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¡Esa Mujer!(+18)-capitulo 33(¡Ya Es sábado!)/16/08/17

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Re: ¡Esa Mujer!(+18)-capitulo 33(¡Ya Es sábado!)/16/08/17

Mensaje por clari.kana el Dom Feb 12, 2017 7:17 pm

sugoi, las cosas se ponen candentes, Shion tuvo su merecido pero ya quiero saber que más hará. estoy ansiosa por el siguiente capítulo.
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¡Esa Mujer!(+18)-capitulo 30(Tu me cambiaste.)/21/03/17

Mensaje por CerezoIntenso el Miér Mar 22, 2017 10:22 am


Capítulo 30--. Tu me cambiaste.




Después de que sakura le contará todo a Ayame de lo que pasó con la rubia pero excluyendo lo del comentario mal intencionado que la hiso sentirse mal, la castaña se sorprendió por el comportamiento tan vil de Shion que, a pesar de saber cómo era ella con algunos empleados, se había quedado corta con las palabras e insultos con los que había insultado a la pelirosa.
Llegó a pensar que más bien eran -sapos y culebras- los que le salían de su boca.

La pelirosa ya había buscado su bolsa en su oficina, como también se despidió de Naruto y Nagato quien le había preguntado cómo se sentía -por lo que había sucedido- ella siendo amable y agradecida por la preocupación le había dicho que estaba mejor para después irse a descansar a su depa, ya que no estaba de muy buenos ánimos.

Ya estaba dirigiéndose al primer piso en el elevador, salió cuando las puertas se abrieron.

-¡adiós kotetzu-san!—le dijo al hombre con un ademan de manos en el pasillo.

El mismo estaba hablando con unos empleados de la empresa, y que correspondió el saludo enseguida.

Siguió su camino por un pasillo de la planta baja que daba al estacionamiento subterráneo donde estaba su cacharro. Escuchó un sonido proviniendo de su bolso, siendo su móvil que de inmediato lo tomó siendo un mensaje de su amiga anko.

“Desgraciada, ¿dónde te metiste? ¡Te estuve esperando con naruto-kun y no apareciste!”.

-¡vaya! ya lo trata con cariño…no cabe duda. ¡No cambias amiga mía!—soltó una risita y comenzó a responder el mensaje, mientras doblaba a una esquina para comenzar a bajar por las escaleras que daban al estacionamiento… Dos minutos después, ya estaba en el lugar dirigiéndose a donde había dejado su cacharro.

-Creo que a pesar de todo, hoy fue un buen día…—susurró para sí, mientras buscaba las llaves de su auto—oka-san me matará si ve el cacharro todo descuidado…Es que con tanto trabajo y ahora con lo del local en remodelación no he podido hacerle un arreglo—musitó.

Caminó hasta la última fila de coches que estaban en la parte izquierda ya que el suyo estaba de último. Sonrió con nostalgia.

-oto-san me regañaría y me aconsejaría que ahorrara para el coche que tanto he queri…do…---balbuceó y se interrumpió de golpe junto a sus pasos.

Ya que al llegar a donde estaba estacionado el cacharro, se había encontrado con una escena ¡horrenda! para ella, que además, la dejó estática y aterrada -dejando caer su bolso al pavimento.

-pe-pero… ¿quie-en hizo e-esto…?--su voz era un hilo ya que sus ojos se comenzaron a cristalizar, sus piernas temblaron—no puede s-ser…esto…—se llevó una mano a su boca dejando caer un hilo de lágrimas por sus ojos.

Se agachó para recoger su bolso mientras miraba temerosa por todo el lugar para divisar si podía encontrar al culpable de semejante atrocidad, pero no había ni un alma. Tragó grueso.

-es mej-or ir por ayuda…no quiero encontrarla aquí…pue-de estar ar-armada.

Con pasos torpes y asustadizos caminó lo más rápido que pudo; aunque sin dejar de mirar para los lados y hacia atrás para llegar de nuevo al edificio algo traumáda.

De sus ojos salía lágrimas del miedo, escuchándose así sus sollozos que hacían eco en el lugar. Al llegar casi de carrera al pasillo donde aún se encontraba kotetzu que, al verla, se sorprendió por el estado en que llego: Estaba pálida y temblaba.

-¡señorita sakura!, ¿se encuentra bien…?—la tomó de los hombros para que lo viera--¿Por qué viene así?... ¡pareciera que hubiera visto un fantasma!—le miraba preocupado ya que la pelirosa sollozaba y temblaba.

-Lla-llame a naruto…por favor—decía, entrecortada para sacar su móvil con torpeza por los nervios. Marcó el número del rubio y se lo pasó al pelinegro—dígale que v-venga…por favor.

El vigilante asintió aun extrañado y se colocó en la oreja el aparato, mientras ella se secaba las lágrimas. Esperó un segundos para luego hablar--… ¿bueno, Namikase-san?

-¿Quién habla?.... ¿por qué tiene el teléfono de sakura…?—se escuchó del otro lado. Naruto quien se sorprendió, y a la vez se molestó que un hombre lo haya llamado del móvil de su novia.

-Soy kotetzu hagane, el encargado de seguridad de la empresa…—naruto abrió los ojos al escucharlo—se trata de la señorita sakura.

-¡¿Qué sucede?!...¡¿le pasó algo?!—estaba preocupado.

Apenas había salido de un problemón para que a la pobre le pasara otra cosa; de repente se imaginó muchas cosas que le pudieron haber pasado a su novia. No era su día la verdad.

-La verdad, no lo sé…—naruto frunció el ceño al oír eso.
Kotetzu quien estaba frente a la pelirosa, la miró; ella se mordía las uñas, nerviosa, y miraba por el pasillo un poco paranóica.

-ella llegó aquí toda nerviosa y pálida cuando venia del estacionamiento, es mejor que venga. ¡La veo muy asustada!

Naruto se pasó una mano por su cabellera; caminando de un lado a otro en su oficina al escuchar eso, le dijo en tono serio que lo esperaran ahí.

El pelinegro colgó la llamada—el señor Namikase dijo que ya venía, señorita sakura—le entregó el móvil.

Ella le agradeció con un gesto en la mirada. Y antes de que el hombre dijera algo, sakura
señaló el lugar por donde llegó.

-Me p-podría acompañar…es que quiero que vea algo—Trataba de calmarse. Suspiró, y sus piernas seguían temblando un poco.

El pelinegro la miró con duda, pero asintió, ya que su deber es velar por la seguridad del lugar. Ambos caminaron con sigilo hacia el lugar; primero él y después ella; como prevención, kotetzu puso su mano al arma que tenía en su traje…
----

Naruto quien se encontraba en su oficina todavía con Nagato; estaba asustado por la llamada que recibió hace unos segundos. Nagato lo miró preocupado--¿Qué pasó?, ¿Qué te dijo?

-Me llamó el guardia de seguridad de la empresa…—lo miro, mientras se guardaba el móvil en el bolsillo derecho de su pantalón—me dijo que sakura llegó hasta él toda nerviosa y pálida. Parece que fue del estacionamiento donde estaba ella que llegó en ese estado—caminó apurado hacia la puerta, y Nagato lo siguió diciendo:

-¿A dónde vas…?—pregunto mientras salía detrás del rubio de la oficina.

-Voy a ver que le pasó…no podría perdonarme que le pasara algo otra vez.

Llegó al elevador e iba a presionar el botón plateado incrustado en la pared, pero éste abre las puertas y de él salen Ayame y otro empleado quienes conversaban, pero al ver la cara del rubio y el cómo entraron los dos hombres -casi como un rayo- se miraron como preguntándose qué pasaba.

Las puertas se cerraron y ellos bajaron a la planta baja del edificio…
----

En el hospital central de la ciudad de Osaka, el personal médico hacia su turno con buenos ánimos ya que solo estaban tratando a algunos que otros pacientes con heridas de accidentes, y no tan graves; otros estaba de visita para consultas médicas.

En una habitación del edificio estaban dos enfermeras, una le atendía la herida a un paciente, cambiando el vendaje de la pierna ya que se había lesionado la tibia con una motocicleta, la otra le acomodaba la almohada y la sabana de la cama.

-oye, mebuki-san, ¿cómo le va a tu hija en konoha…?—le pregunto curiosa la enfermera que acomodaba la almohada al paciente. Mebuki la miro y le sonrió para decir:

-esta mañana la llamé…me dijo que iba a entrar a la junta para la nueva campaña que se realizara—decía, dándole la última vuelta al vendaje—le ha ido bastante bien, me ha dicho que los empleados son muy amables con ella.

-¡qué bueno! me alegro que la pequeña sakura sea tan inteligente al igual que sus hermanos—le regalo una sonrisa, mientras mebuki se levantaba al terminar lo que hacía y recibiendo unas gracias del paciente, quien se acomodó en la cama con ayuda de la otra enfermera.

-bueno…de pequeña…no tiene nada, jeje—sonrió con nostalgia—mis hijos están hechos unos hombres al igual que ella…pero para mí siempre serán mis niños—decía mientras con sus manos tomaba una bandeja con los utensilios médicos usados—…Kizashi…estaría orgulloso de ellos…si los viera ahora.

Su compañera se le acercó y le puso una mano en su hombro y le sonrió nostálgica, mebuki la miro y sonrió igual—él estaría muy feliz de verlos todos unos adultos mebuki-san, fuertes e inteligentes como él—le decía de manera amigable su compañera de años de trabajo.

-si, es cierto…se parecen tanto a él—decía afligida pero dirigió la mirada al paciente quien estaba escuchando la conversación algo curioso, y las miraba un poco interesado, para luego ver a su compañera quien se dio cuenta, decidió cambiar de tema sonando su garganta—este…¿ya le pusiste el antibiótico en la vía…?—pregunto a su compañera.

-ahorita lo hago…—comenzó a preparar el medicamento con una jeringa.

-¿Cómo te sientes ahora?, ¿ya no te molesta?—le pregunto acercándose al paciente quien le sonrió un poco…
-------

Sakura se encontraba apoyada en uno de los autos -en el gran estacionamiento- con sus dos manos tapaba su rostro, mientras kotetzu hablaba por su radio de seguridad para comunicar a los demás vigilantes del lugar lo que había ocurrido.

En eso escuchan unos pasos y fijan su vista en las escaleras; vieron a naruto y nagato entrar apresurados hacia ellos.

Sakura al verlo más cerca, corre hacia naruto y lo abraza.

-¡¿Qué sucede sakura-chan?!...¿qué pasó…?—dijo un poco agitado el ojiazul, abrazando a la chica quien lloraba en sus brazos.

Nagato quien había llegado hasta donde kotetzu, se quedó en piedra al ver la escena. Naruto se dio cuenta.

-¡Es!… ¡es mi cacharro!—decía ahora mirando al rubio, con lágrimas en los ojos—naruto… ¡el cacharro de mi padre!--. Naruto la abrazó mientras ella seguía llorando.

Pero todavía no sabía que le había pasado al carro como para que ella reaccionara así. La apartó con cuidado -dándole un beso en la frente- ella respiraba entre cortada y con sus mejillas sonrosadas, el rubio le tomó la mano y caminaron unos pasos más para llegar hasta donde estaban Nagato y kotetzu. Naruto puso los ojos como platos al ver como estaba el pobre vehículo.

Estaba todo destrozado, absolutamente todos los vidrios estaban vueltos en pequeños cristales, el capo medio hundido al igual que el techo y maletera; debido a golpes, según pensó él, siguió la vista a las ruedas que estaban pinchadas y ni se diga de la tapicería que estaba rayada. Todo, absolutamente todo el vehículo estaba en malas condiciones. Pero eso no era lo que más le llamó la atención, sino algunas letras que estaban escritas en el coche y en la pared detrás del objeto. Naruto soltó la mano de sakura -que ya había dejado se llorar- e intrigado caminó un poco más cerca para divisar mejor lo que decía.

-¡pero qué diablos…!--siseó.

En la pintura del vehículo con letras en blanco hechas al parecer por aerosol, decía: “disfruta tu regalito sakurita, esto es para que te quede claro que conmigo no se juega”.

Naruto apretó sus puños— ¡desgraciada loca!—susurró entre dientes. Adivinando al responsable.

Luego fijó su vista a la pared y sorprendido quedó estupefacto por lo que decía: “no dejare que seas feliz con naruto. PD: alégrate de que te hice un favor con esa chatarra que te dejo tu padre. Era inservible, como tú”.

Ahora si comprendía el estado de ánimo con que estaba la ojijade y el porqué de la reacción cuando lo llamó kotetzu.

¿Cómo demonios se atrevió la hueca de Shion a volver a agredir a sakura?, ya lo hizo físicamente -que por suerte no resultó lesionada con gravedad- pero tal parecer que no la dejó satisfecha su venganza, porque, ahora lo hiso emocionalmente.

¡Esa mujer tiene que pagar! La pelirosa al ver como naruto apretaba los puños, se le acercó a un lado.

-Naruto…--dijo con voz baja la pelirosa. Él quien la estaba viendo por el rabillo del ojo, se giró y la miro anonadado por todo eso—lo siento, yo…esto es mi culpa—comenzó a llorar, pero de la rabia que sentía.

Naruto se le acercó y la tomó del rostro con ambas manos, y le susurró dulcemente:

-No tienes por qué disculparte sakura-chan…no eres la culpable. ¡Esa mujer es una desquiciada maniática que lo hace para verte mal!—la abrazó y ella no dijo más, sólo correspondió el gesto muy acongojada.

Kotetzu se les acercó carraspeando la garganta.

-Namikase-san ya le dije a Izumo que revisara las cintas de seguridad de las cámaras del lugar, para hallar al culpable de todo esto—dijo el moreno con su radio en manos, mirando con preocupación la escena.

Nagato se les unió también y mirço con cara de preocupación a su primo, ya que sabe que al susodicho nunca le pasan cosas como estas.

-No hace falta que lo haga…yo sé quién es la culpable de esto—dijo separándose del abrazo con la pelirosa, que estaba triste—es mejor que contactes a la policía, diles que vengan para que revisen el lugar...hay que demandarla.

-¡No, naruto!...no quiero más escándalos, por favor…—sakura lo miro suplicante ante la mirada de los demás. Pero naruto sólo suspiró, y aun teniéndola al frente, le dijo en tono suave:

-Lo siento, sakura-chan, pero esta vez Shion Yank se ha sobrepasado de los límites de respeto que alguna vez le tuve…será demandada por daños materiales y morales a tu persona…quiero que esté lo más lejos de ti en cuanto sea posible—le acaricio una mejilla—…no quiero que te pase nada.

-pero…

-Es verdad, sakura-san…lo mejor es ponerle un alto con la autoridad a esa mujer—inquirió Nagato por primera vez hablando y ganando la atención de todos—si fue capaz de hacer todas esa cosas que hizo hoy, y esto…—señaló la escena, sakura bajó la mirada—no me imagino lo que pueda planear contra ti…o naruto—ella se estremeció, sabía que tenían razón pero su terquedad no la ayudaba.

-Es verdad…lo mejor es ir con la ley—dijo kotetzu apoyando al pelirrojo y también a su jefe.

Sakura se mantuvo callada unos segundos; luego suspiró pensando mejor las cosas, dijo, resignada:

-Está bien, dejare que la autoridad intervenga. Pero, porque se metió con lo más preciado…que tengo…mi familia—susurró, melancólica lo último, y mirando lo que quedaba del pobre carro que pagó por los problemas de ella y la rabia vengativa de la rubia.

Naruto comprendió que Shion había dado en un punto muy delicado y aún más débil en ella, que era su padre, el cacharro era lo único que le había quedado a sakura de su padre; además de sus recuerdos. Pero el vehículo siempre lo había tenido su familia, y, en parte las disparatadas amenazas que le escribió, una persona no estaría muy bien después de algo como eso y sakura no era la excepción. Siendo fuerte y orgullosa, también tenía sus puntos delicados y vulnerables como cualquiera y más si se trataba del tema de su familia. Naruto la abrazó y le dio un beso en los labios para tranquilizarla.
Ella le sonrió con tristeza—…gracias por estar conmigo.

-No digas nada. Siempre lo estaré—le tocó la punta de la nariz con su dedo índice y le sonrió—tú me has cambiado sakura Haruno…me has metido en muchos problemas cuando en mi vida no pasaba nada de eso—ella bajó la mirada triste y enrojeció de vergüenza. Él siguió—…problemas que…han puesto mi mundo de cabeza, que me han dejado perder el control cuando yo siempre lo tengo, problemas que me hacen actuar a través de mis impulsos sin pensar en lo que hago…pero que a pesar de todo ello…me han ayudado a cambiar mi forma de pensar en muchas cosas, en abrirme más y dejar de ser tan adicto a lo perfecto…a que todo debe salir bien…cuando en verdad es imposible no equivocarse, gracias a esos problemas que han ocurrido, he sentido que estoy cambiando en ello…y sé que todo esto tiene una recompensa. Porque, por ello me di cuenta que… ¡me estoy enamorando de ti!—ella levantó el rostro y lo miro sorprendida, con un enorme sonrojo— ¡me gustas demasiado sakura-chan!...tú me has cambiado de una manera tan increíble que…que me gusta, me gusta lo que haces, lo que provocas en mi…tú…me haces perder la razón por completo. ¡Estoy loco por ti sakura-chan!--. Vociferó. Sonriente.

-N-naruto…--no sabía que decir, había quedado corta de palabras por la confesión del rubio; esas hermosas palabras la habían dejado muda y mucho conmocionada.

Pero era cierto, todos esos problemas, enfados, torpezas, celos, eran el indicio de algo nuevo que les estaba ocurriendo y que sin darse cuenta, los unían cada día. Eso que estaban sintiendo cuando se miraban o rosaban, era el hermoso sentimiento del Amor, que poco a poco fue floreciendo en ellos y que llegó hasta el punto en donde ninguno de los dos pudo ocultarlo.

Ella lo rodeo por el cuello y le plantó un beso de felicidad. No les importó que los vieran, sólo que ellos dos estaban ahí, confesándose, queriéndose. Sin embargo ya estaban solos. Nagato y kotetzu decidieron dejarlos solos cuando comenzaron a hablar muy cerca; decidieron que era inoportuno estar como lámparas, dejándoles privacidad.

Al separarse se dieron cuenta de ello, por lo que ella lo miró feliz—tú también me cambiaste la vida…tu llegaste a mi vida cuando más necesitaba un consuelo—el rubio sonrió y pegó su frente a la de ella, cerrando ambos los ojos—te confieso que al principio el naruto amargado me caía pesado…jeje, pero, al conocerte mejor, ¡me di cuenta que eres una persona maravillosa, naruto!…eres mi ángel--acarició sus mejillas parecidas a las de un felino--…y no me arrepiento de conocerte…porque contigo he estado aprendiendo que no todo lo que vemos y creemos es lo que realmente es, sino que debemos conocer, experimentar, para darnos cuenta de lo que realmente tenemos al frente. ¡Porque tú, Naruto Namikase Uzumaki…eres mi Ángel, mi nuevo y único amor que tanto quiero!--. Lo abrazó.

-¡Vaya!....sí que me dejaste sorprendido—dijo con ternura y a la vez divertido, haciéndola reír por recordar el cómo se trataban cuando apenas el rubio había llegado a la ciudad. Le dio un beso corto—…lo de tu ángel, digamos que, soy el que te protegerá siempre que lo necesites, seré tu guardián, el que cuide de ti, tú haces que mis sentidos se alteren cuando te tengo tan cerca, me gusta todo de ti—le acarició una mejilla a una sakura conmovida--. No dejare que nada te pase sakura-chan, quiero que esto que estamos comenzando, dure mucho, muchisi…sisi…simo—le decía dándole uno, dos, tres besitos y riendo como bobos enamorados.

-¿Sabes?, si mi madre viera al pobre cacharro…—hizo un puchero al mirar el mencionado en un rincón—se moriría de tristeza…tanto que lo había cuidado. ¡Hasta de mi lo cuidaba cuando apenas empezaba a aprender a conducir! Será mejor llevarlo a un taller para…

-¡Tranquila!, yo me encargare de ello—se apresuró y sacó su móvil para comenzar a teclear la pantalla—cargaré con los gastos de su restauración.

-¿eeh?, ¡No, cómo crees!—dijo, alterada y mirándolo. Él la miro con serenidad—no quiero que hagas eso, yo me encargare de pagarlo. Además es mí…

-Es tu coche, sí. Pero soy tu jefe. Por ello quiero restituir el daño que sufriste en el trabajo—comenzó a caminar con ella después que buscara el bolso que lo había dejado en el capo de un vehículo cerca, donde estuvo recostada anteriormente— ¡y no quiero Peros o un No como respuesta!—dijo mirándola de reojo cuando notó que iba a protestar—mejor dejemos que la policía se encargue. Vayamos a comer…

-¡Es cierto!—dijo deteniendo de golpe sus pasos bajo la mirada confusa del rubio--¡no tengo vehículo para venir a la empresa!—se dio un golpecito en la frente con la mano que sostenía su bolso.

El rubio sonrió de lado, pasó un brazo por los hombros de ella y le dijo al oído burlón:

-No te preocupes por eso, nena…te puedes venir e ir conmigo mientras te reparan el coche.

Después de todo, soy tu guapo y ardiente jefe, ¿no…?—ella lo miro sonrojada. Naruto soltó una risita para darle un empujoncito y seguir con los pasos para salir del lugar—y no quiero negaciones…así estaremos más juntos sakura-chan.

Ella le dio un golpecito con su codo en las costillas e hizo reír al rubio por sus ideas brillantes, pero locas, que ha tenido últimamente.

La verdad es que el heredero principal de los Namikase Uzumaki está cambiando su personalidad, su forma de ser; abriendo más sus sentimientos. Todo por una simple chica que siendo así, una simple y común chica; le ha devuelto el color y brillo a su vida, que a pesar de no ser tan mala, le dio el toque de dulzura y alegría que tanto necesitaba para ablandar el frío y seco corazón del rubio, haciéndolo más libre y divertido, como alguna vez fue de niño.
-----

-haa… ¡que dolor de espalda tengo!—se quejó mebuki dando un bostezo--¿a qué hora llega yeki…?—pregunto a su compañera de turno; estaban en un cuarto del hospital donde descansaban por rato.

-creo que en media hora, mebuki-san—se levantó del mueble que estaba en el lugar para acercase le a la rubia quien estaba buscando algunos instrumentos médicos en uno de los cajones del lugar, se le veía un poco cansada—oye, porque mejor no te vas a descansar a tu casa, te ves muy agotada después de todo el día ayudando a yoko-sama en la operación de la mañana.

-no yudi, me encuentro bien. Además sólo falta media hora para terminar mi turno, no pasa nada—le sonrió mientras colocaba algunos catéter, agujas, algunos algodones en una bandeja ante la mirada de preocupación de su amiga—no te preocupes que no es nada para mí.

-¡vamos mujer, sé que te haces la fuerte pero mírate!—la señaló con una cara de preocupación, mebuki sólo rodó los ojos por la insistencia—te ves demacrada, cansada y creo que no comiste. Deberías irte y así descansar…mañana tu turno es nocturno, podrás dormir todo el día que reste, ¡anda! yo te cubro los 30 minutos que te quedan—le picó el ojo, sonriente, quitándole de las manos la bandeja con insumos médicos, a una mebuki con cara de es trasnocho quien suspiró con una pequeña sonrisa agradecida y contenta por la preocupación de su amiga.

-no hay nada para obligarte a rendirte, ¿verdad?—la miro llevándose una negación y sonrisa de la chica. Suspiró resignada—no tengo a mi hija aquí…pero te tengo a ti jeje. Bueno, me iré para que puedas ser feliz, pero antes…—ahora ella le quito la bandeja de sus manos— ¡esto lo llevaré yo!…jeje, no me mires así.

-Bueno, vamos…--decía comenzando a salir junto a la rubia del cuarto de descanso para dirigirse a la recepción para dejarle el trabajo a otra compañera.

Mebuki se la pasaba trabajando muy duro para mantener su hogar, a pesar de tener 43 años, es una mujer fuerte, entusiasta y nunca se rinde, pero ya es hora de que se tome un buen descanso. Eso es lo que sus hijos le dicen, pero ella por ser una madre responsable no quiere dejar que sus retoños carguen con todo, se niega a hacerlo.

Sai teniendo un trabajo estable, le insiste para que ella deje el trabajo, encargándose así él de los gastos que no le son tan pesados. Los estudios de Yuukimaro, algunas veces los paga él pero mebuki diciendo que como es su hijo y el más chico, debe terminar de criarlo e incluso sakura le había transferido a su cuenta para ayudarle al pequeño, es su hermano y lo hace encantada; muchas cosas más motivan a la rubia a continuar con su trabajo, ya que ama ayudar a los demás.

Luego de dejar los insumos, se despidió de algunas compañeras para recoger sus cosas e irse a descansar después de un largo día, muy agotador la verdad.
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Naruto junto a Sakura y Nagato decidieron despejar la mente de tantos problemas producidos en la empresa, para ir a celebrar el éxito de la junta a unos de los mejores restaurantes de konoha, -Ichiraku- donde preparan los mejores platillos de carnes y pescado. Los tres habían pedido una exquisita carne roja, onigiri (bola de arroz) y una deliciosa ensalada, y, por supuesto un exquisito vino blanco.

Ya estaban terminando el almuerzo entre charlas animadas, risas y unas que otras críticas de la reunión. Los 3 se la estaban pasando muy bien, sakura por su parte tuvo que ir al tocador al terminar su comida, dejando a los dos hombres en la mesa.

-¡Oye!...fue buena idea no hacer escandalo con el incidente en la empresa—decía el pelirrojo mirando a su primo, quien daba un sorbo de vino. Ya habían terminado la comida—si la prensa se hubiera enterado, regarían el chisme por todo Japón…y no me imagino la cara del tío si…

-¡Ni lo digas!—hizo una mueca el rubio—…oto-san se decepcionaría más de lo que esta—dijo indiferente y encogiéndose de hombros. Su primo lo miro comprensivo y suspiró—. Ya la empresa tiene la reputación en la boca de la prensa…con lo del robo de dinero, que no es la primera vez que sucede…—miro a los ojos azul eléctrico de su primo.

-Si, es verdad. ¡La prensa no da crédito!—dijo con molestia—…pero a un así, hay que hacer las cosas a la ligera y sin llamar la más mínima atención…cambiando de tema, naruto…—se acercó más a su primo que estaba al frente suyo—¿qué…piensas hacer cuando…hinata se entere que la dejaste…por sakura…?

El rubio frunció el ceño—…te aclaro, no la deje por sakura…mi relación con hinata estaba tensa antes de venirme a konoha. Cuando viaje a Tokio hablare con ella, le diré que me equivoqué…no estoy listo para casarme, no con ella—se encogió de hombros ante la mirada llena de sorpresa del pelirrojo—…todos cometemos errores, las cosas no siempre son como parecen, Nagato. Además, ella no me ha vuelto a llamar desde que discutimos por teléfono cuando terminamos. Dudo mucho que en verdad quisiera arreglar las cosas, total, ya no hay nada más que hacer.

-¿En serio…?— lo miro asombrado— ¿acaso hinata se está rindiendo?.... ¡la verdad, todo el mundo está loco!—negaba con la cabeza recordando también a la rubia loca en la empresa, todo es nuevo para él al igual que el comportamiento de su querido primo. Naruto se encogió de hombros sin darle importancia, a lo que Nagato mira a un lado y ve a sakura salir del baño. Lo miró de nuevo—…lo que si te digo, es que espero que hayas echo bien tu elección naruto…sakura es una gran persona…y lo sé por lo que hizo—le regalo una sonrisa fraternal a su primo que le respondió en complicidad.

--FLASH BACK---

Cuando naruto y sakura salieron del estacionamiento, llegaron hasta donde estaban Nagato y kotetzu, quien ya había llamado a un oficial para poner la queja de lo sucedido hace unos minutos atrás. Sakura les había comentado que sería buena idea hacer las cosas en secreto de todo el personal de la empresa para no levantar sospechas de lo ocurrido y para no meter en más problemas la reputación de la empresa.

-¡Es una excelente idea!—espeto Nagato asintiendo y mirando al rubio quien estaba al lado de ella, con una brillante sonrisa. Ella estaba sonriente y agradecida—sería mejor hacerlo de esa manera.

-Hablare con el oficial para que se hagan los tramites de todo…—el rubio tomó su móvil para marcar.

Se alejó un poco pero mirando hacia ellos, estaban en el vestíbulo del piso principal. Vio como sakura sonreía mientras hablaba con Nagato, era una excelente idea la que se le había ocurrido a la chica; naruto cada día se sorprendía y admiraba por su personalidad, tan fuerte y valiente pero a la vez delicada. Él no dejará que nadie le haga daño, de eso está seguro.

---FIN DEL FLASK BACK----

-¡Ya volví!—espetó la pelirosa sonriéndoles encantadoramente y tomando asiento a un lado del rubio—espero no haberlos interrumpido.

-¡No, para nada sakura-san!--el pelirrojo le sonrió—más bien estaba esperando a que llegaras para no tener que dejar a naruto solo.

-Solo dime sakura…—le sonrió amable— ¿acaso te aburrió? —dijo sarcástica y mirando a naruto divertida, él arqueo una ceja con media sonrisa—digo, por el naruto serio y razonable…¡ejem!…—miro a Nagato soltando una risita que hizo negar divertido al chico y soltar una carcajada.

-¿La verdad? ¡Es la responsable de tu cambio primo!—se burló pero cuando vio a su rubio primo serio, borró la sonrisa— ¡vamos!...no me mires así, ¿acaso no digo la verdad?

El rubio negó dando otro sorbo al poco vino que le quedaba en la copa para no reír, no quería darles el gusto de reír a ese par de burlones, pensaba acomplejado. Sakura los miro divertida.

-bueno ya me voy chicos…fue un placer compartir el almuerzo contigo sakura—le regaló otra sonrisa y le tomó una mano para besar con educación los nudillos, ella se sonrojó por el gesto y le sonrió— ¡estamos hablando naruto!—le estrechó la mano al chico para luego levantarse e irse.

Los otros dos lo siguieron con la mirada. Hasta que naruto de reojo, la posó en la chica pelirosa a su lado.

-Ya estamos solos—susurró el rubio en tono suave y mirando a la pelirosa quien le sonrió. Ella se acomodó un poco para estar frente a él y mirarlo mejor.

-Tu primo es muy amigable—dijo mirando la mano del rubio que había alcanzado la suya—pensé que iba hacer como tú cuando llegaste a konoha.— el arqueo una ceja entre extrañado y divertido.

-¿Y cómo es eso…?—entrelazo su mano con la de ella mientras la miraba curioso.

-Bueno, mm, pues…—puso su otra mano en su mentón en forma pensativa. Sonrió y en tono sarcástico pero divertido dijo para molestarlo—engreído, estirado, amargado, serio, fri…

-¡¿Acaso yo era todo eso?!—la miro sorprendido y un poco sonrojado por la vergüenza de haber sido todo eso. Ella asintió, soltando una risita y con un leve sonrojo— ¡vaya...sí que te caía pesado entonces! jeje.

-¡Ni que lo digas!—se carcajeo por el mohín que hizo el rubio. Él solo se acercó más a ella y con la otra mano, le tomó una mejilla para acariciarla—…eres tan tierno—le susurró ella y muy cerca de los labios de naruto.

-Y tú fascinante…—al decir esto, cortaron la poca distancia que tenían.

Era un roce suave y cariñoso; naruto llevó su otra mano a la otra mejilla de ella las cuales estaban teñidas de un lindo rosa, para así besarla mejor. Si no fuera por la maldita mesa y el bendito lugar donde estaban, ¡se la comería a besos! como ya lo ha hecho, pensaba el rubio.

...

Lo que ellos no sabían era que unas de las tantas personas en el lugar los estaban viendo con cara de asombro y diversión. Teniendo en su mano un móvil con pantalla plana, a su lado estaba su compañero que también los veía asombrado.

-¡Whoo!... ¡esto es bomba!---decía mientras tomaba foto a la parejita dándose besos— ¡voy a obtener una buena gratificación por esta nota! jejeje—miraba lo capturado por su aparato.

-¡Oye. Tu solamente no los estás viendo idiota! —decía el otro sacando también su aparato y tomando una foto, ahora viéndose tomados de la mano y sonrientes--¡Quién diría que el hijo mayor de los Namikase Uzumaki y famosísimo empresario le está pegando los cuernos a su prometida! jajaja—reía en complicidad con su compañero—bueno, esto saldrá en primera plana. ¿No crees, sebas?.

-Si, es cierto, ¿qué cara pondrá el chico cuando la vea…?—ahora disimulaban que conversaban ya que la pareja se levantaba para irse después de pagar la cuenta—he escuchado que la prometida del chico no es una santa…¡es una casanova!. Digo que tiene su derecho en hacer lo mismo él, ¿no?...además, la chica no está naada mal—decía con la mirada en la pareja que salían del local…

-¡Si, si como digas!—movía una mano restándole importancia, mientras miraba las imágenes que había capturado— ¡esto es billetes, bro, billetes! jajaja. Y solo fue suerte.—ambos estaban felices por la suerte de capturar algo como eso, ya que sólo estaban descansando en su día de descanso. Sin contar que no habían otros paparazzi por la zona y robarles el chisme.

Mañana saldrá una noticia en todo konohagakure, y quien sabe, en todo Japón, sobre el heredero varón Namikase. Y quien sabe que líos les traíga, ¿será a ambos o solo al rubio? Sólo esperemos que no cause problemas en la relación de ellos…aunque, es algo inevitable.
---

¿Qué tal?, ¡volvíii!! Twisted Evil cheers "HURRA" jeje disculpen mi ausencia pero he estado muuy ocupada tanto en la uni como en otras cosas. Espero y les haya gustado. Ya las cosas se pondrán muy buenas... Besos!
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Re: ¡Esa Mujer!(+18)-capitulo 33(¡Ya Es sábado!)/16/08/17

Mensaje por clari.kana el Mar Mar 28, 2017 1:52 am

Holaaaaaaaaaa, gwnial capítulo tan tierno, aunque shion esta demente. Espero con ansias el siguiente
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¡Esa Mujer!(+18)-capitulo 31 (Esa Mirada)/30/04/17

Mensaje por CerezoIntenso el Lun Mayo 01, 2017 7:28 am


Capítulo 31






Ya era viernes en Japón con una hermosa mañana donde los rayos del sol colaban las praderas, ciudades y pequeños pueblos de la gran región, como muchas veces haciendo que el paisaje de la naturaleza inundara de majestuosidad en ella, haciéndola lucir incomparable por sus exquisitas variedades de áreas verdes.

En la empresa de konoha…

Todo era tranquilidad y armonía. Los trabajadores con excelentes ánimos hacían lo suyo; unos sumergidos en papeles y otros laborando en las diferentes áreas de la empresa.

El director por su parte estaba muy concentrado firmando varios papeles que le habían llegado para algunas propuestas sobre la campaña que se realizaría el día miércoles para dar a conocer la nueva imagen de la producción, la cual será dirigida por primera vez por él, como su líder.

Siempre estuvo trabajando en diferentes campañas e incluso en conferencias con su padre. Pero esta vez sería diferente, ya que Naruto sería el representante y líder de ésta, cosa que lo hacía estar emocionado.

Volviendo a la actualidad… nuestro rubio estaba tan concentrado en lo suyo que no escucho que tocaron la puerta, por lo que tampoco se percató que ésta fue abierta, dejando ver así a…

¿?:.. ¿Naruto…?

El rubio enseguida llevó su vista a esa persona y de la impresión, se levantó de golpe- ¡oto-san!...—sonrió sorprendido, se dirigió al rubio mayor que estaba entrando a su oficina-- ¿Qué haces aquí?...no dijiste nada que vendrías.

-Hola naruto—saludo el rubio mayor y sonriendo paternal a su hijo que llegando a él, le toca un hombro—¡veo que te va de maravilla!.

-Bueno, si…—se tocó la nuca sonriendo— ¡ven, toma asiento!—lo guió hasta uno de los muebles de cuero color negro del lugar, al sentarse uno al lado del otro, naruto le sonrió algo emocionado por su visita— ¿cómo estás?... ¿oka-san, ino…?

-¡Bueno, todos bien hijo!—le respondió con una sonrisa para luego mirar la oficina—extrañándote pero conscientes de que haces lo que puedes…estoy aquí de pasada porque dentro de un rato debo irme a New York, a firmar un convenio con una empresa de perfumes—su tono era profesional. Naruto lo miraba atento y asentía orgulloso de su padre—vengo porque quería hablar algo serio contigo, naruto…

De repente, su tono era muy serio al igual que su mirada. Naruto arqueó una ceja, extrañado, y llevó su mirada a un objeto que sacaba su padre de un portafolio en negro, siendo un periódico.

-…sabes…que siempre estoy al tanto de lo que sucede en Japón…por lo que esta mañana al leer lo que decía esto…—le pasó el periódico ante la mirada confusa del rubio menor, pero aun así, lo toma, algo dudoso—me sorprendí mucho, naruto… ¡Quiero que me confirmes…si es cierto lo que dice!

Naruto lo miro con duda, pero minato sólo le hizo señas para que lo viera. Por lo que naruto se encoge de hombros y toma el objeto entre sus manos; a los segundos de ver la portada, es decir, la parte principal de las noticias, palideció, abriendo desmesuradamente los ojos por lo que estos vieron, su corazón latía con rapidez. “¡¡MALDICIÓN!!”, pensó con gran furia y sorpresa.

-Y bien, ¿qué opinas al respecto naruto…?—su padre le sacó de la lectura.
Naruto al levantar un poco la vista, nervioso, lo vio con un semblante serio. “Estoy en problemas”, pensó intrigado.
-----
Por otro lado… la pelirosa salía del elevador llevando consigo unos papeles en mano -había ido a buscarlos en la oficina de yuki- ya que necesitaban la firma de naruto para poder enviarlos a la empresa central, en Tokio.

Sakura iba con una gran sonrisa en su rostro; vestía vaqueros azul oscuro y la chaqueta del uniforme (también usan estos aparte de las faldas) a juego con una blusa roja de tirantes y unas sandalias de tacón de aguija del mismo color; su cabello lo sostenía en una coleta alta, y con un toque de lápiz labial rojo en sus delicados labios con un maquillaje discreto en su rostro.

Ella se acercó a Ayame quien estaba anotando unas cosas, mientras hablaba por el teléfono de la empresa.

-Sí, muy bien, yo le daré su recado. ¡Gracias por llamar!—colgó la castaña para luego mirar con preocupación a su amiga, que la vio confundida— ¡sakura, menos mal y te veo!

-¿Qué sucede Ayame?, ¿por qué tienes esa cara…?—la pelirosa dejó los papeles en la barra de la recepción para luego recostarse y mirar a su amiga, curiosa y divertida—¿acaso…sasori se aburrió de esperarte y…tiene novia nueva?—bromeó.

-¡ay, no digas tonterías…!—le dio un golpecito en el brazo. Ambas rieron por el comentario. Pero a los seungos la castaña se recompuso y dijo en tono bajo— ¿a que no adivinas quien está de visita en la empresa…?

-… No tengo ni idea—dijo, sin llegar a tener una idea.— Con tal y no sea la idiota de Shion—hizo una mueca al igual que la otra.

Con respecto a la rubia, ella había dejado la carta de renuncia en su oficina -al rato de la discusión con su jefe- por lo que no se preocupó en aparecer y menos por lo que le hizo al pobre coche de la pelirosa; sin embargo como se había acordado, la demandarían por los daños ocasionados, e igualmente realizando un par de trámites precisos -gracias a la influencia que poseía naruto- le mandaron a su casa una orden de alejamiento hacía la pelirosa, -que la recibió rompiéndola en pedacitos. Diciendo que no se quedaría así. Sólo que para sí misma.

Sakura había propuesto no sacar a la luz lo sucedido para no poner la reputación de la empresa en boca de la prensa. Y fue una buena idea porque nadie se había enterado de lo sucedido, sólo yuki, Ayame y los socios que eran los más allegados -y quienes se habían preocupado por sakura-, incluso Kankuro quedo estático por lo que la rubia había hecho. <>, fue lo que dijo el pelinegro con preocupación y enojo.

-dime… ¿quién llego…?—dijo sakura, muerta de la curiosidad.

-…El mismísimo… ¡Minato Namikase!, ¿Qué te parece?, ¡es tan guapo!…—le dijo sonriendo y mirando a su amiga.

Que había parpadeado: dirigiendo la pequeña información. Para luego abrir los ojos de la sorpresa, por la noticia.

-…llegó hace como veinte minutos y por lo que vi…no iba con un buen humor—colocó un dedo en su mentón, pensativa.

-¡Oh Kamii!...—chilló, alterada y nerviosa—…el, el padre de naruto… ¡oh dios!—volvió a repetir ahora caminando de un lado a otro y con una mano en su frente, y la otra en su cadera.

Ayame que la miró con curiosidad pero a la vez confundida, salió de su puesto para tomarla de los hombros y verla. Tenía la cara de preocupación.

-¿Por qué te pones así sakura?, ¿acaso es por algo que hizo naruto-san…?—la ojijade negó con la cabeza con el ceño fruncido— ¿entonces?...no entiendo porqué estas tan nerviosa.

-¡No! Es sólo que…es raro que venga así como así, naruto no me dijo que vendría… ¡seguro vino a ver cómo le iba!—. Mintió lo último. Se dirigió a tomar sus papeles—debo entregarle esto a naruto, ¡nos vemos Ayame…!.

Se despidió rápido para seguir su camino al pasillo derecho -donde estaba su oficina compartida con la de su jefe y novio. Ayame la vio, confundida, pero volvió a su puesto diciendo que a veces la pelirosa es rara.

Sakura por su parte estaba que no cabía de lo sorprendida y nerviosa que estaba.--¡seguro se enteró de lo que ha pasado en la empresa!… ¡seguro mandará a naruto devuelta a Tokio!—susurró en tono preocupado. Temerosa. Tragó saliva—no puedo permitir eso, todo es mi culpa…—estaba nerviosa de lo que estuvieran hablando esos dos en la oficina.

Minutos antes...

-Y bien, ¿qué opinas al respecto naruto…?—su padre le sacó de la lectura.

Naruto al levantar nervioso la vista, lo vio con un semblante serio. Suspiró y comenzó a darle ojeadas al periódico. Frunció su entrecejo.

-¡No sé quién o porqué publicaron esta tontería!...—enfatizó serio o más bien molesto, con gatitas en su frente. “¡No quería que esto pasará!…se me fue de las manos, ¡demonios!”, pensó más molesto y algo preocupado.

-¿Crees que este bien que publiquen como primicia, “el hijo mayor y empresario de las empresas, The Namikase’s, le está poniendo los cuernos a su novia y prometida”…?—minato se le quedo viendo con seriedad. Mientras naruto sólo ojeaba más molesto por la nota que habían escrito de la noticia.—…¡y sobretodo que está en primera plana naruto. Todo Japón está enterado de la noticia!

-Oto-san esto...—fue interrumpido.

-Naruto, quiero que sepas que si no te sentías a gusto con hinata, tenías que habérselo dicho y no dejar que algo así—señaló el objeto con molestia—pasara…¡la verdad estoy muy sorprendido por esto, naruto!.

Naruto lo miro indignado, suspiró pasándose una mano por el cabello, irritado—esto que dice es mentira, yo no…

-¡Estoy sorprendido de tu actitud naruto! Nunca había pasado esto… ¡tu siempre cuidas tu imagen!—lo miro preocupado.

Naruto por su parte se levantó molesto, dejando de golpe a un lado el periódico para frotarse ambas manos por el rostro, estresado.

Minato lo siguió con la mirada—… ¿qué ha sucedido contigo? Primero cortas así de la nada con la pobre hinata, segundo esto… ¿que sigue, llevar a la quiebra la empresa?—minato estaba decepcionado de su hijo.

-¡Nada de esto es verdad, ¿sí?!...—estaba frustrado, estresado.

Minato se sorprendió por el tono de su voz pero guardó silencio… De pronto el lugar se notaba algo tenso por la situación.

-primero que nada, ¡Jamás!, escucha bien, jamás llevaría a la empresa a la quiebra, ¿si…?—lo miro con seriedad y ofendo. Con sus dedos enumeraba—…segundo, ¡yo no corte con hinata así como así! Ella sabe ¡muy bien! porqué lo hice… Si no lo hice antes era porque quería darme un tiempo solo…para saber si estaba bien seguir con la relación, pero ya vez que no. Sabes muy bien como es de caprichosa…—dijo en tono más calmado y con algo de molestia.

-… ¿Esperaste a estar lejos para no darle la cara?—minato se levantó para mirarlo. Naruto frunció el ceño indignado por lo que dijo.

-¡Sabes muy bien que no soy así!—lo miro indiferente—…tu muy bien sabes que esto no estaba en mis planes, ¡yo no estuve de acuerdo con ese estúpido plan, oka-san y tú lo planearon muy bien y decidieron ocultármelo!—minato se tensó al recordarlo y bajó la mirada, avergonzado. Naruto bufó con enojo—. Sabes que sería incapaz de hacer algo quedañara a la empresa o a la familia, por eso acepté casarme con ella…al principio me resigné porque creí que hinata sería una buena esposa pero me di cuenta de que estaba equivocado. Oto-san…tu sabes cómo era mi relación con ella—naruto se relajó un poco al desahogarse con su padre. Tenía que hacerlo. Tenía que decirle lo que en verdad sentía, lo que debió decirle hace mucho.

Minato estaba avergonzado porque sabía que naruto tenía toda la razón; él y kushina no pensaron bien en cómo de verdad se sentía su hijo, sólo velaron por su bien y el de la familia, pero la verdad, sólo fue un gran error…y uno que su hijo estaba pagando con creses.

-…naruto…yo, no sé qué decirte…bueno si…—el rubio joven lo miro extrañado por el tono con el que habló su padre; era suave pero también avergonzado—…quiero pedirte perdón si esa decisión que tomamos tu madre y yo, te, causó daño, si fue una de las causantes de tu infelicidad…de tu actitud naruto…¡sé que ya es un poco tarde para hacerlo pero quiero que sepas que yo no estuve de acuerdo con todo esto!—. Naruto lo miro asombrado y más confundido aún. Minato quien estaba a su frente le sonrió, nervioso y desganado—yo intenté convencer a tu madre en que primero teníamos que decírtelo, pero…

--Flash Back—

En el despacho de minato se encontraban tanto él y kushina, como también en compañía de otro hombre.

Estaban conversando sobre algunos planes que tenían para sus hijos, pero el rubio no estaba muy convencido de ellos.

-cariño, ¿Por qué mejor no le informamos a naruto?, él debería estar de acuerdo en esto…no creo que sea buena idea sorprenderlo, sabes cómo es su actitud últimamente…no quiero que se enfade—alegaba preocupado, mirando a su esposa quien estaba caminando de un lado a otro en el lugar. El otro hombre quien estaba sentado los vea con aire serio.

-bueno…viéndolo así, naruto se molestaría… Creo que…--fue interrumpida por el hombre quien se levantó de uno de los muebles que estaban en el lugar, mientras se acercaba a minato el cual estaba parado en un lado de su escritorio.

-creo que sería una grandísima pena si naruto se entera, minato—su mirada denotaba serenidad pero a la vez fingiendo preocupación—sería mejor no decirle del compromiso con hina-chan, además, como ustedes dicen…mi hija está muy enamorada de él, tampoco quiero que se desilusione…la pobre no sabría qué hacer si naruto la dejara por enterarse de que queremos comprometerlos.

-bueno es verdad, hinata está enamorada…pero también está el hecho de que si naruto no quiere dar ese paso…

-minato, amor, creo que Hiashi-san tiene razón…nuestro hijo y hina-chan están muy enamorados, ¡no creo que sea mala idea darles esa sorpresa!—decía convencida, acercándose al rubio quien suspiró, algo estresado. Hiashi sólo sonrió complacido de lograr convencer a la mujer— sería excelente unirlos en matrimonio, eso traería una excelente descendencia, ¿no crees?—le dio un beso en la mejilla.

-¡muy cierto, nuestros nietos serían perfectos!—sonreía Hiashi, mirándolos—ambos son un buen partido, nada se perderá, al contrario.

“Y un buen partido para mi clan jaja, no dejare pasar esta oportunidad, ¡oh claro que no!”, pensaba perspicaz y con malicia, mientras les sonreía al futuro pase a su fama.

-¡Los Hyuga y los Namikase Uzumaki emparejando jeje, algo perfecto!.

Kushina sonrió convencida de lo que dijo, mientras él sonreía más amplio al escuchar los planes que tenía para darles la sorpresa a sus hijos.

Minato sólo suspiró, no muy convencido de los planes secretos para el futuro de su hijo. Uno que podría no gustarle e incluso afectarlo para mal, pero no podía hacer nada ya que estaba en desventaja, sólo dejar ver qué sucederá.

“Solo espero no estar equivocándome”. Pensó preocupado por su hijo.

--Fin del Flash Back—

-sé que tu madre es muy terca, naruto, pero entiéndela. Ella sólo vela por ti, tu bienestar, felicidad, o bueno, la que ella cree que debes tener….— le tocó un hombro. Naruto estaba muy sorprendido por lo que le había contado su padre—ella sólo quiere que tú y tu hermana tengan lo mejor, lo que se merecen.

-¡¿Y crees que ocultándome las cosas?! ¡¿Qué decidiendo por mí, me hace feliz…?!

Se alejó un poco de su padre. Se sentía molesto y decepcionado. Ahora era él quien lo estaba.

Minato sólo bajó la mirada entristecida

-… ¿estás de acuerdo que merezco que alguien decida lo que cree que es mi bienestar y que me hace feliz?, cuando en realidad es todo lo contrario oto-san… ¡ustedes no sabían el cómo me sentía cuando estaba con hinata, oka-san siempre pensó que estábamos bien y que nada ocurría, pero no era cierto!...y no sabía que Hiashi-san también estaba involucrado en esto.

Naruto estando serio lo miraba acercándosele de nuevo, hasta quedar al frente suyo.
“¡Siempre de metido!… ¡nunca me gusto que interviniera en mi relación con hinata!”.

-lo siento, hijo… ¡sé que te decepcionamos pero no fue mi intención!—. Lo abrazó como impulso.

Se sentía culpable por decepcionarlo, herirlo, por no hacer lo correcto y pensar que ocultando las cosas y hacerlas a su manera era lo mejor que pudo hacer en aquel momento.

Naruto por su lado se tensó, algo sorprendido por el abrazo, pero no lo apartó; más bien se relajó y poco a poco fue cediendo también. Lo necesitaba.

-perdona mis estúpidas decisiones hijo, nunca pensé en que te harían daño…también perdóname por no escucharte cuando lo necesitabas.

-. No te preocupes oto-san, no te guardo rencor ni nada—sonrió con sinceridad al separarse—al fin de cuentas ambos son mis padres, se equivocaron como cualquier padre o madre con sus hijos lo hacen…de igual forma yo también lo hice--se encoje de hombros con desgana.

En la mirada de ambos se reflejaba honestidad acompañada del cariño de un padre y un hijo, respectivamente; ahora se sentían más relajados y entrando de nuevo en confianza.
… La tensión en el ambiente ya se estaba esfumando.

-… ¿dijiste que estas sorprendido de mi actitud…?

Minato asintió sintiendo curiosidad al recordarlo. Naruto sonrió con desgana.

-¿sabes?, creo que fue buena idea haberme venido para acá…estar lejos de todo y conocer cosas nuevas—. Mientras hablaba guardó cada mano en cada bolsillo de su pantalón. Caminó siendo rodeado de serenidad para detenerse y mirar por el ventanal, minato lo siguió, aún curioso—…he estado reflexionando…me he sentido diferente últimamente…me siento más…--buscaba la palabra correcta—espontáneo. Positivamente me ha ayudado en todo.

Minato al recordar porqué estaba allí, preguntó curioso--… ¿Quién es esa mujer naruto?—soltó.

Se colocó en la misma posición que naruto y lo miró de reojo. El tono de voz con el que ambos hablaban era calmado. —por lo que se ven en esas fotos…parece más que una amiga. ¿Acaso es una aventura?…o, ¿quién es para que cambiaras así?... ¿tiene que ver en tu cambio?—aunque empleando el mismo tono fue claramente una orden.

El rubio menor lo miro de reojo, “siempre directo al grano… debo admitir que eso también lo heredé de ti”, pensó, volviendo su vista al su frente y soltando un suspiro. Sonrió al recordarla—ella… Esa mujer fue el motivo…el impulso que produjo mi cambio oto-san—minato se posicionó de lado para arquear una ceja, mirándolo con asombro—ella es…

De repente la puerta se abrió… una chica de rosada y larga cabellera atada en una coleta y con cara de preocupación se apresió al momento. Por lo que ambos hombres guardaron silencio para girarse y ver a la chica quien cerraba detrás de sí.

Naruto sonrió -siendo minato testigo de ello- por lo que miró a la chica con curiosidad; preguntándose ‘¿quién era esa joven?’. Él no estaba enfadado, era que estaba sorprendido por el tan repentino cambio de actitud que tenía su hijo, ya que lo conocía de toda la vida del mismo y aunque su actitud era tomada como ‘sensata y profesional’ -al entrar en ese ámbito-, en lo personal, se le hacía sorpresivo ese cambio y más por semejante noticia -aunque la prensa siempre se aprovecha de la situación. Pero también estaba avergonzado por su propia actitud, ya que sabía que estaba haciendo mal con las decisiones que tomaba y que por desgracia y sin intención, dañaban a su hijo.

-¡lo siento!, no quise interrumpir—se disculpó sakura, ‘con una voz angelical y dulce’, pensó minato quien se le acercó al igual que su hijo; por lo que la ojijade se sonrojó de golpe. Al notar lo guapo que era el padre de naruto. “Es cierto, es muy guapo”. Le dio la razón a su amiga.

-¡No interrumpes nada, sakura-chan!—le sonrió encantado al verla, sin poder ocultarlo.

Minato sólo pudo expresar la sorpresa en su rostro teniendo un significado de ‘no lo creo’. No cabía tanto asombro en él del actuar de su hijo.

-mira, ven, te presento a Minato, mi padre—le señaló al susodicho y este le sonrió, a lo que ella le extiende la mano como saludo y minato se la recibe.

-¡Mucho gusto señor Namikase!—hizo una reverencia que le pareció muy educada al señor. Ella le regaló una sonrisa tímida y nerviosa a minato—soy Sakura Haruno, asistente de naruto--. Informó, tomándole aun la mano.

Teniendo un leve sonrojo, parpadeó, más sorprendida por el parecido que tenían ambos hombres -los dos vestían trajes. Naruto uno de color azul marino con camisa azul cielo, sin corbata, mientras que el mayor lucía un traje color gris y con corbata. Además de compartir un físico -atractivo- muy parecido también compartían la misma estatura, observó sakura.

Minato la miro con interés pasando su mirada de abajo hacia arriba, quedando más curioso en su cabello y ojos; eso la hizo incomodar. Le sonrió divertido— ¡es un gusto, sakura!—le soltó la mano. Naruto se colocó al lado de ella y miro a su padre— ¿ella es…esa mujer naruto?—sonrió viéndole asentir con seguridad.

-Sakura es mi novia, oto-san—espeto seguro de sí. Pasándole un brazo por la cintura de ella y haciendo que la misma lo mirara sorprendida y a la vez nerviosa, por la directa confesión del rubio sobre su relación. Naruto -omitiendo sus nervios- sólo la apretó contra él, transmitiéndole seguridad.

El rubio mayor hizo una pose de estar pensando algo y, su mirada azulada iba de sakura a naruto. La pelirosa estaba sonrojada y nerviosa por lo que tragó grueso: esperando la respuesta.

-…dices que eres Haruno, ¿no?...

Ella ofuscada, asintió. No sabía a qué venia ello; él rubio iba hablar cuando minato se le adelanta con cara de recordar algo.

-¡ha!... ¡ya recuerdo de donde he escuchado ese apellido! jejeje—miró a la ojijade, asombrado—ese color de cabello y esos ojos, ¡como olvidarlos!—señaló lo mencionado con una radiante sonrisa. Narusaku lo miraron con gotitas en su sien, no entendiendo lo que decía; minato al darse cuenta, dijo en confianza— ¡Kizashi sí que hace a sus hijos como se debe! jajaja—reía el rubio recordando al difunto, sólo que él no lo sabía.

Sakura al escuchar -repentinamente- el nombre de su padre sintió su corazón latir con rapidez, lo miró sorprendida.

-¿Us-usted conoció a mi padre…?—dijo en voz baja, ya que la había agarrado desprevenida.

Naruto se sorprendió ahora sabiendo el nombre del padre de su novia, por lo que dándole una mirada notó como ella miraba con interés a su padre, esperando la respuesta, por lo que él hizo lo mismo.

-¡Si! Kizashi y yo somos buenos amigos…aunque tengo tiempo que no sé nada de ese monstruo, ¡sin ofender!—hizo una seña con su mano de ‘déjame terminar’ por la mirada que tenían los dos de estar aun confundidos--lo digo por su forma de trabajar y entablar amistades.— sonrió— ¡es un gran hombre!

Sakura sólo pudo bajar la mirada con una sonrisa nostálgica y sintiendo una pequeña opresión en su pecho. Naruto sintió el cambio de desanimo en el cuerpo de sakura, al aun tenerla de la cintura.

-…aún recuerdo cuando nos conocimos…

--Flash Back—

Minato se encontraba en su gran oficina, en la empresa central de Tokio. Se encontraba firmando algunos papeles cuando entra su asistente diciendo ‘que alguien lo busca’. El rubio le contesta ‘que deje entrar a quien lo solicita’… Al segundo ve entrar a un hombre alto, piel ligeramente morena, un poco robusto y de una cabellera rosa algo canosa, vestido de traje y con un maletín en manos.

-¡Namikase-san, un placer!…Kizashi Haruno—sonrió el hombre estirando su mano al llegar frente al escritorio. Minato se levantó con una pequeña sonrisa y le respondió con un apretón de manos, amistoso.

-¡El gusto es mío señor Haruno!... por favor, tome asiento—le señaló con amabilidad una de las sillas cerca de él. Kizashi le obedeció—…me imagino que viene por lo de la distribución que se publicó hace dos días, ¿verdad?

-Es correcto, mi jefe me pidió que formalizara un pequeño contrato…me pidió que fuera amable jeje ¡aunque esa orden está de más!—lo mira sonriendo—he sabido que usted es un buen negociador.

-¡hombre! lo mismo digo—sonrió mirándolo, divertido—nos llevaremos muy bien señor Haruno—el pelirosa asintió con una pequeña sonrisa.

--Fin del Flas Back--

Sonrió al recordarlo, fue hace algunos años atrás. Recordaba haber sido muy gratificante esa conversación; le trajo muchos recuerdos de otros encuentros de negocios con el Haruno.

-¡oye, espera!... ¿por qué dijiste que si conocí a tu padre…?

Hasta ahora dándose cuenta de lo que había dicho la pelirosa; eso sonaba en tiempo pasado, algo no le concordó por lo que minato se dio cuenta de que sakura tenía la mirada triste.

Miró a naruto quien lo veía algo entristecido. Frunció el ceño, confundido--¿Qué sucede…?

-…Es que…el padre de sakura-chan…murió hace 8 años, oto-san.

Minato sorprendido al escucharle miró a la chica quien soltando un pequeño suspiro -entrecortado- se abrazó del rubio. Minato los miro triste, comprendiendo.

-¡Vaya!...no sabía nada al respecto...nunca me enteré—todavía estaba en shock por la noticia—…recuerdo haberlo visto por última vez…hace como…unos 9 o 10 años.

Sakura se apartó del abrazo del rubio y se limpió unas pequeñas lágrimas que corrían por sus mejillas, regalándole una pequeña sonrisa -nostálgica- a minato. Este le correspondió igualmente el gesto.

-… ¿sabes?, eres igualita a él, sakura—se le acercó, algo compasivo, ante la mirada llena de sorpresa de ella, pero manteniéndose en su sitio—si tú fuiste la que cambio la actitud de mi hijo…—lo miro divertido y luego a ella.

Naruto sólo rodó los ojos. Sakura miraba atenta a minato tratando de entrar más en confianza, aunque no podía dejar de sentirse un poco nerviosa.

-…no tengo problemas en dejar que entablen una relación…ambos son adultos y saben lo que hacen—. Anunció con tranquilidad.

La cara de naruto estaba tanto sorprendida como confundida. Primero, porque llegó regañándolo, segundo, por conocer desde hace años al padre de sakura -que lo dejó descolocado. Y, tercero, el que aprobaba su relación con sakura así sin más.

“La verdad…oto-san es una caja de sorpresas”, pensó, sin salir de la sorpresa el Namikase menor.

Y pues sakura, no sabía si reír de felicidad o llorar por lo mismo -y por recordar a su padre- estaba confundida pero no en el plano negativo.

En un movimiento rápido minato la abrazó -asiéndola sobresaltar de la sorpresa- pero aun así correspondiéndole.— ¡me alegro en volverte a ver sakura!…al igual que tu padre, que fue un gran amigo para mí, de verdad me contenta verte otra vez.

-…g-gracias, minato-san…—logró decir la pelirosa quien roja de la pena pero contenta al separarse del abrazo. No sabía el porqué de lo de volverla a ver pero igualmente estaba feliz.

Minato le acarició una mejilla sonriéndole. Naruto que había apreciado la escena estaba medio celoso de su padre, pero alegre por su actitud. “Al menos oto-san no me dio la espalda”, pensó naruto, sintiéndose feliz.
-----
En las bellas calles de Tokio se encontraban las personas activas, unas caminando para llegar a su destino, otras en bicicletas, autos lujosos se veían transitar por el asfalto al igual que motos.

Una bella peliazul con una sonrisa y de buenos ánimos como es de costumbre lucia con su mejor pinta de marca junto a unos lentes para el sol, su lujoso camaro descapotable color plata. Las personas en la calle la miraban con envidia y otros asombrados por tantos lujos que se ven en la ciudad.

Ella como de costumbre salía a trabajar en las tiendas pertenecientes a su padre, aunque próximamente pertenecerán a ella…y a su hermana -por desgracia, recordaba. Siendo por ahora la contadora y encargada de algunas—¡¡que hermoso día!!—eufórica, sonrió al parar en una esquina, ya que el semáforo estaba en rojo.

Miro a algunas personas caminar y andar en bicicleta por la acera pavimentada e igual que algunos puestos de comercio distribuyendo sus productos como: revistas, periódicos y otros artículos de índole informático.

Su vista se detuvo en un grupo de tres chicas -quienes murmuraban exageradamente alto- mientras reian y miraban con claro asombro al parecer una revista, observó hinata. A los segundos viéndoles retirarse con sus parloteos le dejaron a la vista uno de los puestos libre el cual llamó su atención. Debido a la poca distancia podía observar con claridad los periódicos colgando en una especie de cuerda dejándolos a la vista del quien pasara.

Achicó los ojos tratando de fijarse en algo que, llamando su atención, frunce el ceño.

-creo que…estoy viendo mal…—. Musitó, para quitarse las gafas de sol— ¡no! no puede ser…

Sin pensarlo dos veces se bajó del coche, dejándolo en la calle y en plena avenida para dirigirse a zancadas -sin perder su caminar “elegante o presumido”- hasta uno de los locales.
Tomó sin previo aviso un periódico y leyó algo que, al parecer, confirmaba sus sospechas traumáticas desde hace tiempo. Eso no le gustó.

-… ¡con que esas tenemos, ¿he naruto-kun?! ...—susurró entre dientes, con la cara llena de furia.

Su día comenzó mal…aunque no del todo.

Pagó el periódico para dirigirse hasta su coche, ya que varios conductores estaban molestos por ser tan imprudente; con molestia los fulminó con la mirada. Para luego de montarse colocarse sus lentes y arrancar a su nuevo destino.

-… ¡veremos que piensa tú querida oka-san!—. Se vengaría, ¡oh, claro que sí! Hinata no se quedaría de brazos cruzados con semejante prueba… Prueba que le ayudará en sus planes, pensó con rencor y celos.

En la empresa...

-Jaja sí, me imagino como debió crecer ese chico…la verdad es que cuando lo vi me pareció un chiquillo inteligente—le decía minato a sakura y naruto quienes estaban sentados en los muebles.

Platicaban desde hace un buen rato del cómo se habían conocido los padres de ambos.

En la oficina había cambiado el ambiente de tensiones, decepciones y reclamos a uno de risas y tranquilidad; porque así se sentían naruto y sakura al tener de su lado al rubio mayor, como también a su primo y mejor amigo, recordaba naruto.

-Bueno si, Sai-nii desde pequeño tuvo muy buenas calificaciones—sonrió al recordar a su hermano—desde que Sai-nii era niño, oto-san le había estado enseñado muchas cosas.

-Recuerdo cuando habíamos venido todos juntos, hace como…—minato puso una mano en su mentó, meditando, luego dijo—unos 22 años jeje ¡aún recuerdo algo de eso!

-¿Dices que tú, oka-san, ino-chan y yo estuvimos aquí…en konoha?—naruto se sorprendió al ver que su padre asintió confirmándole. Él no recordaba mucho de los viajes que tuvo cuando niño con sus padres.

Ciertamente…eran muchos los viajes que hiceron cuando eso.

-Aún recuerdo cuando nos vimos en la plaza esa…la que está en todo el centro de la ciudad—el rubio y la ojijade les prestaban mucha atención, ya que sentían curiosidad—nosotros veníamos del parque que esta por ahí cerca…

---FLASK BACK---

En una hermosa tarde con una puesta de sol maravillosa estaba la bella capital de konoha, donde la gente caminaba con tranquilidad paseando a sus hijos o mascotas por las calles, como también unos que otros carros transitaban por la avenida.

En un parque se podían ver a niños corriendo y jugando con emoción en los variados juegos infantiles del lugar, al igual que algunas personas leyendo o tomando aire fresco, ya que es un sitio muy tranquilo para descansar.

Cerca de la salida del lugar se podían divisar a dos adultos y dos niños junto a ellos; uno era un hombre joven y rubio y a su lado estaba una linda mujer de cabello rojo, en los brazos del rubio estaba una linda niña rubia que yacía dormida en ellos -se le veía muy cómoda. El otro infante era un niño quien tomaba de la mano a su madre. Tal parece haber heredado también el ser rubio como su padre, pero con la diferencia de poseer tres marcas en cada mejilla de su inocente y delicado rostro, notándose un azul cielo en sus ojos -que compartía de ambos progenitores.

Podía apreciarse su ropa un poco sucia -siendo el único de su familia- pero notándose así, que había tenido un buen día de juegos en el parque. Era un niño muy activo por lo que sabía cómo darle buen uso a esa condición.

Estos eran la familia Namikase Uzumaki, quienes habían viajado a konoha por motivos de trabajo del rubio mayor, Minato Namikase; habían pasado un grandioso día en familia disfrutando de lo bonito que tenía la ciudad. Al ya haberse retirado un poco del lugar caminaron hasta una plaza que estaba en el centro de la ciudad; tenía enormes árboles donde se podían divisar algunos animalitos, tales como algunas ardillas y perezas. También bancas, donde algunas personas estaban sentadas leyendo o platicando, otras lanzaban maíz a las aves o caminaban por las aceras del lugar. Al fondo de ésta se podía ver una enorme iglesia de atractiva estructura ornamental: dándole un aspecto antiguo pero a la vez llamativo.

-Oka-san, estoy cansado… ¡vamos a casa!—decía con un puchero el pequeño rubio, siendo Naruto el cual tenía unos 7 años.

-Naru-chan, cariño, yo también lo estoy…pero quiero conocer más—dijo kushina desordenando un poco la cabellera de su hijo—esto es muy bonito, ¿o no amor?—miro a su esposo quien le sonrió.

-¡Es cierto naruto-chan!…miremos un poco más y nos vamos, ¿qué dices campeón?—le regaló una sonrisa a su hijo.

Pero éste con el ceño arrugadito sólo se soltó de la mano de su madre, se cruzó de brazos y detuvo sus pasos, negándose a la idea de su padre.

-¡No quiero!… ¡tengo hambreee’ ttebayo…!—. Alegó haciendo un berrinche.

Pero sus padres lo ignoraron y sólo siguieron caminando -acostumbrados a ese tipo de escenas ‘berrichudas’ de naruto. Caminaron así hasta divisar mejor la enorme iglesia frente a ellos, pero notando que no estaba tan lejos de donde estaban antes.

-¡whoo! ¡Sí que es enorme y bonita!—espeto asombrada kushina mirando la construcción, viendo que salían algunas personas del lugar y otras entraban.

-Sí, es muy bonita…—afirmó minato mirando también, mientras cambiaba de posición a la rubia entre sus brazos.

Contemplando la entrada de la estructura vieron asomarse -o saliendo del lugar- una cabellera rosa algo opaca pero llamativa siendo un hombre joven -de unos 27 años- quien iba con una mujer rubia, joven también y dos niños junto a ellos.

Minato al reconocer al pelirosa, sonrió y le susurró a su mujer-- ¡vaya! pero mira quien está ahí.

Kushina miro curiosa a donde miraba su esposo. Cuando reconoció al hombre también sonrió.
Por otro lado, el pelirosa quien bajaba los escalones con su esposa e hijos logró mirar a las personas que estaban parados afuera. Al estar frente a la familia Namikase Uzumaki, el pelirosa les sonríe y dice con alegría:

-¡vaya pero si esta Minato Namikase, el rayo amarillo! jeje—sorprendido—…y también la señora Namikase, kushina-san, ¿como está?—dijo haciendo una reverencia.

La mujer rubia quien estaba con éste los miraba, curiosa, ya que no conocía a esas personas.

-¡Kizashi, amigo, cuánto tiempo!—dijo feliz minato, que no se esperaba verlo.

-Hola Kizashi-san, yo muy bien, me imagino que ellos son tu familia…—espeto mirando con una sonrisa a la rubia siendo mebuki y a los dos niños. Kizashi asintió y dijo:

-Sí, ella es mi esposa, mebuki Haruno…y ellos mis hijos—decía para que la rubia con una sonrisa curiosa le extendiera la mano a los adultos…

Cerca de ahí…

Naruto quien se había quedado un poco atrás de sus padres, estaba con mal genio—¡huum! ¡Quiero irme!… ¡quiero irme a casa!—aun cruzado de brazos miraba a los enormes arboles del lugar con aburrimiento--…quiero comer un delicioso platillo…de esos que…me hace koharu-san’ ttebayo.

Mientras hablaba se tocaba la panza -que le gruñía- dando a entender que debía alimentarla. Bufó enojado, dándole una patada a una piedrecilla en el lugar. La cual no supo a dónde llegó a parar.

-¡oto-san es malo! …después que me hizo correr por un rato en el parque no quiere llevarme a casa, ¡todo por oka-san!—enojado comenzó a caminar sin saber muy bien a dónde, estaba en el centro de la gran plaza.

Cruzado de brazos se detuvo a uno de los árboles más grande del lugar; notó que cerca del mismo estaba una pequeña ardilla comiéndose al parecer un bocadillo de pan, pensó el rubio,

-olvidándose por completo de su enojo. Curioso, se arrodilló mirando el animalito.

-…tú también tienes hambre…—sonrió con inocencia.

Trató de agarrarla pero la ardilla fue astuta y logró subirse al árbol. Naruto calló de rodillas en la tierra que había en el lugar. Frunció el ceño. Repentinamente recordando su enojo, miro por donde se había ido la estúpida y tonta ardilla, pensó.

En eso…escuchó que alguien se paraba detrás de él, curioso se giró, para que su cara se tornara azul del miedo, que acompañaba con varias gotitas de sudor frío en su frente.

-Con que molestando a los animales del lugar—dijo un hombre no tan alto siendo regordete.

Su aspecto era de un mendigo poseyendo una larga, canosa y mugrienta barba que, a naruto le provocó un miedo al verlo tan cerca. Y más por el tono de su voz: era intimidante.

-¿Dónde están tus padres, niño?...no me gusta que molesten a los animales—alzó un poco su voz teniendo un semblante de evidente enojo.

Algo que no entendía el pequeño, que murmuró, confundido.--… ¿y éste…?--. Naruto de un salto se alejó un poco del viejo y mal oliente vagabundo al ver que lo veía muy enojado.

Estaba asustado de que el hombre le hiciera algo.

-¡mocoso busca una pelota, pero a los animales de aquí no los Toques!—arguyó el hombre, asustándolo.

-¡¡HAA!!—Gritó el rubio con miedo por lo que optó en correr, mirando a donde estaban sus padres—¡ese l-loco me!… ¡asu-sto! ¡ah!… ¡ah!—balbuceaba tomando aire después de correr por su vida, según él.

Miró adelante y, para su milagro vio a sus padres como a unos 10 pasos de donde estaba--. ¡Jhm!

Más enojado no podía estar; estaba cansado, tenía hambre -aunque verdaderamente ya había merendado pero como era un glotón, se quejaba por más-…todo un capricho echo en miniatura, y encima, por el susto que acabó de pasar. Le iba a decir a su padre y su madre que se ¡largaran de esa ciudad! Quería estar en Tokio, ¡donde le gusta estar!

-¡ya verán…!—caminó a zancadas en dirección a sus progenitores; con un semblante muy enojado y las manos en forma de jarras, casi pareciendo un papá muy enojado y apunto de reprender a sus hijos, discutió malhumorado—¡oto-san, oka-san, vámonos!… ¡me quiero ir, no me gusta este lugar!...y tengo ham…bre—balbuceo lo último al haber llegado a donde ellos, y poniendo su vista -ya no enojada- en unos grandes y hermosos ojos verdes esmeralda. Quedando tontamente hinotizado. Su corazón se aceleró sin saber porqué cuando miro a la niña que estaba frente a él, a unos 5 pasos de distancia.

-¡oh, naruto!, cariño ellos son la familia Haruno…Kizashi, mebuki, el pequeño sai y la niña es sakura—dijo su madre, señalando a cada integrante de esa familia quienes le sonrieron.

Pero naruto ni siquiera les prestó a tención, ya que sólo quedó embobado mirando únicamente a la linda niña pelirosa de unos 5 años quien tomaba de la mano a su madre con timidez y un pequeño sonrojo.

“…Sakura…”, pensó el rubio sin dejarla de mirar. Tan linda con ese cabello, esos hermosos ojos y con una ancha frente pero que la hacía ver encantadoramente tierna.

Kushina al ver que no reaccionaba le dio un coscorrón--¡aauch!...—se quejó, sobando su cabeza y haciendo reír a los demás.

Naruto al escuchar la risa inocente y angelical de sakura sólo se sonrojó de golpe al ver la hermosa sonrisa de la niña. Ella se sonrojó por tener de nuevo la mirada del pequeño rubio en ella y reaccionó escondiéndose detrás de su madre, aunque asomando un poco su rostro, curiosa.

-mu-mu-cho gusto—habló por fin aunque balbuceando. Avergonzado por lo que hizo su oka-san.

-Bueno, tenemos que irnos… ¡fue un placer verlos!—se despidió Kizashi, sonriéndoles—¡ha, y fue un placer conocerte naruto!—dijo pasándole por un lado alborotándole los dorados cabellos a naruto.

Él por su parte sólo se quedó viendo a la niña que se iba con sus padres, pero de repente, ella volteó su rostro, naruto avergonzado, miro de golpe a sus padres quienes comenzaban a entrar a la iglesia.

-¡Oigan espérenme’ ttebayo…!—cuando los alcanzó les dijo enojado— ¡¿por qué me pegaste oka-san?!

-¡Estabas como un baboso mirando a esa pobre niña!… ¡la estabas acosando con la mirada Naru-chan!—espeto perspicaz su mama mirándolo con los ojos entrecerrados y haciendo que naruto se sonrojara y se tornara nervioso.

-jajaja ¡es cierto naruto, la pobre estaba roja!—se burlaba minato mientras bajada a la pequeña ino quien ya se estaba despertando de su siesta— ¡saliste igual a tu abuelo!—negaba con la cabeza divertido, y recibiendo un coscorrón cortesía de kushina.

-¡no e-sscier-to!’ ttebayo….—se defendió naruto fingiendo estar enojado pero sólo hizo reír a sus padres. Y él inflo sus mejillas algo rojas...

---Fin del Flash Back---

-Jajaja ¡naruto haciendo berrinches por tener hambre!—reía sakura— ¡no lo puedo creer! Jajaja

Naruto estaba sonrojado por recordar ese momento que pasó. Minato sólo sonreía al verlos.

Sakura se tapó la boca con una mano, estando ruborizada-…bueno yo recuerdo algo de eso…—inquirió, parando de reír por la mirada avergonzada que le dio naruto. Ahora compredía las palabras de minato sobre lo feliz que estaba en volverla a ver.
Naruto estaba muy apenado por lo que les estaba contando su padre que a pesar de pasar hace años, recordaba muy bien ese día y ahora, dudaba mucho olvidarlo; fue un día lleno de aventuras.

Minato se levantó por lo que narusaku lo imitaron.

-Bueno muchachos…debo irme—miro su reloj de mano, suspiró y los miró con una pequeña sonrisa—me agrado conversar contigo, sakura, lamento lo de tu padre de verdad—le regaló una sonrisa algo paternal que para sakura, fue reconfortarle.

No estaba muy segura. Lo dudó, pero tomó valor y se le acercó -con una sonrisa tímida- para abrazarlo, sorprendiéndolo pero correspondiendo al gesto. Naruto sonrió mirándolo.

-… ¡bueno debo volar algo lejos! jeje…ha, naruto se me había olvidado—se tocó la nuca, con tanta información y sorpresa recibida se le olvidó a lo que iba. Naruto lo miro atento—con respecto a la reunión que te hablé en suna…ya no será dentro de un mes hijo, será el viernes de la próxima semana—informó, tomando el portafolio del mueble, naruto suspiró.

No era ninguna reunión la de suna, sino una pequeña velada o fiesta y la verdad, no le gustaba mucho la idea ya que no es amante a fiestas.

-…bueno, ahora si me tengo que ir.

-Te acompaño…—dijo caminando con su padre hasta la puerta la cual abrió. Lo vio despedirse de su novia para salir y él detrás lo siguió. Al llegar al elevador, presionó el botón y esperó.

-Naruto…—su padre lo miro de reojo esperando a que se abrieran las plateadas puertas del elevador—sólo espero que hayas tomado la decisión correcta…no quiero que juegues con los sentimientos de esa chica, ella es una buena persona--Naruto lo miro de reojo con tranquilidad por los consejos de su padre—debes hablarle a hinata…ella merece una explicación y lo sabes…¡ha! y prepárate para la llamada que recibas de tu madre… ¡suerte!—le dijo para entrar al elevador, le regaló una sonrisa sincera y paternal a naruto.

-¡Claro, oto-san!…no debes preocuparte—. Respondió, sonriendo con tranquilidad.

Pero, ciertamente, por dentro estaba preocupado por cual fuere la reacción de kushina por la noticia, y encima tenía que hablar con hinata. Pero una cosa si era segura, y era que Naruto Uzumaki cuando toma una decisión, no se retracta de ello, y menos si eso mismo le da felicidad.

Porque sakura…es su Felicidad.

-oto-san, perdona por la discusión de ahora…—. Minato asintió con una pequeña sonrisa, el rubio menor sonrió. Se despidió de su padre para que las puertas se cerraran por fin.
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Orochimaru estaba en otra reunión de negocios con algunos socios importantes. La mayoría comerciantes. Todavía se encontraba en Francia. Estaba contento de que cada negociación que realizaba le salía como quiere y obviamente obtiene más dinero para llenar sus cuentas bancarias -que mantenía bien escondidas. Estaba preparando un plan que, según él, será perfecto para volver a entrar en el sistema de la empresa The Namikase’s, y eso era un motivo que debía celebrarlo.

Compartiendo wisky y uno que otro tabaco con los socios, un guarura del hombre dio aparición y le dijo algo al oído. El ojiamarillo frunce el ceño y con molestia se levanta de su asiento.

-¡colegas, disculpen por ausentarme, vuelvo en un momento!—. Habló en tono serio y confianzudo. Aunque mirando a los presentes con referida neutralidad quienes asintieron y siguieron con los negocios.

Orochimaru cuando por fin sale de la sala de donde estaba, el alto hombre junto a él le entrega un móvil que orochimaru lo recibe con molestia; contestando con voz sebera--¡¿me puedes explicar que sucede?!... ¡no quiero escuchar que fallaron…!—. Abvirtió.

Caminó por un pasillo algo oscuro de una gran casa, que pertenecía a uno de los socios; su guarura se quedó en la esquina del pasillo cuando el ojiamarillo le hizo señas de que lo dejara solo.

HOMBRE: jefe…yo bueno…la misión no salió como usted quería—informó acobardado el hombre al teléfono, síntomas del miedo. Orochimaru frunció el ceño.

OROCHIMARU: ¿qué sucedió…?—cuestiono entre dientes.

Dio unos dos pasos más, aumentando el agarre firme a un bastón color marrón con una herradura dorada como base, la cual estaba echa de oro puro y que tenía la figura de una serpiente entallada en negro. El hombre tragó grueso.

HOMBRE: vera…etto bueno cuando ya estaba todo listo…la-a policía—hizo una pausa—la policía apareció y bueno...nos cacho y tuvimos que ocultarnos…

Orochimaru no quería escuchar más--¡¡SON UNOS INUTILES, IMNCOMPETENTES!!—gritó furioso y apretando con enojo el bastón en su mano-- ¡¡sabes que no me gustan que mis misiones sean incompletas o que no lo se hagan como quiero!!... ¿sabes cuál es la consecuencia verdad?—su tono era de un desquiciado y maniático psicópata. El hombre comenzó a temblar con el teléfono en la oreja— ¡gracias por tu servicio!…—informó con cínica tranquilidad.

-¡no, espere, lord orochi…

El hombre trancó la llamada sin prestarle atención a las suplicas. Se giró y caminó con un aura perversa en él hasta su guarura, quien recibió el móvil.

-¡kisame, encárgate de lo de siempre!—le ordenó al mencionado.

Éste siendo alto de aspecto robusto y vistiendo un traje negro, ocultando su mirada tras unas gafas negras. Mostró una sonrisa tan sádica en su rostro pareciendo claramente satisfecho con la orden. Típicamente acostumbrado a su trabajo.

“¡¡Malditos incompetentes!! Si no hacen las cosas como quiero… ¡no los quiero ver más!… ¡¡y eso es bajo tierra!!”, pensó con mucho enojo. Tendría que considerar mejor las elecciones de los enviados que haga para sus asuntos más privados. Eso de los imprevistos sin terminar o fallas en los mismos no le gustaba, y menos si los que lo hacían eran unos inútiles a quienes les pagaba para nada.

“Lo bueno es que el asunto no era de mera importancia”.

Él tiene pensado dejarle el trabajito -sobre el asunto de los Namikase- a un grupo de secuaces que, según él, son perfectos y especialistas en esos asuntos de espionaje encubierto, “para ese entonces…no habrá error alguno, no esta vez”.

Con dichos pensamientos, satisfecho, se volvió al lugar con sus socios y seguir con los necios. Mientras kisame se quedaba en la puerta para proseguir con la orden de su jefe.
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Sakura estaba en la oficina mirando por el ventanal: la avenida, calles y edificios de konoha apreciándose en el mismo.

Después de que naruto saliera con minato de la oficina -alegremente- se sintió más tranquila; aunque cuando su suegro, porque eso era -se sonrojó al pensarlo ya que era nuevo reconocerlo-, le contó que conoció a su padre y hablarle de los buenos amigos que eran, le había hecho bien a su estado emocional con respecto a esa tema.

La muerte de Kizashi fue un duro golpe para ella, y aún lo es, aun a pesar de haber sucedido hace varios años ya, pero como su padre hubiese querido, tiene que ser fuerte ante eso y mucho más. Y con naruto de su lado…está segura de lograrlo.

-…me alegro que oto-san…haya hecho buenos amigos—sonrió nostálgica.

Cuando minato les contó a ella y a naruto sobre el recuerdo de cuando se encontraron en la plaza de la ciudad, algo en ella le hizo recordar ese día: y es que eran, precisamente, esos profundos ojos azules que la habían mirado con inocente curiosidad esa vez

-jeje ahora recuerdo donde había visto esos ojos…esa mirada…—se mordió el labio. Dio un suspiro recordando algo que paso también ese mismo día…

--FLASH BACK—

-Jajaja… ¡la cara que tenías cuando te miro ese niño…!—reía sai, pellizcándole los cachetes a sakura quien estaba roja— ¡parecías un tomate como ahora, neechaan! jajaja

Sakura lo empujó haciendo que Sai riera más.

Era más grande que ella con unos 9 años. La molestaba mucho pero ella no se dejaba y, tener 5 años, no era un obstáculo en ella.

-d-deja-me… ¡yo no es-estaba roja, niisan baka!—lo miro desafiante pero sin poder ocultar lo colorada que estaba.

Sai la soltó para ver como ella le sacaba la lengua, para salir corriendo a su recamara.

-¡Claro que si lo estabas, feíta!—seguía burlón y reía con ganas, al ver que su tierna pero escandalosa hermanita le mostraba el tercer dedo de una de sus pequeñas manos.

Ellos se la pasaban peleando y jugando como cualquier hermano y hermana.

-¡eres una grosera!… ¡ya verás cuando te atrape…!—alegço eufórico, subiendo las escaleras para ir a la habitación de la pelirosa la cual de un portazo, cerró y gritó asustada aunque riendo a la vez.

--FIN DEL BLASH BACK—

Sakura con una sonrisa volvió a la realidad al escuchar una puerta cerrarse, siendo naruto quien volvía— ¡hola sakura-chan!—sonrió acercándosele--… ¿Qué haces…?.

-Nada, sólo recordando…—dijo, correspondiendo al abrazo del rubio quien la había rodeado con sus brazos—…¿sabes?...ahora recuerdo porqué se me hacía conocida tu mirada…

Se miraron de manera tierna y con un sonrojo en sus mejillas.

Esa mirada, de ambos, que los hechizo al primer momento que la vieron, sintiéndose atrapados, enredados, sin poder escapar de ese hermoso mirar tan intenso y fuerte que les hacía poner la piel de gallina.

-…me encanta mirarte, naruto-kun—susurró con dulzura, perdida en la azulada mirada de naruto.

-Yo, también comprendo porqué se me hacía conocida tu mirada, ¿sabes?, ahora que recordé todo eso…estoy feliz…porque sé que te conocí primero, nena…—le susurró, mirándola con intensidad y perdido en el verde intenso que poseía ella.

Pareciera como mirar un profundo y hermoso lago verdoso que, si te enfocas en él, sientes perderte mágicamente en lo más profundo de ellos.

En lo mágico que se sentía así, mirándole y atrapándola con sus fuertes brazos varoniles; así de perdido se sentía naruto. Recordar y comprender que en verdad conoció a sakura hace años, se dio cuenta que era obra del destino reencontrarse y ahora estar juntos.

-… ¡me encanta mirarte!... y también el que me mires...como ahora…—sonrió. Contemplándola.

Se acercó más y la besó con ternura, apretándola de la cintura como no queriendo que se fuera de su lado.

Ella por su parte le rodeó el cuello besando con ansias esos labios -que la hacían suspirar y derretirse desde lo más profundo de su alma. Ambos compartiendo ese sentimiento que crece cada día, minuto, segundo…ese sentimiento que inunda cada poro de su piel y les hace desear más del otro. Sabiendo que es tan real como ese dulce beso.

Todo eso sienten ellos cuando están cerca; ella feliz desde el fondo de su alma compartiendo ese nuevo sentimiento de amor por naruto -y que crece cada vez que la besa, acaricia. Experimentando sensaciones nuevas en ella.

Y él…él con cada beso, caricia, cada palabra bonita de ella lo hace que la desee más, y le llene el alma: que habia estado careciendo desde mucho antes de verdadera alegría y felicidad, quedando solitaria; para ahora darle luz.

Porque ella, es esa luz que su alma perdida había estado anhelando.
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Orochimaru había terminado de negociar con los socios en la gran casona.

Ahora se encontraba en la Suite-Presidencial de uno de los mejores hoteles, al centro de la ciudad de Paris; después de una refrescante ducha que le relajó en absoluto -del disgusto que paso por la bendita llama que recibió hace horas-, estaba más que tranquilo y, en parte, gracias a una sexy modelo que se consiguió en la estadía del lugar, que además engatusó prometiéndole una buena noche de fantasía la cual aceptó. Pero por el porte adinerado y arrogante del misterioso hombre; ahora estaba en su gran cama -tipo matrimonial- la cual compartía con la chica.

-mm…espérame, preciosa, necesito hacer una llamada muy importante—le decía a la pelirroja quien le daba besos por la pálida pero ancha espalda—…no te vayas, vuelvo un minuto.

-no me iré a ningún lado, guapo—le pico un ojo color castaño y con una radiante sonrisa.
No se arrepentía de aceptarle la invitación, pensaba con ansias.

El pelinegro sonrió con arrogancia y se levantó de la cama, dejando así ver su formado cuerpo y su largo cabello cubriendo su ancha y algo musculosa espalda. A pesar de no ser tan joven, se notaba que se mantenía y cuidaba muy bien, como también sabía cómo complacer a las mujeres en la cama. Y esa chica era una de ellas.

Caminó -como dios lo trajo al mundo- ante la interesada mirada de la modelo, hasta llegar al baño, pero antes tomó su yukata para taparse e ingresar al cuarto de baño.

-…muy bien, es hora de hacer algo para entretener mis caprichos—con una sonrisa maliciosa, tomó su móvil el cual había tomado para hacer una llamada. Tecleó y se lo llevó a la oreja para a los segundos decir— ¿ya tienes listo lo que te pedí?...muy bien, quiero que sólo sea un susto, ¿he?—sonrió arrogante.

Mientras se miraba al enorme espejo del lujoso baño. Como le fascinaba dar órdenes, pensaba.

-¡quiero el reporte en cuanto acaben!...¡adiós!—colgó—…como moriría por ver la cara que pondrá kukuku…¡bueno! mejor voy a seguir con mi sesión de relajación—guardó su móvil en uno de los bolsillos de la yukata color azul marino y salió del baño encontrando a la sexy modelo esperándolo, muy relajada en su cama--¿me extrañaste…?

Sonrió complacido al verla asentir y hacer un puchero.

El Sannin, el hombre y delincuente más buscado por las autoridades ha puesto el ojo a otra nueva presa, y como dijo él: <>.

¿Quién sabe quién podrá ser o mejor dicho, el que será su nueva víctima?... Su nuevo entretenimiento o pasatiempo.
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Después de horas de trabajo en la empresa de konoha, sakura le había comentado a su novio-jefe sobre la inversión que hizo en un local, o mejor dicho, en un restaurant que quedaba cerca de la residencia para que la acompañara y lo conociera. Ya estaban terminando de remoderarlo para comenzar a ponerlo a funcionar.

El rubio con gusto había aceptado a su petición. Ya se encontraban camino al dichoso lugar en el Mustang del rubio.

-Naruto… ¿en serio crees que no te va afectar esta noticia en tu imagen…?—le pregunto preocupada sakura, mirándolo de igual forma, se encontraba en el asiento del copiloto.

-Tranquila sakura-chan…yo tengo la conciencia tranquila, tu debes estar igual…no debes preocuparte—respondió con parsimonia, mirando al frente.

Ella sólo suspiró y miro por la ventana las bellas calles de konoha al medio día.

-…sólo tengo que hablar con hinata--susurró--…tengo que aclarar que esto no es ningún engaño—alego con voz suave y acariciándole una de las manos que estaban en el regazo de ella. Sakura que escuchándole lo miro aún preocupada—…no quiero ponerte a ti en boca de la prensa. Pero debes de estar tranquila.

Debía transmitirle seguridad en sus palabras, a pesar de sentirse igual o peor que ella -inquieto- pero no podía dar marcha atrás. Ya no a su decisión.

-…juntos saldremos de esto—le regaló una sonrisa tierna.

Cuando naruto le había mostrado el periódico en la oficina -donde salían ellos dos besándose y haciéndose ojitos en el restaurante la tarde pasada-, casi le da un patatús a la pobre. Y no es para menos que publiquen en primera plana:

“El hijo y heredero principal de los Namikase Uzumaki, Naruto N. U, estaba muy meloso con una linda chica que al parecer es la que le brinda caricias al joven empresario mientras está lejos de su prometida, la joven Hinata Hyuga. Esta fuente fue tomada en uno de los mejores restaurant de la zona y al parecer, no les importaba demostrase cuanto se quieran a la vista de todos.”

Sakura cuando leyó semejante mentira y disparate casi llora -si no fuera porque naruto le dijo que no dejara que los chismes irrumpieran en su relación cuando ella más que nadie sabe que todo eso es mentira. Ella más tranquila entendía que era cierto pero no comprendía la maldad y ambición de las personas en querer destruir las vidas de las personas, por unos cuantos billetes, como también se sintió rara e incluso comprendía a naruto de la presión que vive por estar rodeado de los medios.

Por un momento recordó lo que le dijo yuki: <>. Sonrió con tranquilidad. Era cierto. Ahora más que nunca deben estar unidos. Se quedó mirando al rubio quien estaba muy concentrado en la vía…

Después de varios minutos…ya estaban entrando al local.

Éste era grande y muy bonito. Las paredes eran adornadas de piso a mitad por ladrillos, y la otra parte que seguía de la misma hasta el techo, era lisa de color crema, el techo todo liso del mismo color y adornado por varias lámparas, muy bonitas, que hacían juego con el lugar, el piso era de cerámica del color de los ladrillos, tenía enormes ventanales que daban a la vista un hermoso jardín de pura vegetación y montañas.

Todavía no habían mesas por lo que estaban remodelando algunas cosas, como la cocina que también era espaciosa. Había una barra donde se podía colocar un mini-bar de pedidos.
Naruto miro sorprendido y curioso el lugar, era agradable, pensó.

-¿Qué te parece…?—la dulce voz de sakura lo sacó de su asombro por lo que la miro curioso; ella estaba recostada en la barra, a unos 5 pasos de donde estaba.

-¡Todo es increíble sakura-chan!… ¡tienes buen gusto!—le sonrió y siguió echándole el ojo al lugar.

Algunos hombres estaban terminando de pintar o taladrar las paredes.

-¿?: hola, sakura-san…no sabía que venias—le dijo una linda joven que salía de la cocina.

-¡Hola, sasame-san…!—saludó sakura con una sonrisa, para luego abrazarla--¿cómo va todo por aquí?

-¡todo excelente…!—le regaló una sonrisa.

Sasame Fuma es una linda chica de unos 23 años, cabello naranja oscuro, piel blanca y ojos negros. Medio alta y linda figura. Es amiga de sakura, konan y anko. Estudiaron juntas cuando la pelirosa vivió en konoha.

-konan-san esta por ahí…creo que regando las plantas—sonrió.

-¡Qué bueno!—. En eso sakura escucha que alguien viene y gira su rostro a un lado, al igual que sasame, viendo a konan con un paño en las manos secando estas--¡vaya pero si aquí estas…!.

-¡¡sakuraa!!...—eufórica corre y la abraza de la emoción -que casi se caen al piso. Ambas rieron como las amigas que son.

Naruto quien ya había ojeado bastante, se acerca curioso por ver la escena.

-¿Cómo estás?... ¡bueno hermosa como siempre! jeje ¡Oye que has sabido de anko, esa tonta no me ha escrito desde hace días…!—puso un puchero y sakura negó sin saber de su amiga.

-Buenas…—saludó con educación el rubio, haciendo que las tres voltearan.

Konan y sasame se sonrojaron por lo guapo que era naruto. Sakura quien notándolo y comprendiendo esas reacciones -que perfectamente sentía por su masculina y arrebatadora presencia-, le sonrió acercándose a él y pasando una mano por la cadera del mismo.

-¿Qué hacen…?—el rubio pasó un brazo por los hombros de ella.

-Naruto, ellas son konan y sasame, mis amigas… ¡chicas él es Naruto Namikase, mi novio!

Les reveló a ambas quienes se sorprendieron. Naruto les regaló una educada sonrisa -de esas roba suspiros, contrastando con todo él- e hiso que casi les cayera las babas al piso.

-m-mucho gusto—saludó konan, apenada, pero un poco molesta porque SU amiga no le haya contado que el tal naruto ahora era su novio. Sonrió nerviosa y miro a sakura que soltó una risita por la cara que tenía la chica—soy konan--ruborizada, logró decir. “Es más guapo en persona”, pensó la chica.

-¡Soy sasame fuma, naruto-san!—estrechó amistosa su mano pero no logrando ocultar un leve sonrojo, mirándolo.

-¡Un gusto conocerlas chicas!—dijo naruto mirándolas a ambas, ellas le sonrieron igual.

Por unos segundos…sakura lo miró por lo que éste también lo hizo, tomándola de la mano para entrelazarla con la suya -sin apartar sus miradas- sus amigas los miraban sorprendidas por el aura de amor que los rodeaba -se veían muy enamorados- pensó konan. Muy contenta por su amiga.

-Ha, este…sakura-san, debo terminar de arreglar algo en la cocina—dijo sintiéndose algo incomoda la pelinaranjo, para no ser mal terceo, konan la miro comprendiendo.

Sakura las miró comprendiendo también, les sonrió y les dijo divertida--. Chicas dejen de ser penos…

-¿?: Sakura…

La ojijade fue interrumpida por alguien que, al escuchar su voz, se sorprendió -sintiendo repentinamente un escalofrío en su piel- su corazón latió con rápidez, pero porque no quería que fuera esa persona que se estaba imaginando.

Sakura se giró al igual que naruto -todavía estaban semi-abrazados y de espalda- las dos chicas también miraron a quien había entrado en el local; konan al reconocer a la persona quedo estupefacta, que al segundo, miró a sakura. Esta al ver a esa persona, sintió sorpresa pero a la vez enojo.

Naruto frunció el ceño, teniendo el cuerpo tenso.

-¿?: Sakura, necesito hablar contigo…—espetó con un semblante serio y sin apartar su vista de ella.

Naruto dio un paso adelante y con la madíbula apretada de enojo, dijo--¿qué-haces-aquí?...
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HELLOOO!! cheers por fin volvíiii Embarassed después un tiempito de descanso (que mentirosa soy) en realidad he estado MUY ocupadaa, en muchas cosas... Espero y les haya gustado el capii, ¿quien será la persona que los interrumpio y que hizo que nuestro rubio cambiara tan de pronto de semblante? affraid

Esta semana prometo subir el siguiente... Saludos. Amor
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¡Esa Mujer!-Capítulo 32 (21-06-17) Un Corazón Arrepentido.

Mensaje por CerezoIntenso el Jue Jun 22, 2017 2:23 pm

Capítulo 32.



En el capítulo anterior…

-¿?: Sakura…

La ojijade fue interrumpida por alguien que, al escuchar su voz, se sorprendió -sintiendo repentinamente un escalofrío en su piel. Se giró al igual que naruto -todavía estaban semiabrazados. Las dos chicas también miraron a quien había entrado en el local; konan al reconocer a la persona, quedo estupefacta, que al segundo, miro a sakura.

Naruto frunció el ceño, comenzando a molestarse.

-¿?: Sakura, necesito hablar contigo…—espeto con un semblante serio y sin apartar su vista de ella.

Naruto dio un paso adelante y con la mandíbula apretada por el enojo, dijo--¿qué haces aquí?...

Actualmente…

Sasuke, quien estaba parado al frente de ellos con seriedad, ignoró la pregunta del rubio -quien frunció aún más el ceño con aparente enojo. Sakura al verlo suspiró y se situó al lado de su novio, quien la miro de reojo.

-…quiero hablar contigo sakura, ¿será que me permites un minuto…?

-¡No! ¡Ella no puede darte ningún minuto ahora ni tampoco después!--declaró.

Naruto había respondido por ella. Estaba mirándolo de manera indiferente, molesto de tan solo verlo -y como por instinto- reaccionó tomándola de la cintura, haciendo que el ojinegro se enojara, devolviéndole la misma mirada pero aún así conteniéndose.

Sakura quien sorprendida por tal reacción posesiva de naruto: no se lo esperó; tuvo que reconocer para sí que aún así le gustó, sintiendo su corazón bombardear su pecho lo miro, enternecida, por saber que la quería proteger de nuevo de sasuke.
Pero haciéndole un gesto para que la soltara, le susurró con suavidad:

-tranquilo, naruto…—le sonrió, tomando su mano para luego mirar, ahora con seriedad al Uchiha—si me tienes que decir algo, lo puedes hacer delante de naruto…no quiero ocultarle cosas...además, ¿cómo sabias que estaba aquí…?—cuestionó sin cambiar su semblante ante la mirada fastidiada del ojinegro.

Naruto dio un apretón a su mano -sintiéndose contento por su respuesta- pero sin apartar su penetrante vista de sasuke, que si fuera un verdadero blanco y los ojos de naruto un arma de fuego disparando un proyectil, en estos momentos el chico sería sólo un frío cadáver. Konan y sasame estaban algo incomodas mirando y escuchando, aunque la última estaba un poco nerviosa -incluso algunos de los trabajadores que estaban remodelando el lugar, con cara curiosa, se estaban entreteniendo con lo que pasaba.

-ya escuchaste, sasuke, lo que le tengas que decir a MI novia, lo puedes hacer en mi presencia—lo desafiaba con la mirada y presumido en sus palabras.

Sasuke al escucharlo decir ‘mi novia’, como también el que estuvieran tomados de mano le sorprendió y sintió algo de rabia.

-sakura, necesito decirte algo…pero es algo personal—alegó con parsimonia, mirándola con seriedad.

Sakura dudosa lo observó bien por unos segundos: notó además de que su cuerpo estaba tan tenso como naruto a su lado, debido a la situación, también notó algo más en esa oscura mirada, le pareció percibir algo de… ¿tristeza?.

Se mordió el labio, frunció el ceño para soltar un suspiro. Soltó al ojiazul quien la miro extrañado.

-…está bien, vamos afuera un momento…—decretó ante la mirada atónita y confundida del rubio. Sakura miro a naruto quien tenía el ceño levemente fruncido. No le había gustado esa respuesta—…naruto, espérame aquí…vuelvo enseguida.

-… ¿estás, estás segura de que quieres ir…?—. Vaciló un poco, aunque no pudiendo evitar ocultarlo, tomándole una de sus manos.

Ella asintió con una pequeña sonrisa, estando segura de su decisión. Naruto suspiró resignado y, con delicadeza, la tomó del rostro para inclinarse y darle un casto beso en los labios, aunque manteniendo unidos sus labios a los de ella por unos segundos, ante la mirada enojada del azabache quien al verlo hizo una mueca de disgusto con su boca -pero sin poder ocultar en su mirada, tristeza. Comenzó a salir para esperarla afuera. No quería ver más.

-…te espero, sakura-chan—. Al separase de ella susurró de una manera tan dulce que a ella le provocó volver a besarle, pero debía salir.

-confía en mí…--le sonrió, acariciando una de sus mejillas adornadas por esas marcas zorrunas, él asintió con una sonrisa--¡chicas! Les pido un favor…no aburran a naruto porque es muy fácil que lo haga por sí sólo…--. Bromeó, riendo y mirando burlona a sus amigas quienes le sonrieron.

-¡hee, no digas eso…!—se quejó, avergonzado el rubio, viéndola salir riendo del local.

Suspiró algo intranquilo, “¿Cómo se atrevió el idiota ese a venir a buscarla?, cuando ella muy bien le dijo que no lo quería ver”, pensó enojado por la presencia tan repentina del Uchiha, “confío en ti sakurara-chan…pero no en él…no en él.”

-¡oye, tranquilo!...él no hará nada para volverla a lastimar….—escuchó decir a su espalda, se giró para ver a konan con una pequeña sonrisa la cual le correspondió, algo inseguro todavía—sé que no lo haría, sasuke podrá ser un idiota cuando quiere. Pero sé que perder a sakura le hizo aprender la lección—espeto, con tranquilidad y transmitiéndole al ojiazul, algo de confianza por sus palabras.

Ella de alguna manera detalló el estado de ánimo del uchiha -al no dejar de observarlo desde que llegó- y sabía que su intuición era cierta. Naruto asintió con una pequeña sonrisa--¡ven! te muestro el lugar.

-¡Claro, vamos…!—aceptó la idea de la ojiambar.

La vio asentir complacida para girarse a un pasillo del lugar. Sasame se había retirado a la cocina a terminar de arreglar algunas cosas. Naruto comenzó a seguir a la chica, pero antes miró a la salida, algo curioso e intrigado por saber de qué quería hablar el ojinegro con su novia. Debía confiar en ella y dejar que solucionara sus problemas con sasuke. No era su asunto y tampoco podía meter las narices aunque quisiera. Pero claramente no podía dejar su estado de intranquilidad.

-…sólo espero y no haga nada que lo comprometa…porque no responderé…al igual que la primera vez…—susurró para sí.

Estaba muy seguro de partirle toditos los huesos a sasuke si llega hacer algo que sakura no quiere: de lastimarla. Porque, sabiendo como la trató la vez esa en que lo vio en el pasillo de la residencia… Frunció el ceño al recordarlo, para a los segundos parpadear y continuar con los pasos, al escuchar que konan lo llamaba.
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Sasuke estaba esperando a sakura recostado en su Ranger, estaba con los brazos cruzados y el ceño arrugado. Vestía jeans oscuros, franela color gris, algo suelta pero haciendo ver sus bien trabajados brazos y unos tenis negros.

Se estaba sintiendo extraño.

Tuvo que salir del local para no seguir viendo como ese imbécil besaba a sakura, a la culpable de su ahora estado… ¿deprimente? Frunció el ceño.

Y lo peor era que ella le correspondía al beso -sin ninguna duda, pensó.

Se sentía enojado y con rabia. Pero ciertamente con él mismo, porque sabía que todo lo que estaba pasando, era sólo por su culpa. Había meditado bien las cosas con respecto a sakura; como odiaba haberla lastimado. Se había sentido -y aún lo hacía- el cobarde, la escoria más imbécil de todas por herir a la única mujer que lo quiso con sinceridad y devoción.

Había llegado a konoha para buscarla y hablar con ella, para arreglar de alguna manera las cosas. Quería, o quiso tener una esperanza.

Pero al ver esa escena, hace unos segundos -y lo que había visto y leido en la mañana temprano- lo habían dejado descolocado; que por algún motivo sintió que su corazón se rompió. Sabía que ya era tarde para otra oportunidad, tarde para corresponder a ese amor que ella le había ofrecido desde hace años -pero que nunca lo tomó en cuenta. No como debió hacerlo. Todo por ser un idiota inmaduro.

“Ahora sé que…perdí lo que nunca…valore”, pensó con tristeza.

-¿qué es lo que me quieres decir, sasuke…?--. La voz de sakura lo sacó de sus reproches mentales.

Se enderezó al verla parada frente a él aunque a una distancia prudente. Por unos segundos la observó con detallesa: seguía igual que siempre. Era tan hermosa. Y aun así con la seriedad en su rostro y cruzada de brazos, no dejaba de serlo.

Su corazón se aceleró. Era un idiota al haber hecho lo que hizo para perderla.

-te escucho--. Musitó ella.

-…bueno…sakura, yo…

¡No sabía cómo empezar! Él: un hombre tan elocuente, capaz de persuadir y cautivar a los demás con sus palabras, pero que irónicamente no hallaba las correctas en ese momento.
Necesitaba que lo aconsejaran en estos momentos.

Quería decirle tantas cosas. Quería que supiera que estaba muy arrepentido de todo el daño, de todo el sufrimiento que le hizo pasar cuando la ignoraba o cuando le era indiferente, en ciertas ocasiones. Simplemente quería pedirle perdón.

Pero le era emarañado hacerlo.

Sakura se cruzó de brazos arqueando una ceja, extrañada por su comportamiento titubeante.

Sasuke soltó un pequeño suspiro para tranquilizarse, ya que se estaba sintiendo nervioso -algo extraño en él. La miro estaba vez con seriedad, ahora iba hablar con la verdad.

-quiero pedirte perdón…quiero que me perdones por todo lo que te hice, sakura. Sé que no lo merezco pero…si lo haces, no me sentiré tan…odiado por mi mismo—soltó de golpe.

La pelirosa se quedó shockeada por lo que escuchó. Nunca pensó que sasuke llegara a buscarla ¡para pedirle perdón!...más bien se esperó otra escenita de celos -ya que eso es lo que él siempre hacía. Lo miró extrañada y dudosa, pero al ver su semblante de seriedad, supo que iba en serio. No estaba mintiendo aunque a ella le costaba dirigir esas palabras tan…inusuales de él.

Se veía triste y arrepentido, algo raro en él, pensó.

-…sasuke… ¿viniste hasta aquí para decirme eso?...—él asintió al momento—bueno…la verdad me dejaste algo… ¡sorprendida!…. ¡No sabía que te sintieras arrepentido!—. Soltó con ironía lo último, aún cruzada de brazos.

Sasuke enarcó una ceja y suspiró incómodo--¡te estoy diciendo la verdad, sakura, sabes que no suelo estar pidiendo perdón todo el tiempo!— alegó, encogiéndose de hombros.

Sakura lo sabía, sabía que de cierto modo estaba apartando su orgullo para venir hasta ella y decirle eso. Lo miró ahora con una mano en la cintura y la otra en su mentón -de manera pensativa.

-respóndeme una cosa primero… ¿Cómo supiste que estaba aquí?

Ahora estaba con ambas manos en la cadera y una mirada acusadora. Sasuke la miro con una gotita en su sien, algo incómodo

-… ¿y bien, me dirás o qué...?—estaba perdiendo la paciencia que comenzó a adquirir.

-la verdad…yo no sabía que estabas aquí, fue más bien con ayuda de alguien.

Sakura asintió, confirmándolo. Ella sabía que sasuke no sabía de la existencia del local, pero, ahora estaba curiosa y un poco enojada por saber el nombre del ‘Chismoso’ quien le dijo de su paradero. Lo miro como esperando a que siguiera, mientras él sonaba su garganta teniendo el ceño fruncido.

-itachi…me ayudó a encontrarte…sabes cómo es de astuto con los contactos, y pues…logró dar con el número de una de tus amigas…sasame, creo…

Sakura se asombró por lo que dijo: mataría a la pelinaranjo cuando la tuviera al frente.
¡Eso haría!, se dijo mentalmente.

Como también se sorprendió al nombrar al hermano de éste. Itachi Uchiha.

-…no quería aparecerme de nuevo en la residencia y encontrarme a la bola de idiotas de tus primos, o incluso a…él, a ese hombre, sakura.

-¡pues hiciste muuy bien en no buscarme allá!, ¡además!, ¿por qué ¡demonios! buscaste encontrarme con ayuda de sasame…o de una de mis amigas?, ¡no entiendo porqué itachi-san se prestó para esto!… ¿está confabulando contigo ahora?, ¿acaso él no sabe lo que sucedió…?—soltó con sarcasmo y con disguso.
Pensaba que, al menos, itachi era más sensato que su hermano.

Sasuke abrió la boca para defenderse, pero ella prosiguió--¿sabes?, ahora que acabas de mencionar a naruto, quiero que sepas una cosa…él ahora es mi novio, sasuke, no sé cómo paso, pero…gracias a naruto he podido salir adelante, él ahora es por quien estoy feliz, me tendió la mano cuando ¡más! necesitaba una…y no me abandonó—. Susurró casi pareciéndole un reproche.

Sonrió nostálgica, al recordar las veces en que naruto la consoló. Sasuke por su lado la miraba un poco sorprendido por lo que le dijo, aunque se podría decir, que lo estaba esperando. Por dentro se sentía mal -inútil- porque sabía que él era culpable.

-sakura, de verdad quiero que me perdones…y no me iré sin que me escuches…quiero que me dejes explicarte todo—se acercó a ella pero sakura esta vez, optó por retroceder, mirándolo dudosa. Él comprendió que era mejor guardar un poco de distancia. Prosiguió—con respecto a…la mujer que viste en mi departamento…ella es Karin y la conoc…

-sasuke, ahórrate tus explicaciones, no me interesa saber lo que sucedió contigo y esa…esa Karin…no quiero escuchar otra de tus mentiras—alegó con molestia e indiferencia.

La verdad era que no le importaba en absoluto saber sobre el tema. Ya era pasado -como había dicho muchas veces.

-¡no! sakura, quiero que me escuches, ¡quiero que lo sepas porque eso te mereces después de todo!…esta vez no te mentiré—sakura sólo se encogió de hombros sin dejar de mirarlo, cruzada de brazos—… ¿recuerdas la conferencia que tuve hace ya más de un año en kirigakure…?

Ella asintió -prestando atención. No quería ser una persona despreciable como lo fue él. Al menos le daría el derecho de palabra para ver que mentira inventará.

-…yo estuve…

--Flash Back—

Después de que sasuke terminara la conferencia que se estaba realizando en unos de los grandes salones de fiesta, que tenía la ciudad de kirigakure, estaba tomando un poco de agua cerca del pequeño escenario, donde algunos que otros ayudantes retiraban los micrófonos, cables, etc.

Miró a un lado: donde se encontraba su mejor amigo y colega, sugetsu; estaba hablando con varios reporteros. Habían viajado a algunos estados del país para dar a conocer de su nuevo lanzamiento de pinturas de arte que se realizaría el próximo mes.

Estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se percató de que una linda chica se situó a su lado.

-hola, Uchiha-san…—saludó muy amable, una linda pelirroja de ojos del mismo color junto a unos lentes, piel blanca y que vestía al parecer el uniforme de una de las empresas de los diarios de tokio, teniendo sus instrumentos en mano.
Sasuke al notarla, se quedó mirándola -con interés- de arriba abajo. Su primera impresión fue: ‘hola bombón’.

Ella sonrió--¿sería tan amable de concederme una entrevista personal…?—. Casi grita de la emoción al verlo asentir sin ningún problema…

Después de una media hora de plática con la <>, pensó el Uchiha:

-¿entonces tus fans saben que no tienes novia?… ¿estás soltero entonces…?—sonrió la chica complacida al recibir un ‘Si, claro que lo estoy’, sin titubear del chico.

Terminó la entrevista y se despidió del guapísimo artista, pero, no sin antes dejarle muy bien escrito y en un papel con la pluma de marca de él, su número de teléfono. Se retiró, algo coqueta.

-…Sasuke, ¿en serio no pasaras de esa chica esta vez?...—lo miro con picardía su amigo sugetsu quien estaba a su lado: mirando cómo se retiraban la manada de reporteros y junto a ellos, la chica llamada Karin--¡todavía vive el Gran Uchiha!... ¡oye!, pero, ¿Por qué negaste que tienes novia…?—le reprochó.

-¡soy el Uchiha después de todo!... ¡vamos, idiota, no me mires así! Sakura no se enterará…—sonrió como todo un casanova.

El peliblanco sólo negaba con la cabeza y suspirando por lo idiota que es su amigo.

--Fin Del Flash Back--

¡¡PLASS!!

Se escuchó una fuerte bofetada siendo la mano de sakura que aterrizó en unas de las mejillas del chico.

Sasuke se tocó el lugar algo adolorido y mirándola descolocado, ya que ese acto fue desprevenido para él. Pero aún asi, sonrió, divertido--…te dolió, ¿he…?

-¿de que estas hablando…?—inquirió indiferente. Con semblante serio.

-que te dolió que te dijera todo eso, que negara que tenía novia cuando conocí a Karin…eso quiere decir que…

-¿crees que te dejé mi mano marcada en tu mejilla porque me dolió el que me hayas dicho que me negaste esa vez y quien sabe cuántas veces más…?

Él sólo asintió -sin borrar la estúpida sonrisa de su rostro. Sakura se cruzó de brazos con una vena palpándole en la frente.

-¡eres un idiota, Uchiha Sasuke!... ¡no puedo mentir en decirte que ahora no me sorprende el que me negaras!—. Bufó, irónica, negando con la cabeza--lo que YO puedo sentir por ti en estos momentos sería odio, rencor, nauseas...pero, ¿sabes?, yo no soy ese tipo de personas…no soy rencorosa ni mucho menos podría odiar a alguien que al menos formó parte importante en mi vida, ¡porque sí!, tú fuiste parte de mi vida sasuke…¡fuiste! y no te equivoques pensando que en verdad me dolió…¡es sólo que sentí rabia de lo idiota que eres!-

-. Bramó con el ceño fruncido.
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-¡oye! está muy bonito todo—afirmó naruto.

Se encontraba mirando el bonito jardín trasero del restaurant, estaba rodeado de un pasto verdoso que a simple vista estaba bien cuidado; flores de colores por los bordes del lugar-dando un aspecto esplendido y colorido. Sonrió a la chica que estaba a su lado, regando un pequeño nido de lirios azules.

-… ¿entonces, también eres amiga de sakura-chan…?.

-¡Sí!, ¿acaso ya conociste a anko…?—. Curioseó. Mirándolo y recibiendo una afirmación de cabeza—jeje ¡qué bueno!...saku, ella y yo ¡somos las mejores amigas!...estudiamos juntas desde el instituto, aunque en la uni tomamos caminos separados.

-Ya veo. Pero aún mantienen contacto… Me alegro que ella tenga a tan buenas amigas en su vida…konan, ¿verdad?--la vio asentir--¿te puedo hacer una pregunta…?.

La ojiambar le sonrió asintiendo de nuevo y dejando de regar las bellas flores para mirarlo con interés. Naruto acarició uno de los lirios, evitando su mirada por unos segundos, y que descubriera su ligero sonrojo, estando un poco avergonzado por lo que iba a decir. Tomando un suspiro volvió su mirada a ella -quien lo veía curiosa.

-…este, ¿desde cuándo se conocen…sakura-chan y sasuke…?—cuestionó un poco incomodo por ser tan directo, y por su deseo de indagar en la vida de sakura.

No es que no le quisiera preguntar a ella misma, era que no quería tocar el tema del Uchiha

-por ser tan pronto y hacerle resurgir lo vivido. Pero su curiosidad tenía hambre y debía alimetarla, aunque sea un poco.

Konan quien sorprendida por la pregunta lo miraba, se sentía un poco incomoda, o mejor decirlo, intimidada. Estaba tan serio ahora, nada como segundos antes de pura sonrisa amigable. Pero notó la curiosidad en su mirada, que ella pensó que sería algo normal el que la tuviera, ya que era el novio de sakura.

Aunque raro le pareció el que fuera a ¡ella! a quien le preguntara sobre la misma sakura.

Sonó su garganta. Contestó con sinceridad—: desde que estuvimos en el instituto ella siempre se interesó por él. Sakura daba todo para ser aceptada por sasuke, pero el muy idiota no la pelaba--frunció el ceño--…recuerdo cuando ella me contaba a mí y a anko de sus planes para conquistarlo--suspiró--sakura se las ingeniaba para llamar su atención…pero no funcionaban porque él nunca la tomaba en cuenta. Sólo la veía como una fastidiosa, una ‘hermanita’, o eso decía él—agregó konan. Bajó la mirada, triste al recordar eso—nosotras teníamos que consolarla por cada rechazo suyo. Pero la necia no se rendia--sonrió con tristeza. Recordando.

Naruto al oír lo que le estaba contando sintió que su sangre se hervia en todo su cuerpo. Por un momento le entraron ganas de ahorcar al Uchiha.
--------
Sasuke estaba muy asombrado por la actitud de sakura, estuvo casi seguro que si le había dolido su confesión, pero con todo lo que le dijo, la verdad, se quedó corto de pensamientos.
Y pensar que ella lo pudo odiar—sakura, yo no…

-mis padres me enseñaron, que cuando de verdad quieres olvidar algo y seguir adelante…no debes tomarlo a pecho, sino que debes olvidar y perdonar…—sasuke bajo la mirada, avergonzado, sakura sonrió con amargura—aún recuerdo cuando estudiábamos en el mismo instituto, cuando yo formaba parte de tu grupito de fans grils jeje…--sasuke la miro con tristeza y sintiéndose inútil, mientras ella recordaba con una sonrisa, desganada.

--Flash Back—

-¡¡KYYAA!!

Se escuchó gritar en coro a una estampida de chicas revoltosas que formaban un circulo en la entrada del gimnasio del instituto privado Konoha-School, donde al centro de ellas, estaba el chico más popular y guapo del mismo.

Una pelirosa de unos 13 años -quien molesta- veía un poco alejada del lugar a esas locas acosando al que sería “SU” futuro novio y esposo, pensaba con emoción.

Teniendo cara de adquirir un fabuloso plan, o bueno, otros de sus tantos para poder tener a sasuke-kun en sus manos, sonrió para sus adentros.

-¡vamos konan-chan, debo poner en marcha mi plan si quiero que sasuke-kun me pille de una vez!—con voz eufórica y emocionada, arrastro la pelirosa a su amiga ojiambar, quien también tenía su edad la cual tenía gotitas en su sien de lo fastidiada que estaba por escuchar lo mismo una y otra vez.

-¡tonta! eso no funcionará... ¡mejor olvídate del emo-idiota!—le gritó su amiga anko quien las veía pasar por el pasillo, donde estaban los casilleros de los alumnos.

Sakura sólo la ignoró y continuó arrastrando a la pobre konan que miraba con depresión a su amiga anko -quien hizo una mueca de fastidio para comenzar a seguirlas.

--Fin del Flash Back--

-Recuerdo que esas dos no paraban de regañarme cada vez que se me ocurrían tonterías para hacer que te fijaras en mí—. Sonrió nostálgica.

Recordando todas las locuras que su mentecita, algo ocurrente, inventaba para llamar la atención del chico popular y guapo de su escuela. Ella misma no se daba por vencida cada vez que era rechazada por él, porqué ella decía que su objetivo era ese: ser aceptada por sasuke uchiha.

Algo que jamás pasó en ese tiempo, pero aun así no se rindió.

Sasuke al recordar todo ello, se avergonzó algo disgustado consigo mismo.

-…también recuerdo haber sido muy insistente jeje, ahora me doy cuenta que sólo era una niña tonta, una caprichosa, que no hacía más que humillarse así misma…

--Flash Back--

Sakura se encontraba sentada en las gradas del gran campo de deporte del instituto, vestía su uniforme escolar y estaba acompañada de su otra amiga, Tenten. Ambas con 14 años; estaban viendo a los chicos de su salón jugando un partido de futbol amistoso.

-Y dale con la misma cantaleta… ¡¿Qué no te cansas de lo mismo, sakura?!—la castaña felpeaba a su compañera y amiga—ya es hora de que dejes de estar humillándote, ese tarado ni señas te da en pelarte, sólo te ve como un fastidio… ¡ya te lo ha dicho!

Sakura sólo rodó los ojos por las reprimendas de su amiga.

Todos hacían lo mismo pero ella no se inmutaba porque no quería rendirse, se decía siempre, que debía hacer conquistar a sasuke-kun como sea. Sentía que en algún momento él debía ceder, ¿no?

-sabes que no soy tan fácil en rendirme ten-chan… ¡además!, tu no sabes que un día de estos sasuke-kun quiera pedirme que sea su novia—la castaña suspiró irritada, y se puso mejor a mirar el partido de futbol--… ¡mira, allá esta kiba-kun…!—mirándola de reojo, señaló a un chico en la cancha que vestía el uniforme deportivo con el numero 4 en su espalda.

-¡eh, ¿Dónde?! ¿Dónde está…?!

Tenten miraba por todo el lugar con ansias e interés. Al momento escuchó la risita de la pelirosa y ladeó su rostro a un lado para fijarse que la veía con picardía a lo que sonroja avergonzada -al darse cuenta que cayó en su trampa.

-¡¡no te burles, idiota!!...volví a caer en tu trampa, que cruel eres…--dijo con depresión, escuhando ahora una carcajada de su amiga y un ‘Gracias’, sarcástico de su parte.

Estuvieron conversando unos 15 minutos sobre los exámenes finales que se acercaban y sobre qué harían en vacaciones.

-¡vayamos con las chicas… de seguro ya están en la cafería!—opinó tenten levantándose y estirándose, mientras sakura asintió levantándose también.

Cuando estaban llegando a la salida del campo se encontraron con algunos de los chicos saliendo también del lugar; en eso sakura visualiza al azabache junto con sus dos mejores amigos quienes conversaban y avanzaban hacia su dirección.

-¡ahí viene sasuke-kun, voy a saludarlo…!

Se acercó a los tres chicos con una encantadora sonrisa y un pequeño sonrojo junto a tenten, quien miraba con disimulo a un guapo castaño salir del lugar con sus amigos. Ya que habían terminado el amistoso.

-¡hola sasuke-kun, estuviste estupendo en el partido!—felicitó con emoción al chico quien la mira con algo de fastidio.

Los dos chicos que estaban en cada lado acompañándolo la saludaron amablemente siendo yuugo y sugetsu que, al ver la intención de la pelirosa, decidieron mejor esperarlo fuera del lugar.

Tenten algo dudosa se alejó un poco; dándoles privacidad.

-entonces, sasuke-kun… ¿q-quieres ir a tomar algo conmigo después que termine el modulo de historia?...—. Su voz era tierna y dulce, teniendo ojitos de cachorro encontrándose parada al frente del chico.

-estoy muy cansado, sakura—espeto con voz seria al igual que su mirada.

Comenzó a avanzar dejándola algo triste. Pero ella con algo de voluntad se le colocó al frente bloqueando su paso.

Sasuke suspiró irritado por la insistencia de la chica--¿y ahora qué quieres?, no entiendes que no me interesa salir contigo, sakura...—. Aclaró de manera fría, sorprendiéndola.

Ella abrió la boca para hablar pero sasuke -algo rápido pero sin pensar- habló para cortarla.

-¡eres una fastidiosa!... ¡ten algo de dignidad hacia ti y no te humilles más!

Fue tanto su enojo que no midió el tono de su voz, siendo escuchado por los que pasaban a su lado -quienes la miraron con lastima y otros con burla. Sasuke siguió su camino como si nada hasta donde sus compañeros, quienes lo miraron con reproche.

Pero dejando a sakura muy afligida y al borde de las lágrimas, por lo que tenten muy preocupada al verla, se le acercó -pero antes de lograrlo- la ojijade salió del lugar corriendo, con lágrimas de humillación en sus ojos.

--Fin del Flash Back—

Sasuke recordó ese día, sintió que su corazón se estrijó al recordar algo que también pasó ese mismo día…

--Flash Back—

-jaja si, es una tonta, no sé en qué cabeza no cabe que cuando alguien no te quiere… ¡No te quiere y ya! Jajaja.

Escuchó sasuke parado en una esquina de los vestidores de hombres del instituto. Habia escuchado una conversación de un grupo de chicos quienes se estaban vistiendo después de una sección de basket. Estaban hablando sobre la humillación que le había hecho el uchiha a la pobre pelirosa que, ante los ojos de los que estuvieron en el lugar, ella se había salido muy triste del lugar, con lágrimas en sus ojos.

Sasuke -con su cara seria y gotitas en su sien- se giró para cerrar su casillero, sintió ganas de partirle la quijada a todos esos babosos que sólo hablaban de lo boba que era la chica -en dejarse humillar cuantas veces habían perdido la cuenta.

Le sorprendió escuchar que la había hecho llorar, sintió removerse algo en su pecho pero no supo qué. Por lo que decidió tomar su mochila y salir del lugar para tomar aire.

Por un momento recordó las palabras de su amigo sugetsu: “eres un idiota sasuke, ¡¿Cómo se te ocurre humillarla de nuevo?! ¡Que no te cansas!”.

Y de su amigo yuugo: “sasuke-san, ella es una buena chica…lo que le hizo estuvo mal”.

-¡tsk!...no sé porqué me siento mal después que le dije todo eso…y encima esos idiotas recordándomelo también, desde que comenzó a fastidiarme se lo he dejado claro…al igual que las demás… pero no entiendo—suspiró, sintiéndose estresado mientras caminaba por uno de los pasillos del instiuto, que daba a la cafetería— ¡tambien esos dos no dejan de molestar con sus regaños!, ¡tsk!...como si fueran mis padres…pero…igualmente…no sé porqué me siento raro…

--Fin del Flash Back--

-sakura…en serio, quiero que me perdones. No fue mi intención hacerte sufrir desde entonces…nunca pensé que verdaderamente te hacía daño.

Se le acercó sintiéndose culpable por humillarla, rechazarla y hacerse el indiferente con ella en ese tiempo; pero más imbécil se estaba sintiendo al verla en ese momento con lágrimas en sus mejillas -sintiendo su corazón hacerse añicos.

-no quiero que sufras más y que llores, quiero verte feliz…

-no te preocupes, sasuke…eso ya es del pasado, es sólo que al recordarlo me dio algo de nostalgia y rabia…era una fastidiosa y boba que sólo le gustaba dejarse humillar por las tontas e inmaduras ideas que inventaba.

Sus ojos de cierto modo tenían la tristeza marcada, pero realmente estaba tranquila.
Se limpió las lágrimas ahora con una pequeña sonrisa—no te preocupes, no me siento tan mal después de todo…ahora sé que debí tomarme más en cuenta…sólo era una niña después de todo.

-sakura, no eres ninguna fastidiosa, ponte en mi lugar…todos los días me aguantaba a toda la masa de chicas que no me dejaban respirar, no niego el que me gustaba pero hasta cierto límite…y tú me seguías y me repetías que querías una cita conmigo...—bajó la mirada sintiéndose la peor escoria—ahora veo que debí darte esa oportunidad, debí aceptarte una cita, ¡sakura lo siento, por favor!

De impulso le tomó una mano con suavidad, haciendo que lo mirar fijamente -sintiéndose incomoda y dudosa- pero esta vez no se alejó de su contacto.

-…con el corazón en la mano te…te pido perdón por todo el daño que te he hecho…sé que he cometido muchos errores pero del que más me he arrepentido…es de éste.

Ella bajó la mirada, sintiendo su labio inferior temblar y el como su corazón brincó al escucharle. Sasuke recordó nostálgico, algo que su hermano le había dicho hace unas semanas atrás.

-…ahora entiendo las palabras de itachi…

--Flash Back--

-¡sasuke, deja de estarte reprochando y sintiéndote más culpable de lo que eres!—lo miró con seriedad y a la vez con preocupación—te dije que andar de mujeriego te iba a salir muy caro, ¡¡no sé cuándo o por qué paso por tu estúpida cabeza que engañar y mentirle a sakura te haría más hombre!!… ¡no se dé quien sacaste eso sasuke! ¡Aprecio mucho a sakura como para aceptar semejante tontería tuya!

Estaba enojado con su hermano -por ser tan imbécil y dejar ir a sakura quien siempre estuvo apoyándolo. Todo por unas piernas fáciles.

Frunció el ceño. Pero tampoco podía dejar ahogar en el alcohol a su hermano meno. No podía dejarlo sumido en el estado de dolor; no cuando él debe de protegerlo y apoyarlo. Después de todo es su sangre, pero esta vez haría bien las cosas, como se deben hacer.

Soltó un suspiro.-- está bien, te ayudare… ¡pero quiero que te quede claro!…no seré tu paño de lágrimas cuando verdaderamente sientas que perdiste a alguien tan valioso como lo es ella…aunque, creo que ya lo debes de estar asimilando, ¿o no ototo…?—le tocó el hombro: como compadeciéndolo; ante la mirada ida del uchiha menor por sus palabras.

--Fin del Flash Back—

-…ahora sé lo que se siente perder a alguien tan valioso, tan especial ¡por unos malditos caprichos!…ahora sé lo que se siente haberte perdido…s-sakura…estoy…a-aprendiendo la lección de la vida.

La pelirosa alzó la mirada para sorprenderse por lo que vio: El Gran Sasuke Uchiha, el caprichoso, vanidoso y orgulloso, ¡estaba llorando!

Sasuke estaba derramando lágrimas de arrepentimiento, dolor y culpa por haber hecho todo lo que hizo.

Sakura se tensó. No sabía qué decir. Nunca antes había visto al azabache llorar, y la verdad, sintió un poco de alegría en su corazón porque en verdad se dio cuenta de que sasuke si estaba arrepentido, y eso, ella lo sabía, porque lo conocía muy bien.

-¡perdóname, te lo pido!…ahora soy yo el que te insiste sakura…es…extraño al ver lo irónica que es la vida.

-sasuke…yo…como te dije, no te guardo rencor…—se alejo un poco, ante la mirada decaída del uchiha—no mentiré en decirte que olvidaré como por arte de magia de todo lo que me hiciste, pero…sé que con el tiempo…lo podre superar…porque tengo personas importantes que me ayudaran.

Lo había dicho pensando en su familia, amigos, y en especial. Su naruto.

-…quiero que sepas, que sí, que me alegro de que hayas aprendido tu lección, en no jugar con los sentimientos de alguien.

El azabache la miro sonrojado de vergüenza y sonrió con tristeza.

-…me dolió mucho enterarme de aquella manera…el cómo me habías engañado todo este tiempo, pero por algo pasan las cosas como dicen, ¿no…?—se encogió de hombros, sin apartarle su mirada. El ojinegro se secó las lágrimas, mirándola, avergonzado—ahora sé que las cosas debieron suceder así para poder aprender de las pruebas, de los indicios que nos muestra la vida…ahora me siento muy feliz a lado de naruto, con él he aprendido muchas cosas y, una de ellas es que no debes dejar de luchar por lo que tu corazón quiere…por lo que te hace de verdad feliz.

-siéndote de nuevo sincero…te veo mejor desde la última vez que nos vimos.

Recordando en la residencia: cuando ella en ese tiempo se recuperaba de la ruptura y estaba más sensible.

-no seré hipócrita si te digo que me alegro de que estés con él, o que me alegro de que él te haga feliz…pero, si te seré sincero…en decirte que…deseo que seas feliz, sakura, no quiero aferrarte a algo que no tendrá futuro… A alguien como yo que…sólo te hará daño.

-no te culpes tanto, sasuke-kun…—se acercó a él, haciendo contacto con uno de sus hombros.

Esto bajo la mirada asombrada del muchacho quien se ruborizó. Su corazón dio un vuelco de alegría por escucharla usar el ‘kun’ de nuevo en nombre. Debía admitir -al menos para sí- que lo había extrañado.

-yo tampoco quiero ser hipócrita…si no te digo que me encanto verte llorar.

El sonrojo en las mejillas de sasuke aumentó haciendo que sakura sonriera, sincera.

-porque la verdad, es que me sorprendí. ¡Nunca te vi llorar! ¡Desde que te conozco no te he visto hacerlo, sasuke-kun! jeje… Bueno al menos sé que tienes corazón y que estas arrepentido—dijo burlona e inevitablemente haciendo reír a un avergonzado sasuke.

Extrañaba ese lado burlesco de ella, pensaba él.

-ehm…sí, bueno…—se toco la nuca con gotitas en su frente—aunque no lo creas, si lo estoy… no soy un hueso tan fácil de roer…--sonrió con sarcasmo, haciendo que ella negara divertida con la cabeza--…entonces… ¿me perdonas…?.

Sakura se cruzo de brazos arqueando una de sus rosadas cejas -con seriedad y aire pensativo.

El azabache la miraba divertido aunque algo nervioso, pero en el fondo sabiendo la respuesta.

Ella sonrió un poco y asintió divertida, al ver que el cuerpo del azabache se relajaba por su respuesta.

-¡te perdono Uchiha!, pero sólo porque me pareció divertido verte llorar jajaja… ¡fue épico!, ¡como me hubiera gustado tener una cámara para grabar ese momento!—siguió la burla ante el muy avergonzado sasuke, que la miraba sonrojado y con una venita en su frente.

Muy pocas eran las personas que lo hacían sentirse como ahora, y sakura, era una.

De repente…sasuke recordó que había traído algo para ella, así que se disculpó un momento para ir a su camioneta que estaba estacionada a unos pasos de ellos.

Sakura estando ahora curiosa lo seguía con la mirada -sintiéndose más relajada por la conversación con su ex.

“Después de todo, no fue tan malo que viniera”, pensó contranquilidad; viéndolo ahora cerrar la puerta de la camioneta, cargando una especie de cuadro pequeño, pensó interesada con vista en el objeto.
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Naruto estaba muy sorprendido de todo lo que le había contado konan sobre las ‘brillantes ideas’, como le decía sakura para conquistar al Uchiha.

A él no le cabía en la cabeza pensar en que sakura se había rebajado demasiado para llamar la atención de ese idiota energúmeno; se sorprendió cuando konan le contó -algo decaída- que sakura fue capaz de alejarse de ella y de anko, porque éstas, no querían que sakura siguiera con esa absurda idea de su conquista. Y que por ello, se habían distanciado un poco.

Pero aún así su amistad fue más fuerte que el orgullo de las tres, ya que ninguna podía vivir sin la otra.

El rubio pensó -celoso y con molestia- que ese sasuke era muy suertudo y dichoso por haber tenido toda la atención de la chica en ese tiempo, pero también un maldito inepto por rechazarla y humillarla; cuando ella sólo quería ser aceptada por él.

¿Qué le costaba al muy idiota?

Sintió que el corazón se le rompía al escuchar las veces que sus amigas consolaron por los rechazos o humillaciones que recibía la ojijade por parte del Uchiha: sintió querer ahorcarlo, estrangularlo y reventarlo a golpes por lo poco hombre que fue e incluso recordó el momento que vivió en la residencia; cuando lo vio por primera vez.

La ojiambar le había agradecido mucho el gesto de haber defendido a su amiga esa vez y él, como todo caballero y sintiéndose responsable, prometió volverlo hacer. Cosa que le hizo recordar que en ese preciso momento, su novia estaba hablando con ese idiota -a unos cuantos pasos de ellos.

Por lo que estaba poniéndose inquieto en saber qué tanto hablaban:

-¿Por qué se habrán tardado tanto…?—se cuestiono para sí.
Pero fue escuchado por konan quien voltió a verlo con una pequeña sonrisa.

Ya estaban dentro del local, donde estaban anteriormente; él se encontraba recostado en la barra echa en pieda y cerámica del mini-bar, mientras konan estaba al frente de él, o sea, dentro del sitio, limpiando un poco.

-no te preocupes…de seguro sakura le está sacando en cara toooda la lista de imperfecciones que tiene ese baka…además, ¡tiene la ayuda de sus puños! jeje—sonó gracioso lo que dijo, que le sacó una sonrisa al rubio por ya saberlo, y haciendo que ella se sonrojara—ehm…y, ¿qué tal saku en su trabajo?... ¿te es eficiente o sólo te saca canas verdes…?—cuestionó divertida y para hacer que se distrajera.

Ya que lo notaba algo tenso y mirando a la puerta de salida.

-¿eh?...a si, sakura-chan es muy inteligente… ¡es increíble todo lo que hace!—le sonrió, para volver a mirar con desesperación a la puerta de salida; aunque lo que había dicho sí era cierto.

Konan tenía una gotita en su sien -estaba algo incomoda en verlo mirar su reloj y luego a la salida.

-¡que barbaro…!—suspiró cruzada de brazos, dijo—si quieres, puedes ir a ver que tanto hablan…de seguro ya se están despidiendo, mientras, yo iré a ayudar a sasame.

Naruto la miró entre apenado pero agradecido, y ella le sonrió para terminar lo que hacia, y caminar por el pasillo que daba a la cocina.

El rubio devolvió su vista a un lado: a donde estaba la puerta de salida.

-claro que iré…ya se han tardado mucho…—musitó para sí. Algo ansioso. Suspiró, pasándose una mano por el rostro -un poco estresado por tanta información que recibió su cerebro.

No le gustó para nada la actitud de su novia cuando era otra de las tantas enamoradas de sasuke que, según konan, era proclamado ‘El Rey de los Don Juan’, claro que sólo por las amigas su pelirosa. Eso le sacó una risa burlona al rubio -pensando que la peliazul es muy divertida.

Pero también se sintió mal por sakura, en saber el mal de amores que sufrió, y ahora, comprendiendo a anko al confesarle que la pelirosa había sufrido mucho por amor.
Concordaba con ella, pero ya no sufriría más, porque él hará que eso no vuelva a suceder.
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Sasuke le había entregado el cuadro de una hermosa flor de margarita -pintada con detalles amarillos y algunos toques rosas en sus delicados pétalos- la había pintado aquella vez que estuvo inspirado. Inspirado en esa hermosa flor frente a él: tan delicada, tan inocente y frágil. Pero que a la vez es tan fuerte, valiente y sobre todo, con un corazón puro que lo había hecho recapacitar y darle una lección por los errores que cometió en el pasado, e incluso en el presente.

Pero, sabiendo que al final logró perdonarlo sin guardar rencor alguno.

Sasuke se sentía más tranquilo de que al menos sakura ya no estuviera enojada con él.

También le había comentado -algo incomodo para él- sabiendo que no era de su incumbencia pero no queriendo que ella volviera a salir lastimada. Le comentó sobre la noticia que había salido esa mañana en la prensa. Él había revisado el periódico como cada mañana y al ver esa noticia había quedado un tanto sorprendido y enojado con el Namikase. Tuvo que viajar desde Osaka esa mañana para hablar con ella.

Sakura sólo le comentó que no tenía de qué preocuparse, porque sólo era un mal entendido.

-sakura, ya me tengo que ir, espero y no te haya molestado que viniera—sonrió, mirándola frente a él teniendo el pequeño cuadro en manos—espero y no te deshagas de él…me inspire pintándolo.

-¡cómo crees!, ¡está muy bonito, sasuke-kun. Gracias!—sonrió agradecida y mirando la hermosa pintura en sus manos—no te preocupes, la tendré como recuerdo del día en que ¡vi llorar al grandioso sasuke uchiha!—se burló de nuevo,

Sasuke sólo se encogió de hombros con una sonrisa de lado.

-antes de irme… ¿te puedo pedir algo?

Extrañada lo miraba aunque asintió. Sasuke se acercó un poco más a ella, estando ahora un poco sonrojado, dijo con voz suave y titubeante--¿te, te puedo dar…un abrazo?

Sakura sorprendida por la petición soltó una risita, haciéndolo avergonzar más. Sabía que estaba nervioso pero ella muy sincera de haberlo perdonado, se acercó acortando más la distancia y lo abrazó -poniéndole tenso. Pero al segundo, correspondiendo agradecido al gesto sincero de ella.

Y, lo que ellos no sabían es que -un ansioso naruto- salía en ese preciso momento y que, al ver esa escena, sintió como si un balde de agua helada se le sumbaba encima y a la vez ser atravesado por una daga en su corazón.

¡Se estaba muriendo de celos de tan sólo mirar la escena!

Sasuke al separarse y estando de cara frente a la entrada del establecimiento, lo notó con un semblante indiferente -que no dejaba de observarlos. Sonrió de lado.

-gracias por todo sasuke-kun…fue muy…

Naruto quien no aguantó, se les acercó diciendo:--¿todo bien, sakura-chan…?—interrumpió haciéndola sobresaltar, porque se encontraba detrás de ella.

Sakura volteó y le regalo una linda sonrisa.

-me preocupé por ti…pensé que te habían secuestrado—lo murmuró mirando de manera neutral al Uchiha, quien ahora tenía un semblante serio.

Sakura miraba a ambos chicos con gotitas en su sien, sintiendo que el aire ahora se estaba tensando de nuevo entre ellos.

-¡oh, no! jeje Sólo me estaba despidiendo de sasuke-kun…ya se iba—. Lo miró con una pequeña sonrisa que naruto percató y que se sorprendio a la vez, al escucharle el apelitivo de cariño en el chico

Estando a su lado la tomó de la cintura de manera posesiva -abrazándola de nuevo a su lado- y sin despegar su mirada azulada del azabache. Sasuke algo incomodo, sonó su garganta. Miró a la pelirosa y le sonrió.

-sí, ya me voy…—se les acercó y miro con seriedad al rubio quien le devolvió la misma mirada—pero antes quiero presentarme como se debe…soy sasuke—con tranquilidad, le extendió la mano al rubio quien atónito por lo que oía, lo miró con el ceño fruncido.
Pensando que se estaba burlando de él.

Sakura incomoda y algo enojada al ver que naruto no tenía intensión de responderle, le dio un codazo haciéndolo reaccionar -y quien gruñó por lo bajo- para extender la suya, diciendo su nombre con educación, pero sin ocultar su semblante de seriedad.

-disculpa por lo sucedido anteriormente…espero y no la hagas sufrir, como yo lo hice—. Esto lo susurró un poco cerca y sin ser oído por la chica, que los miraba algo nerviosa.--¡adiós, sakura…!.

El rubio quien lo veía con el ceño fruncido caminar y luego montarse en la camioneta, le había susurrado y sin titubiar: <>.

Sakura lo sacó del mundo en donde se encontraba, al sentir que tomaba su mano con suavidad. Él ladeó su rostro sonriéndole y relajándose. Cuando vio partir la ranyer color plata del uchiha, se giró por completo, mirándole, tomó un mechón para llevarlo detrás de su oreja y dijo con suavidad:

-¿Cómo te fue princesa?...—. Pero ella sólo se abrazó a él, y obviamente, gustoso le respondió con un apretón más fuerte.

-estuvo muy interesante la plática…me siento más tranquila la verdad—le sonrió, acariciando las marcas zorrunas de él—me pidió perdón, estaba muy arrepentido…y bueno—se encogió de hombros—lo perdoné, espero y no te enojes conmigo por…vernos abrazados.

-no te preocupes, sakura-chan. Confió en ti, además, me alegro de que no guardes rencor en ese tierno y bello corazón…y que ahora me pertenece.

Le señaló el lugar del mencionado. Ella se sonrojó encantada al escucharlo.

-sabes que sólo me importa el que estés bien, quiero verte sonreír siempre.
Llevó ambas manos al rostro de ella, se inclinó a su rostro con sutileza y la besó con ternura haciendo que sakura suspirara y pasara sus manos alrededor de su cuello -perdida en el tacto de sus labios- dejando caer “sin querer”, el pequeño cuadro al suelo.

Naruto la abrazó de la cintura. Mordió su labio inferior con suavidad para luego saborear el dulce néctar de su lengua, que ahora jugaba con la suya. Ambos rendidos y perdidos con esa caricia, haciéndolos delirar… Así continuaron por unos segundos más.

Mientras ellos demostraban con reciprocidad y visible ternura ese nuevo sentimiento, las amigas de sakura no se habían perdido de las escenas que pasaron cuando el rubio había salido del local. Por lo que konan junto a sasame miraban desde la puerta a esos dos tiernos enamorados. Konan estaba muy feliz por su amiga; al principio, pensó, que sakura estaba yendo muy rápido con una nueva relación -ya que no confiaba en el chico y en ningun otro.

Claro está por lo sucedido.

Pero después de haber platicado un rato con naruto, se le había esfumado la duda y desconfianza que tenia -o en parte de la que había comenzado a adquirir.

Ahora podía decir que, de cierto modo, confiaba en él; gracias a las reacciones y palabras del mismo: llenas de preocupación y enojo hacia sasuke.

Al contarle sobre la vida y pequeños problemas que tuvo su amiga en el pasado, pudo detallar que naruto en verdad la quería. Sentía que su amiga iba por buen camino con naruto.
“Es una buena persona…espero y no me esté equivocando por lo que pienso de él ahora…sólo espero y te haga muy feliz, saku”. Pensaba contenta por su amiga del alma.
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En la ferretería Shinobi’s…

El día estaba transcurriendo de maravilla, las ventas y compras de los clientes habían agotado como de costumbre a los empleados del lugar, pero a su vez, dejándolos muy satisfechos de su labor.

Y es que tal es el nivel de comercio que esta ferretería tiene en la ciudad, que incluso es una de las mejores en todo el estado. Por tener mercancía de calidad, buenos precios y ni se diga de las atenciones que se les brindan a los clientes -que hacen una excelente elección al comprar en ella.

En estos momentos, uno que otros empleados atendían con energía y entusiasmo a clientes que ingresaban en el local, el jefe del sitio: Kakashi Hakate; tenía un excelente día. Para empezar, el ver a su bella novia todas las mañanas y compartir el resto del día lo alegraba mucho, y estaba más que encantado con la chica.

Por otro lado, el que le llegara mercancía importada de gran calidad le entusiasmaba, ya que sabía que las ventas que realizara con estas, le favorecerán en mantenerse como uno de los mejores en el rubro del mercado; y otro, eran las buenas ventas que llevaban toda la semana.

Sin embargo, algo lo molestaba en esos momentos, y era el hecho de que no había podido leer la prensa del dia.

¡El bendito viejo que pasa todos los días a dejarle una -casualmente- hoy no fue y por eso le molestaba un poco!

-¡no entiendo por que tazuna-san, no hizo la entrega de siempre!—se quejó por 6ta vez en el día.

El peliplata aún no entendía porqué el señor tazuna -que desde que abrió su ferretería le servia como mensajero- no le había dejado el periódico, e incluso unos documentos que según él, le llegaban también.

No es que sea paranoico pero siempre le gusta estar al tanto de todo. Y como la computadora que tenía en el local, estaba en mantenimiento…

-el lunes cuando pase…bueno, si es que lo hace, como hoy fue el caso, le pondré una queja—suspiró, para seguir tomando nota de los balances de cuentas semanales.

Yahiko, quien estaba al frente del mostrador mirándolo y escuchándolo todo el día quejándose del tema, se puso un poco nervioso.

-seguro se le olvidó pasar por aquí…--. Kakashi lo miro arqueando una ceja y dejando de escribir— ¡o, o también, se enfermó y no laboró hoy tío!, ¡ya sabes como son los viejos! jeje—se rascó la nuca, riendo con nerviosismo.

El mayor sólo volvió a suspirar: diciéndole que ha estado muy raro en el día; para luego retirarse al pequeño despacho que tenía para hacer mejor su labor, sin interrupciones.

El pelinaranjo sólo asintió más tranquilo y comenzando a relajarse. Cuando lo vio entrar suspiró.

-¡uusff!...no puedo dejar que el tío vea la prensa…no con esa barbaridad de nota que publicaron, ¡le daría un papatus!—sin que nadie lo siguiera, comenzó a caminar al último pasillo que tiene el lugar—o incluso, podría ocurrir un homicidio…—tragó grueso.

La verdad es que el señor tazuna si entragó la prensa e incluso los documentos que dijo el peliplata, sólo que éste ¡nunca! se enteró de la verdad -y tampoco lo hará, pensó.

¡Gracias a kami! fue yahiko el que recibió el correo. Cuando éste revisó la prensa -curioso por el chisme que le había dicho el viejo de algo sobre el empresario de la prestigiosa empresa Namisake- yahiko casi muere de un infarto al descubir esa bendita noticia que ronda en todo japon… A su bella prima la difamaron por ser la “AMANTE” de naruto, siendo esto así el rubio le está pegando el cuerno a “SU PROMETIDA”, ¡con ella!

Yahiko se molestó mucho por eso, lo bueno es que en las fotos que publicaron, no salía el rostro de sakura, sólo un poco de su perfil pero lo que la delataba era ese exótico y nada común cabello rosa -que a la vista de conocidos- la podrían reconocer muy fácil y aún más por la relación que entabla con el Namikase; de seguro los que publicaron eso no sabían de ella porque no salía su nombre o algún dato que la delatara.

Por ese lado estaba tranquilo, pero aun así tendría que confirmarlo. Tuvo que esconder muy bien el objeto para que su tío nunca lo descubriera y se enterara de ello.

-Si kakashi se entera, naruto no saldría vivo de la residencia…bueno, solo en una ambulancia. Lo bueno es que escondí muy bien el periódico—dijo para sí, mirando a una de tantas cajas llenas de lijas para frizar paredes, que estaban en un rincón del estante. Pero bien atrás—ahí no creo que que alguien revise, tendré que pensar en cómo darle los documentos al tío sin levantar sospechas…cuando tenga la oportunidad le pediré una explicación a cerezo. Espero y esto sea mentira…y que la tía mebuki o sai no se enteren—susurró frunciendo el ceño, para darse la vuelta y volver al mostrador.

Pero antes de salir del pasillo, lo intercepta uno de los empleados -asuntándolo- diciendo que lo necesita para buscar en el almacen de mercancía, unos cauchos que estaban apartados para un cliente.

Yahiko con el corazón en la boca por el susto, lo acompañó para ayudarlo.
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Después de que sucediera la conversación con el muy arrepentido Uchiha, sakura se había despedido de sus amigas. Había regañado a sasame por dar información de ella sin consultarle primero, pero también la había perdonado -la pobre tampoco sabia sobre el tema del rompimiento con sasuke- cosa que a sasame le impresionó y se disculpó con su amiga ojijade, quedando las cosas arregladasentre ellas; la pelinaranjo se había graduado en gastronomía hace un par de meses.

Ella anteriormente estaba trabajando en un restaurant cerca de su casa pero no le iba muy bien, ya que la paga no era la mejor. Para su suerte, ahora se encargaría de trabajar en el establecimiento de su amiga -como la chef- junto con la ayuda de otros dos ayudantes y dependiendo de cómo surjan las cosas, se le asignara un buen sueldo.

Konan por su parte se iba a encargar de la caja, como también ayudaría en tomar los pedidos a los clientes.

Naruto también se había despedido de las chicas, diciendo que fue un gusto conocerlas; a konan también le había agradado el conocerlo por lo que sakura se había alegrado mucho.

La bella pareja de novios se encontraban en carretera para regresar a terminar de laborar en el día.

Sakura, estaba en el asiento del copiloto del mustang de su novio quien conducía de manera serena, aunque con un semblante un poco serio, o bueno, el que siempre tiene.

-naruto, ¿qué harás mañana por la noche…?—pregunto en tono dulce mirando por la ventana, recostada con una mano en la puerta.

Había recordado -gracias a su amiga peliazul- que mañana saldrían a bailar con sus primos y sus amigas; así que se le hizo una gran idea invitar a su novio a que disfrutaran un buen rato juntos, y que mejor que hacerlo que con sus amistades y, que él ya conocía y simpatizaba; aunque también puede que no sea del agrado para él, tal idea.

Naruto la miró de reojo sin dejar de conducir por la avenida de la ciudad, que en esos momentos daba acceso a la velocidad en la vía.

-mañana saldré con las chicas y mis primos… ¿quieres…quieres ir también?—. Ahora lo miro con una sonrisa, algo ansiosa por la respuesta.

-sakura-chan, no es por rechazarte la invitación pero…no me gustan mucho las fiestas o ese tipo de cosas—se encogio de hombros con mirada de disculpa, pero a la vez con seriedad.

Ella torció los labios y suspiró decepcionada, mirando al frente.

¿Cómo podía lograr que aceptara? Se decía mentalmente, ya tenía un presentimiento que esa sería su respuesta.

“El aburrido naruto”, arrugó el ceño al pensarlo.

-no me agrada el mezclar salida, alcohol y borrachera…--reiteró con suavidad.

Ella abrió la boca para decir algo, pero la cerró al segundo, mirándolo ofendida. El rubio mientras seguía conduciendo. Pasó una mano al hombro de ella y con suavidad dijo:--pero no te preocupes, ve tú y disfruta con ellos. ¡Podemos salir a otro lugar después!

-naruto, aunque lo quieras o no… ¡Es un rechazo!—hizo un puchero--…Eres muy aburrido, deberías distraerte un poco—dijo con desgana—además, mis primos salen pero no se emborrachan.

El rubio sólo se encogió de hombros, sin dejar de mirar al frente.

Sakura con decepción dejó de verlo para ahora mirar el objeto que llevaba en su regazo, sonrió y lo tomó con sus manos para contemplarlo mejor… Era el bonito cuadro de la flor de margarita que sasuke le había regalado: como muestra de su arrepentimiento y gratitud.

-jeje es muy bonito, siempre supe que ese bobo tenía talento—sonrió mirándolo embelesada por los bellos colores con los que estaba echo.

Para ella transmitía espontaneidad y dulzura a la vez.

Y pensar que el azabache lo hizo pesando en ella, recordó.

Naruto miro de reojo -con mucho recelo- el objeto; frunció el ceño al ver que la pelirosa estaba encantada viéndolo y tocándolo, mientras él aparcaba en una esquina al ver la lucesita roja del semáforo.

-mm, entonces, sasuke te lo regaló…—susurró, mirando caminar a algunos peatones de esquina en esquina para luego verla con seriedad.

Sakura asintió con una linda sonrisa -que le hizo tornar sus labios en una línea fina- sin poder evitar sentirse molesto por el detalle.

-¿Qué haras con él?... ¿lo regalaras al igual que lo hiciste con los demás presentes?

Sakura lo miro atónita. Naruto estaba loco si pensaba que ella iba a desechar semejante obra de arte, reprochó para sí.

-¡no, para nada! Lo guardare en mi cuarto…como le dije a sasuke, esta linda flor—con tranquilidad levantó el cuandro, a nivel de su rostro. Naruto arqueó una ceja—va hacer el recuerdo en que por fin pude dar un gran paso al presente y dejar atrás el pasado…dejar todo lo malo, para comenzar algo nuevo…—ahora lo miro sonrojada y con una encantadora sonrisa
-que hizo que el corazón del ojiazul diera un vuelco, y sonriera acariciándole una mejilla.

Al mismo tiempo en que esto pasaba...

Algunos carros estaban esperando también en el sitio; de repente una moto color negra con dibujos de llamas rojas con los bordes amarillos, se detiene en el lado izquierdo, o mejor dicho, del lado del conductor de un auto negro-grisaceo -siendo el de naruto.

En ella montaban dos sujetos vestidos completamente de negro. Uno de éstos comenzó a buscar algo entre sus piernas mientras el que manejaba la moto, giró su cabeza -la cual estaba protegida por un casco de igual color que su vestimenta- para tratar de mirar dentro del lujoso vehiculo. Ya que la moto era un poco alta.

-¡oiga señor…!—llamo de un grito al rubio quien tenía una tierna conversación con su novia pelirosa--¡¡Namikasee!!—volvió a gritar, para ver por fin que naruto se giraba, algo molesto para encarar al fastidioso que le interrumpió su bella plática--¿es usted naruto namikase…?.

Naruto al no saber de quien se trataba lo escruto con la mirada -dudosa y desconfiada. El motociclista sólo sonrió bajo el casco negro que tenía puesto, el cual subió un poco el lente para mirarlo. El rubio notó unos ojos oscuros. A los segundos respondió con seriedad.

-¿Quién eres?, y lo más importante. ¿Cómo sabes mi nombre?

-digamos que, ¡solo quería un autógrafo!, ¡no!, mejor una foto…—contestó burlon ahora el encapuchado de atrás, naruto lo miro de igual manera—un pajarito me sopló que lo podía encontrar por estos rumbos…jajaja no sabíamos dónde lo podíamos encontrar, ¡ya que la ciudad es muy grande!—mintió, y seguía con la burla ante la mirada confusa del rubio.
¡No sabia de que  hablaban!

-naruto, ¿Qué sucede…?—dijo sakura con voz asustadiza y extrañada, al notar a los dos extraños, tocándole su mano derecha que estaba en la palanca del auto.

El rubio la miró tratando de transmitirle tranquilida pero sakura tenía un mal presentimiento.

-¡Y al parecer tenemos mucha suerte! jaja—se reía con malicia uno de los sujetos.

Y a pesar de no mostrar su rostro, naruto por alguna extraña razón, sintió un escolofrio recorrerle de repente.

Todo paso muy rápido… el encauchado que había buscado de entre sus piernas un objeto, lo sacó y lo apuntó a la vista desconcertada y estupefacta del rubio. Era un arma 9 mm color negra con silenciador. El conductor de la moto comenzó a acelerar el motor aún estando en el mismo lugar, provocando así algo de ruido y llamando la atención de algunos de los conductores en el lugar -que se asustaron al ver la escena.

-¡esto es para que vayas con más cuidado, niño rico!, ¡¡un gusto conocerte…!!

Sakura al asomar su rostro palideció y gritó horrorizada al ver el arma del encapucado apuntando a un naruto shockeado, que ni se movia.

-¡¡esperaa!!...¡¡vámonos, vámonos!!—gritó el acomañante del encapuchado, al notar que el rubio no estaba solo. Maldiéndose al no percartse de ese detalle.

Su amigo le gritó que si estaba loco, pero él sólo señalo al vehiculo.

-¡¡no esta solo idiota!! ¡No hay que dejar testigos!... ¡Y recuerda que sólo es un susto!—.
Su amigo al darse cuenta de la presencia femenina lo miro asintiendo, por lo que guardó su arma; el semáforo -después de una eternidad- por fin cambio a luz verde.

-¡¡nos vemos, chico!!—arranco a todo dar, dejando al pobre naruto desconcertado sin poder asimilar lo sucedido.

-¡¡oh, dios mio!! ¡¡oh, dios mio!!—era lo que decía sakura, muy alterada, al darse cuenta de que casi eran emboscados por esos dos extraños sujetos.

Naruto al volver en sí, sólo miro al frente, viéndose perder a los sujetos por una calle, sintiendo su cuerpo temblar de la adrenalina que acumulaba en esos momentos, le dio un fuerte golpe al volante, diciendo:

-¡¡joder…!!

.



...


Última edición por CerezoIntenso el Jue Ago 17, 2017 12:21 pm, editado 1 vez
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Re: ¡Esa Mujer!(+18)-capitulo 33(¡Ya Es sábado!)/16/08/17

Mensaje por alexad_uzumaki el Lun Jul 10, 2017 4:49 am

ohhhh por dios esta poniedo bueno jajaja espero conti
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¡Esa Mujer!(+18)-capitulo 33(¡Ya es sábado!)/16/08/17

Mensaje por CerezoIntenso el Jue Ago 17, 2017 12:47 pm

Capítulo 33.


En la bella ciudad de Osaka…

Todo era actividad de aquí para allá. Los ciudadanos muy activos laboraban el día con entusiasmo, algo común en esta ciudad.

En un local ni muy grande ni muy pequeño aunque viéndose remodelado, ubicado en un centro comercial al centro de la ciudad, entraban y salían algunas personas con aparatos electrónicos en sus manos, algunos eran pantallas de computadoras, neveras, equipos de sonidos, etc. Dentro de este, estaban los encargados atendiendo a varios clientes.

Sai era uno de los encargados que se encontraba revisando el software de un dispositivo móvil de un cliente; el pelinegro se encargaba de revisar los aparatos electrónicos que llegaban por mantenimiento, reparación e incluso instalación de programas Windows.

Sai era graduado en ingeniería en computación, ama lo que hace y teniendo ya cuatro años en su trabajo, estaba más que satisfecho con su labor. Él junto a shino, kim -quien era la novia del chico- y otros compañeros más; trabajaban y mantenían el local que hoy por hoy les da buenos frutos. Siendo esta una sociedad mercantil -algo pequeña- donde todos son fundadores y socios. Teniendo todos el mismo derecho y obligación por igual.

-¿Cómo vas con eso…?—pregunto el chico de gafas oscuras, parado a un lado desde hace un par de minutos y sin ser notado por sai, quien se sobresaltó ya que tenía la vista clavada y llena de concentración en el aparato móvil, que ahora, estaba desarmado.

-… ¡no me asustes así!—lo miro aturdido y con el ceño levemente fruncido, mientras el pelinegro se encogía de hombros disculpándose—estoy esperando a que se cargue por completo el nuevo programa…para poder instalárselo—ahora lo miro tomando asiento frente a él.

Se encontraban en el puesto de sai, ya que el local consiste en varios puestos o cabinas, donde cada empleado atendía a un cliente por turno.

-qué bueno. Pero, ¿Por qué te quedaste como estatua, mirando las piezas…?—señaló con tranquilidad lo mencionado.

Las piezas estaban regadas por toda la mesa metálica.

Sai algo inquieto, se rascó la cabeza.

-bueno…--mostró su típica sonrisa—es que estas piezas son originales, además de ser caras y algo escazas… ¡qué suerte tiene el dueño!...yo estuve buscando las mismas hace un par de meses pero aquí en la ciudad no llegaban, ya sabes, por el accidente que sufrió mi teléfono—puso un puchero y observaba las piezas con asombro.

Shino tenía una gotita detrás de su cabeza.

-mhm…sí, es cierto—decía, mientras tomaba una y la observaba—oye, ¿Cuándo retiras el coche que compraste…?

-¡ah, sí!, mañana por la mañana tengo que ir a firmar algunos papeles que faltaron…—desvió la vista a su computadora de mesa, que mostraba una ventana la cual informaba la carga completa del sistema. Tecleó un poco para dejar que ahora, se instalara el nuevo software en el móvil. Prosiguió—cuando termine todos los trámites, ¡podré llevarme el auto!!—dijo con emoción.

Su amigo lo felicitó por ello, ya que desde hace un buen tiempo, sai había estado ahorrando para comprarse un coche y ahora, con lo de la remodelación que habían realizado en el local y el dinero que obtenían por su labor, había podido comprarlo.

-¡solo espero en ver la cara de la feíta cuando lo vea! Jeje…me va a envidiar.

-…apropósito, ¿sakura-san se quedara a vivir por un tiempo en konohagakure…?—curioso, preguntó por la hermana de su amigo, ya que tenía tiempo que no la veía.

Mientras dejaba la pieza en su lugar, desvió por unos segundos su vista a su computadora.

-…Yo diría, indefinidamente—se encoge de hombros, mirándolo algo desanimado—creo que es mejor que sakura este allá, por lo que nos ha contado a mí y a mamá, le va muy bien—sonrió con sinceridad por su hermana—…es mejor que no esté por acá.

-lo dices por…--no quiso nombrar a cierta persona por lo que sai lo miró estando serio, confirmando lo que pensaba—…entiendo.

-no quiero ver que ese idiota la está rondando, no después de lo que hizo…y pensar que había cambiado—bufó con enojo, al recordar al azabache.

Sai había tenido algunos problemas en el pasado con el chico, algunos por su hermana y otros, por cosas de fútbol y cosas de hombres.

-no dejare que ningún otro hombre se atreva a lastimar a mi feíta…la quiero mucho como para verla llorar otra vez—dijo con determinación.

Shino sólo asintió dándole la razón… Después de esa conversación -algo intima entre amigo- continuaron con lo suyo cada uno.
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Después del suceso en plena vía pública naruto y sakura habían retomado su ruta a la empresa con los nervios de punta, y cómo no -con semejante susto que pasaron- no todos los días dos desconocidos te interrumpen -en plena avenida y dentro de tu vehículo- teniendo una bella conversación -desconectándote de todo lo que te rodea- para volver a conectarte de impulso al ver que estas siendo apuntado con un arma en la cara.

¡Fue una cosa de pánico y horror!

Algunos de los conductores que estaban también en el lugar les habían informado que rara vez sucedían esas cosas, los vecindarios eran tranquilos. Seguramente los vieron con mucho lujo y fueron el blanco de ataque, opinó uno de los conductores en el lugar.

Sakura había tenido un ataque de pánico al momento en que los sujetos se dieron a la fuga, no había parado de llorar y temblar de lo asustada que estaba, por lo que a naruto se le había ocurrido ir a la residencia para que ella se tranquilizara -cosa que ocurrió.
Ambos estuvieron juntos un rato en el depa del rubio para luego volver a la empresa.

Ya más calmados.

Sakura le había comentado al ojiazul que fue algo extraño el como esos dos sujetos habían aparecido de la nada, armados, ¿y apuntándolo?

Se le habían ocurrido dos teorías: Una era que a lo mejor alguien le quiso jugar una broma muy pesada. Y la otra era, que en verdad, alguien le quiso hacer daño mandando a esos dos extraños -porque estaba el hecho de que habían llegado preguntando justamente por él- como si lo conocieran. Cosa que la desconcertaba y angustiaba.

Naruto por su lado también se quedó pensando en ello ya que nunca le había pasado algo similar, y bueno, a la pelirosa menos.

Pero como él mismo dijo: “es algo absurdo que alguien me quisiera hacer daño”.

Está claro que es alguien exitoso con una gran herencia y reconocimiento en todo el país debido a sus apellidos, se sabe eso; pero no para tener a algún enemigo, porque, según él, no había tenido problemas con alguien o al menos eso recordaba.

Bueno sólo con algunos empleados en la empresa de Tokio. Confeso. Pero nada grave para que se extendiera a una venganza. Por lo tanto decidió descartar tal idea: De que alguien le quería hacer daño -cosa que a sakura no le había gustado- pero aun así naruto logró convencerla de que se olvidara de lo sucedido y que no se lo comentara a nadie para no alarmarlos o preocuparlos. De seguro eran unos locos que querían robarle el coche; sin embargo decidió andar con cuidado y con más precaución en las calles.

Ya por la noche de ese mismo día…

Yahiko logró conversar con su prima sobre la horrorosa noticia que había leído en la prensa -la cual le mostró, teniendo una cara llena de preocupación y de enojo al mismo tiempo.

Sakura se había tornado nerviosa y pálida por no reparar en ese detalle.

En el que sus primos o ¡incluso su tío! se enteraran de la espantosa primicia. Se preocupó tanto por la idea de que kakashi se enterara, que lloró de lo frustrada que se sentía al ser víctima ‘del destruye vidas’, como le había puesto ella al paparazzi que sin su consentimiento, la había interceptado con naruto ese momento.

Pero yahiko le había confesado que no tenía de que preocuparse porque se había asegurado que kakashi no estuviera al tanto de las noticias del día, cosa que la tranquilizó -por lo menos hasta ahora- y le agradeció un mundo porque no quería que se creara un problemón; como por otro lado no estaba tan preocupada de que su madre o su hermano sai leyeran la noticia, ya que ellos no sabían de la relación que tiene con naruto.
Pero conociendo a kakashi, era mejor ocultarlo todo.

Anko era otra que se había enterado -ella misma trabaja en ese mundo. Le había pedido -con mucha preocupación- mil disculpas a la ojijade ya que la noticia había sido publicada en el diario de la empresa donde trabaja, por lo que los sujetos que los habían fotografiado trabajaban también allí; fue tanta la impresión de las fotos que el jefe había hecho un buen negocio en venderlas a los diarios de la capital. Fue así como se dio a conocer. Anko no podía intervenir en su publicación, porque, primero: ya la habían publicado, segundo: si reclamaba, podían sospechar que ella conocía a la chica la cual tenían una Gran Incógnita “?” de su identidad, y tercero: jamás pondría a su amiga del alma en boca de esos locos.

No quería que la relación que sakura tiene con naruto se malinterpretara frente a todos, la perjudicara y terminaran.

No cuando apenas estaba comenzando -y sabiendo lo ilusionada que estaba su amiga con esa relación.

Sakura le había agradecido mucho por ello y le había confesado que se preocupó mucho, pero también por naruto, ya que lo ponía en mal evidencia en cuanto a su reputación -siendo tan condenadamente reservado- por como aún no se daba a conocer públicamente del rompimiento con su ahora ex novia.

La había puesto intranquila.

Cuando kiba llegó del trabajo -con muy mala cara por cierto- se llevó la sorpresa -otra más en el día- de que éste le había comentado, muy enojado, que casi toda la empresa estaba enterada de la dichosa noticia de que ¡ELLA! según el puto periódico -palabras del castaño- era la amante de naruto. Y, encima la tomaron como una cualquiera que le sube la calentura al Namikase cuando no está con su novia, o bueno, esas fueron las vulgares palabras con las que lo molestó ¡¡el muy maldito hijo de puta de Hidan!! Quien le fue con el chisme a kiba para hacerlo enojar -no le caía bien- y como conocía a sakura como la prima de él, y asistente del jefe, que mejor que fastidiarle la vida.

Kiba había reaccionado dándole un buen putazo dejándole un moretón, y quien se enojó y casi lo mete en un problema al casi armar una riña en plena cafetería, sino fuera por Lee, Sasori y giro quienes intervinieron.

Sakura se había sorprendido y daba gracias el que naruto no haya estado en la empresa cuando eso.

Pero kiba no se quedó así, había salido muy enojado al departamento del rubio quien al recibirlo fue emboscado con brusquedad -casi arrojado al suelo- sino fuera por la intromisión de yahiko y sakura que se lo impidieron, diciendo que las cosas no se solucionaban a los golpes, como lo hacia él.

Naruto había hablado con ambos chicos.

Se había disculpado por el mal rato que estaban pasando: uno que él lamentaba y a la vez le hacía enojarse consigo, por ser el claro causante. Sabía que ellos también estaban preocupados por sakura -como él lo estaba- no quería que ella quedara mal parada ante la prensa.

Pero como le había dicho a ella, les dijo a ambos también: no tenían de que preocuparse porque todo era totalmente falso.

Como también les había asegurado de que ya no estaba comprometido con Hinata.

Pero como kiba era un necio -por herencia- estaba dudoso aún, el rubio no tuvo más remedio que, revelar que ahora era novio de sakura. Ambos pensaban contarles al igual que a kakashi sobre el tema, pero viendo la situación, no tuvo más remedio y, sakura comprendió eso.

Los chicos no muy sorprendidos -más bien esperando que al menos se decidieran en confesarlo- ya que se imaginaban que esos dos, se traían algo, estaban algo contentos por su prima porque se veía muy alegre y con un lindo brillo en sus hermosos ojos jades. Kiba no tuvo más remedio que disculparse, diciendo que de ahora en adelante esperaba que no la hiciera entristecer porque ponía su confianza en él.

Naruto se lo había prometido de corazón y muy seguro de su palabra.
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Francia, 7:22 pm.

En la hermosísima ciudad de Paris, donde se impone la moda, famosa por sus fascinantes creaciones de exquisitos y refinados vinos, y variedades de recetas culinarias que hacen fantasear el paladar gustosamente. Pero sobre todo, Paris es conocida principalmente como la Ville Luminere "ciudad de la luz", poseyendo los destinos turísticos más populares en el mundo dándole igualmente uno de los primeros lugares en economía.

El lugar perfecto para disfrutar unos días de descanso, pero sobre todo para realizar negocios.

Orochimaru se encontraba en uno de los mejores restaurantes de la zona -Naturalia- el cual era visitado por personas importantes de la ciudad e incluso del país, todo el lugar era adornado con lujos desde lámparas en forma de araña de un tono dorado, grandes ventanales que dejaban ver las hermosas calles de la avenida, mesas junto a sus sillas, hechas de madera fina y cojines rojos que hacían juego con las lámparas esparcidas por todo el lugar.
También un puesto de bar donde preparaban los mejores cócteles o tragos de diferentes sabores y licores; el lugar tenía un segundo piso con terraza que también dejaba al descubierto el hermoso cielo estrellado de la noche, pero teniendo un techo fino para proteger del sol o lluvia.

El ojiamarillo terminaba de degustar un delicioso platillo llamado ‘Coq au Vin’ -Pollo al vino tinto-, acompañado con arroz al vapor y un delicioso vino blanco.

Después de terminar sus asuntos de negocios el día anterior, había pensado en pasar otros días más en esa bella ciudad.

En la tarde de ese día había conversado con uno de sus secuaces, Gato. Un magnate en el ámbito del contrabando, que había viajado a la ciudad para hacer una entrega a unos colegas y como supo que el pelinegro estaba en la zona, aprovecho en visitarlo. Le había comentado que dentro de poco, el equipo de rastreo -en hacer los trabajos sucios y que estaba a su encargo- iba a estar a su disposición para cualquier trabajo que necesitare, ya que estos se encontraban en Honkong, encargándose de unos asuntos.

Orochimaru le había agradecido el ofrecimiento, diciendo que lo tomara en cuenta aunque por ahora no los necesitaba.

Al terminar su cena llamó a kisame, su guarura fiel. Para que pagara la cuenta, con su tarjeta claro, y mientras lo hacía tomó su móvil para hacer una llamada. Se levantó con parsimonia y caminó hasta el balcón de la gran terraza del restaurant -había escogido cenar allí. Kakuzo, su otro guardaespaldas, lo siguió detrás.

-¡kabuto-kun que alegría escucharte, hombre!—saludó eufórico, mientras miraba la bella luna en el cielo de parís—ku ku ku ¡excelente, muchacho, excelente! Ku ku—sonrió.

Miró a un lado y vio a la hermosa chica que había visto cuando estaba cenando. Era rubia y alta con una figura esbelta -tal como le gustaban.

Se había estado preguntando: “¿cómo una mujer tan bella podría estar sola?”
Porque literalmente lo estaba.

La chica se percató de su atrevida mirada. Le sonrió como un lobo a una presa la cual la hizo intimidarse y sonrojarse.

Ya le había puesto el ojo a la presa de la noche, se saboreó los labios.

-¿Cómo va todo en konoha?—.

Kakuzo quien estaba a su espalda, miraba de reojo a la chica y disimulaba mirarlo.
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En Konoha.

Kabuto quien había tenido una rica cena con su mujer y su pequeña hermana, ahora estaba en el despacho de su mansión contestando la llamada de su jefe y colega.

-como dices tú, lord orochimaru, ¡excelente cada día! Ku ku… ¿Qué me dices de los planes?, me imagino que ya pusiste en marcha el primero, ¿no?—decía, mientras se servía un poco de sake en un vaso de vidrio con hielo.
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Francia; Paris.

-ku ku, siempre indagador, ¿eh, kabuto-kun?—sonrió mirando a kisame que llegaba de pagar la cuenta—pues digamos que sí, ya lo puse a andar…—suspiró, aunque pareció más a un pequeño gruñido—no salió como me lo esperaba. Pero el resultado fue el mismo…un susto era lo que quería.

Se giró para tomar la tarjeta dorada que el peliazul -kisame- le entregó.

Ambos guardaespaldas, se alejaron un poco ante la seña que el hombre les hizo.
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-¿Y lo dices así como si nada?, Ku ku ku—estaba sorprendido por lo relajado en cómo se lo estaba contando, sabiendo como era de prepotente el hombre—con mucho respeto lord orochimaru, pero ¡vaya que esos días en tierras extranjeras te están haciendo muy bien!
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-¡sí, de eso no dudes! ku ku…no quiero que mi día termine como los otros.

Recordó el día anterior, cuando le dieron la noticia del trabajo fallido y que por cierto, ya se había encargado del incompetente que falló. Miro sobre su hombro derecho -buscando con la mirada de nuevo a la preciosa rubia- viéndola salir del tocador.

-pronto volveré a Japón para continuar con los planes pendientes…por ahora…tengo algo que hacer. ¡Estamos en contacto, kabuto-kun!—después de escuchar la despedida del peliblanco, colgó.

Se encaminó a la mesa donde estaba la hermosa rubia de ojos violeta la cual, algo cohibida y sorprendida por la mirada misteriosa del hombre, se sonrojó.

Poseído por sus experiencias en seducción, sonrió y con su mejor tono acentuando el propio francés, le habló con suavidad—bojour belle, ¿ne vous dérange pas si occupé cette chaise pour accompagner une si belle dame?--. Sonrió como vitoria al verla asentir con una tímida sonrisa.

Orochimaru, un hombre ambicioso, codicioso, malévolo y con una mirada llena de misterio es capaz de envolver a la paloma más prudente y sensata a los oscuros deseos que lo llevan a su satisfacción.

Las mujeres.

Pero sobre todo las más jóvenes: siendo su debilidad el dejarse llevar por la exquisita belleza joven y natural.

Toda aquella hembra que cruce por su vista la apetece con ansiedad y no para hasta obtenerla "todo lo que quiero lo consiguió, y será mío", siempre se repite con soberbia.

Y hoy esa chica, será la presa de la noche… de SU noche.
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Konoha. Sábado por la mañana.

Todos se habían levantado con buenos ánimos a realizar las labores de limpieza como siempre lo hacían. Limpiando y sacando todo lo negativo e incluso, las perezas que habían estado rondando toda la semana anterior. En realidad, ese era el caso de yahiko a quien lo tuvieron que sacar de tirón de su cama, y que para decepción de él, estaba teniendo un lindo sueño con una linda peliazul. Pero al recordar que ya era sábado, no dudó en desaparecer cualquier rastro de pereza por lo que andaba con una Enorme sonrisa y un brillo curioso en sus ojos cafés -y que los demás notaron a sabiendas de la causa.

A la hora del desayuno hicieron lo mismo.

Cada uno se turnaba para ayudar en lo que pudiera, a kakashi se le había ocurrido invitar a naruto para que compartiera el desayuno con ellos, claro que el consentimiento de su joven sobrina que, no dudó en afirmar la fantástica idea. Así todos habían tenido un rico desayuno, muy animado entre chistes, risas, uno que otras anécdotas sobre la empresa y hasta de la campaña que ya se aproximaba. Al igual que revelándole al mayor -kakashi- sobre la relación de ambos y, que al saberlo por fin, se alegró mucho por ellos.

Como también ocultando el tema sobre la noticia, ya que ninguno quería que kakashi lo supiera. Era lo mejor.

Ya por la tarde sakura y naruto se habían puesto de acuerdo para salir a caminar y así ejercitarse un rato.

Juntos se fueron a dar la trotada a la avenida de la zona la cual quedaba cerca de la plaza; a una media hora, donde estaba la gran iglesia en la que se encontraba yamato, que en esos momentos no se encontraba, ya que se había ido a un pequeño pueblo a las afueras de la ciudad para celebrar un bautizo.

Recorrieron el lugar con emoción y curiosidad, ya que les traía recuerdos de lo contado por minato.

A sakura se le había ocurrido llevar de paseo a akamaru con ellos, y el can no podría estar más que encantado de que por fin saliera un poco.
Kiba lo paseaba de vez en cuando.

Sin embargo, no todo fue encantador en el paseo. O ese fue el caso del pobre de naruto.

Sí.

Cuando casi le es mordida una pompa por el enorme can, eso sino fuera porque el mismo se distrajo con un gato y lo comenzó a corretear por toda la plaza llevándose a unas dos personas por el camino.

Naruto estaba muy disgustado con el animal, trataba de llevarse bien con él e incluso de hacer una tregua con algunas golosinas que compraba en el camino y que también, casi le arrancaba una mano al darle de comer, pero el condenado de akamaru era muy inteligente o ingenioso por así decirlo.

Naruto había pensado con disgusto: “ese kiba lo tiene bien adiestrado. Es igual a él”.

Sakura se había disculpado unas tantas veces con las personas arrolladas por el tornado blanco, pero sobre todo con naruto,

A él solo tuvo que besarlo o contemplarlo para que se tranquilizara. Aunque él tampoco pudo negar que se había divertido.

Ya se encontraban de regreso después de casi dos horas de recorrido. Risas, sustos y hasta celos… Celos del rubio por su novia la cual era alagada y piropeada por uno que otro -¡Idiota o Imbécil, según él!- en el camino, diciendo la hermosa mujer que es, hasta algunos eran unos atrevidos, según el rubio -quisiera ser ese perro para que me acariciaras así-, eso le decían a la pobre chica que se sonrojaba por ello, aunque más de vergüenza, al ver la semejante cara que les lanzaba naruto a cuanto chico que pasaba.

Como queriendo matarlos con la mirada.

Hasta llegó a besarla como queriendo decir que es ‘Solo Suya’ a la vista de un par de babosos. Estos mismo se llevaron un gruñido de akamaru el cual contribuyó con un rubio muy satisfecho, o eso alardeó el mismo.

Y bueno, sakura tampoco se quedó muy atrás.

Naruto también era otro que recibía piropos y miradas descaradas de mujeres que les pasaban por un lado, una le había pasado rosándolo y olfateándolo en el acto -poniéndolo un poco incómodo. Eso enfureció a la pelirosa que lo tuvo que tomar de manera posesiva del brazo y enterrar con la mirada a las féminas con las -¡¡hormonas a flote!!-, cosa que le pareció chistosa y a la vez tierna a naruto, al oírla decirlo.

Hasta akamaru recibió caricias y cumplidos bonitos.

-¡uff!, creo que necesitare un buen descanso después de esto—se quejó naruto.

Parando el caminado en la entrada de la residencia, se flexionó un poco para tomar sus rodillas y respirar un poco agitado. Llevaba puesto un pantalón deportivo color negro, franela naranja algo suelta aunque se ceñía -apeteciblemente ante la vista- su ancha espalda y brazos, junto a unas botas negras de deporte.

-le diste toda el agua a akamaru y no me dejaste, sakura-chan, ¡eres mala conmigo!—la miro estando a su frente, haciendo un tierno puchero.

Estaba algo sudado y tenía el rostro colorado debido a la agitada caminada al igual que sakura, aunque a ella se le notaba más por su piel clara.

-¡vamos, no me eches la culpa!—se defendió, cruzada de brazos y sintiendo los tirones de la cadena de akamaru, que con entusiasmo quería entrar al lugar al ver que habían llegado a su lindo hogar.

Vestía una licra a la rodilla color negra la cual le quedaba muy bien entallada a su cintura y piernas, una blusa de tirantes deportiva color rojo y botas blancas con detalles rojos. Su cabello lo llevaba amarrado en dos trenzas, haciéndola ver como una adolescente.

Eso le había comentado el rubio algo divertido.

-¡tú tienes la culpa!… ¡te pusiste a comprarle golosinas y el pobre estaba muerto de seb!

Comenzó a entrar al estacionamiento junto al enorme can que con su legua a fuera y jadeando, movía la colita al ver a algunas personas conocidas y que lo saludaban. Naruto la contempló minar de espalda por unos segundos, para luego seguirla soltando un suspiro, mientras saludaban al portero en la entrada.

-si no lo complacía, seguiría asiéndome la guerra…—la miro de reojo a su lado, notando que rodaba los ojos soltando un suspiro—pareciera que kiba lo hubiera entrenado para vigilarme…que obstinado—torció la boca.

Cuando estaban subiendo las escaleras para entrar al edificio, akamaru logró zafarse de las manos de la pelirosa, la cual soltó un gruñido tomando su mano y viéndolo correr adentro. Ambos detuvieron el paso.

-¿estás bien?...déjame ver—con suavidad, le tomó la mano con la que tenía hace segundos la cadena de akamaru. Estaba algo roja—no fue nada, vamos para que te pongas hielo y no te arda—le dio un tierno beso en la mano ante la mirada conmovida de sakura quien sonrió y asintió.

Caminaron tomados de la mano hasta adentro. Sakura miro de reojo a la recepcionista la cual puso mala cara al ver que naruto ni pelotas le paro. Por lo que solo pensó que estaba interesada en naruto y como la veía con él, le comenzó a caer mal.

Sin tomarle mucha importancia siguieron hasta llegar al elevador, donde akamaru no había aguantado a su espera, y solo opto por subir las escaleras de emergencia hasta el 4to piso.

-¡es igual a su dueño! Jaja ¡no cabe duda!

-jaja si, kiba-kun es muy obstinado, la verdad…aunque alguien por ahí también—negó divertida y naruto solo rodó los ojos.

Cuando se abrieron las puertas del elevador, de él salieron dos chicos los cuales saludaron a la pelirosa con una encantadora sonrisa.

-¡hola chicos!—saludo amable, con una sonrisa.

Naruto sólo tiró de su mano para que entrara al elevador con él.

-¡oye, no dejaste que me despidiera!—lo miro algo enojada por lo descortés de su parte.

Pero haciéndose el sordo naruto solo apretó el botón metálico con el número 4 enmarcado en el mismo. Se giró y la miro de brazos cruzados. Sakura arqueó una ceja, extrañada.

-tienes que curarte la mano, por si ya se te olvidó…—utilizó ese pretexto para cambiar de tema. Ella sólo entrecerró los ojos dudosa y cruzada de brazos--¡está bien!, no me gusta cómo te miran otros hombres, sakura-chan… ¡sólo tienen la testosterona subida a la cabeza al ver a una mujer como tú!—dijo con seriedad, todavía estaba al frente de ella.

La puerta del elevador por fin se cerró.

-Y según tú… ¿cómo soy…?—. Su voz sonó melosa por lo que naruto sonrió de lado y comenzó a acercársele—sólo soy una mujer como cualquier otra, no sé porque te pones así—retrocedió, un poco nerviosa ante la mirada intensa que le daba naruto.

La acorraló contra la pared metálica del elevador y su cuerpo, posando sus manos a los lados de su cabeza e inclinándose un poco, le susurró al oído:

-para mí no eres cualquier mujer, eres la mujer perfecta para mí. La que necesito…y quiero—sonrió, mirándola muy cerca, ella colocó sus manos en el pecho de él. El rostro de sakura se tornó más rojo en esos momentos—eso…eres para mí, nena—tomó una de las trenzas de ella, que descansaban sobre sus hombros, y con suavidad la tiró a su espalda.

-n-naru-to…no hagas es-eso aquí—balbuceaba y se mordía el labio, al sentir como los deliciosos labios de naruto, besaban su cuello.

Sakura sentía su corazón latir a un ritmo frenético, por lo que colocó sus manos en los fuertes brazos del rubio, que aún se posaban a los lados de su cabeza. Naruto la besó en la boca con suavidad para luego hacerlo con intensidad, pegándola con una mano a su cuerpo, rodeándola con la otra de su cadera—ah…n-naruto estoy m-mojada, sudada…ahora no—gimoteó cuando el rubio no la soltaba, teniéndola presa entre sus brazos y mordiéndole el lóbulo de la oreja.

-mmm…que rico suena eso—ronroneó sensual.

Pasando su nariz al cuello y mejilla sonrosada, como una tierna caricia, haciéndola derretirse en esos momentos. Sakura sin entender el comentario de doble sentido que había dicho naruto, sólo escucho en ese momento, al ascensor hacer el “Pin” en señal de llegar al piso. Por lo que naruto se apartó de un movimiento rápido de ella, haciendo que soltara una risita.

Sonrió divertido también. Ambos salieron tomados de la mano como si no hubiera pasado nada -sakura agradecía en su mente el que nadie estuviera por ahí.

-…te burlas de mí, ¿eh?...

-para nada, amor—sin soltar su mano, se abrazó a él por el brazo.

Naruto le dio un beso en la cabellera. Giraron al pasillo y vieron la puerta entre abierta del departamento de la pelirosa.

-¡ese akamaru es un veloz! Jeje

-¡un veloz y gruñón…!

Se detuvieron al llegar a la puerta del departamento N#15. Sakura se colocó al frente de él con una linda sonrisa.

-me la pase muy bien contigo—le acarició con ternura una mejilla.

Le sonrió. Se inclinó un poco para besarla pero sakura le rodeó del cuello y lo besó primero.
Él solo sonrió y correspondió con ternura el delicado beso que compartían.

-te quiero tanto—susurró sobre sus labios, pegando su frente a la de ella y sin soltarse ninguno de los dos. Luego se separaron—es mejor que vayas y te coloques algo en la mano, sakura-chan…--le dio un último beso en la frente. Le abrió un poco la puerta para que entrara, se despidió y luego se fue a su departamento.

“Esa mujer me tiene loco”, pensó, con una bobalicona sonrisa.
****
La noche cayó en la bella ciudad de konoha. En un bar o discoteca al este de la ciudad, Hot City, el ambiente era fabuloso, muy movido. Se respiraba a coco, menta, frutilla, un sin fin de olores que desprendían de los deliciosos tragos, el olor a licor mezclado con la adrenalina del lugar. Eran la perfecta combinación que hacía mover los cuerpos de las personas presentes, al compás de la música que retumbaba en los oídos pero ayudando a desconectar de la realidad, y estimulando a una dimensión llena de diversión, tranquilidad y relajación.

El lugar era iluminado por las luces de colores provenientes del DJ en el lugar, que bailaban de un lugar a otro, iluminando unos que otros rostros de las personas en la pista de baile.

Kiba se encontraba pidiendo algunos tragos en la barra junto a yahiko y anko. Los chicos iban vestidos con camisas, kiba llevaba una de color verde agua junto a unos Jeans negros y zapatos del mismo color. Yahiko una de color morado y Jeans negros al igual que los zapatos. Anko por su parte, llevaba un vestido tipo coctel color lila que le llegaba a mitad del muslo y le dejaba ver un poco sus generosos pechos junto a unas sandalias de tacón, en negras, su corto cabello lo llevaba suelto con una bonita pinza que le recogía un poco el cabello de un lado de su rostro, y un maquillaje discreto pero con los labios algo rojos.

Ya llevaban rato en el lugar, siendo apenas las 9pm, sakura estaba junto a konan, sentadas en un rincón del lugar pero cerca de la barra, habían mesas por todo el lugar, que era grande por cierto, con pequeños y cuadrados muebles de cuero en color blanco, la barra era grande y se podían ver muchas botellas de diferentes licores y a 3 chicos que lo atendían.

La ojiambar vestía una bonita blusa de tirantes en color amarillo suave junto a unos jeans blancos, y sandalias amarillas; el cabello lo llevaba suelto e iba discretamente maquillada.

Sakura vestía un bonito vestido de cóctel color rosa pálido, el cual le llegaba cinco dedos antes de la rodilla, le hacía ver fabulosa su bonita cintura y haciéndole contraste con su blanca piel; como dejaba al descubierto sus largas y torneadas piernas por la falda, algo acampanada del mismo, con un discreto escote en la espalda y por delante era ajustado y todo tapado hasta el cuello; hacía juego con unas sandalias de tacón negras y su larga melena rosada la llevaba suelta, cayéndole como cascada en su espalda, solo llevaba algo de rímel en las pestañas, y sus labios de un suave rosa.

Se veía fabulosa.

Estaban esperando a que los chicos les trajeran su segunda ronda de tragos. Como también esperaban a que llegaran los demás con los que habían planeado verse.

-oye, ¿Por qué no vino naruto?—le pregunto konan, alzando un poco la voz debido a la música. Sakura que estaba a su lado, giró su rostro y con desgana dijo:
-hable con él antes de venirme—se encogió de hombros—…pero no quiso ¡es un amargado…!

-jeje no te enojes, saku, debes de comprender que naruto es un hombre reservado, o bueno, eso se le nota—la mira con una sonrisa. Sakura se volvió a encoger de hombros y le sonrió un poco--¡mira, por fin vienen!—señaló con una mano a los tres chicos que se dirigían hacia ellas, con los tragos en mano.

Mientras kiba les entregaban sus bebidas, sakura comenzó a recordar la conversación que tuvo hace un par de horas con su novio…

---Flash Back---

-sakura-chan, ya te había dicho que ve tú y diviértete…

Le recodaba un naruto, algo irritado, a la pelirosa que había ido a su departamento a tratar de convencerle en salir un rato a divertirse, eran las 6:20pm. Se encontraban en la cocina; sakura sentada en uno de los taburetes y naruto acomodando algunas cosas, dándole la espalda.

-…creo que mi primo Nagato vendrá, no lo sé…

-naruto, te lo pido… ¡vamos, prometo que no te aburrirás!

Naruto giró su rostro: tenía el ceño algo fruncido. Ella lo miraba con ojitos de cachorro, poniendo un puchero muy adorable. Pero a naruto lo estaba irritando más; no estaba de muy buenos ánimos.

Sakura era algo insistente.

Se acercó a ella con un semblante algo serio.

-¡no quiero que te quedes entre estas cuatro paredes solo!—miro el lugar con desespero y naruto sólo rodó los ojos, apretando los labios--…deja de ser tan amargado. ¡Te pondrás viejo!, ¡di que siii, anda, y no…

-¡te digo que NO, sakura!—. Arguyó naruto, enfatizando el “no” con claro enojo.

Su insistencia fue el detonante a su ya desbordada impaciencia.

Sakura al escucharlo, parpadeó sorprendida para al segundo sonrojarse de vergüenza. No quería que se molestara o enojara con ella, solo quería convencerlo para que se divirtiera, le quería hacer un favor. Pero ya vio que fue mala idea.

Naruto reaccionó ante su mismo tono -algo alto- con el que la interrumpió, y verle el rostro entristecido, se sintió mal.

-lo siento sakura-chan, no fue mi intención hablarte así…--quiso tomar una de sus manos que reposaban sobre la barra.

Pero ella se alejó y se levantó de inmediato. Estaba aturdida y sentía que sus ojos picaban.
Absorta mirando el resplandeciente suelo.

-no quise gritarte, pero, es que no dejabas de insistirme… ¡eres terca como una mula!—sonrió bromeándole.

Pero sakura sin llegar a dirigirle la mirada sólo se mordió el labio, sintiendo un nudo en el estómago.

-sakura-ch…

-no te preocupes…aun no aprendo a dejar de ser insistente—se encogió de hombros.

Naruto sintió que su corazón se estrujó al escucharla. Estaba triste y claramente avergonzada; por lo que se le acercó preocupado.

-no te molestare con el tema, a fin de cuentas me has dicho que no te gustan esas cosas—hizo una mueca indiferente.

Naruto solo la abrazó fuerte contra él, dejando un beso en la cabellera. En silencio ella le correspondió el abrazo, ocultando su rostro entre su pecho.

-discúlpame, no fue mi intención que te sintieras mal—le dio un beso en la frente, la miro con arrepentimiento—ve y diviértete, ya después salimos los dos…—le pico un ojo.

Sakura solo curveó los labios, aunque las comisuras no llegaron hasta las orejas. No podía enojarse con naruto porque a fin de cuentas ella tuvo la culpa, aunque estaba algo decepcionada.

-está bien…me divertiré por los dos—sonrió para volverlo abrazar.

---Fin Del Flash Back---

Sakura salió de sus pensamientos al ser apretada por unos brazos que la estaban asfixiando.
Cuando pudo respirar con normalidad pudo notar que era una linda chica la que la había abrazado y que estaba parada frente a ella. Era tenten. Estaba hermosa como siempre, sonrió, se levantó y le devolvió el abrazo provocándole una risita a la castaña, que la abrazó también.

-¡oye, en que estabas pensando!... ¡llegue hace dos minutos y no me notaste!—hizo un puchero adorable.

Sakura le sonrió divertida y la miro de arriba abajo, ambas eran del mismo tamaño.

La castaña vestía una linda blusa blanca y encima una cazadora de cuero del color marrón pardo, Jeans color crema y sandalias de tacón a juego con la cazadora. Su delicado rostro estaba maquillado con discreción. Tenten la miro extrañada.

-oye, ¿por qué me miras así?, ¡¿acaso te gusto?!—Bromeó--¡¡NOO!! ¡Anko te pego sus malas mañas!—se tocó la cabeza con una cara de terror y dramatismo.

-jajaja ¡¡cómo crees!! ¡Estas más guapísima desde la última vez que nos vimos!--sonrió divertida, mientras la castaña le devolvió el cumplido--¡gracias!. Oye, ¿con quién viniste?—pregunto curiosa.

Tenten suspiró, con mala cara se giró y señaló a un rincón del lugar: después de la pista de baile, cerca del pasillo que daba a los baños, donde estaba un hombre alto, vestido de negro y con porte de seriedad que miraba hacia ella. Era su guardaespaldas.

-¡el idiota de mi hermano no quiso que viniera sola!—se quejó mal humorada.

La pelirosa solo negó divertida y comprendiéndola.

Kabuto a veces exageraba, pensó.

Luego miro a su alrededor y pudo notar a más gente en la mesa donde estaba con sus amigos. Notó que su amiga anko estaba con un chico, conversando, se imaginó, y con ellos estaban dos chicos más los cuales ni si quiera había visto. Giró su rostro a la derecha; vio a su primo yahiko conversando muy animadamente con konan. Sonrió al verlos juntos, siempre le gustó la idea de que anduvieran.

El lugar estaba lleno de gente que iban y venían con bebidas en manos y otras bailaban al ritmo de la estupenda música.

-¡ahí viene kiba…!—dijo con voz eufórica la castaña, mirando al frente ya que todavía estaba parada junto a sakura.

Esta miro a donde dijo su amiga, y no solo diviso a su primo, sino, que también venía acompañado por otros de sus amigos. Se trataban de Sasori, el cual vestía muy guapo también y, lo que la sorprendió fue, el verlo con su amiga Ayame la cual se vea muy contenta. Y junto a ellos estaba rock lee.

-¡gracias, kiba!—le agradeció con un lindo sonrojo al entregarle un rico trago de margarita y recibir un ‘de nada’ de su parte, con una sonrisa coqueta y que no pasó desapercibida por sakura quien soltó una carcajada.

-¿Cuál es el chiste?—pregunto curioso kiba al ver que tenten le daba un manotazo, algo avergonzada.

Sakura solo negó divertida y él se encogió de hombros. Ayame al ver a su amiga corrió y la abrazó, mientras Sasori y lee llegaban con ellos.

-¡sakura!, ¡qué bueno que viniste!—sonrió contenta de verla--¡estás muy hermosa! jeje.

-¡lo mismo digo!, ¡ya llego sábado y por nada del mundo me perdería ver que hoy cupido reina en el lugar! jajaja—eso lo digo con un tono de voz alta, que fue escuchado por varios de los presentes, quienes la miraron con disimulo e hizo que se sonrojaran. Como le gustaba hacerlos avergonzar—jajaja ¡es la verdad!—Ayame se sonrojó y, miro de reojo al pelirrojo que ahora llegaba a su lado, junto a Lee.

-hola sakura, un gusto verte—Sasori la saludó con un abrazo el cual fue correspondido.

-¡hola, hermosa flor!—saludó energético lee, quien la abrazó algo fuerte e hizo que sus amigos se rieran por la cara que puso la pelirosa.

Estaba más roja que blanca por el apretón.

Después de eso tomaron asiento; pasaron un rato entre tragos y pláticas triviales. Sakura había presentado a Ayame con sus amigas las cuales con gusto la recibieron en el grupo de amigas, mientras Sasori, kiba y yahiko se habían levantado a buscar más tragos para las damas. Tenten, konan y hasta Ayame estaban que no podían con la risa por las historias locas que les estaba contando lee, el condenado estaba entre ellas -como dicen: bendito sea entre las mujeres- era muy energético el chico y muy divertido; sakura también reía pero de vez en cuando, ya que estaba algo distraída.

Anko se había unido a la conversación cuando los chicos que estaban con ella, se habían ido a buscar más alcohol a la barra.

-¡oye, anko!, ¿ese chico es tu nuevo ligue?—tenten pregunto divertida para dar un trago a su bebida. Mientras las demás e incluso lee, desviaron su mirada a la peli violeta. Esta arqueo una ceja para contestar con seriedad.

-¿mi lige?...jajaja ¡naa, solo lo traje de compañía pero nada más!—decía divertida—aunque… ¡puede que con ese bombón estrene mi nuevo colchón! jeje—dijo en complicidad y mirándolas con malicia. Las chicas solo negaron indignadas pero divertidas por la mentecita pervertida de su amiga--¿Y tú konan, ya ligaste con yahiko-kun?, ¡los dos están muy contentos hoy!

-eh…bueno… ¡solo hablamos, eso todo!

Estaba roja ante la mirada divertida de sus amigas. No le gustaba ser el centro de atención y menos en cosas de chicos, es muy reservada. Anko bufó y soltó una carcajada que hizo reír a las demás, e incluso a la misma konan.

-¡eres una desgraciada muy cruel…!

-jajaja ¡oigan, porque no dejamos de avergonzar a la pobre de konan, que está más roja que un tomate! jaja ¡para competir como siempre! ¡¿Qué les parece?!—tenten animó en tono alto por la música, mirándolas con emoción, ya que tenía tiempo sin hacerlo.

-¡me parece estupendo!...pero yo solo seré el árbitro porque ¡esta noche es de ligar para mí!—inquirió anko, con superioridad.

Konan pasó; ya que no quería emborracharse y menos estando yahiko con ella. Ayame al saber de lo que hablan -gracias a konan- sólo negó ante la idea, no le gustaba tomar de más.

-¡Yo quiero competir!, ¡amo competir y sentir el poder de la juventud!—lee gritó con emoción, el cual tenía estrellas en sus negros ojos.

Tente lo miro con una gota al estilo anime, para comenzar a reír junto a las chicas. Les pareció divertido.

-¡no lee, es mejor dejar que las chicas compitan! ¡Sólo seremos espectadores! jeje—alegó konan. Mirándolo con pena ya que había escuchado de kiba y Sasori que el pelinegro se vuelve loquito cuando se les suben las copas.

Es mejor no arriesgarse, pensó.

Lee solo puso un puchero y siguió bebiendo de su bebida de vodka.

Tenten miro a la única que no había opinado y que estaba a su lado, con una cara algo distraída--sakura… ¡sakura, despierta!—le gritó en todo el oído, seguido de un manotazo en un brazo a la pobre, que brincó y la miro aturdida--¡¿cuál es el propósito de tu cara, mujer?! ¡estas distraída!

-e-estaba pensando algo pero… ¿qué sucede?—pregunto, mirándola extrañada.

Tenten arqueó una ceja pero luego sonríe para decir:

-le estaba diciendo a las chicas de que tenemos tiempo que no competimos… ¿Qué te parece si tú y yo lo hacemos?, ¡¿te animas?!—volvió a preguntar ansiosa y sonriente, pero borra la sonrisa al ver que estaba de nuevo distraída.

Sakura estaba pensando en naruto. Después de ver al guardaespaldas de su amiga, se había quedado pensando en el susto que pasaron ayer en la avenida; cuando venían de regreso del local. Estaba algo preocupada por el rubio, se preguntaba si de verdad sólo lo querían robar -como había comentado el mismo naruto- o si, de verdad le querían hacer daño. Estaba preocupada. Como también estaba un poco desanimada del que él no haya querido aceptar salir con ella y sus amigos; sabía que no le gustaban eso lugares como ya se lo había comentado e incluso casi comienza una discusión con él. Por lo que se rindió y supo que mejor era no insistir le más.

Pero tampoco podía estar toda la noche tristona o aburrida en solo pensar en eso, cuando ella al principio estaba muy animada en salir con sus amigas. Sacudió y echó a la basura todos esos pensamientos negativos de su mente, sabía que naruto estaba mejor en el depa.

Sakura salió de la realidad al sentir otro manotazo de la castaña.

-ah…si, ¡si claro!—dijo sin saber por qué, ya que ni recordaba de lo que hablaba tenten.

Debía estar ahí, con sus amigas, divirtiéndose. Era lo mejor. Sonrió nerviosa.

-¡muy bien!... ¡kiba tráenos una botella de tequila con dos vasos, por fa!—pidió tenten mirando al chico, quien venía con yahiko y Sasori de la barra.

Sakura al reaccionar la miró incrédula. “¡Mierda por estar distraída ahora tengo que beberme una botella con tenten!”, pensó, algo indecisa.

-¿Qué piensan hacer con esa botella?--pregunto yahiko, mirándolas curioso y sentándose a un lado de konan quien le sonrió.

-¡que más!, ¡lavarnos el cabello, idiota!—soltó divertida anko, mirándolo de igual forma. Y haciendo reír a todos al mirar el puchero algo chistoso y avergonzado del pelinaranjo.

-¡sakura y yo competiremos para ver quién es más guerrera! juju—con voz eufórica, tenten respondía a la pregunta, sonreía y tomaba otro sorbo de su margarita.

Kiba que aún no había ido por la botella y que estaba preguntándole algo a Sasori -que ya se estaba sentado junto a Ayame- se quedó sorprendido por lo que dijo tenten, por lo que miro a la pelirosa y frunció el ceño.

-¿Qué crees que haces? ¡Ni loco dejo que hagas eso!—sentenció mirándola con seriedad.

Tenten quien estaba a un lado de ella, solo bufó divertida y sakura sonrió mirándolos, ya no se echaría para atrás.

-¿Qué es lo gracioso…?

-no te preocupes, kiba-kun, se lo que hago, es sábado por eso ¡hoy quiero divertirme!, ¡además ustedes están aquí!—le pico un ojo, divertida. Si beber un poco le haría olvidarse -por lo menos un rato- de sus pensamientos… haría que valga la pena.

Konan y anko alegaron a su favor, mientras kiba sólo se iba a la barra refunfuñando.
****
Después de un buen rato…
Todos estaban animados en el lugar, o mejor dicho, animados mirando como unas sonrojadas por el alcohol, sakura y tenten tomaban cada una y en shops llenos de tequila.
-¡vamos, otro, otro!
Emocionada, Ayame, aplaudía y animaba a la pelirosa en continuar con el reto la cual ya no podía más. Llevaban casi la botella completa y estaban como si nada -o eso aparentaban. El guardaespaldas miraba la escena con un semblante neutral, no se sabía detallar bien si esa era su expresión, porque traía gafas negras.
-¡tú puedes tenten, vamos!—animaba un alegre y colorado rock lee, que las veía tragar el octavo vaso.--¡tú también, hermosa flor!... ¡eres la mejor!—aporreaba a la pelirosa quien le sonrió divertida.
-jajaja ¡lee decídete!, ¿por quién le vas?... ¡o es a sakura o tente! jajaja—se burlaba yahiko.
Al pelinegro ya le estaba pegando mucha algarabía -o más bien el alcohol. Kiba quien tenía el ceño medio fruncido miraba la escena, la verdad, no le gustaba el hecho que su prima bebiera como loca, pero viendo el cómo se estaba divirtiendo, no podía hacer más que mirar y estar pendiente.
-¡uno más!, ¡uno más!—animaba anko, viendo a tenten tomar de un trago el último vaso que le brindaba la botella. Como también viendo a sakura, quien tomó el vaso con lentitud, miro con detenimiento el líquido transparente y, de un solo trago, lo vació en su boca, soltando luego una carcajada--¡eeeh, es un empate…!
-¡estupendo!—dijo tenten. Levantando su puño para ser chocado con el de su amiga ojijade, como acto amistoso entre ambas--¡eso fue fantástico! jajaja.
-¡¡las dos tienen el poder de la juventud en la sangre!!—gritó lee, mirándolas y haciendo que los demás rieran por su frasecita, no dejaba de repetirla en toda la noche.

Más tarde…

Todos se estaba divirtiendo como nunca.

Yahiko había sacado a bailar a konan, que ahora no dejaban de hacerlo e incluso sus amigas presenciaron uno que otro besito entre ellos, por lo que resumieron: Hay Reconciliación.

Sasori estaba bailando con Ayame, anko con su ligue, digo, con su acompañante y que no dejaba de coquetearle; sakura había bailado con kiba, Sasori. Tenten se tuvo que llevar a un kiba malhumorado a la pista para que dejara de sermonear a la pelirosa en que dejara de beber tanto, pero ese humor se le esfumó en cuanto notó que la castaña movía muy bien las caderas -haciéndole activarse en la pista de baile.

Sakura le agradeció en llevárselo y distraerlo, y vaya que lo estaba haciendo, se dijo al verlos bailar.

Sakura se había quedado sentada en compañía de Lee; ambos platicaban trivialidades, se llevaban muy bien. Había tenido varias invitaciones a bailar y que fueron rechazadas, por algunos chicos, muy guapos por cierto, pero como ella es tan desconfiada no quiso aceptar. Rock lee la había invitado también, aunque ella estaba un poco mareada para hacerlo.

-lee, disculpa, pero tengo que ir al baño—se levantó despacio, sintiendo que sus piernas le temblaban un poco. Lo miro y le sonrió para tomar su bolso de lado y colgárselo—¡ahora vuelvo!

-¿quieres te que acompañe hasta la puerta?, te ves un poco mal—dijo con amabilidad levantándose, no quería que le sucediera algo.

Pero sakura negó sin borrar su sonrisa y se encaminó al baño.

Sentía que cada paso que daba el suelo se agitaba de un lado a otro y alrededor de ella. Por un momento se detuvo. Miro el largo camino que tenía que recorrer para llegar al pasillo del baño. Había mucha gente en la pista de baile, por lo que decidió -con la cordura que le quedaba- el rodear la pista con todo y su bululú bailarín teniendo el paso algo tambaleante -que parecía más bien un pato- pasó cerca de algunas mesas que se esparcían en el lugar ocupadas por algunas personas bebiendo y riendo.

Se sentía muy bien al ver que llevaba medio camino ganado. Pero, pasó lo que siempre le sucede a una persona con alcohol en el cuerpo y en ese estado…se tropezó.

No supo cómo, pero sus pies se enredaron con quién sabe qué. Cayó de rodillas sosteniéndose con sus manos en el suelo y, en vez de quejarse, lo que hizo fue reírse de lo torpe que era, el alcohol le estaba haciendo efecto en la sangre. Sintió como alguien la ayudo por un brazo a levantarse siendo un chico que estaba sentado por el lugar.

Sin llegar a sentir una pizca de vergüenza, le agradeció con una sonrisa muy chistosa y siguió con calma y como toda una dama en tacones hacia su destino.

Después del largo recorrido -que le pareció como recorrer una jungla: con tantos orangutanes achispados (personas) por el camino- llegó al baño el cual estaba solo para su suerte. Dejó salir un suspiro al entrar a una de las cabinas para hacer lo suyo. Le dolía con pesadez la cabeza.

Cuando ya estaba lavando sus manos en uno de los grifos, se miró al espejo: su vista se distorsionaba doble, aunque sí que se podía distinguir. Su larga melena rosada estaba algo alborotada pero no perdía su encanto, sus mejillas estaban sonrosadas, causa del efecto que hacía el alcohol en su sangre; sus ojos que eran grandes y brillantes, estaban algo adormecidos y sentía que los parpados le pesaban un poco. Y ni se diga de sus piernas que en algún momento pensó que le iban a fallar, bueno, por desgracia si pasó.

Soltó una risita al verse de esa manera; no pensaba emborracharse de nuevo aunque la última vez, lo necesitaba y valió la pena. Tampoco es que se quejara en que no se estaba divirtiendo esta vez. Frunció la frente al sentir una punzada en su cabeza; eso le hizo recordar que la muy bendita le estaba doliendo desde hace rato, por eso había decidido en levantarse y estar fuera del espantoso ruido de la música por un rato.

Con las manos aún mojadas, se las palpó un poco en sus mejillas para ver si se le quitaba ese odioso rojo que se tornaba en ellas, a sabiendas de que eso era inútil. Tenía ganas de irse y tirarse en su cama y arroparse hasta la cabeza, pero había recordado que su precioso cacharro estaba en el taller y, claramente, no quería molestar a Sasori y mucho menos a
kiba en que la llevaran a su casa; no recordando que este le había estado sermoneando un buen rato. Torció los labios.

-estúpido pulgoso--susurró soltando una risita parecida al chillido de un ratón.

"Pulgoso". Así le decían a su primo, cosa que le molesta. Solo yahiko era el que lo molestaba con ello.

Volviendo a lo repasar lo del coche…ah, sí, no podía irse porque se había venido con kiba en su Porsche, el cual cuidaba muy bien. Por lo que descarto la idea en perdérselo prestado.
Suspiró desanimada. Todo gracias a la hueca de Shion.

-… ¡rubia falsa y oxigenada!—gruñó con molestia.

Rendida ante la idea de esperarse hasta que uno de sus amigos se le antojara largarse se giró para salir, pero al segundo…una idea pasó por su cabeza, por lo que se recostó al muro que sostenía al lavamanos, para no caerse.

-sé a quién--hipó--le diré que me busque…—con algo de torpeza comenzó a buscar su móvil del bolsito de lado del color negro que llevaba.

Comenzó a buscar en su lista de contactos y al conseguirlo, sonrió para sus adentros para luego pegarse el móvil en la oreja. Se situó en una de las paredes para luego bajar deslizándose y sentarse apoyando su espalda a esta -como llevaba vestido y a pesar de estar sola, se cruzó las piernas para mejor comodidad- para su suerte el piso estaba muy limpió.

Frunció el ceño al no escuchar nada. Por lo que mirando el móvil, soltó una carcajada que se escuchó el eco en el lugar, al darse cuenta de que lo había tomado al revés para ponerlo ahora como era en su oreja de nuevo.

Qué bueno que nadie había entrado al baño en esos momentos.

Una voz entre sorprendida y soñolienta se escuchó al otro lado de la línea.

-¡naruto-kumm, holaaa!—saludó en tono extraño pero animado.

Sakura había tenía la idea de que el rubio la fuera a buscar.

Grandiosa idea sakura.

-sakura-chan, ¿qué sucede?, ¿por qué me llamas a esta hora…?—aun con voz soñolienta, el rubio se extrañó de que sakura lo llamara, miro rápido la hora, las 3:26 am. Frunció el ceño al escucharla reí y balbucear algo--… ¿Dónde estás, sakura…?—ahora se escuchó serio aunque preocupado.

-¡en un baño de la discou!, ¡naruto-kumm!, ¿por qué no viniste a bailar?—hablaba arrastrando las palabras, mientras reía al mismo tiempo--¡le he pasado de maravilla!, pero tuo no vinisste, ¡eress mmuy cruel conmmigo!¿No me quieres ya…?—gimoteó haciendo un puchero y tratando de levantarse.
------
Naruto estaba preocupado escuchando las cosas que decía la pelirosa, hasta balbuceaba tonterías como: este maldito vestido, estúpida música, parezco de patocilandia. Y una chorradas de palabrotas que no la había oído decir delante de él.

-sakura-chan, dime ¿dónde estás? y te voy a buscar…

Pero no le respondía, solo la escuchaba reí; volviéndole a preguntar que si la quería, una y otra vez.

Comenzó a enojarse. Se pasó una mano por el rostro, algo irritado.

Había estado realizando algunas cosas afuera con su primo Nagato después de que ella se había ido de su departamento; sakura le había tratado de convencer en ir con ella y sus primos. No era que le gustara la idea de rechazarla, sino que no le gustaban esos tipos de fiestas y mucho menos cuando hay que lidiar con peleas entre borrachos; se había acostado muy cansado por todo el día y más, al haber tenido tremenda caminata con sakura y akamaru. Le había pegado un poco por tener un par de meses sin ejercitarse.

Cuando sakura lo llamó despertándolo, se había asustado, pero al recordar que estaba con kiba y yahiko, se tranquilizó.

Pero al escucharla hablar de esa manera había comprobado que no estaba del todo en sus cinco sentidos. Ahora se encontraba en la orilla de la cama.

-sakura, dime ¡¿Dónde demonios estas?!...¿en qué lugar de la ciudad te encuentras?—volvió a preguntar, esta vez en un tono muy serio. Se levantó gruñendo para dirigirse a su armario.
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-¡¡uuy que palabrota!! jajaja ¿sabes?--hipó-- te llamé para que me buscaras ¡poorrrque tengo unn dolorrr de cabeza,! erg, ¡pero ya cambie de opinión!—reía sintiéndose tan alegre.
Por fin se puso de pie después de varios intentos fallidos, ya que sus piernas eran unas tercas, según ella; viendo doble comenzó a caminar a la salida.

-¡sakura, maldición!... ¡¿en qué lugar de la ciudad estás?! ¡me desconciertas!—gruñó enojado.
Ya no aguantaba más.

Tenía que ir por ella; tenía el mal presentimiento de que ninguno de los tarados de sus primos estaba con ella en ese momento. Como había podido, tenía puesto ya un pantalón negro sin abrochar, aunque un poco torcido, comenzó a buscarse una camisa en la fila que tenia de manera ordena, en su armario.

-¡aff!, con que yo te desconcierto… ¡ya volvió el naruto amargado!, ¡jumm! sabes que ese no me agrada, ¿verdad…?—se había quedado recostada en la pared, casi llegando a la puerta de salida.

Suspiró con los ojos cerrados, al escuchar otro gruñido de su parte. Casi parecía un perro rabioso, soltó una risita.

-estoy, mm, al este de la ciudad, en hot city, ¿contento, baka?... ¡es mejor que no vengas porque me la estoy pasaaando de lujo! jajaja… ¡ah,! y hay muchos chicos para bailar, ¡¡adiós bakaaa!!—colgó, sin dejarle terminar otra clara maldición.

Sonrió para sus adentros al hacerlo enojar, como le gustaba verlo celoso. Era tan sexy. Se mordió el labio; sabía que no sabría encontrar el lugar, por cómo es nuevo en el estado, pensó risueña y con astucia… Aunque, pensándolo mejor, puede que si la encuentre.

Y si de verdad lo hizo enojar con lo que le dijo: eso de los chicos para bailar. Claramente era mentira porque no había aceptado bailar con ninguno. Tragó saliva, sacudió su cabeza la cual por algún milagro, ya no le dolía; descartó esa boba idea sobre naruto.

-a naruto no le gustan estos lugares…como para que…me venga a buscar…ya se olvidara—hizo un puchero, algo triste, mirándose al espejo.

Se volvió a girar con visa a la salida para luego comenzar a salir del lugar que, al hacerlo, pudo ver a sus amigas Konan y Ayame que venían por ella.

-¡sakura, por kami, pensé que te había pasado algo!—soltó preocupada la castaña ayudándola a caminar.

-¡nos hubieras dicho que querías ir al baño y una de nosotras te hubiéramos acompañado!--reprendió konan--¡mírate, estas jodidamente prendida! jajaja, ay, saku.

-¡vamos chicas!, no me regañen también--hizo un mohín--¡bastante tengo con el que me echó ese idiota!—alegó a su defensa con una mueca indiferente.

Sus amigas solo se miraron entre ellas y pensando que se refería a kiba. Entre risas por las loqueras que hablaban llegaron a la mesa donde estaban solo yahiko, anko con su acompañante, y lee, quien le palpó a sakura uno de los pequeños muebles a su lado para que tomara asiento.

Ella con una sonrisa lo hizo--¿me extrañaste?

-¡no sabes cuánto, hermosa flor!—sonrió.

Yahiko los miro con una gotita en su sien para luego mirar a konan, y decir algo preocupado:

-¿crees que este bien…?—susurró al oído de la chica, que le sonrió y asintió al mismo tiempo, e hizo que se levantaran para seguir bailando.

Pero yahiko antes se giró hacia lee y le dijo:--¡oye, rock lee!, ¡te la encargo…!

Lee solo asintió haciéndole una seña con su pulgar levantado, mientras sakura conversaba con Ayame y bebían otro poco más; la castaña también tenía las mejillas algo sonrosadas por el alcohol, aunque estaba en sus cabales.

Siguieron conversando los tres entre risas.
-------
Después de que sakura le colgara a naruto, este se había puesto muy enojado.

¿Por qué demonios sakura bebía?, ¿cómo se les ocurren al idiota de kiba y al tarado de yahiko dejarla sola?, se preguntaba naruto; porque era obvio que no estaban con ella, sino no hubieran dejado que ella lo llamara. No tendría necesidad.

No le gustaba el hecho de que sakura estuviera bebiendo, de que se le pasaran las copas -porque eso era más que obvio- jamás la escuchó decir malas palabras delante de él. Sólo aquella vez que insultó a sasuke. Y encima estaba súperenojado. No. Enfadadísimo: cuando ella le había dicho que habían muchos hombres en ese lugar para bailar con ella.

Oh, no.

Eso le hizo entrar en un desconcierto para luego cabrearse. Sakura sí que sabía cómo hacerlo enojar. Y no sabía si lo hizo, burlonamente, para molestarlo -estando ella en ese estado- o simplemente se lo confesó, porque era tan cierto como el hecho de que logró su cometido.

Había salido muy rápido del departamento para dirigirse al lugar que ella le había dicho; aunque no sabía si le había tomado el pelo y le inventó la dirección. Pero sabía que mentirosa no era, menos sabiendo que no se razonaba del todo -estando ebrio- para inventarse acertadamente una dirección.

No sabía a quién demonios preguntarle por esa dirección; viendo la hora en su móvil: 3:45am.

-¡mierda! ahora que lo recuerdo…--susurró.

Tenía una aplicación móvil donde te ayuda a ubicar cualquier dirección de la ciudad; gracias a la idea de Kankuro la había descargado. Comenzó a teclear el móvil para conectar la misma en la barra del mando electrónico del vehículo; unos segundos después logró lo que buscaba.
Miró nuevamente la hora: 3:56am. Ya se le había pasado el bendito sueño.

-ay, sakura, ¿qué haré contigo?-- frunció el ceño teniendo los labios apretados.

Pisó el pedal para dirigirse al este de la ciudad. Serían unos 20 minutos de carretera, calculó.

Suspiró para tranquilizarse porque se estaba impacientando.
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Buenas, Buenas!! he vuelto \o/ espero y les haya gustado. Esta semana subiré el siguiente...

¿Qué pasara con sakura?
¿Qué hará naruto?.... pero sobre todo
¿Cómo encontrará naruto a sakura cuando llegue al club? Shocked Picaro
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Re: ¡Esa Mujer!(+18)-capitulo 33(¡Ya Es sábado!)/16/08/17

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