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Boda Griega... Capítulo 5.

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Boda Griega... Capítulo 5.

Mensaje por CerezoIntenso el Vie Ene 12, 2018 2:48 pm

Sinopsis

Sakura no tenía opción. O le suplicaba a Naruto Uzumaki que accediera a un matrimonio de conveniencia, o su madre no conseguiría el tratamiento médico que necesitaba.

Naruto accedió, pero con sus condiciones. A cambio de la asignación generosa, Sakura le pasaría la herencia que iba a recibir el día de su boda y le daría un hijo y heredero. Eso había sido lo que ella había temido... ¡Naruto había aprovechado su oportunidad para vengarse!

Diez años antes, Naruto había roto su compromiso porque creyó que Sakura le había sido infiel.

Ahora estaba a punto de comprobar que se había equivocado... ¡cuando descubriera que su esposa era virgen!





.



.

¡Hola! comenzando el año con planes nuevos, metas y emociones nuevas chicos, ¡y claro! historias nuevas. Como leyenron anteriormente comenzare a publicar esta adaptación a nuestra queridisima pareja favorita (nuca dejara de ser la mía) Cool y quien diga lo contrario Tío con hacha les cuento que es una de mis historias favoritas de una de mis escritora favoritas por eso les comparto esta y puede que mas adelante traiga otras más...

¡Espero sus comentarios! aunque sé que algunos no comentan pero sí leen y agradezco a esos lectores Embarassed  besos, abrazos, saludos!


Última edición por CerezoIntenso el Lun Feb 19, 2018 8:33 am, editado 5 veces
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Re: Boda Griega... Capítulo 5.

Mensaje por CerezoIntenso el Mar Ene 16, 2018 12:32 pm

Capítulo 1.




--Has arruinado tu vida como hizo tu madre con la suya —dijo Yenko Haruno.

Sakura miró a su abuelo, griego, con sus ojos color miel. Estaba muy nerviosa, pero había ido a suplicarle algo y, si dejarle que se metiera con ella lo ponía de mejor humor, soportaría cualquier ataque.

Esbelto y fuerte para sus setenta y tantos años, el canoso anciano paseaba por la lujosa suite del hotel de Londres.

—¡Mírate, aún soltera con veintisiete años! Sin marido ni hijos. Hace diez años, yo te abrí mi casa y traté de hacer lo mejor para ti...

Cuando se detuvo para respirar, Sakura supo lo que iba a continuación y se puso más pálida.

—¿Y cómo me pagaste mi generosidad? —continuó el anciano—. Tú deshonraste el apellido de mi familia. Me hiciste caer en desgracia, destruiste tu reputación e insultaste de manera imperdonable a la familia Uzumaki.

—Sí...

Sakura estaba lo suficientemente desesperada como para suicidarse incluso si con eso calmaba a su abuelo y le daba la oportunidad de rogar por la causa de su madre.

—¡Vaya un matrimonio que te conseguí... Y en su momento estuviste muy agradecida por tener a Naruto Uzumaki! Lloraste cuando te dio el anillo de compromiso. ¡Recuerdo muy bien esa ocasión! Y luego lo tiraste todo por la borda en un momento de locura. Me avergonzaste a mí y a ti misma...

—Diez años es mucho tiempo...

—¡No lo suficiente como para que yo lo olvide! Sentía curiosidad por volverte a ver. Es por eso por lo que accedí a hacerlo cuando me escribiste. Pero deja que te diga ahora, para no perder más el tiempo, que no recibirás ninguna ayuda económica de mí.

Sakura se ruborizó.

—No quiero nada para mí... pero mi madre, tu hija...

Yenko la interrumpió antes de que ella pudiera mencionar el nombre de su hija.

—¡Si mi hija te hubiera criado para ser una joven decente, de acuerdo con las tradiciones griegas, tú no me habrías deshonrado!

Ante esas palabras, Sakura decidió que no iba a permitir que su madre pagara por sus pecados, así que levantó la barbilla decididamente.

— Por favor, déjame hablar...

—¡No! ¡No te voy a escuchar! Quiero que te vayas a casa y pienses en lo que has perdido para ti y tu madre. Si te hubieras casado con Naruto Uzumaki...

—¡Lo habría castrado! —exclamó ella sin poder contenerse.

Su abuelo levantó las cejas sorprendido y ella se ruborizó.

—Lo siento.

—¡Por lo menos él te habría enseñado a mantener la lengua quieta cuando te está hablando un hombre! Ahora solo te puedes ganar mi perdón casándote con Naruto.

—¿Y por qué no me pides también que escale el Everest?

—Ya veo que te haces a la idea.

—Si yo pudiera hacer todavía que se casara conmigo, ¿tendría acceso todavía a la fortuna de la familia Haruno?

—¿Qué estás sugiriendo? ¿Hacer que se case contigo? ¿Naruto Uzumaki, al que insultaste tan gravemente, el que puede tener a cualquier mujer que desee...?

—Pocas mujeres pueden ofrecer una dote tan grande como la que tú ofreciste como compensación hace diez años.

—¿,Es que no tienes vergüenza?

—Cuando tú trataste de venderme como uno de tus petroleros, yo perdí todas mis ilusiones. Y aún no has respondido a mi pregunta.

—¿Pero a qué viene una pregunta tan tonta? —exclamó el anciano.

—Solo lo quiero saber.

—Yo le habría pasado el control de la empresa familiar a Naruto el día de vuestra boda, ¡y todavía lo haría con gusto si fuera posible! Mi único deseo era dejar en buenas manos el negocio al que le he dedicado toda mi vida. ¿Era eso mucho pedir?

Sakura decidió que aquello no tenía sentido, así que empezó a dirigirse a la puerta, pero entonces, pensó que debía hacer un último intento.

—La salud de mi madre no es buena...

Yenko gruñó algo en griego y Sakura lo miró echando chispas por los ojos:

—¡Si ella muere en la pobreza, espero que la conciencia te castigue hasta la tumba y más allá, porque eso es lo que te mereces!

Él la miró por un segundo con ojos inexpresivos. Luego le dio la espalda.

Sakura abandonó la suite y se metió en el ascensor, donde se derrumbó. Minutos más tarde, ya había recuperado el control y salió a la calle. Pensó que, si tuviera dinero, haría que raptaran a Naruto Uzumaki y ella misma se encargaría de torturarlo, ya que realmente odiaba a ese hombre. Lo odiaba de verdad.

Aunque ya era inmensamente rico, la avaricia lo había hecho comprometerse a los diecinueve años con una chica regordeta que no tenía otro atractivo para él más que ser la heredera de la fortuna de los Senju. Naruto Uzumaki le había roto el corazón, destruido su orgullo y se había asegurado de que Yenko no la perdonara nunca ni a ella ni a su madre.

Pero tal vez su madre hubiera nacido bajo una estrella desafortunada. Durante los primeros veintiún años de su vida, Tsunade había estado inmersa en un mundo de dinero y privilegios.

Luego había cometido el error fatal de enamorarse de un inglés. Se encontró con una fuerte oposición familiar, pero ella se fue a Londres para reunirse con él. El día antes de su boda, el padre de Sakura se había estrellado con su moto y se había matado.

Poco después, Tsunade había descubierto que estaba embarazada. Desde entonces no había habido vuelta atrás, estaba esperando un hijo y estaba soltera y no sabía hacer casi nada en la vida. Aun así, había criado sola a Sakura y a lo largo de su infancia ella solo podía recordarla con cara de agotamiento. Todos esos años de agotador trabajo físico habían arruinado su salud y debilitado el corazón.

Cuando Sakura fue lo suficientemente mayor para trabajar, las cosas fueron mejor.

Durante unos años, habían sido felices en un pisito que les había parecido un palacio a las dos

Pero bacía año y medio, la empresa para la que trabajaba quebró y, desde entonces, ella solo había podido conseguir empleos temporales e incluso eso les estaba fallando recientemente. Habían tenido que marcharse del piso y sus ahorros habían desaparecido hacía ya tiempo.

El ayuntamiento las había realojado en un suburbio. A su madre le daban tanto miedo las pandillas de jóvenes desocupados que ya no se atrevía a salir de la casa y era como si se hubiera rendido y no quisiera vivir más.

Sakura creía que se estaba muriendo poco a poco. Siempre estaba pensando en el pasado, ya que el presente era demasiado desagradable.

Un apartamento barato y ruinoso en el que no se podían permitir tener calefacción ni teléfono ni televisión. Nada.
Si ella hubiera podido predecir el futuro hacía diez años, ¿habría tomado la misma decisión?

¡Seguramente ahora estaría casada con un magnate! Su madre podría haber disfrutado de nuevo de la seguridad y comodidades, antes de que su salud se viera arruinada del todo.

Ahora sabía que, si hubiera tenido esa bola de cristal, se habría casado con un monstruo por su madre.

¿Y qué si Naruto había tonteado con una preciosa modelo italiana no lejos de ella?

¿Y qué si Naruto le había dicho a su prima segunda, Karin, que ella era gorda, estúpida y asexuada, pero que valía su peso en oro?

¿Y qué si él fuera a serle infiel durante todo el matrimonio y se dedicara a ser un cerdo arrogante con el que fuera insoportable vivir?

¿Y qué si le dijo a la cara la mañana después de esa noche famosa que ella era una zorra y que él, Naruto Uzumaki, se negaba a casarse con las sobras de otro hombre?

Se detuvo delante de un escaparate y pensó que Naruto debía de estar en Londres por la misma razón por la que estaba su abuelo. Había leído en la prensa que se iba a producir una reunión de magnates griegos con intereses en negocios británicos. Al contrario que Yenko, Naruto tenía unas grandes oficinas en la City, donde debería estar en ese mismo momento.

¿Qué tenía ella que perder? Él seguía soltero. Y Yenko
Haruno nunca bromeaba con el dinero. Su abuelo pagaría millones de libras por verla casada con Naruto Uzumaki. Las personas no contaban para nada en eso, lo primero era unir los dos enormes imperios económicos. Y con eso, incluso ella podía ser capaz de hacer la última oferta. ¿Estaba loca?

No, se lo debía a su madre. Tsunade había sacrificado mucho por ella.

Miró su reflejo en el escaparate. Una mujer pelirosa de altura media, con una falda gris y una chaqueta vieja.
Incluso con lo poco que comía, nunca sería delgada. Debía de haber heredado sus generosas curvas de su padre, ya que su madre era muy delgada. Bueno, pero valía su peso en oro, se recordó a sí misma. Y, si había algo en lo que
Naruto sobresaliera, era en su capacidad para aumentar sus ya importantes riquezas.

Naruto estaba planeando un gran trato.

Había ordenado que no le pasaran ninguna llamada. Así que, cuando llamaron levemente a la puerta de su despacho, miró irritado a su ayudante británico, Gerry, cuando se acercó y le susurró algo al oído.

—Lo siento, pero hay una mujer que pide verlo urgentemente, señor.

—He dicho que no quiero interrupciones, sobre todo de mujeres.

—Dice que es la nieta de Yenko Haruno, Sakura. Pero la recepcionista no está convencida de que sea cierto. Supongo que no lo parece, señor...

¿Sakura Haruno?

Naruto frunció el ceño. Ese nombre aún despertaba en su interior una cierta ternura a la vez que rabia. ¿Cómo se atrevía esa zorra a pretender verlo?

Se puso en pie repentinamente, y todos los demás hicieron lo mismo.

Se acercó a los ventanales y pensó que Yenko le había dicho que nunca la perdonaría, y era un hombre de palabra. Incluso en esos momentos Naruto se estremecía al recordar la humillación que había sufrido al verse enfrentado públicamente con el hecho de que su novia, supuestamente virginal, había salido con su coche con un amigo borracho y se había acostado con él. Era asqueroso.

De hecho, solo recordarlo le hacía lamentar el no haber tenido la oportunidad de castigarla como se merecía.

—¿Señor....?.

Naruto se volvió.

—Que espere.

Su ayudante contuvo la sorpresa con dificultad.

—¿A qué hora le digo a su secretaria que la verá?

—Deje que espere.

Mientras pasaba la hora del almuerzo y empezaba la tarde, Sakura era consciente de que alguna gente pasaba con sospechosa lentitud por la zona de recepción y la miraba extrañada.

Mantuvo la cabeza alta aparentando indiferencia. Se dijo que había logrado entrar y que iba a aprovechar su oportunidad. Naruto no se había negado a verla. Después de todo, tenía que intentarlo, él era su última oportunidad y tenía que tragarse el orgullo.

Justo antes de las cinco, la recepcionista se levantó de la mesa y le dijo:

—El señor Uzumaki ha abandonado el edificio, señorita Haruno.

Sakura se puso pálida. Luego recuperé la dignidad y se levanté. Mientras bajaba en el ascensor, decidió que al día siguiente haría lo mismo. Y al otro. Todos los días que fueran necesarios.

En el autobús, pensó que Naruto ya no era el guapo adolescente del que una vez se había enamorado. Ahora era ya un adulto. Como su abuelo, no debía ver la necesidad de justificar su propio comportamiento. No le habían dicho que no la atendería. La había dejado concebir esperanzas. Eso había sido algo cruel, pero ella debería haber estado preparada para esa táctica.



A la mañana siguiente, Sakura tomó posiciones en la sala de espera de las oficinas de Naruto tres minutos después de las nueve en punto.

Pidió verlo como el día anterior y la recepcionista no la miró. Sakura se preguntó si ese sería el día en que Naruto perdiera la paciencia y haría que la echaran del edificio.

A las nueve y diez, Gerry Mardsen se acercó a Naruto, que, como siempre, había empezado a trabajar a las ocho de la mañana.

—La señorita Haruno está aquí de nuevo hoy, señor.

Naruto se tensó casi imperceptiblemente.

—¿Tiene el archivo Tenco? —le preguntó Naruto como si el otro no hubiera dicho nada.



El día continuó con Sakura esperando que su humildad impulsara a Naruto a dedicarle cinco minutos de su tiempo. Para cuando terminó el día, la recepcionista le dijo de nuevo que Naruto se había marchado y ella experimentó semejante oleada de frustración que hubiera querido gritar.



Al tercer día, Sakura deseó haberse llevado unos sándwiches de casa, pero eso habría despertado las sospechas de su madre.

Sorprendentemente, a mediodía, cuando volvió de una visita al cuarto de baño, se encontró con una taza de té y tres pastas esperándola. Sonrió y la recepcionista la miró conspirativamente. Para entonces, ella estaba convencida de que todo el mundo había pasado por allí para echarle un vistazo. Todos menos Naruto.

A las tres, cuando ya había desaparecido lo que le quedaba de paciencia, la desesperación empezó a apoderarse de ella.

Naruto volvería a Grecia pronto y quedaría aún más lejos de su alcance. Tomó una decisión repentina y se levantó. Pasó por delante de la mesa de recepción y empezó a caminar por el corredor que daba a los despachos.

—¡Señorita Haruno, no puede pasar ahí! —le gritó la recepcionista.

Pero ella sabía que, hiciera lo que hiciese, ya estaba perdida. Obligar a Naruto a enfrentarse a ella no era lo más adecuado. A ningún hombre le gustaba que una mujer se enfrentara a él.

Podría reaccionar como un hombre de las cavernas.

Cuando estuvo delante de una de las puertas, unas manos masculinas la sujetaron por los brazos.

—Lo siento, señorita Haruno, pero nadie entra ahí sin permiso del jefe -dijo una voz con acento griego.

—Kakashi... -dijo ella reconociendo la voz del guardaespaldas de Naruto—. ¿No podría mirar para otro lado solo por una vez?

—Vuelva a casa, por su abuelo. Por favor, hágalo antes de que se la coman viva.

Kakashi dudó un momento y, sin pensarlo, ella aprovechó la oportunidad. Se soltó de repente y entró por la puerta.

Naruto se levantó sorprendido de detrás de su mesa.

Sakura supo que tenía solo un segundo antes de que Kakashi volviera a intervenir.

—¿Eres un hombre o un ratón que no se atreve a enfrentarse a una mujer? —le espetó.



Continuará...

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Re: Boda Griega... Capítulo 5.

Mensaje por CerezoIntenso el Miér Ene 24, 2018 6:58 am

Capítulo 2.


.


.


Sakura se dio cuenta de que se había pasado y Naruto miró por encima de ella a su guardaespaldas con reproche.

—Lo siento -dijo ella.

—Kakashi...

El hombre se dio cuenta de lo que le ordenaba su jefe y salió del despacho cerrando la puerta.

—¿Por qué te estás humillando de esta forma? —le preguntó
Naruto entonces.

—No lo he hecho.

—¿No? Si no fuera por el respeto que le tengo a tu abuelo, habría hecho que te echaran el primer día.

—Tengo una proposición para ti.

—No voy a escuchar ninguna proposición. ¿Cómo me
puedes mirar a la cara?

—Es fácil, teniendo la conciencia limpia — respondió ella desafiante.

—Eres una zorra.

Sin dejarse afectar por esa acusación, tan lejos de la verdad, Sakura se sorprendió de que él siguiera necesitando castigarla tanto tiempo después de los hechos.

Le pareció irónico el que al parecer hubiera causado más impresión en él con su aparente infidelidad que cuando se hicieron novios.

Ella se rió secamente.

—Llámame lo que quieras, pero de verdad que he venido aquí para ofrecerte un trato de negocios.

—Yenko Haruno no te utilizará a ti como mensajera.

—Bueno... En este caso en particular, de los tres, parece que solo yo tengo el arrojo necesario para hacer esta aproximación tan directa. ¿Es que no puedes dejar de pensar en lo que pasó hace diez años para escucharme?

-No.

Sakura frunció el ceño.

- ¿Por qué no?

Naruto se limitó a mirarla fijamente.

—Mi abuelo sigue queriendo que tú te ocupes de sus empresas. Afrontémoslo... es lo que siempre ha querido él, lo mismo que tu padre. Yo solo era el nexo de unión. Yo no era nada importante, salvo como una especie de garantía.

—¿A qué viene todo esto ahora?

—Estoy dejando las cosas claras, ¿de acuerdo?

—No, no estoy de acuerdo. Sal de aquí.

—¡No me voy a marchar! —dijo ella apretando los puños—.
Tú ya has tenido diez años de venganza.

—¿De qué me estás hablando?

—Si te casas conmigo, yo te lo cederé todo a ti.

Eso logró que él la mirara con atención.

—No me estoy refiriendo a un matrimonio normal —continuó ella—. Solo a uno que pueda satisfacer a mi abuelo. Yo no le importo tampoco lo más mínimo a él, así que no esperará mucho de ese matrimonio. Yo me quedaré aquí, en Gran Bretaña... lo único que necesito es algo con lo que vivir. A cambio, el imperio Haruno será todo tuyo, sin tener siquiera que soportar que yo esté cerca.

Naruto murmuró algo en griego.

—Naruto, trata de entender que estoy desesperada, si no, no te estaría sugiriendo esto. Sé que tú crees...

—¿Cómo te atreves a venirme con semejante oferta?

—Yo...

Naruto se acercó a ella y la agarró por los brazos.

—¿Estás loca? Debes de estarlo para venirme con esto.
¿Cómo puedes pensar por un momento que yo me casaría con una zorra avariciosa como tú?

—Tómatelo como un contrato de negocios, no como un matrimonio.

—¿Por parte de una mujer que fue a manosearse con uno de mis amigos como una prostituta callejera?

—No es que eso tenga importancia ahora, pero eso no sucedió, Naruto...

Él la apartó asqueado.

—Te vieron. Me ofendes con esta oferta...

—¿Por qué? Si pudieras darle la espalda al pasado, te darías cuenta de que era esto lo que querías hace diez años, y más... ya que yo no voy a pretender ser tu esposa, vivir contigo o molestarte de alguna manera.

—Yenko te matará si sigues con esto...

Sakura rió secamente.

—Oh, seguro que no le gustan mis métodos, pero hace tres días que él mismo me dijo que solo ganaría su perdón casándome contigo... Así que no me parece que tenga muchas más opciones, ¿verdad?

—Tú ya elegiste hace diez años en ese aparcamiento.

Sakura pensó que aquello no tenía sentido. Bajó la mirada y entonces se dio cuenta de que se le había desabrochado un botón de la blusa, dejando a la vista la parte superior de sus senos. Con manos temblorosas, se lo abrochó. Naruto bajó también la mirada.

-Me habría gustado tenerte antes... Si te hubiera tenido, tú no habrías estado tan desesperada como para ir a ese aparcamiento.

—No me hables así —murmuró ella.

—A ti te hablo como quiero. ¿O es que te crees que tienes la exclusiva de hacerlo directamente?

—No, pero...

—¿Crees que puedes venir aquí a pedirme que me case contigo y conseguir que te respete?

—Pensé que respetarías lo que valgo para ti económicamente.

—Estás jugando con fuego y no lo sabes. ¿Cómo estás de desesperada, Sakura?

Las rodillas le estaban empezando a fallar a ella.

Se dio cuenta de que algo había cambiado en Naruto, pero no sabía qué.

—Mi madre no está bien...

—Oh, no me vengas ahora con una historia triste, por favor. ¿Por qué clase de idiota me tomas?

—Puede que ya me haya cansado de ser pobre, ¿qué te importa eso a ti?

—No me importa —respondió él—. Aun así, admito una cosa. Tienes más valor que cualquier otra mujer que haya conocido. Y debes estar realmente desesperada para
venirme con esta proposición. Me lo pensaré.

La esperanza que ella sintió casi la hizo marearse.

—¿Pensabas que era imposible que rechazara tu proposición si me venía envuelta en el imperio Haruno? —añadió él.

—Tú eres un hombre de negocios, como mi abuelo. No tienes nada que perder y mucho que ganar.

—Mucho... -dijo él recorriéndola con la mirada.

Pero ella se dio cuenta de que, realmente, no la estaba viendo a ella, sino al poder que estaba a punto de conseguir.

—¿Cómo me puedo poner en contacto contigo? —le preguntó Naruto.

Ella se tensó y lo que le quedaba de orgullo reacciono.

—Te daré un número de teléfono, pero no es el mío. Me puedes dejar allí cualquier mensaje.

—¿,A qué viene ese secretismo?

Sakura ignoró esa pregunta y le escribió el número de una vecina.

—Me marcho -dijo sabiendo que no le quedaba nada más que decir.

Naruto se encogió de hombros.

Cuando salió del despacho, se cruzó con Kakashi.

—No me ha comido viva —le dijo ella sonriendo débilmente, ya que ese hombre siempre le había caído bien.

—Lo hará. Pero eso no es asunto mío, señorita Haruno.

Antes de entrar en su casa, se pasó por la de la vecina para decirle que Naruto le iba a dejar un mensaje.

Pero tres días más tarde, él no la había llamado.

Una semana más tarde, Sakura estaba de vuelta del correo, donde había dejado otro montón de solicitudes de trabajo, cuando vio que la vecina la llamaba desde el otro lado de la calle.

Sakura sonrió y cruzó la calle.

—Han llamado esta mañana.

—¿Qué?

—Me han dicho que vayas esta noche, a las ocho, a su despacho.

Sakura tragó saliva.

—Gracias.

—¿Una entrevista de trabajo?

—Algo parecido.

—Bueno, yo me quedaré con tu madre. Sé que no le gusta estar sola después de anochecer.

Mientras se preparaba para la cita, Sakura se preguntó si su ex novio repararía en su aspecto.

¡Un novio que, cuando lo había sido, ni siquiera había tratado de propasarse con ella! Lo cierto era que, después de ese desastroso viaje a Grecia, ella había perdido toda su confianza en sí misma.


Su madre le había enviado todos los años una tarjeta de felicitación a Yenko, incluyendo una foto de Sakura, a la que había llamado así por su abuela. Su abuelo no había respondido nunca, pero siempre había sabido dónde estaban viviendo. Cuando Sakura cumplió los dieciséis, llegaron noticias de Yenko. Una carta seca de tres líneas informándoles de la muerte del hermanastro de su madre, Yakumo. La primavera siguiente, una carta igual de escueta invitaba a Sakura a Grecia para que conociera a su abuelo.

Había aceptado aunque la invitación no incluía a su madre, ya que ambas habían creído que lo haría en su momento.

Sakura no se había dado cuenta realmente de lo rico que era su abuelo hasta que la fue a recoger al aeropuerto una limusina con conductor para dejarla en una magnífica villa en las afueras de Atenas.

Nada más conocerse, Sakura se dio cuenta del desagrado de su abuelo al encontrarse con una nieta que solo entendía algunas palabras de griego. Pocas horas después de su llegada, Sakura estaba ansiosa por volverse a marchar.

Al día siguiente, Yenko la había mandado de compras con la esposa de uno de sus colegas de negocios.

A ella le dio la impresión de que su abuelo se avergonzaba de su aspecto, pero la compra de una gran cantidad de ropa nueva y cara le había resultado muy excitante, aunque toda fuera tan conservadora, que a ella le pareció que estaba siendo cuidadosamente preparada para dar una buena impresión.

Al siguiente día, Yenko le dijo que había invitado a casa a algunos jóvenes por la tarde, para que pudiera hacer amigos de su edad. Mientras ella se preparaba en su habitación, llamaron a la puerta y una preciosa pelirroja con enormes ojos castaños y expresión amigable asomó la cabeza.

-Soy Karin Yanke. Mi tía te llevó de compras ayer —le dijo.

Pronto Sakura se hizo amiga de ella y le agradeció los consejos sobre qué ponerse y cómo comportarse.

Recordar esos primeros días en Grecia y lo inocente que había sido la hizo estremecerse. Se había visto rodeada de lobos sonrientes. Cuando le ofrecieron su amistad, ella creyó que era de verdad. Entonces no había sabido que Yenko había planeado hacerla su heredera ni que la posibilidad de que se casara con Naruto Uzumaki había sido hablada mucho antes siquiera de que lo conociera.., o de que los demás vieran en ello una amenaza y una fuente de. celos.

Un hombre de seguridad la introdujo en el edificio Uzumaki justo antes de las ocho esa tarde. -Todo estaba muy vacío y ella estaba muy nerviosa. Llamó a la puerta del despacho de Naruto y abrió con mano temblorosa. Solo estaba encendida la lámpara de la mesa y por los ventanales se veían las luces de la City por la noche. Naruto salió entonces de la oscuridad, vestido muy elegantemente con un traje gris.

—Ya veo que esta noche eres puntual y educada -dijo él.

Sakura se ruborizó. El equilibrio de poder había cambiado.

Hacía una semana, ella había tenido la sorpresa de su lado y estaba suficientemente desesperada para hacerse oír. Pero ahora eso era el pasado. Estaba allí esa noche para oír la respuesta de Naruto.

—¿Quieres tomar algo? —le preguntó él.

—Un zumo de naranja.

Naruto se dirigió al mueble bar mientras ella admiraba sus gráciles movimientos.

—Siempre te gustó mirarme -dijo él sonriendo cuando le dio su zumo—. Como una lechuza. Cada vez que te pillaba mirándome, tú te ruborizabas y apartabas la mirada.

Avergonzada por ese recuerdo, Sakura se encogió de hombros.

—Eso fue hace mucho tiempo.

Naruto se sentó en el borde de su mesa, parecía completamente relajado y la saludó con el vaso.

—Eras una maestra de la actuación. Yo estaba completamente convencido de que eras virgen.

Ella se sintió incómoda. Lo que menos se hubiera esperado era que él se refiriera ahora a ese verano lejano.

—Bueno... —añadió él—. Solo tengo una pregunta que hacerte antes de que nos dediquemos a los negocios. Y tiene truco, Sakura.

—Entonces, no la quiero oír.

—Pero la tienes que responder con completa, sinceridad. No te interesa mentir. Así que no me des la respuesta que crees que yo quiero oír porque puede que termines arrepintiéndote de ello.

Sakura le dio un trago a su zumo, tenía la boca muy seca.

—Esa noche, en el club, puede que me vieras con otra chica... Espero que no te esté avergonzando con estos recuerdos adolescentes.

—¿Por qué me ibas a avergonzar?

—Entonces deja que llegue al fondo del asunto que provoca mi curiosidad incluso ahora. —¿Te fuiste con Kiba en mi coche porque estabas borracha y molesta por lo que pensabas haber visto y él se aprovechó entonces de tu estado? ¿O...?

Sakura miró fijamente la lámpara de mesa, llena de rabia y resentimiento. Deseó tirarle el zumo a la cara y luego golpearlo lo más fuertemente que pudiera. Diez años de castigo por un pecado que no había cometido ¿Por qué iba a admitir las agonías por las que él la había hecho pasar esa noche? ¿Por qué humillarse más a sí misma con esa sinceridad? ¿Qué sacaba él haciéndole esas preguntas?.
¡Cuándo no se las había hecho en su momento¡. Ni había habido ninguna referencia a que ella lo pudiera haber visto con otra Chica

—¿O qué? —dijo ella en voz baja.

—O... ¿Te fuiste con él en mi Coche porque pensaste que no te iban a ver o porque...?

—¡Me fui con él en tu coche porque me volvía loca! —exclamó ella desafiante

Él la miró fríamente.

—¡Estás jugando conmigo para divertirte! —continuó ella—. Me vas a decir que no, por supuesto. ¡Realmente no sé por qué me he molestado en venir hoy aquí!

—Porque estabas desesperada—le recordó él.

—Bueno, entonces ¿por qué no te has limitado a decirme que no? —afirmó ella perdiendo la paciencia y levantándose

Naruto se levantó también.

—No es necesaiio ponerse así, Sakura. ¿Por que no dejas ese bolso y te vuelves a sentar?

Su acalorado rostro se acaloró más todavía.

Se estaba cociendo viva dentro de la chaqueta, pero cruzó los brazos.

Naruto se rió, cosa que ella encontró más enervante todavía.

—¿Qué te parece tan divertido?

—Siempre parecías tan tranquila... Pero ahora estoy viendo a la verdadera Sakura Haruno airada, terca e implacable.

—Estas no son unas circunstancias normales No presumas de saber nada de mí, ¡porque no sabes nada!

—Pero si no aceptas la carta que te ha tocado jugar, yo voy a romper la baraja —dijo él suevamente.

Sakura se dio cuenta entonces de que ella tampoco conocía a Naruto Uzumaki. Él extendió una mano y ella se quitó por fin la chaqueta y se la arrojó.

—Te gusta poner toda la carne en el asador, ¿no? Debería haber recordado eso.

Naruto no hizo caso de ese comentario y dejó la chaqueta en una silla.

—Ahora siéntate para que puedas oír mis condiciones para ese matrimonio.

Ella se quedó helada y con los ojos muy abiertos

—Sí. Lo que quieres está a tu alcance, pero puede que no quieras pagar el precio que te pido.

—¿,El precio?

—Todo lo bueno tiene un precio, ¿o es que todavía no lo sabes?

Anonadada por el hecho de que él fuera a aceptar, Sakura no contestó enseguida.

—Estás extrañada... me sorprendes —admitió él—. La semana pasada parecías muy confiada en poder conseguir que yo accediera.

—Pues tú no me animaste mucho.

—Me he pensado mucho tu proposición Creo que he de advertirte que soy implacable Cuando negocio.

—Dime algo que no sepa.

—Tengo ciertas condiciones a las que vas a tener que acceder. Y aquí no hay posibilidad para ninguna negociación.

—Dime lo que quieres —dijo Sakura.

—Firmarás un contrato prenupcial

—Por supuesto.

—Me pasarás todo a mí el día de la boda.

—Aparte de una pequeña...

—Todo. Yo te daré un sueldo.

—Pero eso no es lo que...

—Vas a tener que confiar en mí.

—Quiero comprarle una casa a mi madre.

—Naturalmente, yo no permitiré que tu madre sufra de ninguna manera. Si te casas conmigo, te prometo que vivirá con toda comodidad el resto de su vida. Yo la trataré como trataría a un miembro de mi propia familia.

Aquella era una oferta más que generosa y Sakura se quedó impresionada.

—Tu abuelo nació hace setenta y cuatro años— continuó Naruto como si supiera lo que ella estaba pensando- Es de una generación muy diferente. Tu nacimiento fuera del matrimonio fue una vergüenza enorme para él.

—Ya lo sé, pero...

—No, no lo sabes. Ni siquiera puedes empezar a entenderlo. Tu madre te trajo aquí y no intentó enseñarte lo que es ser griega. Permaneció muy apartada de la comunidad griega de Londres. No la estoy juzgando por eso, pero no me digas que entiendes nuestra cultura porque no es así. Los hombres griegos siempre han dado mucho valor a la virtud de la mujer...

—Nos estamos saliendo del tema —lo interrumpió ella—. ¿Qué decías acerca de que yo tengo que pasártelo todo a ti?

—Eso no es negociación. Lo tomas o lo dejas.

Sakura respiró profundamente

—No me importa el dinero.

—Si no te importa, ¿por qué estás discutienlo? ¿Crees que mantendría a mi esposa en la penuria?

—No.

Él miró su reloj y luego a ella.

—Esto está progresando muy despacio, Sakura. ¿Puedo continuar?

Ella asintió.

—Tu creencia de que podemos casarnos y separamos inmediatamente después de la ceremonia es ridícula. Tu abuelo no aceptará una pantomima de esa naturaleza. Ni yo estoy dispuesto a engañarlo así.

Ella se tensó.

—¿.Y qué me sugieres?

—Tú vas a tener que vivir en una de mis casas... Por lo menos durante un tiempo.

Ella pensó en su madre y asintió de nuevo.

—Y me darás un hijo y heredero.

Sakura parpadeó y se quedó boquiabierta.

—Sí, ya lo has oído —insistió él—. Yo necesito un hijo y heredero y si tengo que casarme contigo, bien puedo aprovechar la oportunidad

—¡Estás de broma!

Naruto enarcó una ceja.

—El hijo y heredero es también algo no negociable Y, a no ser que yo cambie de opinión en el futuro, una hija no será aceptable como sustituta. Lo siento si eso suena sexista, todavía hay un montón de mujeres por ahí que no quieren ocuparse de los negocios familiares.

Sakura se sentó en un sillón y lo miró como si fuera un bicho raro.

—Tú me odias, así que no es posible que quieras...

—No te equivoques Sakura soy un hombre muy práctico Y, aunque no te tengo nada de respeto, concebir un hijo contigo debe de ser divertido.

—¡Tendrías que violarme!

—Oh, no lo creo. Más bien pienso que me suplicarás que me quede contigo, como han hecho todas las demás mujeres de mi vida. Créeme, soy muy buen amante Te lo pasarás bien.

Sakura se levantó del sillón furiosa.

—Me has hecho venir para humillarme.

—Siéntate, Sakura porque todavía no he terminado

—¡Vete a...!

Se acercó a la silla donde él había dejado su chaqueta y la tomó.

—Si yo fuera tú, no presionaría así -dijo él en voz baja—. Te tengo donde quiero.

—¡De eso nada!

—¿Sabe tu madre lo de ese sórdido encuentro en el aparcamiento de hace diez años?

Sakura se quedó helada y muy pálida.

—Lección primera, Sakura. Cuando yo te digo que te tengo donde quiero, ¡escucha!


Continuará...



Holaaa qué tal, espero y les haya gustado...esperen pronto el siguente.

¡Saludos!
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Re: Boda Griega... Capítulo 5.

Mensaje por CerezoIntenso el Vie Feb 02, 2018 6:45 am

Capítulo 3.

-Tú no... se lo contarías a mi madre.

Naruto se acercó a ella y le quitó la chaqueta de las manos.

—No sabes qué sabe mi madre —continuó ella.

—¿Qué te crees que he estado haciendo esta última semana? Algunas averiguaciones. Tu madre era muy amiga de vuestra vecina de la dirección anterior, y es una mujer muy charlatana.

—La señorita Mei no recordaría...

—Desafortunadamente para ti, ella recuerda muy bien, por la simple razón de que tu disgusto de ese verano de hace diez años fue una fuente inagotable de arrepentimiento para tu madre, y algo de lo que hablaron a menudo.

—No...

—Y tú ibas a su casa en busca de apoyo tomar el té, mentirosa. ¡Le mentiste acerca la razón por la que rompimos el compromiso!

—No todo fueron mentiras, solo algunas verdades a medias Yo no hice lo que crees que hice en ese aparcamiento así que, ¿para qué mencionarlo?

Naruto agitó la cabeza y suspiró.

—Te estás enfadando y, realmente, no es necesario.

—¿No es necesario? ¿Después de lo que acabas...?

—Si haces lo que te he dicho, no tienes nada que temer. Me llevaré a la tumba tu pequeño y sórdido secreto. De corazón, no me gustaría nada molestar a tu madre.

—¡Entonces no lo hagas!

—Me temo que hay un pequeño problema

—¿Cuál?

—Que tengo una poderosa necesidad personal de venganza

—admitió él sin más ni más.

—¿Y eso?

—Hace diez años me deshonraste Philotimo... ¿Sabes lo que significa eso?

Sakura se puso pálida. Esa palabra no se podía traducir literalmente. Se refería a todos los atributos que hacen sentirse hombre a un hombre en Grecia. Su orgullo, sinceridad, su respeto por sí mismo y los demás...

-Ya veo que tu madre te ha contado algunas de nuestra cultura —dijo él—. Quiero reparar mi honor. Tú me avergonzastes delante de mi familia y amigos.

—Naruto, yo...

—Yo Podría haber soportado saber que estabas viviendo en la miseria en cualquier parte del mundo siempre que no tuviera que verte o pensar en ti. Pero entonces apareciste aquí y me preguntes si era un hombre o un ratón, así que descubrí... lo que tú también vas a descubrir cuando termine contigo.

—Me disculpé...

Pero no lo hiciste en serio, Sakura.

¡Ahora sí!

Naruto se rió entonces.

—No te estás tomando en serio nada de esto —dijo Sakura.-
Estás enfadado Conmigo y me lo estás haciendo pagar. Me gustaría no haber venido.

—Seguro que sí. ¡Pero acepta que tú te lo has buscado!

—Todo lo que hice...

—¿Todo lo que hiciste? ¿Te has atrevido a pensar que me podías comprar con tu supuesta inocencia?

—Yo...

—Y lo que es peor, te atreviste a sugerir que yo, Naruto Uzumaki, se rebajaría al nivel de engañar a un anciano a quien respeto solo por el beneficio económico. Ese anciano es tu abuelo. ¿Es que no tienes ninguna decencia?

—No era así. Yo pensé...

—No me interesa lo que pensaste. Cada vez que abres la boca es para decir algo más ofensivo que lo anterior. ¡Así que mantenla cerrada! Tienes deudas así que las vas a pagar a través de mí.

—¿De qué me estás hablando?.

—Lo que hiciste hace diez años le costó a tu pobre madre cualquier esperanza de reconciliación con su padre. Lo que hiciste hace diez años enojó seriamente a tu abuelo. Y lo que me hiciste a mí ya lo verás.

—Lo que pasó no fue culpa mía. Fue un montaje... dijo ella y se le saltaron las lágrimas.

—Me avergüenzas —dijo Naruto—. Las mentiras no te van a proteger.

—¡Me estas asustando!

Naruto le tomó las manos y la hizo levantarse.

—No puedes decir en serio todo eso.

—Sí. Pero no me gusta ver llorar a una mujer. Aunque sean lágrimas de cocodrilo –dijo él acercándose.

—Naruto, no...

—Naruto, sí. Pero te lo voy a enseñar a decir en griego y será tu palabra favorita.

De repente, él la besó ansiosamente.

Esa sensación la dejó anonadada por un segundo. Ella nunca antes había saboreado una pasión como aquella anteriormente. Todo su cuerpo se estremeció y se le escapó un leve gemido de respuesta. Luego, fue como si se derritiera y ansiara más. Le rodeó el cuello con los brazos y todos sus deseos reprimidos salieron a la luz con toda su fuerza.

Naruto se apartó y le dijo:

—Estás ansiosa ¿verdad?:

Devastada por lo que acababa de pasar entre ellos, Sakura lo fue a golpear pero Naruto le agarró la muñeca.

—Esta clase de juegos no me excitan —le dijo él.

Sakura se apartó de él.

—Tú no se lo dirías a mi madre —dijo

—¿Por qué correr ese riesgo? ¿Y destruir lo único que tienes tú que yo puedo admirar?

—¿Y qué es eso?

—El amor por tu madre, tú no quieres que sepa cómo eres en realidad.

Sakura sintió como él le ponía la chaqueta sobre los hombros.

— Tú no puedes querer casarte conmigo

—¿Por qué no? Así conseguiré el imperio de tu abuelo y un hijo y heredero. Yenko tendrá un nieto, un consuelo que se merece de verdad, yo tendré una esposa que sabe comportarse, que nunca me hará preguntas de acerca adónde voy o qué hago, porque tendremos un trato de negocios, no un matrimonio. Muchos hombres me podrían envidiar. Sobre todo porque yo no he tenido que hacer nada ya que ella se me ha presentado en bandeja.

—Te odio.... Nunca me casaré contigo ¿me oyes?

—No quiero que me hagas una escena Sakura. Me aburre.

—Canalla ¿Qué estás haciendo? —le preguntó ella cuando él le tomó la mano y le separó los dedos.

—Aquí está tu anillo de compromiso. No el de la familia que me tiraste a la cara hace diez años. No te lo mereces.

Sakura se quedó mirando el solitario que adornaba el anillo.

—Un toque romántico que tu madre agradecerá, aunque tú no lo hagas.

Luego Naruto se dirigió a una puerta que daba a otra habitación.

—¡No me puedes hacer esto, Naruto!

—Kakashi te está esperando en el coche abajo. Te llevará a casa. Que duermas bien. Te veré mañana.

Luego la metió en el ascensor.

Un vez sola en él, Sakura se dio cuenta que le dolía la cabeza y que estaba agotada.

De repente, se vio a sí misma como un pescador que hubiera preparado su cebo y que, de repente se viera enfrentado a un enorme tiburón.


A la mañana siguiente, Sakura se despertó con la cabeza pesada Cuando llegó a casa la noche anterior, su madre ya se había acostado y ella permaneció mucho tiempo despierta, dándole vueltas a la cabeza

Lo cierto era que hacía diez años había caído en una trampa y su supuesta mejor amiga, Karin, había respaldado la versión de Kiba de que ella había traicionado a Naruto con él.

Ella se había enfadado tanto al ver a Naruto con esa hermosa modelo que había querido devolverle el golpe y vengarse. Pero ahora se daba cuenta de lo tonta que había sido al tratar de castigarlos. Aunque no sabía cómo podía demostrar su inocencia a la vista de las mentiras que se habían dicho, sabía que la actitud desafiante de ese día había ayudado a que la encontraran culpable. Y había dejado a Naruto con un deseo de venganza que le había durado diez años.

Miró entonces el despertador y tragó saliva. ¿Por qué no la habría despertado su madre?

Eran las diez y cuarto de la mañana. Salió de la cama y, cuando se dirigió al salón, oyó unas risas masculinas.

Se quedó boquiabierta al ver de quién se trataba. Tsunade Haruno estaba tomándose un café con Naruto, le apretaba la mano y, con la otra, se enjugaba las lágrimas. Unas lágrimas de alegría. Naruto estaba tan elegante como siempre y se le veía tan tranquilo, como si fuera un viejo amigo de la familia, con el que su madre hablaba en griego, mostrándose más animada de lo que Sakura había visto desde hacía años.

—Sonríe, cariño —le dijo él al ver su cara—. Me temo que, cuando vi que seguías en la cama, yo estaba demasiado impaciente como para esperar más a compartir con tu madre las buenas noticias.

—¿Buenas noticias?

Tsunade la miró entonces y dijo:

—Sakura, ve a vestirte. Naruto nos invita a almorzar.

Sakura salió de allí mareada como una borracha y, una vez en su habitación, se dejó caer en la cama. Estaba claro que Naruto había ido a decirle a su madre que se iban a casar.

Un momento después, su madre entró en el cuarto.

—Naruto está reservando mesa y yo he de cambiarme.

Luego, se sentó en la cama al lado de su hija.

—Oh, Sakura, estoy impresionada Pero tan contenta, que no te puedo reprochar el que no me lo hayas contado. ¡Vaya un joven maravilloso que vas a tener por marido!

Luego, la abrazó mientras ella se quedaba helada pensando en que Naruto le había cortado toda escapatoria.

—¿Hace cuánto que está Naruto aquí?

—Lleva toda la mañana. Te habría despertado, pero teníamos tanto de que hablar... Me ha invitado a que vaya a vivir con vosotros, pero yo le he dicho que no. Cuando sea mayor... ¿quién sabe?. Pero las parejas jóvenes necesitan intimidad y, si yo vuelvo a Grecia alguna vez, me gustaría que fuera porque mi padre me invitara. De momento, Londres es mi hogar.

—¿Qué te ha dicho Naruto?.

Tsunade se aclaró la garganta.

—Me lo ha contado todo, Sakura. Incluso me ha avergonzado con su sinceridad, pero te puedo decir que no me opongo en absoluto a que te cases con él.

—¿De verdad?.

Su madre suspiró.

—Sé lo muy dolida que te sentiste cuando lo vistes con otra chica.... Los dos erais muy jóvenes y el matrimonio no se iba a celebrar hasta que él terminara sus estudios. Un compromiso de dos años pondría en apuros hasta al joven más decente.
—Sólo estuvimos comprometidos dos meses.

—Sí pero también tuvo mucho que ver el alcohol. A veces, cuando eres joven es difícil mantener el control. ¿Quién lo puede saber mejor que yo misma? Los hombres tienen fuertes apetitos...

Sakura se mordió la lengua para no decir algo inapropiado.

—Tu abuelo le ha dicho a Naruto que no debe haber ninguna intimidad entre vosotros antes del matrimonio –continuó su madre-. Después de lo que hice yo, tu abuelo no se quiere arriesgar a nada parecido. Por cierto, ¿Dónde está tu anillo?.

Sakura se levantó y sacó su anillo de un cajón.

—Le dije a Naruto que habían entrado dos veces en la casa y él no quiere que pasemos una noche más aquí – dijo su madre con tono de admiración- Es como un cuento de hadas... Naruto y tú...

Diez minutos más tarde, Sakura salió de su habitación vestida con unos pantalones negros y una blusa suelta.
Naruto estaba en el salón, hablando de nuevo en griego por el teléfono móvil. Sakura lo miró enfadada. ¡Cómo un cuento de hadas! Ahora no había vuelta atrás.

Eso le rompería el corazón a su madre.

—Supongo que te crees muy listo – le dijo a Naruto cuando él apagó el teléfono.

Naruto la miró y respondió:

—Tsunade es feliz.

—¿Qué le has contado sobre nosotros?

Él se rió.

—El cuento requería a una pobre niña temerosa de contarle a su madre que estaba viéndose de nuevo con el hombre que, en su momento, creyó que le había sido infiel.

—No te voy a dar un hijo.

—No conseguirás el divorcio hasta que no lo hagas.

Sakura se tapó la cara con las manos.

—Te odio.

—No enturbies las aguas con emociones, Sakura. Hemos hecho un trato.

—Lo has hecho tú.

—Para conseguir lo que quiero, ¿por qué no? Ahora vuelve a tu habitación y ponte algo más alegre. Este es el día de tu madre, no el tuyo. Puedes dejar que sea yo quien hable, pero tú tienes que sonreír y fingir que eres feliz.

—¿Y si no lo hago?

Naruto la miró impacientemente

—Lo harás. Por ella. Por cierto, anoche llamé a Yenko. No me preguntó nada, pero me dijo que le gustaba la idea y que creía que yo sería un marido excelente.

—¡Probablemente espera que me pegues todas las noches!

—Cuando tengamos el placer de anunciar tu primer embarazo, Yenko agradecerá que haya hecho algo mucho más agradable.


Almorzaron en uno de los restaurantes más caros de Londres y luego Naruto las acompañó de vuelta a su casa, donde Tsunade se disculpó diciendo que se iba a echar un rato.

Una vez a solas, Naruto le dijo a Sakura:

—Llévala a un especialista antes de la boda. Nunca pensé que lo pudiera decir, pero tu abuelo es terco hasta la crueldad. ¿No sabe cómo ha estado viviendo tu madre?

—No le interesaba saber cómo ni dónde estábamos viendo.
Ni nada de nosotras. Naruto, escúchame, por favor. ¿Cómo vamos a poder vivir juntos Sintiendo lo que sentimos el uno por el otro?

—¿De dónde has sacado la idea de que vamos a hacer eso?

—le preguntó él duramente-- ¿De verdad te crees que yo voy a querer vivir con una mujer como tú?

—No entiendo...

Naruto rio secamente.

—Yo tengo algo de orgullo. Compartiré mi cama contigo, ¡pero nada más!



Continuará...
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Re: Boda Griega... Capítulo 5.

Mensaje por alexad_uzumaki el Dom Feb 18, 2018 1:37 pm

Hola Cere, ¿como estas? bueno se ve muy interesante.....

pero tengo una duda aquí en el foro he leído una adaptación casi igual....
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Re: Boda Griega... Capítulo 5.

Mensaje por CerezoIntenso el Lun Feb 19, 2018 8:21 am

Hola de nuevo por acá, he estado ocupada y no he podido actualizar, pero aquí les traigo doble capítulo para que disfruten...

Hola alexd, muy bien y tu?, como van tus clases?, pues creo que la confundes con otra historia, yo también la he leído y es muy parecida a esta porque es de la misma escritora (la verdadera) amo sus historias por eso quise publicarla por acá porque sé que al narusaku no esta adaptada. Espero que te guste, es muy bonita. Saludos.



.



.


Capítulo 4.


La mañana del día de la boda, Yenko Haruno llegó al apartamento de Naruto.

Sakura no oyó su llegada y estaba buscando a su madre, por lo que salió de la habitación de invitados envuelta en una bata. Oyó la discusión en griego y echó un vistazo. El rostro de su abuelo estaba convulso por la emoción mientras tomaba las dos manos de su madre.

Sakura se retiró por donde había llegado.

Se alegraba por su madre de que se estuviera produciendo una especie de reconciliación, pero su abuelo la había dejado para el último momento y estaba segura de que era solo a causa de la boda.

Una semana antes, habían firmado el contrato prenupcial, cosa que ella no se había molestado en leer. Mientras su madre tuviera su futuro asegurado, a ella le daban igual los arreglos financieros para ella. Ya tenía todo lo quería y estaba dispuesta a demostrarle a su novio que no era avariciosa.

Con un poco de suerte, cuando Naruto se diera cuenta de ello, él también dejaría de serlo y pensaría que esa ridícula idea de concebir un hijo con ella era innecesario ya que él solo tenía veintinueve años. Como solo había hablado con él por teléfono en las últimas dos semanas, había conseguido recuperar un poco la calma. Ahora estaba segura de que Naruto se atendría a razones.

—Querida, lo siento, he perdido la noción del tiempo —le dijo su madre cuando entró en su habitación.

Sakura sonrió.

—Sabía que había venido mi abuelo y pensé que tendríais mucho de qué hablar.

De un día para otro prácticamente su madre había cambiado mucho. Estaba comiendo mejor, durmiendo mejor y había recuperado el interés por la vida. Era cierto que seguía frágil, pero los especialistas le habían dicho que lo que necesitaba era una vida sin preocupaciones ni estrés.

—Estas preciosa. No me extraña que esta vez Naruto esté ansioso por casarse contigo. Estoy segura de que él te devolverá la confianza en ti misma.

Cuando salió, su abuelo dijo que quería acompañarla al altar. Cuando entraron en la Iimusina Yenko le dijo:

- He sido muy duro con tu madre. Pero lo arreglaré a partir de ahora. Si quiere, se puede venir a vivir de nuevo conmigo.

—Muy bien —respondió ella fríamente.

—Eres una mujer muy terca, Sakura. Te pareces mucho a mi última y muy amada esposa, pero solo en eso.

—Gracias.., creo.

—Realmente no quiero saber cómo habéis llegado Naruto y tú a esto.

—Bueno...

—Pero Siento que mi deber es advertirte de que puedes tener problemas con tu futura familia.

—¿Perdón?

—A los padres de Naruto no les ha gustado mucho esto, pero no me cabe duda de que, con el tiempo, lo aceptarán. Siento lástima por él. Era una familia muy unida.

Hasta que él decidió casarse con una zorra, pensó ella sintiéndose rechazada. En su momento, los padres de Naruto le habían caído bien, lo mismo que su hermano pequeño, Men, que solo tenía diez años entonces.

—Aunque deben de sentirse un poco aliviados porque él haya terminado su otra relación....

—¿Qué otra relación?

—Solo estaba pensando en voz alta.

Sakura pensó que Naruto debía de haber tenido una relación con una mujer menos adecuada incluso que ella. Bueno ¿y a ella qué le importaba?

La iglesia estaba llena de flores que dejaban su aroma en el aire. Naruto se volvió desde el altar para verla acercarse, tan atractivo que cortaba la respiración. El corazón le dio un vuelco. ¿No lo había amado una vez? ¿No había sido ese su sueño? ¿Cómo había salido todo tan mal?

Se trataba de una ceremonia por el rito griego. El padrino de Naruto llevaba la voz cantante en ella y los anillos fueron bendecidos e intercambiados. Luego les pusieron unas coronas de flores en la cabeza y bebieron del mismo cáliz.

Para cuando todo terminó, Sakura se sentía como una novia de verdad y muy confusa por la sensación.

Cuando salieron de la iglesia, dijo impulsivamente:

—No me esperaba algo como esto. Ha sido una hermosa ceremonia.

—Celebrar la herencia cultural de uno está de moda. Y también es una buena forma de personalizar la imagen empresarial.

Sakura se tensó.

—Pero creo que esta noche voy a disfrutar de mi novia —añadió él.

Ella se ruborizó y lo miró airada.

—¡No vas a disfrutar de mí!

Una vez dentro de la limusina, Naruto la miró divertido.

—Lo digo en serio —le advirtió ella.

Él le agarró una mano y ella se soltó, pero él la tomó en brazos.

—¿Qué me decías?

—¡Que me sueltes!

—Cuando esté listo. Qué piel tan hermosa tienes...

El corazón le latió fuertemente a ella.

—¿Vamos ahora a la recepción?

—Gracias por recordármelo.

Sin soltarla, Naruto tomó el teléfono del coche y habló en griego con el conductor.

Luego le dedicó de nuevo toda su atención a ella.

—Por favor, deja que me siente en mi asiento.

—Vas a tener que mejorar esa actitud, Sakura. No me gusta.

—¿Y crees que me importa algo de lo que te gusta a ti?

—Te lo voy a enseñar gratis. Después de todo, espero disfrutar de los resultados. Y ahora ¿dónde estábamos?- le preguntó él acariciándole la mejilla. —Tienes una boca muy lujuriosa, Sakura...

Ella se estremeció y el calor le invadió el vientre. Todos sus sentidos se centraron en él y, lenta e inconscientemente, le puso una mano en el rubio cabello, haciéndolo acercarse. Naruto recorrió su labio inferior con la punta de la lengua y ella echó atrás la cabeza. El ansia iba creciendo en su interior y, cuando él le exploró la curva del seno a través del vestido y llegó al pezón, ella gimió y trató de tomar aire.

Naruto se apartó entonces.

—Hacer el amor en un coche realmente te excita. O tal vez sea por mí esta vez, ¿tú qué opinas?

Ante esas palabras, Sakura recuperó el sentido y se apartó de él. En el incómodo silencio que siguió, Naruto se rió.

—Tranquila, no pretendo consumar nuestro trato en el asiento trasero de una limusina.

Cuando llegaron al hotel donde se iba a celebrar la recepción, Sakura estaba preparada para más sorpresas desagradables.

En una habitación preparada a tal propósito, Haruno los
esperaba junto con dos abogados. Todo se habló en griego y, mientras Sakura miraba sintiéndose muy incómoda, Naruto y su abuelo firmaron varios documentos.

El anciano la llevó consigo antes de abandonar la habitación y le dijo:

—Quiero que sepas que esto no ha sido elección mía, Sakura.

Ella se ruborizó y se sintió intensamente humillada. Así que incluso él sabía que su nieta iba a quedar sin su herencia con ese matrimonio. Avergonzada por ese conocimiento, volvió a la mesa y firmó rápidamente en la única hoja de papel que le ofrecieron y se sintió aliviada por que todo se limitara a eso.

A pesar de que su abuelo se lo había advertido, cuando Naruto y Sakura les dieron la bienvenida a sus invitados, fue notable la helada reserva de los padres de él, Minato y Kushina. Estaba muy claro que no habían ido de buena gana a la boda.

A primera vista no reconoció al hermano pequeño de Naruto, Menma. Con veinte años edad, era mucho más alto que ella. El joven sonrió alegremente.

-¿Men...?.

—Ya hablaremos más tarde —respondió él sin dejar de sonreír.

—No habría reconocido a tu hermano —le dijo ella a Naruto.

—Bueno, él tampoco te habría reconocido a ti, salvo como la chica amable que se dejaba ganar al baloncesto, así que deja intactas sus ilusiones.

Sakura se puso pálida. ¿Qué le habían contado que pasó en ese coche para que Naruto no pudiera dejar de pensar en ello? Llevaban casados poco menos de una hora y él ya había hablado un par de veces de esa noche.

Se quedó helada de nuevo cuando se encontró con Karin
Yanke delante de ella, con la mano extendida, pero con un evidente aire de frialdad.

—Sakura...

Mientras observaba a la que fue una vez su supuesta mejor amiga, la mano de Sakura siguió en su sitio. El recuerdo de su rota amistad aún le dolía y nunca más había tenido una amiga tan íntima.

—Tal vez podamos hablar más tarde —dijo Karin sonriendo y antes de alejarse.

—¿Cómo te atreves? —le dijo Naruto al oído—¿Cómo te has atrevido a insultar así a un miembro de mi familia?

Sakura frunció el ceño.

—No me importa lo avergonzada que te puedas sentir por ver de nuevo a Karin, ¡la tienes que saludar con el respeto y buena educación que se merece!

—No.

—¿Qué quieres decir con eso de no? —le preguntó él incrédulo.

—Que no estoy avergonzada y que nada me va a obligar a ser una hipócrita por Karin. Así que mantenla apartada de mí. Ella es una gran mentirosa y puede que yo no quiera ser una maleducada, pero puedo perder los estribos.

Sorprendido por su actitud desafiante, Naruto no dijo nada más hasta que se sentaron a las mesas.

Si Naruto se creía que se había casado con un felpudo, ya podía limpiarse los pies en otra parte. Iba a descubrir que no la podía obligar a muchas cosas, y eso no le iba a gustar nada. Incluso cuando ella había estado completamente enamorada de él, se había dado cuenta de su convicción instintiva de su Superioridad masculina.

—La verdad es que te prefiero sin maquillaje —le había dicho un día—. El aspecto natural...
Con lo que no logró que ella dejara de maquillarse.

—Eres demasiado joven para ir a clubes y no puedes beber.
Tu abuelo no lo aprobaría, así que vas a tener que quedarte en casa.

—Entonces iré con Karin.

—¡Ya te puedes olvidar de eso!

Esa había sido su única pelea, horas antes de la ruptura final.

Y entonces, animada por Karin, Sakura había aparecido en la salida nocturna de los chicos y, ¿qué había descubierto? Exactamente la razón por la que su novio no quería que saliera.



Después de que terminara la comida, Naruto la sacó a bailar.

—Creía que ahora nos íbamos a poner a romper platos, cosas tradicionales y demás —dijo ella.

—Sigue así y...

—¿Y qué harás?

—Ya lo averiguarás.

—Promesas, promesas ¡Es una pena que nunca se te diera bien mantenerlas!

Él le puso una mano en la nuca y la besó repentinamente. Eso la pilló por sorpresa y no pudo hacer nada. Todo empezó a darle vueltas. La entrada profunda de la lengua de él en su boca imitó otro tipo de posesión, Su habilidad erótica avivó sus sentidos y el corazón se le aceleró.
Cuando terminó la música, Naruto le quitó lentamente las manos de los hombros y la miró con ojos brillantes.

—Me gusta cuando me agarras, Sakura.

Ella se olvidó de que los estaban mirando y salió corriendo pero se vio interrumpida por el hermano menor de Naruto.

—Ya es hora de que conozca mejor a mi nueva hermana —le dijo Men mientras la abrazaba levemente.

—Pero yo...

El joven la miró muy seriamente

—Lamento que mis padres estén estropeando el día de tu boda.

Ella lo miró extrañada.

—No soporto la forma en que se están comportando y quiero que sepas que yo no siento lo que ellos.

-Gracias.

—Pero te agradecería que me dijeras lo que está pasando.

—¿Qué?

—Vamos, Sakura-chan—dijo Men usando el apodo que le había puesto cuando era pequeño—. Hace diez años, yo era un niño, pero ahora no lo soy. ¿Por qué mi prima Karin está actuando como si fuera tímida de repente y a qué viene todo ese secreto acerca de por qué rompisteis Naruto y tú entonces? También me gustaría sabe por qué mis padres me están avergonzando de esta forma hoy. Pero sobre todo, me gustaría saber por qué Naruto les está permitiendo que te traten como lo están haciendo.

—Tal vez tus padres no aprueben mi procedencia —dijo ella desesperada.

—No están nada contentos, Sakura-chan —continuó el joven

—. Mi madre no está llorando de alegría precisamente, ¡solo porque tú eres hija de madre soltera!

A Sakura le molestó bastante saber eso.

—Y teniendo en cuenta lo que pensaba de la relación de Naruto con Samui Bonner, su actitud me sorprende más todavía —añadió Menma sin darse cuenta de que le estaba hablando de una relación de Naruto de la que ella no sabía nada.

Ese nombre no significaba nada para ella, pero se dio cuenta de que haría mejor en no olvidarlo.

—Sabes, Men? No es nada raro que a los suegros no les gusten las novias de sus hijos.

—Estás tratando de consolarme, pero te advierto que yo no me rindo fácilmente.

—Y yo no cedo fácilmente a mi novia, hermanito —dijo
Naruto rodeándola con la cintura y llevándosela de allí luego.

—Menma está hablando demasiado y es muy indiscreto —dijo él.

Sakura se dio cuenta de lo tenso que estaba pero no entendió la razón.

—No es verdad -dijo —. Y ahora perdóname.

Antes de que Naruto pudiera hacer nada, escapó de sus brazos y se dirigió al aseo. Estaba a poca distancia del cuarto de baño cuando se vio interrumpida por otra persona poco deseada.

—¿Sakura? —dijo Karin cortándole el paso.

—¿,Qué quieres?

—Antes éramos muy amigas —dijo la otra simulando sentirse herida.

—Guarda la actuación para alguien que no conozca tu idea de la amistad.

Karin miró a su alrededor por si alguien la pudiera oír.
Luego sonrió.

—Casi me morí del susto cuando fui invitada a la boda.
Pensé que podía ser una trampa, pero cuando Naruto me saludó como siempre, supe que estaba a salvo.

—¿A salvo?

Karin se rió.

—Es evidente que él todavía no sabe lo que pasó realmente hace diez años...

—¿De verdad?

Pero Karin era demasiado inteligente como para dejarse engañar. Si Naruto fuera consciente de las mentiras que había dicho su prima, se habría enfrentado a ella.

—Se habrían abierto las puertas del infierno si Naruto supiera lo que me inventé sobre ti y el pobre Kiba. Así que, si se ha casado contigo sin saber la verdad, solo puede haberlo hecho para conseguir el imperio de tu abuelo. Sigues queriendo conseguir a Naruto a cualquier precio, ¿no? ¿Es que no tienes nada de orgullo?

—El suficiente como para no estar aquí intercambiando insultos contigo —dijo Sakura empezando a volverse.
Pero Karin no había terminado todavía y se rió.

—Vaya un cambio para Naruto. ¡Supongo que esta noche tendrá que cerrar los ojos e imaginarse que tú eres Samui Bonner!

Sakura se refugió en el cuarto de baño. Se sentía mal y las manos le temblaban. No había cambiado nada.

De cualquier forma, ella no quería que corriera el rumor de que el suyo era solo un matrimonio de conveniencia ya que le podría llegar a su madre.

Salió del aseo y se dirigió a la mesa de honor. Naruto estaba al otro lado de la pista de baile. Estaba buscando entre la multitud con el ceño fruncido. Nada más verlo, el corazón le dio un salto y un calor inesperado se encendió en su cuerpo.

Entonces, él la vio a ella y se dirigió hasta donde estaba.

—Ya es hora de que nosotros nos vayamos.

—Pero solo hemos estado un par de horas...

—Ya es bastante. Has hecho muy mal de novia.

—No sé de lo que me estás hablando...

—Sí, lo sabes.

—Lo lamento. Me esforzaré más.

—¿Por qué hacer el esfuerzo? ¿Crees que me importa lo que piense la gente?

De repente, le pareció que la presencia de un par de cientos de invitados era la mejor protección del mundo y no podía entender cómo había sido lo bastante tonta como para causar el enojo de Naruto fallando al comportarse como una novia normal.

—Demasiado tarde. Has tenido tu oportunidad y la has estropeado. Cualquier idea que pudiera tener yo de hacer de novio orgulloso ha desaparecido hace tiempo. Así que ve a despedirte de tu madre.

—Yo quería pasar un rato con ella.

—Difícilmente.

—Entonces iré primero a cambiarme...

—Sigue como estás. Tu equipaje ya está en el helicóptero.

—Pero yo tengo ropa para el viaje. Le di la maleta al conductor antes de abandonar tu apartamento esta mañana y le dije...

—Yo le dije otra cosa. Quiero ser yo el que te quite ese vestido de novia.

Ella lo miró echando chispas por los ojos.

—Pero ya te dije...

—¿Cuándo vas a escuchar lo que te digo yo a ti? En estos momentos, no soy el hombre más feliz del mundo.

—¿Y eso?

—Hace cosa de un cuarto de hora, vi como mi prima Karin hacía una segunda intentona para volver a ser amiga tuya. Y también la vi alejarse llorando ante tu rechazo. Luego, dijo que se sentía mal para poder marcharse

Sakura se quedó anonadada, estaba claro que Karin iba a causarle problemas siempre que tuviera oportunidad.

—Naruto, eso no es cierto. Yo no le dije nada....

—Te comportaste como una zorra y me avergüenzo de ti.
Pero no te preocupes por ello. No te voy a dejar que te relaciones con la gente de nuevo.

—Naruto, no estás siendo justo. Ella...

—No tengo interés en oír tus excusas. Nos vamos dentro de diez minutos.

—¿A dónde?

—A mi yate. Está en Southampton. Así que te sugiero que pases esos diez minutos con tu madre.

Sakura se acercó a ella. Estaba sentada con su padre. Tsunade parecía preocupada y Yenko se levantó y la miró como censurándola.

—Por suerte, tu comportamiento es ahora cosa de tu marido, pero deja que te diga que ninguna dama debe avergonzar en público a su esposo.

Sakura apretó los dientes. Miró dolida a su madre, que se
levantó y abrazó a su hija.

—No dejes que tu orgullo se interponga entre la felicidad y tú—le dijo.

Por un momento, Sakura pensó que se estaba ganando la censura de todo el mundo y, cuando esa censura le venía también de su madre, a la que adoraba, le dolió realmente.

Se sintió atrapada. Su abuelo creía que era increíblemente afortunada por haberse casado con Naruto, y siempre se pondría del lado de él. A su madre solo le preocupaba la felicidad de su hija, pero estaba segura de que acababa de recibir una buena reprimenda. Mientras tanto, Naruto echaba humo como un volcán por haber visto su supuestamente poco generosa reacción ante lo que debía dar por hecho que era una oferta de paz ofrecida por su prima.

Cuando Naruto se acercó a ellos, privándola los diez minutos que le había dicho, ella se sintió llena de resentimiento. Luego le entró miedo al pensar que lo último que podría afrontar en ese momento sería verse a solas con su marido.

¿Y no era eso irónico? Hacía diez años aquello era lo que más habría ansiado, estar solas con Naruto.

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Re: Boda Griega... Capítulo 5.

Mensaje por CerezoIntenso el Lun Feb 19, 2018 8:29 am

Capítulo 5.


A los diecisiete años, Sakura se había enamorado completamente de Naruto Uzumaki y no se había creído la suerte que tuvo al ser aceptada en su selecto grupo de amigos, ya que no tenía nada en común con ellos y, era muy tímida.

Ese verano en Grecia, ella había entrado en un mundo muy distinto del suyo habitual. Un mundo de adolescentes muy sofisticados, con coches muy caros y ropa de diseño. Luego, se dio cuenta de que la habían aceptado por su familia y de que muchos de ellos no tenían ni idea de cómo era la vida real. Pero Naruto era distinto. No solo era atractivo, sino también mucho más maduro e inteligente que los demás.

Al principio de su relación, a ella no se le había ocurrido que el que él la llevara en coche los sitios regularmente fuera a significar nada más que una demostración de su amabilidad.

Entonces, Karin le había dicho que su abuelo tenía intereses comerciales comunes con el padre de Naruto y Sakura se había sentido humillada al pensar que su abuelo tal vez le hubiera pedido a Naruto que cuidara de ella. Ella le había dicho varias veces que podía cuidar de sí misma.

Ante su insistencia, un día, en una fiesta que dio Kiba Inozuka en su casa, le hizo caso y él la dejó sola y se dedicó a bailar con todas las demás, cosa que, sorprendentemente, a ella le fastidió bastante.

Kiba la encontró en la cocina.

—Ya veo que Naruto tiene otras cosas que hacer esta noche —le dijo al verla con los ojos rojos de haber llorado-. Alguien debería haberte advertido de que a él le gusta la variedad. Pero se me acaba de ocurrir una buena idea.

A Sakura nunca le había caído particularmente bien ese chico, pero no supo por qué hasta que fue demasiado tarde.

Era uno de los mejores amigos de Naruto, pero estaba celoso de que Naruto era más rico, más atractivo y más popular.

—¿Una buena idea?

—¿Por qué no nos divertimos un poco tú y yo?

—¿Qué clase de diversión?

Sakura sabía que a Kiba le gustaba Karin. Esta flirteaba con él, pero se negaba a salir con él.

—Sí, a mí también me interesaría saber la respuesta a eso
—dijo Naruto desde la puerta.

Sorprendido, Kiba se volvió. Naruto le dijo algo en griego y su amigo se puso colorado y los dejó solos.

—¿Qué le has dicho? —le preguntó Sakura sintiéndose incómoda.

—Que le voy a arrancar la cabeza si te vuelve a decir algo así.

Naruto la agarró de una mano y la atrajo hacia sí decididamente. Luego la besó. Leve, cariñosamente, sin la pasión que ella se hubiera imaginado que debiera haber en su primer beso, pero aun así, fue como si el corazón se le parara por un momento.

—Eres mía —susurró él—. ¿Es que no lo sabes todavía?

—¿Tuya?

—Mi novia. Si no, ¿por qué te crees que he estado yendo
contigo a todas partes?

—Yo creía que solo estabas siendo amable.

Naruto se rió.

—Siempre hay una razón para ser... amable.

Cuando ella le dijo a su abuelo que estaba saliendo con Naruto, Yenko sonrió ampliamente y, en ese momento, ella no le dio importancia al hecho de que no se sorprendiera Ni tampoco sospechó nada de que su relación con Naruto se limitara a salir en grupo. De alguna manera, ella se dio cuenta de la frialdad de su amiga Karin, pero estaba demasiado enamorada como para prestarle atención a esas cosas.

Dado que solo llevaban saliendo seis semanas, se sorprendió mucho cuando Naruto le pidió que se casaran.

—Tú me gustas de verdad —le dijo él una de que estaban en su Ferrari—. Creo que, cuando seamos mayores, nos puede ir muy bien Tú eres una persona verdaderamente cariñosa. Y te gustan los niños y esas cosas.

Pero lo cierto es que se lo dijo cuando le estaban pocos días para la fecha señalada para regreso a Londres de ella.

—Por supuesto, he hablado con tu abuelo —continuó él—. Cree que tal vez tú seas demasiado joven, pero yo le he dicho que esperaremos a que yo termine mis estudios para casarnos.

Pero la serpiente entró en el Edén privado de Sakura en la gran fiesta que dio Yenko para anunciar su compromiso.

—Me alegra tanto que los padres de Naruto me hayan aceptado... —le dijo ella a Karin.

—¿Y por qué no lo iban a hacer? No se me ocurre nadie en esta fiesta que no quisiera una alianza con la heredera de la familia Haruno.

—¿Qué quieres decir?

—¿Es que no te cansas de hacer el papel de la pobre huérfana que no tiene donde caerse muerta? ¡Todo el mundo sabe que Yenko te va a dejar todo a ti!

A la mañana siguiente, Sakura habló de eso con su abuelo.

—Sí, es cierto. ¿A quién más tengo? —le dijo él—. ¿Crees que te voy a dejar unirte a la familia Uzumaki solo con lo puesto? ¿Crees que al padre de Naruto le gustaría ver a su primogénito atarse tan joven sin algo que dulcifique un poco el trago?

—Pero... pero...

—Yo soy un hombre hecho a mí mismo, Sakura. No tengo ancestros ilustres. La familia Uzumaki puede estar en la cima de la sociedad, pero yo puedo estar a la par de ellos en cada dracma o petrolero que tengan -dijo su abuelo muy satisfecho.

—Estoy segura de que puedes.

Sakura vio que, de repente, su compromiso estaba adquiriendo otra dimensión. Una dimensión económica. ¿Un acuerdo comercial?

—Me siento orgulloso de poderte dar una dote que te ponga a su nivel. Es un buen matrimonio para ambas familias. Yo necesito que alguien se haga cargo de mis empresas cuando me retire y no se me ocurre ningún otro joven más prometedor que Naruto Uzumaki. Y ahora en vez de hacernos la competencia, el padre de Naruto y yo trabajaremos juntos.

Esa misma mañana, Karin fue a la casa para disculparse por su actitud de la noche anterior y la encontró pensativa.

—Una dote, por Dios —gimió Sakura—. ¡Esto es peor que en la época medieval! ¿Por qué no me lo ha dicho nadie antes?

—Las mujeres no se suelen meter en esas cosas. Pero, en nuestro mundo, el dinero se casa con el dinero -dijo Karin encogiéndose de hombros—. ¿No te das cuenta de la suerte que tienes? ¡No eres precisamente Elena de Troya, pero tienes a Naruto!

¿Pero lo tendría si no fuera la heredera de los Haruno? Ese miedo le produjo una nueva inseguridad. Su idea de que le importaba realmente a Naruto le estaba empezando a parecer muy inocente. Quiso que Naruto se lo asegurara más, pero no le habló de la gran dote que iba a aportar. Temió verse ante la posibilidad de una desagradable verdad. De cualquier manera, esa desagradable verdad se fue abriendo camino en su mente...

Naruto no le había dicho nada de amor y no parecía querer estar a solas con ella.

Cuando una noche le pidió una explicación por ese comportamiento tan contenido sexualmente y si era porque él era virgen igual que ella, Naruto estalló airado, como si hubiera insultado su masculinidad.

—¡No seas tonta! ¿De dónde has sacado semejante idea?

Ella se ruborizó y musitó:

—Yo solo me preguntaba... Quiero decir... Bueno, ya sabes.., me preguntaba por qué tú y yo no... Bueno, ahora que estamos comprometidos...

—Hemos de esperar a la noche de bodas porque yo te respeto como a mi futura esposa — respondió él secamente—. Si fueras griega, no tendría que decirte esto.

—Estoy empezando a preguntarme qué está pasando aquí. Tal vez esté equivocado. ¿Tú eres virgen, Sakura?

—Sí —respondió ella avergonzada.

—Esto es una locura -dijo él tomándole las manos—. Eres tan tímida que no me esperaba que te pusieras a hablar así y, por un momento, me ha hecho sospechar. No quiero que nadie más te haya tocado...

—Supón... supóngo que esperamos, que nos casamos y que descubrimos que no nos gustamos en ese aspecto...

Naruto la soltó con cara de susto.

—¡No seas ridícula! ¿Qué te pasa hoy?

Lo cierto era que a ella no le apetecía nada ser tratada como una virgen intocable hasta que, cuando él quisiera, le dijera que sí, que entonces podían tener sentimientos sexuales porque estaban casados. Él no era su dueño. Pudiera ser que ella lo amara. Pero no era su dueño.


Sakura alejó esos recuerdos de su mente cuando el helicóptero empezó a descender sobre Southampton.

Cuando aterrizó sobre el helipuerto del yate de Naruto, Sakura se quedó impresionada del tamaño del barco. A Naruto siempre le había gustado mucho el mar, pero diez años atrás, no había compartido ese interés con ella. De hecho, nunca la había llevado a navegar.
Cuando trató de salir del helicóptero con incómodo vestido de novia, Naruto la tomó en brazos y la metió dentro de la cabina.

Un hombre mayor con uniforme de capitán les dio la bienvenida con una amplia sonrisa.

Naruto le presentó a Sakura después de dejarla en el suelo.

El interior del yate era tan lujoso como cabía esperar y él la condujo hasta el salón principal.

Naruto le explicó que el barco estaba pensado para ofrecer todas las comodidades de una casa y así él podía vivir y trabajar en él por largos periodos de tiempo.

—Mañana te enseñaré todo el barco, si quieres —le dijo.

Luego la miró de arriba abajo y añadió:

—Eres una novia preciosa.

—¡Por favor! Guarda esos cumplidos para las demás.

—¿Perdona?

—Ya me has oído —respondió ella mirándolo desafiante.

—Hoy tú te has transformado en mi esposa...

—Sí, pero no es necesario para mí compartir la cama contigo.

—Muy bien —dijo él secamente y se alejó de ella. — ¿Vienes?

—Oh...

Así que ahora iban a alguna otra parte, pensó ella.

—No vas a poder volver a cambiar de opinión —le dijo él cuando lo alcanzó.

Se dirigieron de nuevo a la cubierta donde, había aterrizado el helicóptero. Había tres hombres trabajando en él y, cuando los vieron, el piloto se les acercó.

Naruto le dijo algo en griego, el hombre puso cara de sorpresa y asintió. Luego volvió al helicóptero a darles instrucciones a los demás.

—Vamos a ver lo valiente que eres —le dijo Naruto a ella—. Vas a ser el hazmerreír de la gente.

—¿A qué te refieres?

—Si te devuelvo a Londres y te arrojo a los de pies de tu abuelo, eso sorprenderá a muchos de nuestros invitados, pero divertirá a los demás. Aunque he logrado mantener alejada a la prensa, semejante noticia daría la vuelta al mundo en titulares. Tu madre y tu abuelo se quedarían pasmados, pero se darán cuenta de que estoy en mi derecho de devolverles a una novia que se niega a consumar el matrimonio.

Sakura no pudo dar crédito a sus oídos y lo miró boquiabierta. Él no había levantado la voz ni se le notaba enfadado. Simplemente hablaba como si le estuviera describiendo algo inevitable.

—No puedes decirlo en serio.

—¿Y por qué no? Estás tratando de engañarme a pocas horas de la boda. Hemos hecho un trato y ahora estás intentando echarte atrás. Pero te has equivocado de hombre.

—No te permitiría humillarme de esa manera.

—Te llevaría a rastras.

—Estás loco, sería medieval montar una escena así delante de todo el mundo. ¡No te atreverías!

—¿Y qué tendría que perder? Si tú rompes los términos de nuestro acuerdo, yo también me vería en las últimas. Soy mejor ganando que perdiendo.

—Todo esto es una locura -dijo ella tratando de apelar a su racionalidad—. Así que me quedaré a bordo y haré como si todo fuera normal en el matrimonio. ¿Quién va a saber que no es así?

—No tengo tiempo para hablar con tramposas.

—No estás siendo justo.

—¿Cuándo he dicho yo que juegue limpio?

—Tú me obligaste a aceptar las condiciones de este matrimonio. Me chantajeaste amenazándome con contarle a mi madre...

—Ya lo sé. Pero primero hablemos de tus pecados. Tú viniste a mí y me suplicaste que me casara contigo.

—¡No supliqué!

—Sí.

—No tiene que ser así entre nosotros.

—A mí me gusta así —la contradijo él sin dudar.

Sakura miró al helicóptero, pero luego se volvió y se dirigió de nuevo al salón principal. Por fin, dijo:

—Me gustaría ver mi habitación.

Naruto apretó un botón para llamar al servicio. Se presentó un camarero y ella lo siguió.

Cuando llegó a su habitación, vio con alivio que, al parecer, Naruto no pretendía compartirla con ella.

En un gran espejo vio escritas unas palabras.

¡Compite si puedes!

¿Competir con qué?

Pero entonces vio la revista del corazón que había abierta debajo. Una página a todo color con una sola foto de una preciosa rubia. Por lo que decía, se trataba de Samui Bonner. Sakura se estremeció. Deseó limpiar el mensaje del espejo y tirar la revista a la basura sin leerla.

Se apartó de la foto como si quemara, pero al final no pudo resistir y leyó lo que ponía en ella. Se trataba de un reportaje sobre la famosa modelo y acompañante del magnate griego Naruto Uzumaki. Tenía treinta y dos años y decía que nunca se casaría porque amaba su libertad y no podía soportar a los niños. Detrás, había una foto de los dos en el festival de Cannes, con ella pegándose a Naruto como una boa constrictor.

Oyó un ruido tras ella. Sorprendida, se volvió y vio a una joven doncella en la puerta, mirando lo que había escrito en el espejo. Empezó a hablar en griego como disculpándose. Al parecer, temía que le echaran la culpa a ella del mensaje.
Se acercó y limpió el espejo con una toalla.

Sakura trató de tranquilizarla con unas palabras en su griego básico y se metió en el baño. ¿Por qué se sentiría tan mal? Cuando la doncella se llevó la revista, ella suspiró. Así que Samui tenía gente a bordo del yate. Alguien de la tripulación debía de haber dejado el mensaje y la revista.

Entonces recordó lo que le había dicho Karin sobre Samui ese mismo día. ¿Sería posible que hubiera sido Karin no Samui la que quisiera molestar a la novia de Naruto en su noche de bodas?

¿Y qué mujer podría competir con la que aparecía en la revista?

Por suerte, ella no era competitiva. La ex novia de Naruto no era asunto suyo, así que no quiso perder más tiempo pensando en quién podía haber sido el responsable de ese desagradable mensaje.

Empezó a quitarse el vestido de novia y se desabrochó la cremallera.

Estaba a medias cuando oyó abrirse la puerta. Se volvió dispuesta a regañar a quien fuera mientras se sujetaba el vestido por delante con las manos. Si no lo hubiera hecho, habría quedado desnuda hasta la cintura.

Naruto estaba dentro de la habitación.

A ella se le secó la boca y se le quedó la mente en blanco.

—He venido para preguntarte si vas a cenar conmigo -dijo él en voz baja.


Continuará...
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Re: Boda Griega... Capítulo 5.

Mensaje por alexad_uzumaki el Mar Feb 20, 2018 7:57 am

Hola cere....estoy bien de las mil maravillas.....eso espero ajajajajaja....como te ha empezado esta semana.....mis clases hasta ahora van bien....y por la fecha de los carnavales me dieron la semana pasada libre hasta el miércoles de esta semana.......

Gracias por aclarar la duda de la historia me ha servido de mucho......Pero tengo una duda porque Tsunade madre de sakura en vez de Mebuki?
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Re: Boda Griega... Capítulo 5.

Mensaje por aduzumaki Hoy a las 4:59 pm

Señorita cerezo a acabado de ganar una nueva seguidora esto se esta poniendo bueno por favor continua con los capitulos estoy ansiosa por ver como sigue esta adaptación y concuerdo con alexad se parece mucho a otra historia pero creo que tiene que ver con respecto a que se desenvuelven en el ambiente griego, pero esta historia tiene su toque diferente espero la conti como ya dije Onion bye
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Re: Boda Griega... Capítulo 5.

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