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Gracias Santo :)
Lalala ~~
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¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

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¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por Jonathan Uzumaki el Miér Ago 03, 2016 6:33 pm

Hola, ¿que tal? Cuanto tiempo, ¿no?
Dejare esta sinopsis de este nuevo Fic totalmente mio, espero que les agrade Embarassed
Pronto el primer capitulo.


Sinopsis:
Lucho y consiguió lo que quería.

Fue feliz, durante un tiempo.

Cometió un error.

Abrió los ojos cuando realmente ya era tarde…

¿Les ha pasado que viven con la idea de que hace tu cabeza, luego se dan cuenta que en verdad no era eso lo que querían?

Porque eso fue lo que le paso a Sakura. Tiene un buen empleo, buenas amistades, una vida para nada mal, está casada, y ese es el problema.

¿Quién diría que aunque ella no había negado en verdad si sentía algo por su mejor amigo?

A Sakura se le había caído la venda demasiado tarde.

Ahora ella hace algo malo, que ciertamente ella no lo siente como algo malo.

Pero, ¿cuándo hará la pregunta?

¿Cuándo le dirá a la persona que ama que dejen de ser amantes?


Sakura Naruto


Última edición por Jonathan Uzumaki el Sáb Jul 22, 2017 7:16 pm, editado 4 veces
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por clari.kana el Jue Ago 04, 2016 7:37 am

intrigante espero expectante el primer capitulo.
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por alexad_uzumaki el Jue Ago 04, 2016 2:31 pm

suena interesante espero conti
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por CerezoIntenso el Jue Ago 04, 2016 4:57 pm

Orale, se ve interesante. Esperare el primer capi ^_^
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por CerezoIntenso el Jue Ago 04, 2016 4:59 pm

Orale, se ve interesante. Esperare el primer capi ^_^
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por Jonathan Uzumaki el Miér Nov 02, 2016 4:15 pm

Hola, hola!! ¿Como están?  Smile
No puedo creer que ha pasado tanto para poder actualizar D: Relamente me la escuela me a tenido ocupado Neutral
Pero aquí esta el primer capitulo.


Capitulo Uno :
Capitulo Uno.

Había estado viviendo engañada por casi toda mi vida.

Ilógico pero cierto.

Yo, que había hecho hasta lo imposible para tener la atención de ese muchacho, con el cual tenía sueños, en esos sueños tenía una familia y era muy feliz con él.

Conseguí al chico, conseguí ser feliz, por un determinado tiempo.

¿Qué paso? No lo sabía. Bueno, si lo sabía. Aparte de que mi vida se había convertido en completamente una rutina y que la venda que tenía sobre los ojos se ha caído y eso ha hecho que me dé cuenta de muchas cosas y hecho muchas otras más.

¿Estaba mal lo que estaba haciendo? Porque para ser honesta yo no me siento del todo mal. Tal vez un poco. Pero no tanto.

Sé que estoy haciendo algo que no me gustaría que me hicieran y lo hago desde hace unos meses o quizás un año.

El adulterio es algo malo.

Pero yo no lo sentía algo malo, yo me sentía bien y eso no es correcto, ¿cierto?

He aceptado que todo lo que hice fue un error, pero me di cuenta demasiado tarde que no era lo que yo quería, y está más que claro que me arrepiento de ello.

Sentía como los labios de mi acompañante besan los míos. Este beso transmitía muchas cosas y yo sentía ese cosquilleo en el estómago que siempre siento cuando solo se trata de él. Siento como mi espalda choca con la puerta y yo, por impulso o por lo que sea, agarro las solapas del traje azul marino que le queda demasiado bien, para profundizar el beso. Una de sus manos tantea la puerta hasta que da con la perilla de la puerta, hasta que logra abrirla y nos introduce dentro de la habitación.

La sesión de besuqueo seguía, mis manos pasaban de su cuello a cabello dando pequeños tirones. Por otra parte sus brazos solo rodeaban mi cintura. No me vi lenta cuando le quite el saco y comencé a deshacer el nudo de su corbata.

— ¿No quieres cenar primero? Porque podemos cenar primero. — dice al separase un poco de mis labios. Su respiración era entrecortada igual que la mía.

— La cena puede esperar.

Al parecer esas fueron las palabras claves ya que sus brazos desalojaron mi cintura y ambos comenzamos a quitarnos la fastidiosa tela de nuestros cuerpos. No lo hacíamos con prisa, pero de alguna manera yo sentía como si lo hiciéramos de tal manera.

— Aun podemos cenar.

Sus besos pasan a mi cuello y eso me estremece. Sus tibias manos recorrían mi espalda, queriendo alcanzar el broche de mi sujetador.

— Uf, eso ya no lo creo posible.

— Ah, ¿no? — se separa un poco, su voz era más ronca de lo normal y su cabello esta desordenado más de lo habitual.

— No.

Lo atraigo una vez más a mí haciendo que nuestros labios ya infamados vuelvan a tocarse.

Yo en verdad no quería cenar, y si tenía que devórame a algo tenía que ser él, estaba desesperada por sentirlo. Fue realmente una tortura esta semana que no nos vimos. Maldigo ese viaje de negocios que tuvo que hacer.

Comenzamos a movernos, hasta que mis pantorrillas chocan con la cama, mis manos descienden por su abdomen marcado gracias al ejercicio a la buena alimentación que tiene hasta llegar con la hebilla de su cinturón para desabrocharla y hago lo mismo con su pantalón. Fue en cuestión de segundos para estar sobre el colchón, él sobre mí y completamente desnudos.

Las caricias continuaban, los besos cambiaban de ritmo constantemente, de lentos y tiernos a intensos y húmedos. Mis manos vagaban por su espalda por unos minutos hasta que las detengo en sus hombros. Cuando por fin se introduce en mí, noto que estos estaban tensos, lo siguiente es yo encajando mis uñas en ellos involuntariamente y soltando un gran suspiro entrecortado.

— Eso fue, malditamente el gran suspiro que he escuchado en mi vida.

Solo puedo asentir un poco ida. Disfruto de tal manera estar así con él dentro de mí, sin movimientos, solo unidos.

El recorrido que hace con sus besos hasta mis clavículas me hacen sentir cosas, llega hasta uno de mis senos y comienza a succionar el pezón, sentía lengua pasar por el. Cuando levanta un poco su cabeza aprovecho para darle una suave mordida a su quijada. Las envestidas que propina son suaves y de un momento a otro son más rápidas, mis pechos suben y bajan por el movimiento. Su frente estaba sobre la mía, tenía los ojos cerrados, una de sus manos grandes recorre mi muslo para luego agarrarla de mi corva y enrollarla en su cintura. Podía ver perfectamente sus facciones, notar que tenía unas ojeras apenas visibles y que rastro de barba amenazaba con salir.

En estos momentos me estaba lamentando.

¿Cómo es que no pude darme cuenta que realmente este es el hombre con el que quiero estar? ¿Cómo es que Sasuke no me hace sentir todas estas cosas? ¿Cómo es que no pude darme cuenta de que en verdad me hace sentir cosas es mi mejor amigo?

Que él estuviera enamorado de mí no fue un secreto antes de que yo me casara, me lo confeso una semana antes, aun lo recuerdo. Yo solo le dije que no podía ser correspondido porque a quien yo amaba en unos días me estaría esperando en el altar. A muy duras penas lo acepto, no sin antes robarme un beso casto, el cual hizo que me enfadar por algunos días. Debió de ser duro para Naruto, aun así, él estuvo presente en la boda y de algún modo eso me hizo feliz ¿Por qué? Solo por el hecho de que mi mejor amigo estuviera presente en el día más maravilloso y feliz de mi vida.

Bueno, eso era lo que pensaba.

Seguimos en contacto, de vez en cuando desayunábamos juntos y nos mirábamos en las reuniones de nuestros amigos, conoció a alguien, comenzaron a salir, también eso implicaba que la llevara a las fiestas en las que frecuentábamos, eso me hacía sentir celos, los cuales los justificaba diciendo que era porque lo quería como un hermano. Se podría decir que, durante unos meses los pensamientos de ellos dos juntos no me dejaban dormir tranquila, incluso aquel casto beso se hacía presente.  

Un año después, llego una invitación para un boda, lo único que no me esperaba era que el nombre de Naruto Uzumaki y el de Hinata Hyuga estuvieran juntos. El recién reconocido empresario y soltero no tan codiciado se iba a contraer matrimonio. Estuve en estado de shock por algunos días, también me sentía enojada y no sabía el porqué. Como él lo hizo conmigo asistí a su boda, en todo momento busque en su mirada indicios que no mostraran felicidad, lo ocultaba muy bien o quizás si se sentía feliz.

Esa maldita invitación y esa estúpida boda me quitaron la venda. Demasiado tarde.

Y mírenos aquí, los dos cometiendo infidelidad.

Alejo mi lamentación lo más que puedo, con un poco de desesperación busco los labios de Naruto, mis manos van a su rubio cabello sintiéndolo húmedo por el sudor. Dejo besos en sus labios, en sus mejillas, en sus ojos y frente. Lleva una de sus manos a mi pecho, acariciándolo de una manera delicada. Cuando menos lo espero estoy sintiendo espasmos y esa sensación inigualable de placer haciendo que me estremezca, jalando un poco su cabello. Dos envestidas más y él también llega al clímax.

— ¿Esta mal decirte que te extrañe demasiado? Porque demonios, lo hice, te extrañe de mil maneras. — besa todo mi rostro, haciendo que me ría un poco. Se tumba en la cama a un lado de mí.

— Claro que no está mal. Yo también te extrañe. Demasiado.

— Es bueno saber eso, me hubiera sentido mal si no me extrañaste. Ya sabes, yo pensando en tus bonitos ojos esmeraldas y tú, no lo sé.

— Pensando el más grande idiota que conozco.

— ¿Sabías que el más grande idiota que conoces tendrá empresas internacionales? ¿Verdad que no lo sabias? Entonces, después de todo no es un idiota.

Dejo un rápido beso en sus labios y le regalo una gran sonrisa, en verdad siento alegría por él.

— ¡Felicidades! En verdad no sé qué decir, me alegro por este éxito.

— Gracias, sé que te alegras y no necesito más palabras, tenerte aquí me basta.  

— Y a mí me gusta estar aquí contigo.

Se levanta de la cama y lo que sigue es el poniéndose ese bóxer negro ajustado que hace un rato atrás había quitado. Descalzo se dirige al cuarto de baño, mientras que yo comienzo a ponerme mi ropa interior, en cuestión de segundos vuelve aparecer, con una bata de baño blanca puesta y otra en su mano, la cual me pone y amarra.
— Tengo hambre, ¿tú tienes hambre? — me pregunta poniendo un mechón de mi cabello de tras de mi oreja. — Se supone que primero cenaríamos.

— ¿Y eso te molesto? Ya sabes, que no cenáramos primero.

— Tuve el postre primero, por una parte eso me gusto bastante.

Esa sonrisa pícara en su rostro me hace sonreír y negar al mismo tiempo. Caminamos por el espacioso lugar para llegar a la cocina, hacemos todo el procedimiento de calentar la comida.

— ¿Entonces soy un postre?

— Si y uno muy bueno. Bastante bueno.

— Creo que es bueno saber eso. — digo riendo, la mesa ya estaba hecha, solo faltaban los platos de comida y nosotros. — Así que hoy cenaremos filete, ensalada y papas fritas.

— Si te sirve de consuelo eres un postre dulce. — lleva una papa frita a su boca. — Y si, comeremos lo que acabas de decir.

Deposita un beso en mi mejilla, ambos nos sentamos quedando de frente, comenzamos a comer. Se podría decir que el ruido que había era de los cubiertos chocando con los platos.

— ¿Y qué tal todo por el hospital? — vuelve a hablar.

— Ha habido mucho movimiento, hace dos días hubo un accidente, tres personas solo quedaron lesionadas, nada grave. — veo su expresión de sorpresa, llevo un trozo de carne a su boca. — Ayer, tuve que ponerle una férula a un chico.

— Eso suena muy ajetreado.

— Fue ajetreado. — arrugo mi nariz. Bebo un poco de zumo de naranja. — ¿Qué tal tu viaje?

— No fue la gran cosa. Tomando en cuenta de que solo estuve buscando un gran lugar para la construcción durante unos días, realizar la compra, y que la secretaria del vendedor me daba miradas extrañas, todo fue bien.

— Espera, ¿Qué has dicho?

— Que todo fue bien.

Entorno mis ojos hacia Naruto, no suelo ser celosa, pero aun así me daba curiosidad sobre esa secretaria y sus miradas extrañas hacia él. Observo como es que siegue comiendo con tranquilidad. Sus ojos encuentran con los míos, de alguna manera su azul zafiro brillaban.

— Eso no, sabes a lo que me refiero.

—  Srta. Haruno, no me diga que usted está teniendo una especie de celos.  

— No exactamente, es más como curiosidad. — me encojo de hombros, luciendo normal.

— Uhm, curiosidad. — hace una pausa, suelta una risita. — Aun así, no hay nada de qué preocuparse.

Esto se está viendo irónico, por lo que comienzo a reír. Me estaba dando gracia la situación. Yo no debería de tener celos y si los tuviera, claramente no serían hacia la secretaria.

Naruto me mira extraño, no comprende el porque me rio. Arquea una de sus cejas y niega con la cabeza, en sus labios una sonrisa de medio lado se nota.

— No sé qué pasa contigo, ¿Qué es lo que da tanta risa? Yo también me quiero reír. — me levanto de mi silla y voy hacia él, sentándome sobre su regazo en horcajadas, haciendo que se sorprenda.

— No pasa nada en específico, solo que me he dado cuenta que, si, tal vez sentí un poco de celos, pero yo no debería sentirlos, o no hacia esa despampanante secretaria.

— Yo nunca dije que fuera despampánate. — arquea sus cejas. Su rostro se dirige hacia el mío, atrapa mi labio inferior y lo succiona. — ¿Hacia quien deberías sentir celos Sakura?

— Hacia la que es tu esposa.

Mis manos en sus hombros sienten que se tensa durante unos segundos, sus ojos azules se entornan hacia mí.

— Pero, si tu no deberías de tener celos de Hinata. — arruga su nariz para luego sonreír. — A la que amo es a ti.

— Aun así, vives con ella, duermes con ella en misma cama. — volteo hacia otro lado y me cruzo de brazos, fingiendo sentir indignación.

Su risa inunda el lugar, vuelvo mi vista hacia él, noto como su pecho y hombros tiemblan por la acción. Me gusta verlo así, sonriente, me gusta como sus ojos se achican al momento de reírse o sonreír, y, no solo de esa manera me gusta verlo

— Entonces en los celos, yo salgo ganando y por mucho.

— ¿Ah sí? — enarco una ceja.

— Si.

Sabía perfectamente que Naruto me ganaba por mucho en el tema de los celos y no es porque yo no sea celosa. Puedo llegar ser celosa. Muy celosa. Pero no es el caso. Anteriormente Naruto ya me había dicho los motivos de porque el siente celos de Sasuke, algunos motivos concuerdan con los míos otros, no tanto.

Paso mis dedos por su rubia cabellera, le regalo una sonrisa para después dejar un casto beso en sus labios.

— Lo sé.


***

Después de una charla de diferentes temas y una ducha, claramente juntos, nos encontrábamos vistiéndonos. Su camisa blanca se encontraba en la cama, a unos centímetros de mí, la tomo y me acerco a él.

— Lo siento por esto. — digo colocando su camisa viendo las marcas rojizas que deje en sus hombros. Mete los brazos y comienzo a abotonarla.

— No te preocupes. Solo tendré que ser cuidadoso.

Fruncí mi entrecejo, no tenía la más mínima idea de cómo son las cosas en su matrimonio últimamente. La mayoría de las veces solo nos limitamos a no hablar de ello, prácticamente solo nos centramos en nosotros. Aunque de vez en cuando hablamos de ello,

Hago el nudo de su corbata y al finalizar recibo un breve beso en los labios, me tomo por sorpresa, haciendo que yo respondiera un poco tarde. Alise un poco su camisa y sonreí.
— ¿No crees que ya necesitas un corte de cabello? — digo pasando mis manos por su cabello, desordenándolo más.
— La verdad es que no, con un mes más que lo deje así está bien. Me gusta mi cabello de esta forma. — me mira expectante, entrecerrando un poco sus ojos azules, para después sonreír. — ¿Quieres que lo corte?

— Oh no, claro que no, solo era una sugerencia. Y si lo haces, por favor que no sea tan corto como la última vez.

— ¡A sus órdenes capitana!







La risa de Naruto inundaba el elevador, me limite a rodar los ojos, lo sucedido fue algo inesperado, uno de los chicos que trabajan aquí se me quedo viendo por unos instantes, tal vez se quedó un poco embelesado, porque las toallas que llevaba en las manos se le cayó, con pena rápidamente se agacho a recogerlas. Entramos al elevador y Naruto comenzó a riese, estaba un tanto segura de que eso se trataban de un tipo de celos.

Voltee a verlo y alce una de mis cejas, haciendo que su risa bajara un poco, comenzó a negar, en su rostro quedo una sonrisa que transmitía la satisfacción. Sus manos van directamente a los bolsillos de su pantalón.
— Dime que no dirás que eso no fue gracioso. — la seriedad aparece en su voz. — Porque en verdad lo fue.
No digo nada. Me da un beso en la mejilla y pasa uno de sus brazos por mis hombros. Ahora soy yo la que ríe, pero no de la forma en la que él había reído.

— No sé porque, pero creo que eso fueron celos, Naruto Uzumaki.

— ¿Qué? — resopla. — Nada de eso, realmente yo estoy seguro de mí. Si, admito que de vez en cuando me enoja que algún idiota te mire o coquetee.

— Me queda claro que eres un celoso.

La puerta del elevador se abren y los dos nos disponemos a salir, caminamos hacia el estacionamiento.

Sin saberlo habíamos aparcado enseguida del otro, la mayoría de las veces cuando nos vemos, Naruto llega primero y me espera en recepción, bueno, él siempre llega primero, tiene que estar realmente ocupado para llegar tarde.

— Te llamo luego, ¿está bien? — me da un buen beso de despedida, y lo estoy odiando por ello.

— Me parece perfecto.

Quito la alarma de mi coche, Naruto va hacia la puerta del piloto del suyo, abro la puerta pero no logro subirme ya que su voz me detiene.

— Por cierto…

— ¿Por cierto que?

— Que buen sexo, cariño. — dice de la nada, me guiña un ojo y una sonrisa pícara se hace presente en su rostro. Yo solo siento como mis mejillas arden un poco.

— ¡Eres un idiota!

— Te amo.


Ta-da Cool Espero que les haya gustado. Dejen sus opiniones sin miedo:D

Nos leemos pronto, en verdad espero que sea así.

Saludos  Onion bye
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por CerezoIntenso el Jue Nov 03, 2016 4:34 pm

Woouu! Me encanta. Espero pronto el siguiente capítulo. Saludos
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por Jonathan Uzumaki el Sáb Dic 24, 2016 9:37 pm

¡Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Como están?
Fue mucha la tardanza para esta actualización, ¡Lo se! Pero fue por motivos con justificaciones x3
Pero aquí esta el Cap 2 *-* Espero que les guste.


Capitulo Dos:
Capitulo dos.



— ¿Y a ti que te pasa?

— ¿Qué me pasa de qué?

Ino me mira por unos instantes. Era la hora del almuerzo por lo que nos encontrábamos en un pequeño restaurante a unas cuadras del hospital al que solemos venir seguido.

Espero a que hable, mi mejor amiga no dice nada, lleva a sus labios el vaso con jugo de naranja, entorna sus ojos hacia mí como si estuviera evaluándome.

— No lo sé, te miras diferente, te vez contenta, tus ojos brillan más y te vez bien.

— Oh, no es nada. — digo. — Solo he dormido bien.

— ¡Claro que no! A mí no me engañas, toda la semana pasada estuviste, uhm, amargada, luego te desapareciste el lunes por la tarde, regresaste ayer y ese día fue cuando se notó el cambio. — lleva una fresa a su boca y muerde la punta de esta. — Mi intuición dice que has tenido un buen sexo.

De alguna manera, las palabras de mi mejor amiga hacen que las mejillas me piquen, porque ¡claro que tuve buen sexo! Pero no con quien ella imagina que lo tuve. Es un poco incómodo.

Sabía que Ino es buena en guardar secretos, pero me sentía mejor conmigo misma sin que nadie lo supiera. O, quizás yo no estaba preparada para decirle que tenía un amante y ese era Naruto. Mi mejor amigo.

— Eh, sigo aquí, así que por favor deja de vagar en tus recuerdos de sexo. — dice fingiendo indignación.

— ¡Ino por favor baja la voz!

— Entonces no me equivoco y es cierto lo que te he dicho. ¡Ese Sasuke es un pillo! ¿Desde cuándo no lo hacían? Supongo que desde un gran tiempo, tanto que telarañas comenzaban a salirte allá abajo, ¿verdad?

— ¡Ino!

Después de decir su nombre en forma de reprendida y que ella riera, me quedo en silencio algunos segundos.

— ¿Qué te pasa por que te has quedado cayada tan de repente? — pregunta haciéndose un poco hacia adelante y tomando una de mis manos que esta sobre la mesa.

— Tengo algo que contarte. — suelto un suspiro y la miro a los ojos. Ella mira el reloj de su muñeca.

— Entonces dilo, aún tenemos tiempo. — un atisbo de preocupación cruzo por su mirada. — ¿Todo está bien?

¿Cómo es que podía decirle a Ino que estoy engañando a Sasuke y que se siente bien? Pensándolo bien, eso realmente me hace mala persona. No tenía idea de cómo iba a reaccionar y eso me asustaba un poco.

— Aquí no es un buen lugar para hablar de ello. Y… no me siento preparada para decirlo.  

— Oh Sakura, has cometido un error. — me sonríe de forma picara. — ¿Si sabes que ahora te estaré molestando para que me digas de que se trata?

— Lo sé, te conozco Ino. — ruedo mis ojos. — Pero en serio, aquí no es un lugar en el que puedo hablar de manera… uhm, abierta.

Aunque una parte de mi quisiera decirle a mi amiga todo, aquí mismo o en cualquier parte, me da un poco de miedo que alguien nos escuche, tal vez un amigo o conocido.

— Entonces vayamos a mi departamento cuando termine nuestro turno en el hospital.

— ¿Has escuchado que dije que no me sentía preparada para hablar de ello?

— ¡Claro que escuche! Pero amiga, has despertado a la vieja chismosa que llevo dentro. — lleva una de sus manos en a su pecho, luego carraspea y le echa una mirada al mesero que pasa cerca de nuestra mesa. — ¿Has sabido de Naruto? Me he dado cuenta que últimamente sale algo relacionado con de él en el periódico. Bueno, no últimamente, si no ya van varias veces que lo veo.  

Siento como una pequeña oleada de calor me recorre el cuerpo, no sé si en realidad se me está dificultando respirar o solo es mi imaginación. Me imagino a Naruto en una cama, deambulando por el departamento si camisa o solo en boxers, con el cabello más desordenado gracias a mi o quizás besándome sobre mí.

Me ordeno calmarme y mandar lejos esos pensamientos de mi mente. Tal vez esto se me está saliendo de control.

— Eh, no exactamente, lo poco que se es que llego el domingo por la noche. — digo tratando de parecer normal. — Ya no hemos hablado, supongo que él ha de estar ocupado y yo, bueno ya sabes lo que hago todos los días.

— Si, me imagino que si ha de estar muy ocupado, trabajando con alguien tan vago como Shikamaru, ¿Quién no lo estaría?

Rio y niego con mi cabeza, no tiene caso que yo defienda al socio de Naruto ya que cualquier cosa que yo diga hará que Ino salte a la defensiva diga muchas cosas más de Shikamaru y precisamente no dirá cosas bonitas de él.

— No diré nada. Mejor dime como esta ese chico que conociste hace poco.

— ¿Quién? ¿Sai?

— ¿Yo que voy a saber cómo se llama? — levanto una de mis cejas mientras que ella medita un poco. — Cambias de chico cada que pasa uno enfrente tuyo y este atractivo.

— Yo no tengo la culpa de que estés casa y no puedas tener diversión libremente con hombres guapos como yo. — se cruza de brazos y evita verme. — Aunque tu esposo no está mal.

— Ajá. Como sea dime en qué términos quedaste con él.

Tengo en cuenta que mi mejor amiga no puede tener una relación seria, recuerdo que su última relación duro un año y al final no termino nada bien. Eso no quiere decir que esa relación hiciera que ella odiara a los hombres y solo los quiera para un rato de diversión.

No los odia, pero tampoco muestra atracción con alguno de ellos y muestra un poco más que atracción por lo que hacen los hombres.

— Tal vez intentaremos algo. — su expresión es seria, de un momento a otro sonríe. — Pero aún no lo sé muy bien, Sai es guapo pero a veces parece ser un poco inexpresivo.
— ¿En serio harías todo lo posible por intentar algo serio con él? ¡Vamos eres Ino Yamanaka! Desde hace un tipo dejaste de tener relaciones serias. En cualquier momento la tentación aparecerá enfrente de mí. — digo riendo.

— Y te haces llamar mi mejor amiga. Que poca fe me tienes.


***


Abro la puerta del departamento en el que vivo, exactamente es un pent-house, el cual se siente más solo que cualquier lugar en el que te puedas imaginar. Dejo las llaves sobre el mueble más cercano y me dirijo a la habitación.

En el transcurso busco la presencia de Sasuke, pero no hay nadie.

Al entrar al cuarto voy directo al closet y saco un pijama para darme una ducha, pareciera que no he tomado una desde un largo tiempo, eso es incómodo, por lo que voy directo al baño a darme una ducha.

Cuando termino de ducharme, me visto y comienzo a cepillar mi cabello, un sonido comienza a provenir del living, me quede en silencio por un momento, luego pensé que podría ser la señora que viene a limpiar que contrato Sasuke. Decido ir hacia el living para averiguar de quien se trata, voy descalza y cepillando mi cabello.

— Hola. — lo oigo decir con su voz inexpresiva de siempre.

— Hola. — me da un beso en la mejilla. — Llegaste.

— Claro, ¿A dónde se supone que debería de llegar según tu Sakura? Esta es mi casa.

— No me refiero a eso. Pensé que llegarías más tarde o quizás que no llegarías a dormir hoy.

Veo como comienza a quitarse su saco y comienza a caminar hacia la habitación, lo sigo, entro al baño y dejo el cepillo donde usualmente lo dejo y lo que prosigo es secar mi cabello.

Podría decir que esto es casi todos los días. Llega, dice hola, se pone algo cómodo, se encierra en el improvisado despacho que hizo y no sale de ahí en horas.

— ¿Has cenado ya? — pregunto, volteo a verlo, se está poniendo una playera negra de las que usa de vez en cuando para dormir, logro ver un poco de su torso desnudo. Suelta un bufido.

— No, hoy no tuve tiempo para hacer eso.

— Yo tampoco lo he hecho, puedo cocinar algo para los dos, ¿Qué dices?

Se queda callado, como si lo estuviera pensando, al no recibir respuesta camino hacia la cocina. Busco que puedo hacer de comer, eran las nueve de la noche y en verdad no se me apetecía cocinar algo gourmet, por lo que me decido por algo sencillo, pollo frito, un poco de ensalada y papas fritas.  

Sasuke hace su entrada y se sienta en unos de los bancos de la encimera, siento su mirada sobre mí. Lo conozco tan bien que puedo decir sin dudarlo que su rostro esta serio y que tampoco me dirá algo.






Me sorprendo de lo rápido que hice la cena, pero también era sorprendente ver a mi marido devorar el platillo de tal manera, pero siempre con una especie de lentitud y formalismo.

Al verlo, sentía un tipo de opresión en mi pecho y algo extraño en mí estómago, y sin olvidar los pensamientos de culpa que pasan por mi cabeza.

Llevo el tenedor a mi boca, al parecer ya no se me hace apetitoso, tanto que hago un mohín. Pocas veces comemos juntos y si lo hacíamos el silencio siempre reinaba en el lugar o la única persona que hablaba era yo. Después de un tiempo eso comenzó a fastidiarme ya quera era raro que Sasuke platicara conmigo.

Claro está que de parte de él existían los detalles, como llevarme un café al hospital o íbamos a comer a alguna parte durante un descanso que tuviera. Luego eso dejo de hacerse con menos frecuencia. Últimamente o yo estaba muy ocupada o él no salía de su oficina. También hay que agregar las escapadas con Naruto.

Se podría decir que ya no convivía mucho con Sasuke.

— ¿Por qué estás tan callada? Eso es extraño de ti, casi siempre estás hablando de muchas cosas a la vez que ni siquiera tengo el tiempo suficiente para asimilar lo que dices.

Sasuke es una persona fría y calculadora, es orgulloso y es difícil para el mostrar sus sentimientos abiertamente. Aun sabiendo cómo era me enamore de él, lo ame. Pero ya no. Ya paso ese tiempo. Tal vez lo quiero, como un amigo.

Sus ojos negros me observaban y yo me sentía un poco chiquita ante él. Sentía como si el supiera mis pecados.

— Solo me siento cansada, el día de hoy estuvo un poco pesado.

— Cuéntame de ello.

— Pues… hubo un asalto y la victima resulto herido, tuvo una apuñalada, no fue muy profunda pero aún sigue en observación. — digo apoyando mis brazos en la mesa. — Quizás el día de hoy tuve que hacer como cinco suturas. Y muchas, cosas más.

— Bueno, supongo que si ha de ser agotador.


***

“Que tengas buenas noches, linda. Te extraño y te amo.”


Releo varias veces el mensaje de texto, tengo una sonrisa un tanto boba en mi rostro y me apresuro a teclear una respuesta ya había tardado mucho en enviar una.


“Espero que tú también tengas buenas noches, también te extraño y te amo. ¿Sabes que también espero?”


Vuelvo a leer antes de enviar para rectificar que no tengo ningún error. Envió y espero la respuesta. Volteo hacia un lado y veo como Sasuke está dormido plácidamente. Suelto un suspiro.

¿Cómo es que Naruto no está aquí en esta cama durmiendo conmigo?


“¿Qué es lo que esperas? Por favor, cuéntame, no me dejes con la duda.”

Pongo los ojos en blanco, imaginándome como él estuviera viendo la pantalla de su móvil esperando la respuesta.

“¿Qué te puedo decir? Estoy a punto de tomarme un café…”

Suelto un suspiro. Volteo hacia el lado izquierdo y veo que Sasuke duerme plácidamente, ya tiene al menos más de quince minutos dormido , sin moverme tanto comienzo a salir de la cama, alumbro con mi móvil y caminado de puntillas salgo de la habitación.

Me dirijo hacia el living mientras marco el número de Naruto, me siento en unos de los sofá y prendo el televisor, lo pongo el volumen un poco bajo. Le apostaría a quien sea que se me aparezca en estos momentos que él en estos momentos está en su oficina.

— ¿Hola?

— ¿Por qué no estas apunto de dormir?

— Eso quisiera saber yo también. Mañana tienes que ir temprano al hospital. — me dice con voz paz y armoniosa. — ¿Cubrirás turno mañana?

— No y no me cambies el tema. ¿Por qué no estas apunto de dormir? ¿Acaso sabes la hora que es?

El silencio reina por unos instantes y por el momento creo que me ha colgado, pero escucho como algo choca con el escritorio. Supongo que es la taza en donde está bebiendo el café.

— Sé qué hora es. En una hora estaré en la cama. Tengo mucho trabajo, el viaje ha hecho que se me acumulara y estoy tratando de avanzar, si no lo hago no voy a poder verte en esta semana. — hace una pausa. — No como quisiera.

— Entonces me sentiré culpable si no duermes bien.

— Okey, tu ganas, me iré a casa a dormir así tú también lo harás y quedaras más tranquila. Aunque no tienes nada de qué preocuparte si yo me quedo aquí, despierto hasta la madrugada, solo.

Suelto una pequeña risita, no sabía que era lo que trataba de decir exactamente, por lo que lo podía interpretar de varias maneras.
— ¿Qué es lo que me intentas decir? — pregunto viendo el televisor, el cabello de una de las actrices me gustaba. — Crees que me preocupa que este tu secretaria ahí contigo, ¿o qué?

— Rayos, no. Yo trataba de tentarte, de muchas maneras, claro, pero principalmente a que vinieras aquí conmigo.

— Mhm, la verdad es que si iría, pero ya es muy noche y me da pereza conducir.  

— Comprendo, — ríe, el golpe de la taza en el escritorio vuelve a escucharse. — así que también comprendería que te estés despidiendo para ir a dormir.

Ruedo mis ojos aunque él no pueda verme, recuerdo cuando estábamos en secundaria siempre se molestaba cuando hacia eso, decía que si seguía haciéndolo en cualquier momento me quedaría visca y que nadie me querría, yo hacía un berrinche y luego él bufaba diciendo que sería el único del que tendría amor; tenía en cuenta que los papeles se habían cambiado, ahora era Naruto quien me mandaba a la cama.

— Esta bien, lo hare pero si me prometes que cuando la llamada finalice tu colgaras, apagaras el ordenador, dejaras el papeleo e iras a tu casa.

— Si mamá, lo prometo.


***

Las ojeras que adornaban los ojos de mi mejor amiga estaban un poco grandes, pero la sonrisa que tenía en el rostro también era grande. Tenía dos suposiciones.

— ¿Sabes? Tengo curiosidad del porque hay dos cosas grandes en tu rostro, pero a la vez no.

— Creí que dirías en mi pecho. — dice mirando hacia el. — Te hubiera dicho: ¡Oh! Ayer fui y me puse silicona, el doctor era feo y gordo, pero su asistente era un bombón.

— Tu sueño frustrado, ¿cierto?

— ¿Qué cosa? — me mira, sonríe de medio lado y suelta aire con suficiencia. — ¿Acostarme con el asistente guapo de un doctor o ponerme más tetas?

Una señora de la tercera edad que paso justo en el momento en el que Ino dijo eso se mostró aterrorizada e incluso sus ojos se abrieron de mas, me reí, no sabía que era a lo que le temía la señora, si el hecho de que Ino quería tener sexo con un hombre o el aumentar a sus gemelas.

— Por favor, deja de aterrorizar a las viejitas.

— Lo siento es un don. — se iré. — Solo diré que la razón de lo que adorna mi rostro fue bueno. Muy bueno.

— ¡Vaya! Entonces estaba cerca de mis suposiciones.

— ¿Qué clase de mente enferma tienes?

Yo no tengo mente enferma, estaba segura de ello. Me limite a solo fulminarla con la mirada y seguimos caminando hacia la salida del hospital, al fin es el momento de irnos a sentar a comer algo.

— ¡Oh por dios! — chilla Ino mientas me agarra del brazo. — Mira quien está justo ahí.

Suelta otro gritito antes de soltarme y salir corriendo para aventarse a los brazos de un hombre. De mi hombre.

No puedo evitar sonreír, la emoción que manifiesta Ino es como una niña de cinco años al no ver por días a su papá. Sin duda me encanta la relación de amistad que han construido.

Al parecer mi mejor amiga no quiere soltar a Naruto de su abrazo y cada vez lo abraza más fuerte, pasan algunos segundos más en los que decide soltarlo darle un beso en la mejilla a modo de saludo. Ya estando cerca de ellos, solo me limito a darle un abrazo y beso en la mejilla breve.

— Me sorprende ver como en segundos te convertiste en una niñita de cinco años, Ino. — digo burlonamente.

— Oh cállate, ¿quieres? No es el momento para que me ataques, desde hace tiempo que no veo a este gran ser humano y tu estas molestando.

— Vaya, ahora soy un gran ser humano, súper. — Naruto sonríe divertido mientras nos mira a ambas.

— En serio solo te falto brincar y engancharte sobre él como un bebé chimpancé.

Cuando menos lo espero, ella brinca haciendo que Naruto se sobre salte un poco y la alcance a agarrar, pasa sus brazos por detrás de su cuello y sus piernas están alrededor de su cadera. Los ojos de Naruto se abre y algunas personas se les quedan viendo.

— Listo, ¿Contenta?

Comienzo a reír, Dios mío, ¿Qué haría yo sin Ino? Sus ocurrencias y forma de ser ya son parte de mi vida y no quisiera que salieran de ella.

— Me siento agradecido de tu afecto hacia mí, Ino.

— Maldito cabeza hueca, te extrañe.

— Yo también te extrañe. — la abraza más fuerte. — Por eso vine a invitarlas a comer. Así que anda, bájate y vayamos a algún lugar que muero de hambre.

— ¿Vez? Por eso es un gran ser humano.

— No puedo evitar serlo. — nos guiña un ojo.

Sonrió. Yo en verdad amo a este par de rubios.


Acá donde vivo son las 2:35 a.m así que prácticamente, uhm, creo, que ya es víspera de navidad santa , por lo que les deseo Feliz Navidad Amor , que se la pasen super bien *-*

¿Este capitulo cuenta como regalo? Onion...

Adios, nos leemos pronto :bye
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por Llursula el Dom Dic 25, 2016 7:31 am

Hola.
Me leí los dos capítulos de una, al principio no me parecía la idea "amigos y amantes", pero viendo que tienes una organización con la historia me ha gustado. Últimamente llevo encontrandome que la relación NS+infidelidad es siempre lemon excesivo y mal narrado. Me alegra que esta sea la excepción.

Tengo curiosidad. ¿Naruto tiene hijos en este AU? Por lo que leí Sakura no tiene a Sarada, además me gustaría leer más acerca de cómo un par de amigos terminaron acostándose pasando por alto el contrato matrimonial. Tengo mucha fe en ti y en que nos sorprenderás :3 Gracias por escribir de la pareja.

Felices fiestas. Ojala pases bonita nochebuena.
Saludos.
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por CerezoIntenso el Mar Dic 27, 2016 1:12 pm

Estupendo capitulo! Y si, cuenta como regalo jaja. Feliz navidad para ti también. Saludos.
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por Ichigo D.Uzumaki el Sáb Dic 31, 2016 7:48 am

Tu Fic me esta interesando mucho, ya quiero el siguiente capitulo.
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por alexad_uzumaki el Vie Ene 20, 2017 12:31 pm

holaaa esta chida espero contiiiii ¿¿¿¿sera que sakura le dira que su amante es naruto????'
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por alexad_uzumaki el Vie Ene 20, 2017 12:32 pm

holaaa esta chida espero contiiiii ¿¿¿¿sera que sakura le dira que su amante es naruto????'
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por alexad_uzumaki el Vie Ene 20, 2017 12:32 pm

holaaa esta chida espero contiiiii ¿¿¿¿sera que sakura le dira que su amante es naruto????'
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por Jonathan Uzumaki el Jue Abr 20, 2017 8:38 pm

Holaaaaaaaaaaaaaa!!! Creo que solo me dedico a estar dando disculpas cada que actualizo y tambien creo que soy Mr. Tardanza xD, pero tambien creo que "es mejor tarde que nunca" por lo tanto aquí estoy de nuevo Very Happy

Aqui les traigo el capitulo tres y espero que les guste :3



Capitulo tres:
Capítulo tres.
No ver a Naruto durante casi una semana está volviéndome un poco loca.
Necesito urgentemente escuchar su voz ya sea solo por teléfono o verlo. Juro que estoy por decir que tengo tics nerviosos, de esos que hacen que tu ojo tiemble; por no verlo.
Estoy sola en el departamento, hace como media hora la señora que viene y limpia se fue porque termino sus tareas. En el reloj no pasan de las once de la noche y ella apenas ha de estar llegando a su casa. Sin duda, Sasuke debe de hablar con ella sobre el horario.
Prendí la luz de la habitación, me acosté en la cama haciendo suposiciones de que Sasuke no llegaría a dormir el día de hoy. Al menos tendría la cama para mi sola. Talle mi cara con un poco de frustración y al final me quede viendo el techo fijamente.
Imaginándome en alguna playa tomando el sol y bebiendo una fría y deliciosa piña colada, descansando, sin importar nada porque estaba de vacaciones. Si, malditamente necesito unas benditas vacaciones.
El tono de mi móvil me saca de mi sueño que espero cumplir pronto. Descuelgo y rápido lo coloco en mi oreja.
¡Hola!
Juro que sentí algo.
—Estoy enojada contigo.
¿Conmigo? — pregunta con tono confundido. — Creó que yo te he hecho algo, ¿o sí?[/i]
— Tú debes saberlo. Tal vez me has hecho algo, o tal vez no. — digo sentándome en la orilla de la cama. — Pero aun así, estoy enojada contigo, Naruto.
Sea lo que sea, lo compensare. Lo prometo.
— ¿Cómo lo compensaras?
No lo sé. — soltó un suspiro. — Tú podrías ayudarme diciéndome que es lo que quieres.
Me quede en silencio unos momentos, jugando con mi cabello como si fuera una adolescente con pena al querer pedir algo. Y es que, lo que quería era a él, aquí conmigo o en cualquier lado.
Sabía lo que quería perfectamente y no era nada material.
— Estoy sola. — salieron las palabras de mí, sin más, sin pensar. — Ya son las once con treinta, Peter ya no llego a dormir y lo más probable es que no lo haga en toda la noche.
¡Vaya! Creó que esta es una propuesta un tanto arriesgada e interesante, Srta. Haruno.
La verdad es que ni siquiera sabía cuándo iba a llegar Sasuke, algunas veces solo se despide de mí diciendo que se va a la oficina, no llega en la noche del mismo día sino dos días después diciendo que tuvo que ir a un viaje de negocios. Al principio eso hacía que me volviera loca y discutir con él en muchas ocasiones, muchos grito e incluso las puertas eran cerradas con fuerza, luego las reconciliaciones eran muy buenas después me acostumbre a ello de alguna manera. Ya no había tantas peleas y menos reconciliaciones.
— Es una de las opciones.
***
Mirando por la ventana de la habitación me di cuenta que las estrellas estaban escondidas tras nubes grises, el cielo despejado y lleno de puntos brillantes había desaparecido.
A un paso perezoso me dirijo a la cocina y sirvo un vaso de agua. La llamada de Naruto quedo en nada, me pregunto sobre las otras opciones y entre risas me dijo que ya vería que hacer. En mí no había ningún tipo de arrepentimiento o algo por decirle indirectamente a que viniera.
No obstante, no esperaba a que viniera a esta hora, tal vez ya estaba de camino a si casa y me llamo porque también se tus mi ausencia como lo estaba sintiendo yo antes de que me llamará. Y con la llamada me conformaba por el momento.
Oí tres golpes ligeros en la puerta, me evalúe rápidamente y llegue a la conclusión de que no me importaba como estaba vestida, después de todo ya ella noche y la persona que tocaba la puerta era la inoportuna o tal vez era Sasuke que se le habían olvidado las llaves, aunque eso era un tanto tonto de pensar.
Abrí la puerta y me encontré con una figura alta.
— Traje helado. — dijo con una sonrisa. Paso su mirada por lo lados y detrás de él, para finalmente darme un beso casto en los labios.

Me hice a un lado para que pudiera pasar, me encontraba un poco sorprendida de que Naruto estuviera aquí.

— Pensé que no vendrías. — dije, tratando de esconder mi sorpresa. Cerré la puerta. — Sinceramente imaginaba en pijama y apunto de meterte a la cama.

— Bueno, algunos trabajamos hasta noche. Y por supuesto que no me iba a perder tu interesante propuesta.

Paso al living y dejo el bote de nieve sobre la mesa de centro, se quedó parado ahí, observando el lugar con un poco de discreción, tenía una sonrisa de medio lado en su rostro que en verdad no imaginaba porque la tenía. Aun así, se me hacía tan guapo con ese traje de satín gris y su cabello despeinado.

— El lugar sigue igual desde la última vez que vine, ¿Cuándo fue? Como hace un año, ¿no?

— Creo que sí. — respondí. — ¿Qué dirá Hinata porque no llegas a tu casa?

— No hay que hablar de eso, ¿sí? — camina hasta a mí, pasa sus manos por mi cintura y me da un beso en el cachete. — No tienes por qué preocuparte por eso.

— Iré por unas cucharas, para comer el helado.

Me separe de él. Fui hacia la cocina y abrí el cajón donde teníamos guardados los cubiertos. Mi comportamiento era estúpido tomando en cuenta de que yo hice la invitación de que viniera. Pero al momento de abrir la puerta, verlo ahí frente a mí y dejarlo pasar, también deje pasar el remordimiento y no tenía que ponerme a pensar porque el remordimiento me estaba carcomiendo en estos momentos.

Volví a sentir los brazos de Naruto rodearme la cintura, sentí como me acercaba más a él y mi espalda choco con su torso, sentí la conocida calidez que Naruto me brindaba siempre y me sentí bien. Apoyo su barbilla en mi hombro y nos quedamos de esa manera, me pregunto si estaba molesta por algo y yo negué.

— ¿Te ha molestado que evadiera la pregunta sobre Hinata? — pregunto y espero respuesta por largos segundos. — Cuando te llame, estaba en la oficina y antes de venir hacia acá le llame para decirle que no llegaría a dormir, ¿querías escuchar algo así?

— ¡Claro que no! — volteo a verlo con mi ceño fruncido. — Además ¿en dónde dormirás?

— Tranquila, — me dice, propinándome cortos besos en mis labios y rostro. — por supuesto que aquí no, sería demasiado arriesgado para quedarme, aunque lo desee. Pasare al menos unas dos horas aquí contigo y luego regresare a la oficina.

— ¿En la madrugada?

— Si, así es.

Lo tome de la mano y lo jale hasta el living, me tumbe en el sofá. Le entregue una cuchara, quizás el helado comenzaba a derretirse y en lo personal a mí me desagrada que este volviéndose liquido en el bote cuando lo estoy comiendo. A pesar de traer un elegante traje, se sienta en el suelo, sobre la alfombra, recargando su espalda en el sofá; no le importo tanto. Naruto agarra el bote de helado y lo abre, mostrándome que es de fresa mientras me mira con una sonrisa y alza y baja las cejas de una manera consecutiva.

El da el primer bocado y luego me lo pasa. Es extraño comer tan noche helado, nunca lo había hecho.

— Todo aquí es… un tanto monótono. — dice, mirándome y luego observando el lugar.

— Lo es. Yo también llego a la conclusión de eso en algunas ocasiones. — hago un mohín que al parecer resulta gracioso porque él ríe.

— ¿No han pensado en cambiar algo?

— En realidad no, ¿Cómo que cambiarias tú?

— ¿El color?... si esta fuera mi casa tal vez, cambiaría el color de las paredes, por algo un poco más vivo. Aunque puedo decir que no cambiaría el color de las paredes, ya que se mira ¿elegante?, solo le metería otros colores a los cojines de los sofás, quizás cuadros más coloridos y por supuesto, más fotografías.

Nunca había notado eso, que no habían tantas fotografías en el departamento, ni mías, ni de Sasuke, de nadie, solamente había dos la de mi boda y otra donde estamos de luna de miel. Le doy el bote de helado a Naruto y llena de este su cuchara.

— Estoy pensando que tienes algo contra mi casa. — digo entrecerrando los ojos hacia él. — Desde que llegaste la estas mirando mucho y no sé cómo interpretar eso.

— No tienes por qué preocuparte por eso, solo me gusta el estilo. — ríe. — Supongo que si Hinata me hubiera dejado contribuir en decorar el departamento hubiera aportado buenas ideas, pero yo también no tenía mucho tiempo como para estar viendo que mesa de centro y alfombras se miraban mejor.

— Uy sí, me imagino. — digo sarcásticamente.

— ¡Claro! Vivíamos en su pequeño departamento, apenas si cabíamos allí. Duramos casi un mes en decidir en donde vivir, prácticamente yo fui el que eligió el departamento, me encargue de la mudanza y bajo la mayoría de las cajas. — sus ojos se abren mucho, luego se rasca la nuca. — Al final tuve que contratar al diseñador de interiores de la empresa y Hinata se encargó de eso. Mientras yo leía papeleo y… de vez en cuando me dormía en el escritorio.

— El esposo del año. — comienzo a reír y él se señala así mismo. — Dame helado. No te lo quieras acabar tu solo.

— Otras dos y ya.

— No, ¡dame el helado! Eres un acaparador.

Se levanta del suelo y agarra más de las dos cucharadas que había dicho, entonces de una manera aflojerada y haciendo un tonto berrinche me levanto también y comienzo a caminar tras de el para que me de el bote del helado. El comienza a reír y más cucharadas repletas de helado van a su boca. Después de que me esquivara como tres veces me entrego el bote.

— ¡Casi te lo acabas! — gimoteo como una niña de cinco años.

— ¡Oí! — dice ignorándome. — Ha comenzado a llover.

— La lluvia no traerá más helado.

Naruto comienza a reír por mi declaración. Comienza a acercarse a mí, por impulso alejo el poco helado que queda en el bote, haciendo que ponga las manos de una manera en la que me da a entender que no agarrara más. Cuando estaba a unos centímetros de mi me hizo sentir como un gnomo, siempre me sentía de tal manera, incluso con Sasuke también.

Se agacho un poco más y presiono sus labios con los míos, sin ningún movimiento. Eso me extraño un poco. Pero luego comenzó a besarme con movimientos lentos. Besos lentos. Besos que, podría decir, me vuelven loca. Besos que quiero siempre y a decir verdad siempre me da. No sé cuánto tiempo más nos seguimos besando, pero al separarnos ya sentía mis labios un tanto hinchados.

— Tal vez si llueva helado, pero solo en un lugar ficticio. — me dice riendo. — Sera mejor que me vaya antes de que comience a llover más fuerte.

— Si, está bien. — lo acompaño de la mano agarrados de la mano. — Ten cuidado.

— Claro. — me da otro beso, uno largo, antes de que abra la puerta. — Te llamo luego, ¿sí?

Finalmente sale, cuando lo pierdo de vista cierro la puerta y suelto un gran suspiro que parecía que lo tenía enjaulado en mí ser, llevo lo poco de helado que queda a mi boca. Al menos tuve helado y buenos besos en esta visita. Eso realmente me agrado.

Siendo la una de la madrugada, tire el bote de helado de fresa que trajo Naruto, lave las cucharas y me fui a dormir. Gracias al cielo mañana era mi día libre y me dedicaría a dormir mucho o quizás puedan suceder algo interesante.


Clickea aquí, esto es una proposición:
Si abres esto, es porque realmente te intereso — o eso espero — y como leíste esto es una proposición — y no, no es indecente—. Tranquilos que tampoco les pediré dinero, ni ningún bien o algo por el estilo.

Bueno, vayamos al punto…

He notado que tienen dudas y eso está bien, a mi realmente me parece bien, porque eso me da entender que realmente te interesa mi… uhm…. ¿historia? ¿novela? ¡FANFIC! Y quieres saber más de ello. Así que, cuando estaba terminando de escribir este capítulo y me puse a leer algunos de los pocos comentarios — que sinceramente no me afectan que sean pocos porque tengo la fe de que iremos creciendo — me vino a la mente una idea que, quizás para algunos es boba, pero por algún motivo a mí me resulta divertido y/o interesante.

Entonces, la propuesta consiste en:

Que tú lector, me dejes al menos al menos cinco preguntas de las cuales yo escogeré tres o las que se me hagan “interesantes” o me “llamen la atención”, ya sea dudas de ¿Y si Dejamos de ser Amantes? O cualquier otra cosa de mí, del personaje, de donde me inspiro o que se yo :3, seguido del hashtag #JohnAclarameEstaDuda — si, exacto, algo estúpido xD — o si tienes algo mejor puedes decírmelo y lo cambiamos.

Para el próximo capítulo, que según mis cuentas será, para el fin de semana, veré si hay más preguntas y las añadiré al a… ¿podríamos llamarlo segmento o cómo? *se queda pensativo*, claro que no habrá spoilers a menos de que pregunten algunos que sí que pasara para el siguiente capítulo — no será tan extenso solo como frases claves o algo así — por lo que no deben preocuparse.

¡Esta es la propuesta y si estás de acuerdo solo tienes que poner el hashtag y las cinco preguntas o las que quieras!

Hago esto porque quiero contestarles a todos :3

¡Esto apenas comienza!

Así que, este es todo el comunicado. Gracias por leer y nos leemos pronto Very Happy


Muchas gracias por leer y en verdad espero que les haya gustado. Onion bye
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por alexad_uzumaki el Vie Mayo 12, 2017 1:54 pm

*holaaaa* que tall, esta muy interesante el cap,... espero conti
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Re: ¿Y si Dejamos de ser Amantes? [+18] Capitulo Cuatro

Mensaje por Jonathan Uzumaki el Sáb Jul 22, 2017 7:12 pm

Hola, hola, yo aquí de nuevo Surprised

No habia tenido el tiempo suficiente para subir el capitulo, por lo que me disculpo x3

Pero bueno, no les hago mas fastidiosa y larga la espera de este capitulo :3

¡Que disfruten!

Capitulo Cuatro :
Lo que tenía enfrente de mí no lo creía, la primera reacción que tuve fue llevar mis manos a mi boca y luego a mis ojos. Solo podía pensar que esto era un sueño y que tenía que despertar ya.

De verdad nunca espere a que Sasuke estuviera sobre una rodilla y pidiéndome matrimonio. La invitación a cenar se me hizo muy precipitada ya que entre semana no solíamos salir mucho.

No sé bien cuando di el "si" y sé que si lo dije porque Peter coloca la sortija en mi dedo y la gente comienza a aplaudir. Genial, era parte de un espectáculo. El que ahora es mi prometido, se levanta, me da un beso y me rodea con sus brazos en un abrazo, yo gustosa lo acepto.

— Te quiero, Sakura. No tengo más palabras para dedicarte en esta propuesta de matrimonio, nada lindo y quizás fue muy rápido, pero ya lo hice. Te quiero. Y lo siento por no ser un romántico.

— Yo también te quiero, Sasuke.

Tenía razón, no era romántico, sino todo lo contrario y escuchar esas palabras hacían que mi corazón saltara más rápido de lo normal y que yo me mantuviera muy emocionada ya que no solía escucharlas muy seguido.

No creí que un día pasaría esto con Sasuke, podría decir que yo me creía fiel a los pensamientos que tenía sobre que él no tenía intenciones a atarse con alguien, era suficiente un noviazgo. A veces ni reconocía lo que yo había hecho para que Sasuke me invitara a salir. Quizás actué como tonta siguiéndolo en algunas ocasiones sin que se diera cuenta para topármelo "accidentalmente", pero al final resulto y me casare con él.

— Entonces veremos la fecha luego, tú y yo. Cuando la tengamos pediré tu mano con tus padres, ¿te parece?

Yo solo me limite a asentir y darle muchos besos cortos. Esto estaba ocasionando que me sintiera demasiado feliz en una sola noche y para toda la vida.







— Podrías dejar de hacer eso... detente

— Sí, claro que puedo, pero no quiero.

— ¡Basta, por favor te lo ruego! Detente ahora.

Las manos de Naruto eran hábiles y parecían una máquina de cosquillas programada para que fácilmente yo esté en cualquier momento corriendo al baño. Mi risa inundaba toda la habitación, el aire comenzaba a faltarme y mis ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. Intento con todas mis fueras alejar a Naruto de mi para poder tomarme un respiro y calmarme. Hasta que por fin se detiene, le doy mil gracias a su móvil que está sonando.

— Te has salvado esta vez. — me dice observando la pantalla e ignorándola. Vuelve a dejarlo donde estaba.

— ¿No contestaras? Puede ser importante.

— Antes de hablar asegúrate de agarrar el suficiente aire y calmarte un poco. — se posiciona encima de mí, me acomoda un mechón de cabello tras mi oreja. Ver esos ojos azules hace que me pierda un poco. — No es nada que pueda arreglar más tarde, así que no te preocupes.

Carraspee y agarre un poco de aire, ese fue el último paso para poder estar bien. Me aventure a no darle tanta importancia a la llamada y también a darle un corto beso a Naruto, de esos que no duran más que segundos pero que fácilmente te pueden dejar con ganas de más. Observaba con tranquilidad cada facción de la cara del hombre que estaba sobre mí sin apoyar todo su peso.

— ¿Qué piensas hacer en todo el día?

— Uhm, no lo sé, creo que esta cama está bien para dormir un buen rato contigo o tal vez para hacer cualquier otra cosa, o podemos ver alguna película.

— Creo que a ti te vendría bien... dormir.

Hace un mohín y se deja caer sobre mi cuerpo, solté una risa ahogada.
Cuando digo que le vendría bien dormir, es porque realmente parece que si necesita unas cuantas horas de sueño, tiene ojeras y hay ocasiones en el que su rostro se ve cansado. Aunque tenga tiempo trabajando así, parece que aún no se acostumbra a ese ritmo o quizás siempre aumenta el trabajo que tiene que hacer. Parece como si el llevara todo y no lo comparte con Shikamaru no fuera su mano derecha y socio.

Si a veces se mira fatal, hace unos años atrás se miraba peor.

— Entonces duerme conmigo.

— Hablas de ¿dormir-dormir? — pregunto riendo. Naruto me va dejando besos en mi hombro y cuello.

— Hablo de dormir, de acostarse cerrar los ojos y abrazarnos, ¿de qué dormir pensabas? — levanta su rostro y me da un beso para después dejarse caer de nuevo sobre mí.

— Del que acabas de describir hace un momento. ¿Cuándo te vas a quitar de encima?

Es en vano querer quitarlo de encima, parece un gran costal de papas, llevo mis manos hasta sus hombros y comienzo a zarandearlo, pero parece como si le agradara que hiciera eso. Decidí rendirme cuando su mano tomo una de las mías y entrelazo nuestros dedos.

Cerré mis ojos y me permití escapar de todo, de que mañana tenía que volver al hospital, de que estamos lastimando a dos personas y que mi marido no ha llegado desde anoche y ni siquiera ha sido para mandarme un mensaje. Cuando recién llegue aquí, mi mente me decía que esto parecía como si lo hiciera con rencor ya que Sasuke no me ha halado.

— La verdad es que hay un monstruo debajo de esta cama y si yo no estuviera encima de ti él ya te hubiera llevado lejos y quien sabe en donde te encerraría. Y yo no quiero que te lleven lejos de mí, Sakura.

— ¿Quién podría llevarme lejos de ti, Naruto? Eso en verdad suena imposible.

El peso que sentía desapareció y el rostro de Naruto estaba muy cerca del mío, no espere tanto y fui yo quien acorto la distancia. Nuestros labios comenzaron un baile lento y apenas parece que estos se están rozando por lo que llevo mis manos a su cuello lo atraigo más, para que el beso sea profundo con nuestras lenguas encontrándose en una batalla.

Los labios abandonan los míos, pero las caricias comienzan, el camino de pequeños besos que deja de mis mejillas hasta mi cuello hacen que mueva un poco mi cabeza para que tenga más accesibilidad en esa área. Sus manos van al dobladillo de mi blusa haciendo que esta ya no me cubra más y sea un adorno en el suelo de la habitación. Bajo un tirante de mi sostén y comenzó a besar de ahí, tomándose su tiempo explorando con su mano la poca desnudes de mi cuerpo.

Ya comenzaba a sentir el calor instalarse en mí, más aun cuando siento el bulto que está escondiendo los vaqueros de Naruto, suelto un leve jadeo y me apresuro un poco en quitarle la polera dejando al descubierto todo su torso, paso mis manos por su espalda haciendo que se estremezca y ahora mi sostén desapareció dejando mis senos libres.

— ¿No íbamos a dormir? — pregunte entrecortadamente.

— ¿Dormir? Durmamos entonces. — todo paro. Los besos y caricias cesaron, otra vez el cuerpo de Naruto estaba sobre mí, entonces abrí los ojos, admito que ya estaba muy acalorada.

— Muy bien, pero quítate de encima. — le dije, tratando de no parecer afectada por que se detuvo antes de que comenzara más afondo.

Él me hizo caso y se acostó a un lado, soltó un suspiro y cerró los ojos. Comencé a reír viendo como si se lo estaba tomando en serio, a pesar de escuchar mi risa no se inmuto. Ahora era yo quien debía tomar la iniciativa. Me levante y me puse a horcajadas sobre Naruto, lo cual lo tomo por sorpresa, puse mis manos en su pecho y él me miraba confundido.

— Vamos a dormir, ¿qué no?

— No, ahora apagaras lo que encendiste.

— ¿Ocasione un incendio? Si es así necesito agua. Podemos ir a la ducha, ahí hay agua y se puede apagar.

Intento incorporarse, pero no lo hizo con demasiada fuerza por lo que su espalda volvió a caer en el suave colchón, dejo sus ojos cerrados. Aún tenía mis pechos prácticamente al aire y mi cabello los cubría levemente. Coloque mis manos en sus hombros y de una manera lenta las dirijo a sus pectorales.

— No creo que necesites agua.

Me agacho llevando mis labios a su cuello, sonrió de medio lado cuando Naruto hace un leve movimiento cuando pase mi lengua por la zona. Los besos descienden a su pecho y mis dedos a su abdomen, luego a la hebilla de su cinturón, lo desabroche. Sabía perfectamente que se estaba conteniendo.

Le di una pequeña mordida a su hombro y me incorporé frotando mi intimidad con su entrepierna. Eso hizo que abriera los ojos y me mirara, tenía una ceja alzada y su boca formaba una "O", yo sonreí por mi cometido.

Seguí moviéndome, su respiración se empezaba a escuchar entrecortada y yo estaba con tendiendo un gemido, mordí mi labio inferior y en un movimiento rápido Naruto ya estaba encima de mí.

— Esta bien, apaguemos lo que dices que encendí. — me dice y ataca mis labios de una manera urgente.

— Me parece bien.

Los besos húmedos y el baile sensual que hacían nuestras lenguas, más los movimientos que hacía con sus caderas haciendo que nuestras partes se rosasen con la ropa de por medio, las empujaba lento. Pasaba sus dedos con delicadeza y a decir verdad apenas sentía su tacto sobre mis pezones y de vez en cuando por en medio de mis pechos. Todo eso hizo que arqueara la espalda unas cuantas veces. Al parecer Naruto no tenía las intenciones de quitarnos los Jeans, se miraba tan decidido a continuar así.

Admito que es la primera vez que hacíamos esto.

Con Naruto he hecho cosas que nunca había pensado hacer.

Se impulsaba hacia delante con sus caderas, creo que me está haciendo alucinar con un ritmo hipnótico que terminaban contra las mías, esto hacia que su muy destacable miembro se presionara en el vértice entre mis piernas. Sentía que cada vez más presionaba con fuerza, pase mis manos a lo largo de su espalda y una de ellas termino a su costado, justo donde tenía ese tatuaje de letras hebreas las cuales no se su significado.

Los jadeos y gemidos que emitimos se escuchar por toda la habitación, si alguien pasara por aquí fácilmente sabría que está sucediendo. Siento mucho calor y algunas partes de mi cuerpo hormiguean.

— Oh Dios santo. — digo o intente decirlo, puse mis ojos en blanco.

Naruto sigue presionando un par de veces más, deja de dar apretones en uno de mis pechos y ataca mi cuello, apretando su cuerpo al mío, mis pezones erguidos tocan su pecho cuando se aprieta a mí y sentí un cosquilleo, otra presión más y mi cuerpo se estremece, por unos instantes deje la tierra e hice un viaje al paraíso.

— Creo que quitaremos estos, me estorban un poco. — lleva sus manos al botón de mi Jeans y lo quita, me remuevo un poco.

Volvieron las caricias, los besos, los movimientos, pero ahora los dos fuimos ese paraíso de los orgasmos, juntos. Al final los dos permanecimos en la cama abrazados y durmiendo.

***

La jornada de trabajo nunca será tranquila y menos cuando dos adolescentes casi se matan a golpes. La exageración siempre será presente ante algunas ocasiones.

— Usted es muy bonita.

— Gracias. — le sonrió. — ¿Quieres contarme porque te han dejado así?

— Me pregunto si vio al otro chico…

El muchacho se aleja cuando paso el algodón por sus heridas en la cara. Claro que había visto al otro chico, pero él era mi paciente y en estos momentos me preocupaba más él. Tenía una ceja y el labio inferior abiertos, un ojo morado que en cualquier momento se le hinchara y ya le había parado de sangrarle la nariz aunque podía ver que le costaba respirar.

— Por supuesto que mire al otro chico, estaba igual o peor que tú. Aun así mis compañeros los separaron al entrar al hospital. — frunzo un poco mi ceño, toco de manera delicada a su costado. — ¿Te duele aquí? ¿O aquí? No te hagas el fuerte y dime.

— Si, me duele, al respirar también.

— Te haré unas radiografías al terminar de tratar estas heridas. Dime Konohamaru, ¿Qué fue lo que paso?

Frunce sus labios y se queja un poco por el dolor que le ocasiona hacerlo, luego gime porque volví a pasar el algodón por su ceja y otra en su pómulo.

— El muy maldito quiso abusar de mi mejor amiga, ella hizo el intento de que yo no lo golpeara pero era tanto mi coraje que comencé a dar puñetazos y patadas, cuando menos lo espere él también se estaba defendiendo. — hizo puños su manos y sus nudillos rojos se pusieron blancos. — Si no fuera por usted, en este instante iría a donde se encuentra y lo seguiría golpeando.

— ¿Si estas consiente de que tienes que avisarle a la policía verdad?

— Lo iba hacer de todos modos. Espero que ese maldito no solo se quede así. Si yo no hubiera llegado a tiempo…

— Pero lo hiciste, llegaste a tiempo y ahora tu amiga no tendrá consecuencias psicológicas más fuertes de las que puede tener ahora. — pongo mis manos en sus hombros, intento consolarlo. — Tu trabajo ahora es ayudarla a superar esto.

— Claro. — lleva su mano a un costado. — Todo sea por ella y porque la doctora más bonita que me ha tocado me lo pide.

— No creas que por decirme cosas bonitas te salvaras de tener reposo. — digo riendo, él pone un puchero. Pero gracias.

— Rayos, me has atrapado. De nada.

Dejo las cosas que utilice, le pongo un Steri-Strip y tiro los algodones manchados de sangre con los guantes de látex, camino hacia la puerta.

— Muy bien, espera aquí y en unos instantes, alguien vendrá por ti y te llevara hacerte unas radiografías, tal vez tengas algunas costillas fracturadas. Luego de eso vendré a verte.

Konohamaru solo asiente y yo salgo, le pido al enfermero que lo lleve a la sala de Rayos-X, después yo le daré una vuelta. Paso a ver a un paciente que le que los puntos de una sutura que hice hace unos cinco días, ya tenía tiempo esperándome. No tarde demasiado con el paciente, por lo que decidí hacia donde se encontraría el chico para poder ver que tan lastimado estaba, estoy segura que debe de tener al menos dos costillas rotas.

Camino por el pasillo hacia donde están las puertas del ascensor, mientras caminaba checaba mi móvil, tenía que ver por lo menos había alguna llamada o algún mensaje de mis padres. Al pasar por una puerta se escuchó un sonoro ruido, como si se hubiera caído algo, retrocedo unos cuantos pasos para estar a la par de la puerta en donde se escuchó el ruido. Era una de las puertas donde se guardaban los accesorios de limpieza.

Dudo unos instantes en abrir la puerta, no imaginaba que podría suceder si la llegaba a abrir, tal vez una avalancha de accesorios de limpieza o quien sabe, tal vez la persona que se encarga de la limpieza de este piso. Un poco indecisa abro la puerta y por un momento la vergüenza mesclada con asombro aparece.

— ¿Qué es lo que están haciendo? — pregunto con risa nerviosa, es una pregunta estúpida para hacer porque sé muy bien lo que están haciendo.

Las manos del chico salen de la blusa de Ino, abandonando su busto y las manos de Ino, bueno, al menos una de ellas, sale de su pantalón, se acomoda rápidamente la blusa y su cabellera. Ambos se arreglan rápidamente y salen del cuarto de limpieza, al parecer el muchacho se sentía apenado ya que ni siquiera nos miraba.

— Que inoportuna eres, Sakura.

— ¿Inoportuna yo? No era yo la que se estaba besuqueando y toqueteando en el cuarto de intendencia en el trabajo. — vuelvo reír de una manera ligera, necesitaba dejar de hacerlo. — Creo que necesitare lavarme los ojos con jabón aunque estos ardan al momento.

— Tú tuviste la culpa por abrir la puerta. — se voltea hacia el chico. — Y a ti te dije que cerraras con pestillo, si lo hubieras hecho esto no estuviera pasando, por lo tanto tú tienes la culpa cariño.

— ¿Lo siento?

— Creo que viviré con un trauma durante unos meses.

— Como si tú no hicieras algo como esto con tu marido.

Sentí como un pequeño ardor en mis mejillas aparecía, mi rostro se ha de ver apenado, ya que con mi marido no hago este tipo de cosas desde hace un tiempo, pero con quien hago eso y tal vez algo más es con Naruto.

— Como sea. — dice. — Mira, él es Sai, es el chico del que te hable. Sai, ella es Sakura, mi mejor amiga, compañera del crimen y locuras.

— Es un gusto conocerte, Sakura, he escuchado mucho de ti.

Sai, quien se ve un chico demasiado serio para estar con Ino me tiende la mano en modo de saludo, hago una mueca mentalmente y acerco un poco mi mano para luego quitarla y repetir la acción un par de veces hasta que me ordeno a no ser mal educada y darle un apretón de manos rápido tratando de quitar la imagen de que esa mano estaba en el pecho de mi mejor amiga.

Él sonríe, le devuelvo la sonrisa, luego volteo a ver a Ino quien tiene una mirada extraña hacia nosotros, como si estuviera esperando el momento de presentarnos, pero ella no sabe que no fue en un buen momento.

— El placer es mío. — carraspeo la risita tonta aparece una vez más. — Bueno, espero que Ino no te corrompa, se ve que eres un buen chico.

— ¡Oye!

— Sera mejor que me vaya, espero y no vuelvan a querer apagar su calentura en el cuarto de intendencia y que el encargado los encuentre.

***

Abrí la puerta del apartamento, camino hacia el comedor dejando mi bolso en el sofá y mis zapatos en seguida de este, voy haciendo mi recorrido hacia la cocina con un paso lento y llenando mis fosas nasales de lo que parece un buen aroma a comida china. Me asomo cuidadosamente por la puerta de la cocina, veo como Sasuke está vertiendo una cantidad de comida en dos platos.

— Bueno, creo que la suerte corre de mi parte. — dice cuando entro de lleno a la cocina. — Hola.

— Hola, huele delicioso, tengo hambre.

— Me lo supuse. — se da la vuelta y deposita un casto beso en mis labios. Por un momento contuve la respiración. — ¿Cómo te fue el día de hoy?

— Bien, todo fue bien, y ¿Cómo estuvo el tuyo?

Acomoda los platos en el comedor, ambos nos sentamos y comenzamos a cenar, parece como si estuviera meditando su respuesta, me dedica varias miradas como si me evaluara para ver si estoy “calificada” para lo que va a decir, si no me dice algo está bien, yo no le reclamare, además no sería la primera vez que lo hace.

— Todo está bien, mucho papeleo y varias juntas. — dice dejando el cubierto a un lado. — Volveré a irme en dos días, la obra de unos de nuestros clientes ya esta empezada y necesito supervisar que todo esté bien con mis empleados.

— Esta bien. Solo avísame cuando llegues.

— Muy bien, cuando me vaya me despediré de ti y cuando llegue al destino recibirás un mensaje mío.

La noche de hoy está muy comunicativo, me cuenta como casi pierde a un cliente y lo difícil que fue persuadirlo para que se quedara y la empresa se hiciera a cargo del trabajo.

También estuvo un poco atento y cariñoso. Las luces estaban apagadas y su brazo estaba rodeando mi cintura, mientras tanto algo quemaba en mi pecho. Sabía perfectamente que esta noche no dormiría lo suficiente.

Me sentía culpable.


Buenoooo, espero que les haya gustado, tal vez es un poco corto pero algo es algo, ¿no?

Nos leemos pronto!!!!
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