura no tuvo más remedio que admitir que sentía cosas, sentimientos por el Uzumaki; concluyendo estar enamorada del mismo.
Aunque sin llegar a confesárselo. En parte por cobardía y orgullo, y también por no saber qué hacer con lo que sentía por él.

Pero su confusión y temor no terminó ahí. A pesar de haber compartido lindos momentos con él, ¡hasta Kurama se les unía algunas veces! y que pasando ya más de año y medio su amistad se fortaleciera tanto en la confianza y trato, que hasta rumores habían de que estaban saliendo de novios, cosa que la hacía enojar y sentirse avergonzada cuando lo escuchaba por las calles; una temerosa duda se había sembrado en su cabeza. Y, era que por muy a pesar de querer estar con naruto, porque eso quería –poder corresponderle a sus sentimientos que ahora sabía claramente que eran mutuos- estaba el que si ambos comenzaban una relación como novios, podría ser que la relación que no se diera como esperaba que fuere, sino, todo lo contrario, que fracasara dejando la consecuencia que siempre contraen las relaciones amorosas y rotas entre amigos: el rompimiento de ese lazo, esa bonita amistad que se construyó con el tiempo.

Sakura sabía que si algo como eso pasaba entre ellos, de su parte se sentiría devastada ya que sin naruto en su vida, nada tendría sentido. No quiso perderlo y por ello no se rindió en alejarse de él. Pero si fracasaban en la relación sabía que nada volvería hacer como antes entre ellos.

¡Y eso la aterraba!

La ojiverde se sobresaltó al sentir que alguien tapó sus ojos, pero descubriendo al instante a la persona siendo ino quien no pudo omitir una risa, para luego colocarse a su lado.
Ahora estaban sentadas en el suelo.

-¿qué haces…?—curioseó.

-…ayudo a colocar estos por separado—respondió separando algunas estrellas, campanitas y lazos que estaban en una gran caja.

-¡te ayudo!—declaró la bella rubia.

Ino quien separando a un lado varias campanitas de un par de estrellas que había tomado de la caja, miró por unos segundos a su amiga quien estaba con el mismo semblante serio de todo el día; suspiró con calma para seguir ayudándole.

-…sakura…

Ino la llamó con suavidad haciendo que la mencionada la viera curiosa.

-sé que te va a fastidiar que te lo diga, pero, quiero aconsejarte que no dejes pasar más tiempo del que ya has perdido, bueno el que ambos han perdido—hablaba mientras acomodaba los pequeños adornos y miraba por unos segundos a su amiga. Esta frunció levemente el ceño—debes tomar una decisión, si no quieres perder la oportunidad que tienes para ser feliz esta vez. Recuerda que naruto no sólo es muy reconocido como el ninja más fuerte de todos—le tocó un hombro a una sakura interesada en lo que hablaba—también es ahora un blanco atrayente para todo el género femenino y no sólo hablo de la aldea…--aclaró ella con una pequeña sonrisa para seguir acomodando.

Sakura quien tenía un semblante de seriedad se quedó pensativa en lo dicho por su amiga. Era cierto que naruto ahora tenía la atención de las chicas de la aldea y como dijo ino: también de las que no eran de konoha. Pero más que fans ¡eran unas acosadoramente descaradas! Bufó.
-si, como digas, cerda—demandó de mala gana.

Pero ino sólo sonrió de lado sin dejar de hacer lo que hacía.

Sakura continuó también ayudando y permaneciendo callada. Estaba clara sobre ese tema: naruto era ahora un chico muy fuerte, respetado, ciertamente estaba muy atractivo por lo ¡era un imán con las mujeres! Pero no había visto las cosas desde ese punto. Naruto no sería capaz de fijarse en otra chica.

“¿O sí?”, pensó insegura.

No.

Estaba segura que no lo haría, confiaba en él, pero no en las descerebradas esas. Aunque también debía comprender el que él podría rendirse en la espera por ella, sabiendo el tiempo que la había estado esperando.

“Naruto podría olvidarme…y…enamorarse de otra chica, una más bonita, más femenina, una mejor des…”. Negó con la cabeza para sacar esos pensamientos tontos de su mente.

Tampoco podría exagerar, pero, de cierto modo podría que tuviere un poco de razón.

Sakura estaba decidida. No perdería más tiempo esta vez, no dejaría que la cobardía que sintió anteriormente en no confesar sus sentimientos a naruto la hiciera perderlo.

Cuando salga de mi turno iré y lo buscaré para por fin darle mi respuesta”, pensó con determinación y dispuesta en aceptar la propuesta del Uzumaki; debía dejar de sentirse abrumada en sólo pensar lo que pudiere pasar a futuro, se arriesgaría pensando en que todo resultare positivo, porque no dejará que naruto se aleje de su vida esta vez.

¡Y menos que un par de descerebradas e interesadas se interpongan entre ellos!

Sonrió para sus adentros por despejar su mente. Curiosa vio como ino tarareaba una canción mientras terminaba de sacar las últimas campanitas de la caja; su mirada cambió a malicia al recordar algo.

-oye, cerdita, y… ¿cómo van las cosas con sai…?—sonrió más amplio y con burla al ver como se tensaba y ruborizaba su amiga.

.


.


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Re: Mi Deseo.(Todo Publico)NS-capitulo 2

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