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No puedo llenar tu soledad.

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No puedo llenar tu soledad.

Mensaje por David1996 el Sáb Jul 12, 2014 2:13 pm

Hola gente, bueno quiero aclarar que esta historia, no es mía, yo no la escribi ni nada, simplemente que... NO TENGO INTERNET TT_TT, a si que compre una revistas de esas que muy poca gente le, en la parte de atras venian las aportaciones del publico, imagenes, dibujos y cosas a si. Bueno pues venia esta historia y a mi en lo personal me gusto Smile bueno, espero les guste.

No puedo llenar tu soledad.:
Sasuke Uchiha tenía 23 años y era un hombre hábil para los negocios, pero en asuntos de la vida y en los problemas del ser humano, era nulo, Por eso miró desconcertado a su mejor amigo, casi su hermano Naruto Uzumaki, como si este hubiera dicho una tontería.

- No te entiendo, Naruto.
- ¿Qué es lo que tienes que entender? Te estoy diciendo que me gusta esa chica.
- Pero no sabes quién es.

Naruto dio una patada en el suelo. Tenía 22 años y vivía  en Bélgica con su hermano (Son mejores amigos, pero ellos se consideraban hermanos), desde hace más de 30, justo cuando sus padres se trasladaron de París y pusieron una tienda de licores. Les fue bien y abrieron una más. Al morir los padres de ambos, sus hijos se hicieron cargo del negocio.

- Lo único que sé es que es modelo. Trabaja para una casa de modas y desfila en privado ante las clientas que llegan a ver los vestidos. Me parece que es francesa y que la destinaron aquí todo el verano.

Sasuke fue al mueble-bar que tenía en su oficina y sacó una cerveza. Se la mostró a su hermano y le preguntó - ¿Quieres una?

- No. Prefiero un Whisky.

Naruto era un hombre de mediana estatura, de pelo amarillo y ojos azules. No se destacaba por su atractivo, pero sí por su marcada virilidad. Respetaba mucho a su hermano Sasuke y eran muy unidos.
Cuando sus padres fallecieron en un accidente varios años antes, Sasuke se ocupó de él y trató de llenar su soledad.

- ¿Dónde la conociste, Naruto?

- La primera vez que la vi fue cerca de la plaza central. Se notaba que desconocía la ciudad, porque miraba todo con atención. Me impresionó su belleza, su estilo al caminar... Iba con una chica que le iba explicando todo. Pensé que jamás volvería a verla, que era una turista; pero hace unos días, Hinata, nuetra amiga de la infancia, que se casará pronto, me pidió un favor: quería que la acompañara a una exhibición privada de vestidos de novia, para que le diera mi opinión. Fui con ella. Mi sorpresa fue grande cuando vi que una de las modelos era la chica que me había impresionado antes.

- ¿Y qué hiciste, hermano?

- Le pedí a Hinata que indagara sobre ella. Por eso supe que trabaja en la misma casa de modelos, en París, y que la destinaron aquí durante tres meses.

- ¿Qué más ha pasado?

- Desde entonces, todos los días espero que ella salga del trabajo para verla, pero no me le he acercado.

- Vaya, vaya... Sí que eres impresionable, Naruto.

La secretaria de Sasuke le avisó que lo necesitaban a él, con resignación, miró a su hermano y salió de su oficina.

Sakura Haruno se alzó de hombros. Lo que menos le interesaba en su vida, en ese momento, era la admiración de los hombres. A decir verdad, se había encerrado en ella misma después de aquello... Por una aventura pasajera, había salido muy mal. El resultado fue una alegría, por lo que representaba en su vida, pero había sido todo muy difícil.

- Ya lo tienes ahí, Sakura - le dijo Ino con cierto disimulo.
- No me interesa. Vamos.

Unos minutos después, Ino le dijo:

- Nos está siguiendo.

- Despreocúpate, Ino. Estaremos en Bélgica durante un tiempo y después regresaremos a París.

- ¿Cuándo será eso?

- Lo ignoro. Sé que estaremos aquí unos meses, pero no sé la fecha exacta de nuestro regreso.

- Ese hombre está siempre cuando tú sales del trabajo.

- No lo mires, Ino. Camina con indiferencia. No me interesa conquistar a un hombre en esta ciudad. En realidad, me siento bien estando sola.

- No lo entiendo, Sakura. Eres joven, pues tienes solo 21 años, bella... ¿Por qué no quieres disfrutar del amor? ¿Por qué te niegas a sentir la pasión de unos besos?

- Cállate, Ino. No quiero seguir hablando de eso. ¿Sabes? Creo que el jefe de la casa de modas de aquí está encantado con nosotras. Tal vez le intereses, Ino.

- ¿Yo? No lo creo. A tu lado quedo opacada por completo.

- Te equivocas. Eres una muchacha preciosa, con tu estilo muy personal.

- ¿Entraremos en esa cafetería antes de ir a nuestro apartamento?

- Sí, vamos.

Ino se dio cuenta de que el hombre que las seguía también entró en la cafetería. Era un sitio elegante y estaba lleno de gente distinguida. Sakura se dio cuenta de que era un lugar caro, pero no le importó. Ella ganaba un buen sueldo.

Cuando terminaron de comer, Sakura llamó al camarero y le pidió la cuenta.

- Ya está pagada, señoritas.
- ¿Quién lo hizo? - preguntó Ino.

El camarero señaló a Naruto.

- Bien, me parece que tu admirador silencioso nos invitó, Sakura.

- Es el señor Naruto Uzumaki - dijo el camarero, sonriendo.

- ¿Lo conoces?

- ¿Quién no conoce a los hermanos Sasuke Uchiha y Naruto Uzumaki? El viene mucho a esta cafetería.

- Gracias por la información - dijo Sakura y se levantó.

- ¿Qué vas a hacer? - le preguntó Ino, desconcertada.

- Voy a darle las gracias. ¿No ves que está sentado cerca de la puerta de cristal, por donde pasaremos nosotras?

- Sí.

- Vamos. Se nota que quiere romper el hielo y hablar con nosotras.

- No pareces muy satisfecha.

- Claro que no. Me siento forzada a hacer algo que no deseo. Pero esto lo voy a terminar muy pronto.

Sakura caminó erguida y se acercó a Naruto. Le dijo:

- Fue muy amable de tu parte lo que hiciste, pero no acepto invitaciones de desconocidos. Gracias de todas formas.
Sakura alargó un billete. Naruto palideció intensamente.

- Me llamo Naruto Uzumaki. Podemos ser amigos.

Sakura no dijo su hombre. Lo miró fijamente, sin una sonrisa.

- No soy de esta ciudad y pronto regresaré a París. No tiene caso entablar una amistad pasajera. Gracias de todos modos por querer invitarnos

- Sí, muchas gracias, Naruto. Yo soy Ino Yamanaka.

- Encantado de conocerte, Ino.

Sakura se fue e Ino la siguió.

Su hermano Sasuke lo miró con una expresión de censura. Naruto le había contado lo que había sucedido en la cafetería.

- Eres un tonto, Naruto. ¿A quién se le ocurre invitar a dos desconocidas? Podías haberte acercado a ellas de otra manera. ¿Qué ganaste? Que esa chica rechazara tu invitación.

- Ella me gusta. Sigo pensando que vale la pena luchar por conquistarla.

- No me agrada la idea. Ella trabaja como modelo, vino de París a Bélgica y va a regresarse a París. ¿Qué esperas a su lado? ¿No sería mejor que buscaras a una chica menos complicada?

- Te repito que me gusta. Voy a insistir, pues estoy cansado de estar solo.

- Me tienes a mí, Naruto.

- Lo sé, hermano, y me emociona saber que siempre he contado contigo. Pero hablo de una soledad interior. Necesito tener una esposa, hijos... Tú tambien, Sasuke.
Tienes 23 años y yo, 22. Estamos en una buena edad para formar nuestros hogares.

- No he pensado mucho en el matrimonio, Naruto, esa es la verdad. Me gusta salir y divertirme sin compromisos.

- Pero eso pasa y no te deja nada positivo. El amor de una mujer, su comprensión, la ternura de unos hijos... Eso es lo verdadero para un hombre.

- Si tú lo dices... Pienso que no soportaría en esta casa a otra mujer que no fuera Karin. Desde que la contratamos, todo marcha bien aquí. Oye, ¿Qué le dijiste cuando esa chica te devolvió el dinero?

- No pude decirle nada, pero la seguí sin que me viera. Ahora ya sé dónde vive.

Karin entró en ese momento. Era una chica española que vivía en Bélgica. Estudiaba durante las noches y por el día trabaja como empleada de los hermanos. Tenía 23 años y era muy atractiva.

- La cena está lista, pueden pasar al comedor - le dijo mirando fijamente a Sasuke -. Les hice un estofado riquísimo.

Los hermanos pasaron y siguieron hablando de sus cosas. Naruto observó que cada vez que Karin entraba en el comedor, Sasuke se quedaba mirándola...
Al día siguiente, se fueron muy temprano a las tiendas.

Sakura, por su parte, trabajo horas extras. Ese dinero le venía bien, pues todos los meses le mandaba una cantidad a la doctora Tsunade.
Antes de salir, el jefe, le dijo con amabilidad:

- Sakura, ¿Puedes venir a mi oficina?
- Sí, claro.

Ino le preguntó:

- ¿Qué desea de ti?

- No lo sé. Me dijo que fuera a su oficina y eso voy a hacer ahora mismo.

- Naruto te estará esperando afuera. ¿Qué le digo si me pregunta por ti?

- Nada o, mejor aún, sal con él y llévatelo lejos de mí.

Sakura se dirigió a la oficina del jefe y tocó en la puerta con suavidad.

- Adelante. Pasa, Sakura. Quería invitarte a cenar esta noche.

- Lo siento, pero nunca salgo por las noches - le dijo seria.

- ¿Por qué vives tan reprimida? ¿Has visto la ciudad de noche?

- No. No me interesa. Estoy aquí para trabajar, eso es todo.

- Soy un hombre rico, Sakura, y me gustas mucho. Conmigo dejarías de trabajar. ¿No te seduce la idea?

- No. Lo siento mucho.

- Podría despedirte.

- Estoy esperando que lo haga.

El jefe se calmó. No le convenía. Sakura era la mejor modelo que tenía.

- Está bien. Olvidemos esta conversación - le dijo sonriendo.

- Gracias, es lo que deseo.

Vio a Naruto Uzumaki en cuanto salió de la casa de modas. Sakura se detuvo y él se acercó a saludarla.

- Te estaba esperando.

- Estoy buscando a mi amiga.

- Ella se fue con otras chicas. Me gustaría invitarte a tomar algo.

- No vas a divertirte conmigo.

- No busco diversión, solo quiero tu compañía. Es como una necesidad.

- ¿Así empiezas tu conversación con todas las mujeres?

- ¿Por qué eres tan desconfiada?

Sakura no respondió. Naruto pensó que, de cerca, era más bonita.

"No es guapo, pero su mirada tiene una dulzura extraña y se nota que posee una personalidad muy fuerte", pensó Sakura.

- Naruto, vivo cerca y quiero irme a descansar. No me busques más, por favor. No te he dado motivos para que...

- ¿Por qué rechazas mi admiración?

- Porque no me interesa.

- Está bien. Acepta mi invitación. Vamos a la misma cafetería donde te vi con tu amiga. Me gustaría que nos conociéramos.

- ¿Para qué? Estoy de paso en esta ciudad y me iré pronto.

- Nadie puede predecir el destino. ¿Aceptas o prefieres que nos despidamos?

- Prefiero lo último.

- Está bien, pero insistiré.

Sakura no respondió y se perdió calle abajo. Quería alejarse rápidamente de Naruto.
Al llegar, se dio cuenta de que Ino no estaba. Le preocupó. Le tenía afecto y temía que cometiera una tontería... igual que la de ella hace unos años.

Sakura abrió su Laptop y empezó a escribir un e-mail.
"Querida Dra. Tsunade:
Desde hace dos días he tratado de comunicarme contigo y no he podido, por eso te escribo este e-mail. Espero que lo leas pronto. Quizás llegue a París antes de lo previsto. También es posible que tenga que recurrir a tu influencia para buscar un nuevo empleo. La gente piensa que todo es fácil. Conmigo eso no va. He madurado y me he endurecido. Solo en ti confío. Cuando me acuesto por las noches y recuerdo a Minato, pienso en lo fácil que le será vivir a tu lado cuando no estoy en París. Dios te bendiga, Dra. Tsunade. ¿Sabes lo que recuerdo a menudo? Nuestro tiempo de colegialas, cuando todo era fácil en nuestras vidas, cuando nos interesábamos por todo.
Tú me llevabas varios años, pero éramos muy unidas. Después... ¡Cuánto cambió nuestra existencia! Tú con tu vocación de doctora y yo con mis pocos años y mi ingenuidad. Recuerdo el día en que fui a buscarte y te conté lo que me pasaba. Me dijisite: `Llora, eso te hará bien´. Ni antes ni ahora he podido llorar. Bien, si te he escrito, es para agradecerte, una vez más, todo lo que haces por mí y por Minato.
Conmigo vive una compañera. Una chica como era yo hace unos años. Por eso la cuido, para que no le hagan daño. Esta ciudad de Bélgica no sé qué tiene. Por la noche es como si encendiera la sangre. No la mía, por supuesto, que soy muy fría, sino la de Ino y la de cualquier mujer. Te mando un abrazo, querida amiga, Tsunade".

En ese momento, Sakura tenía una expresión más humana en su rostro.

Iba al correo para enviarle un paquete a Minato. Cuando salió de su apartamento, un poco más temprano, se sorprendió al ver que Naruto estaba esperándola.

- Otra vez... - le dijo Sakura con sequedad -. Creí que todo había quedado aclarado ayer por la noche.

- Discúlpame, pero quería verte de nuevo. Me has impresionado.

- Bueno, tengo ue dejarte. Voy a pasar por el correo a dejar este paquete.

- ¿Tienes... novio?

- No. Pero si lo tuviera, ¿Te dolería?

Naruto la miró de tal forma, que ella se sintió cortada. Después, él le preguntó:

- ¿Serías capaz de ir a tomar un café conmigo a alguna parte?

Sakura estaba cansada de todo y de todos. Pero pensó que valía la pena aceptar para que la dejara en paz.

- De acuerdo, pero con una condición: que después te olvides de mí.

Naruto no respondió, pero empezó a caminar al lado de Sakura.
Al llegar a la cafetería, Sakura notó que Naruto la conducía con extrema delicadeza hacia una mesa apartada.

- No sé tu nombre - le dijo cuando se sentaron en la mesa.

- Sakura Haruno.

- Gracias, Sakura. Sé que tal vez te ha molestado que siempre estoy detrás de ti, pero desde que te vi me llamaste la anteción. Me gustaría que nos conociéramos un poco. No soy un experto sicólogo, pero he observado que cuando estás con tu amiga, la cuida. Es como si temieras que algo le hiciera daño. Sin embargo, no temes por ti, pues estás sentada aquí conmigo.

- Esto te indica que estoy segura de mí misma. Si estoy aquí , es porque espero que comprendas que debes dejar de buscarme.

- ¿Nunca te has enamorado?

- ¿Qué tiene que ver el amor con todo esto que estamos hablando?

- Mucho. ¿Qué deseas tomar?

- Un café.

- Dos, por favor - pidió Naruto al camarero -. Y tráiganos unos sánwiches. Sakura, no soy hombre de aventuras. Podria hacerte feliz.

- ¿Piensas en serio en mí, solo porque te gusto físicamente?

- No. Lo que quiero es que nos conozcamos más. Quisiera hablarte de mí.

- No te lo he pedido.

- Eres un poco dura, Sakura.

- No sé cómo soy. Nunca he tenido tiempo para analizarme.

- Yo estoy solo. Vivo con mi hermano Sasuke desde que murieron nuestros padres en un accidente. ¿Y tú?

- Mis padres se divorciaron y cada uno hizo su vida por su lado. Desde muy joven salí de mi hogar...

- No te asusta la soledad.

No era una pregunta. Era una afimación. Por eso Sakura guardó silencio.

- Sakura, solo te pido que no cierres la puerta a nuestra amistad. Puede surgir algo muy lindo entre los dos. Hoy por la noche, cuando salgas de tu trabajo, te estaré esperando para que demos un paseo en mi auto. Quiero que conozcas toda la ciudad. Estoy seguro de que no lo has hecho.

- Está bien, Naruto, pero no quiero que te hagas ilusiones conmigo. ¿Eso queda claro para ti?

- Dejemos las cosas al tiempo. ¿Sabes? Cuando pienso en ti, llenas mi vida.

- No puedo llenar tu soledad, Naruto. Necesitas a una mujer que te ame de verdad, que quiera compartir todo en tu vida. Yo no soy esa mujer.

- Pero eres la que quiero. No me interesa ninguna más que tú. Por eso te pido que nos demos la oportunidad de tratarnos más. Tal vez logre conquistarte...

Comieron en silencio. Cuando terminaron, Sakura dijo:

- Tengo que irme, pues esntraré a trabajar dentro de poco. Te agradezco la invitación. Por favor, no me busques más.

Ino respiró aliviada cuando la vio entrar en la casa de modas y salió a su encuentro. Había estado preocupada por Sakura, pues esta siempre llegaba muy temprano al trabajo.

- ¿Dónde estabas, Sakura?

- Fui al correo. Tenía que enviarle un paquete a... mi sobrino. Me encontré con Naruto y me invitó a desayunar.

- ¿Aceptaste?

- Si.

- Vaya, eso es un gran avance. Me parece un buen hombre, aunque debo de reconocer que es bastante insistente.

- Si, lo es - dijo echándose a reir.

- Bueno, pues estaba preocupada por ti. Es la primera vez que pasa, pues siempre eres tú quien está pendiente de mí. ¿Sabes, Sakura? El día que te encontré conocí a mi hermana y a mi amiga. Eso eres para mí. Solo me llevas dos años, pero me siento protegida a tu lado.
   Sakura la abrazó.

- Gracias, Ino, me enternecen tus palabras. Bueno, vamos a trabajar.

Naruto, por su parte, también se fue a su tienda. al mediodía decidió ir a comer a su casa. Se soprendió al ver a Sasuke, que se había quitado la barba. Le notó un brillo diferente en su mirada, como si tuviera una nueva ilusión en su vida.

- ¿Y eso que te quitaste la barba?

- Estaba dispareja y no me favorecía.

- Sasuke... ¿Desde cuándo eres tan vanidoso? Nunca te has preocupado mucho de tu apariencia física.

- Bueno, eso era antes.

- ¿Antes? ¿De qué o... de quién?

En ese momento entró Karin y les dijo:

- Ya está lista la comida. Les hice un guiso a la española delicioso.

- Gracias, Karin. Cocinas muy bien.

Naruto pensó en ese momento en que su hermano podía enamorarse de Karin y no le desagradó la idea. Karin era muy atractiva, amable y tenía buen carácter.
Cuando se quedaron solos, Sasuke le preguntó a Naruto:

- ¿Cómo va lo tuyo con la francesa?

- Hoy desayunamos juntos. No me da entrada, pero voy paso a paso.

- Ojalá te cases, Naruto. Yo tengo 23 años y es difícil encontrar a una mujer a mi gusto, pero tú... Si tienes hijos, tendremos a quien dejarles nuestra herencia.

- Sasuke, eres un hombre joven aún y a tu alrededor hay mujeres buenas, guapas... Solo tienes que fijarte un poco.

- ¿Qué quieres decir?

- Que necesitas un empujón para ver que está claro. Creo que le gustas a Karin.

Sasuke se atragantó

- ¿Karin? ¿Estás seguro?

- No me digas que no te has fijado en ella. Es muy atractiva y tiene una fijura...

- Ya me había fijado.

- Entonces, ¿Por qué no la tratas más en un plano de enamorado? Invítala a salir cuando yo me vaya y se queden solos.

"No me busques más", le había pedido Sakura, sin embargo, Naruto estaba allí esperándola a la salida de su trabajo. Ella no se sintió contenta ni contrariada. Al fin y al cabo, ¿Qué más le daba?

- Hola, Sakura.
Ella sonrió
- Perdóname, no sé si hice bien o mal, pero no podía pasar sin verte. Hoy quiero llevarte a ver la ciudad de noche. Vamos a ir en mi auto a un lugar donde la vista es realmente impresionante.

¿Qué tenía que hacer? Nada en especial. Ino iba a salir con un chico que había conocido en una cafetería y ella había pensado escribirle a la doctora Tsunade. Lo haría al día siguiente.

- Está bien, Naruto, vamos.

- Gracias. Tenía tanto miedo de que no aceptaras mi invitación, de que no quisieras mi compañia...

- No se trata de eso. Quiero dejarte bien clara la situación entre nosotros. No te hagas ilusiones conmigo. No me voy a enamorar de ti, y no porque seas tú, es que no deseo enamorarme de nadie.

- Lo dices de una manera que se me hiela la sangre.

- Es que no quiero engañarte. No te lo mereces. A otro hombre lo dejaría que pensara lo que quisiera, pero a ti no, porque eres distinto.

- ¿En qué lo soy?

- Eso es lo raro, Naruto, que no sé por qué lo eres, pero lo intuyo así.

- Yo lo único que sé es lo que siento por ti, Sakura. Déjame decírtelo mientras vamos a buscar mi auto. Lo tengo muy cerca, en el estacionamiento de mi tienda.

Caminaron un poco. Sakura vio a lo lejos el decía "Uchiha & Uzumaki licorería".

- Ese es nuetro negocio. Tenemos dos tiendas. Mi hermano Sasuke y yo nos encargamos de cada una y nos va bien.

- Cuéntame de tu hermano.

- Se llama Sasuke. Tiene 23 años y jamás le importaron mucho las mujeres, excepto para una noche o fun de semana. Pero de repente, lo noto cambiado. Se preocupa de su imagen y pasa más tiempo en casa.

- ¿Recibió un desengaño?

- No - se echó a reír -, lo que pasa es que tiene el amor en la casa.

Sakura lo miró desconcertada.

- Hemos contratado a una chica española que se encarga de todo en la casa. Por las noches estudia. Se llama Karin y me da la sensación de que a Sasuke le gusta. Y creo que Karin está enamorada de él.

- ¿Te agradaría para cuñada?

- Sí. Karin es atractiva, buena, de excelente carácter y con muchos valores. Tiene todo para que Sasuke sea feliz a su lado. Ojalá él se decida a hablarle...

Iba interesándole ese hombre. No porque pudiera enamorarla, sino porque en él encontraba cualidades que admiraba. Era un hombre afectuoso, respetuoso, cordial...
Sakura se echo a reír.

- Quieres casar a tu hermano.

- Sakura, te ves tan linda cuando ríes. Nunca lo haces. A veces pienso que llevas en tu corazón una gran amargura. No sabes lo que daría por hacerte feliz y por borrar de tu vida cualquier desengaño.

- No digas tonterías, Naruto. Es mejor que me lleves a ese lugar para ver la ciudad de noche.

- Entonces, vamos.

Y el galante, le abrió la puerta para que Sakura entrara.
El auto se deslizaba con suavidad hacia las afueras de la ciudad. Naruto se sentía feliz al lado de Sakura y, de pronto, le tomó una mano. Ella no la retiró, pero le dijo:

- Naruto, quiero que seamos sinceros los dos.

- Yo lo soy, Sakura. Jamás podría traicionarte ni engañarte.

- Será muy duro para ti, porque vas a sufrir. Nunca correponderé a tu amos.

- ¿Por qué? ¿Estás casada?

- No. Estoy cansada.

- Has amado mucho - dijo sin preguntar-. Si quieres hablar de tu vida, podria comprenderte mejor.

No, no quería hablar de su vida.

- Quiero bajarme del auto y ver la ciudad. Vamos, Naruto.

Se bajaron. El paisaje era bellísimo. Sakura, de pronto, sintió una ligera ansiedad. Pensó que sería lindo amar y tener ilusiones, sentirse protegida por un hombre como Naruto. Pero no, no podía. La habían lastimado demasiado.

Naruto se acercó a ella y le pasó un brazo por los hombros. Sakura no se apartó. Se sentía tan a gusto a su lado...

- ¿Por qué no puedo enamorarte, Sakura? ¿Qué nos separa?

- No quiero amar.

- Dijiste que estabas cansada. ¿De qué? Eres una mujer joven.

- La vida no me parece un paraíso.

- En tu soledad física y espiritual no es un paraíso, pero puede serlo si estás acompañada por un hombre que te ama.

- Vámonos, Naruto. Ya vi la ciudad.
El no se movió.

- Sakura...
Sin poder evitarlo, se acercó a ella y la beso en la boca.

- Naruto, no...
Naruto no podía apartarse de ella. Estaba loco por Sakura.

-Vámonoso, por favor.
Se subieron al auto y se marcharon.

- Pedóname, no quise ofenderte.

- No me has ofendido.

Sakura pensó que Naruto tal vez pensaba que ella había sido besada con frecuencia y no era así. A ella solo la besó Sai, el padre de Minato.

- Te he besado con mi vida, Sakura. Dando lo mejor de mí.

- Por favor, Naruto, no me busques más. Yo regresaré a París.

- Junto a otro hombre.

- Claro que no.

- Si no hay otro en tu vida, ¿Por qué no puedo ser yo ese hombre? ¿Has pensado alguna vez en  un hogar lleno de hijos?

- ¡Cállate!

Naruto se quedó desconcertado. Fue como un grito aquel "¡Cállate!"

- Sakura, ¿Qué te pasa? ¿Qué hay en tu vida que tanto te atormenta? Dímelo para tratar de ayudarte.

- No hay nada.

- Estás lastimada y, a la vez, das la sensación de que eres indiferente.

- Naruto, no soy la mujer adecuada para ti. Soy una modelo que viaja mucho.

- Detente aquí. Dirás que estoy loco, pero te pido que te quedes y te cases conmigo. No quiero perderte.

Llegaron al apartamento de Sakura y ella se bajó con rapidez.

- Mañana te buscaré, Sakura.

- ¡No!

Ino estaba dormida y Sakura se sentó ante la computadora para escribirle a la doctora Tsunade, su mejor amiga.

"Querida Dra. Tsunade:
Te estoy escribiendo porque lo necesito. Ya te hablé en una ocasión de Naruto Uzumaki. Ha sido muy insistente conmigo y he aceptado salir algunas veces con él porque creía que no iba a interesarme jamás. Pero me equivoqué. Sí me interesa. ¿Qué hago? ¿Huyo de aquí? No quiero hablar de mi vida. Su amor me enternece, su respeto, su forma de tratarme tan incondicional. Pero en el fondo, si se enterara de la verdad, no sería tan incondicional. Quizás me rechazaría. Estoy pensando en volver a París para poner distancia entre nosotros. Contéstame lo más pronto posible, pues necesito tu consejo.
                                                                                            Te quiere tu amiga, Sakura"

Sakura se quedó pensativa. Ella, que había presumido de fría e indiferente, sentía que era la más débil y apasionada de las mujeres. Pero no. Tenía que fortalecerse.
Recordó a su padre, casado con una mujer joven. Era feliz a su menra, una manera que ella nunca comprendería, pues el mundo era solo de ellos dos y la hija estorbaba. Pensó en su madre, quien también se había vuelto a casar. Siempre andaba en fiestas y reuniones junto a su marido, un hombre que la trataba con hostilidad. ¿Qué hogar tuvo ella? En uno, había una mujer extraña; en otro, un hombre de mal carácter. Y sus padres, con su egoímo, solo pensaban en ellos. Por eso se fue a estudiar a una universidad lejos de los dos.
Sus padres la apoyaron, pues así podrían disfrutar de sus vidad, y no escatimaron en enviarle todo el dinero que ella necesitaba.
En medio de su inmensa soledad, se aferro a Sai como si fuera su tabla de salvación. El le hablaba de amor y un día se entregó a él. Todo fue bien entre ellos, hasta que le dijo que estaba embarazada. Sai no volvió a buscarla.
Fue en esa épocia que Sakura buscó a su amiga Tsunade. Ya era doctora y al saber su situación, le ayudó muchísimo. Cuando nació Minato, por el día se quedaba en la casa de Tsunade, pues allí lo cuidaba Tsunade, mientras ella trabajaba. Por una recomendación de Tsunade logró trabajar en una casa de modas.
Así pasó el tiempo. Al salir del trabajo, Sakura buscaba a Minato en el colegio. Y ahora que había tenido que dejar París para ir a trabajar a Bélgica, el niño se había quedado con Tsunade.
Sakura sabía que, por el gran cariño que le tenía a la Dra. Tsunade, el niño había podido quedarse allí todo el tiempo.
Sakura suspiró. Por eso quería mucho a su amiga Ino, pues la chica había vivido una historia similar con sus padres.

Naruto entró a su casa y le llamó la anteción que la mesa estaba preparada para un solo comensal.
En ese momento apareció Karin vestida muy elegante, y a su lado estaba Sasuke, con un traje gris.

- Le dejé todo servido porque voy al cine - le dijo Karin.

- ¿Al cine? ¿Con Sasuke?

- Sí - dijo Karin, un poco cohibida.

- Mira, Karin, ni mi hermano ni yo somos hombres que jugamos con las mujeres. Tú eres una chica decente y sé que Sasuke quiere conocerte más. Salgan, paseen, diviértanse y, despues, si se aman, cásecence.
Sasuke estaba callado. Imaginar la vida al lado de Karin era algo maravilloso.

- Bueno, váyanse ya. Si llegan a entenderse, quiero que sepas, Karin, que estaré encantado de ser tu cuñado - le dijo Naruto y le dio un beso en la mejilla.

- Gracias - le dijo emocionada.

Sasuke y Karin se marcharon felices.

Dos días después, cuando Naruto salió de su cuarto, encontró en la cocina a una señora española que estaba preparando el desayuno. Pensó dos cosas: que Sasuke no se casaría con Karin y que al invitarla al cine se lo dijo claramente, o que sí estaban en una relación seria y que ella no dormiría bajo el mismo techo que su futuro cónyuge.
          Por eso fue a buscar a Sasuke en su cuarto.

- ¿Qué le hiciste a Karin, Sasuke?

- ¿Qué le iba a hacer? Aún no le he hecho nada, Nos vamos a casar dentro de 15 días, Naruto. No queremos esperar más, pues nos conocemos desde que ella empezó a trabajar en la casa. Karin envió a un amiga suya a trabajar con nosotros y ella se quedó en casa de su amiga. Quiere estar allí hasta que nos casemos.

- Bien, si es es la decisión de Karin y, si tú estás de acuerdo, así será.

- Nos vamos a casar en la intimidad. Vendrán los padres y hermanos de Karin. Quisiera que invitaras a tu chica francesa.

- Se llama Sakura.

- Sakura o como se llame. Lo que quiero es verte feliz, hermano. Invítala a nuestra boda. Así verá que somos hombres buenos, que nos interesa formar un hogar.

- Ella lo sabe, Sasuke. Siempre me dice que no quiere hacerme daño ni lastimarme. Te digo la verdad: nos vemos porque yo insisto, pero ella jamás me ha buscado. De todos modos, le hablaré de tu invitación.

- Me parece que la quieres mucho.

- Sí, Sasuke, mucho, más que a mi vida.

Hotas después, Naruto estaba esperando a Sakura. Ella salió con su amigo Ino y esta le dijo:

- Ahí está tu ferviente enamorado.

- Hola, Sakura - le dijo Naruto acercándose a saludarla.

- Hola. ¿Te acuerdas de Ino? Estaba conmigo en la cafetería.

- Hola, Ino. Claro que me acuerdo de ti. Ese día fuiste muy amable.

- ¿Cómo estás, Naruto? Bueno, que se diviertan. Tnego un compromiso.

Se quedaron solos, él le dijo:

- Esta noche quiero ir a bailar contigo. Deseo vivir intensamente estos días, para que jamás se nos olviden.

- No creo poder olvidarte, Naruto - le dijo Sakura de pronto.

- Sakura, no voy a permitir que te escapes de mi vida. A fuerza de tanto insistir, lograré derribar la barrera de frialdad que hay en ti. Un día serás mi mujer.

Su mujer... Sakura cerró los ojos un segundo y se imaginó siendo la mujer de Naruto. Una gran emoción la embargó. Su mujer con todas las consecuencias. con toda la ternura que ella era capaz de sentir, con todo el apasionamiento.

- Si te casa conmigo, vas a ser feliz. Te lo aseguro, Sakura.
Se fueron en el auto.

- Vamos a bailar. Quiero llevarte abrazada, muy junto a mí.

Naruto la apretó contra su pecho y le susurró palabras de amor.

- Me quieres demasiado - le dijo ella.

- Te quiero como se debe de amar. Con toda mi alma, con todos mis sentidos. Quiero hacerte dichosa, Sakura.

- No merezco un amor tan grande como el tuyo, Naruto.

- Sí lo mereces.

- No me conoces de nada.

- Te estoy conociendo.
De repente, Naruto le dijo:
- Sasuke y Karin van a casarse dentro de 15 días. Me pidieron que te invitara. Serán una ceremonia y una recepción muy íntimas, ¿Aceptas, Sakura?

- Sí... susurró.

Naruto la abrazó con más fuerza.

- Apártate un poco, Naruto. Yo nunca pensé que fuera tan débil y acabo de darme cuenta de que sí lo soy.

- Me enternece tu debilidad.

- Vámonos ya, Naruto.

- Sigamos bailando.

- Abrazándonos, dirás mejor.

- Sakura, yo te amo.

- Llévame a mis casa.

Cuando llegaron, en la entrada Naruto la detuvo. Eran como dos novios, abrazados y besándose en un rincón.

- Vete ya, Naruto.

- No puedo apartarme de ti. Cásate conmigo, Sakura.

- Adiós, Naruto, hasta mañana. Ya hablaremos de nosotros.

Entró en su apartamento. Se dio cuenta de que Dra. Tsunade le había enviado un mensaje.
"Por favor, díselo. Díselo todo. Es tu deber, porque lo amas".
La Dra. Tsunade todo lo veía desde una óptica religiosa, pero no era fácil hacer una confesión como la suya.

Había tomado una decisión. Se iría a París. Huiría, pues no tenía el valor de confesarle su verdad a Naruto. Era mejor que la olvidara.
Al día siguiente, Sakura, al ver a Naruto, tomó la inicitavitva de acercarse a él.

- Vamos a dar un paseo en tu auto.
Los ojos azules de Naruto se iluminaron.

- Es la primera vez que me pides algo. Creo que poco a poco te voy conquistando - le dijo sonriendo calidamente.

"Es la última vez que nos veremos, Naruto. Y me duele separarme de ti. Sé que sentirás dolor y desolación, como yo". Sakura se recosto en su hombro.

- Sakura, no sabes cuánto te amo.
Por un momento pensó si sería mejor decirle la verdad, lo que la Dra. Tsunade le había dicho. Pero no. Nunca lo haría.

- Estás callada.

- Me duele la cabeza. ¿Podrías llevarme de regreso a casa?

- Sí, claro. Nos veremos mañana
"Nunca habrá un mañana para nosotros, Naruto".

Cuando la dejó en su apartamento, Naruto se bajó y la abrazó. Fue Sakura en ese momento quien buscó su boca y lo besó con todo el amor que sentía.
Fue un momento emitvo indescriptible. Cuando Naruto quiso decirle algo, ya Sakura se había alejado.
Caminó hacia su auto y, sin saber por qué, se sintió solo.
"Sakura me ama, pero no la entiendo a veces. Reacciona de manera inesperada".

Sakura al entrar, vio que Ino la estaba esperando.

- ¿Qué significa este equipaje, Sakura? No me dijsite nada.

- Me voy, Ino, regreso a París.

- ¿Por qué? ¿Lo sabe Naruto?

- No.

- Le vas a destrozar el corazón. Debiste ser sincera con él. No lo dejes. Naruto es un buen hombre y te ama sinceramente.

- Yo también lo amo, pero no lo nuestro no puede ser.

- ¿Por qué? No te entiendo.

- Por favor, Ino...

- Sakura, estás llorando. Tú, la fría, la indiferente, estás llorando... ¿Qué le digo a Naruto mañana? Cuando no te vea, me preguntará por ti.

- Dile que me fui a París, a mi mundo, a mi vida. Eso es todo. Dile que me olvide.

- Te buscará.

- No improta. Si me busca, todo será difente. El entenderá por qué me fui.

Al día siguiente, muy temprano, Sakura se marchó de Bélgica. A la salida dle trabajo, Naruto, como siempre, estaba esperándola. Al verlo, Ino se acercó a él.

- Hola, Naruto.

- ¿Cómo estás, Ino? ¿Y Sakura?

- Le costaba decirselo - Se fue a París.

Naruto  se quedó tenso.
- No es posible. ¿Quieres decir que se fue y que no volverá a Bélgica?

- Así es.

- No puedo creer que Sakura se haya ido sin darme una explicación.

- Lo único que puedo decirte es que ella ayer lloraba mucho cuando me dijo que se iba. Estoy segura de que te ama, pero que algo, no sé qué es, la separa de ti.

- ¿Y tú que harás?

- Regresaré a París dentro de un mes.

- Dame su dirección en París.

- Naruto, no sé si deba...

- Por favor, Ino. Solo quiero verla y pedirle que me explique por qué huyó de esa manera. Porque es una huida ¿Sabes?

- Está bien. Te la daré.

No podía dejar de llorar. Hacía más de una hora que estaba sentada con la Dra. Tsunade, su mejor amiga.

- Cálmate, Sakura. ¿Por qué no me hiciste caso? Debiste decírselo a Naruto. No sabes cómo él hubiera reaccionado.

- No quise exponerme a su rechazo.

- Pero por lo que me has contado, no creo que Naruto Uzumaki se quede cruzado de brazos. Vendrá a París y se enterará, puesto que te vas a llevar a Minato ¿No quieres dejarlo unos días más conmigo?

- No. Minato es mi hijo y tiene que estar a mi lado. Juntos enfrentaremos lo que sea. Sé que fui cobarde, pero me hubiera dolido la decepción de Naruto al saber la verdad. Traté de huir de él, fui fría, indiferente, pero es tan persistente, que acabé enamorándome de él.
En ese momento entró Minato.

- ¡Mamá, qué alegría que resgresaste antes! - gritó abrazándola.

- Ve a preparar tus cosas, Minato, que nos vamos a nuestro apartamento.

- Tia Tsunade, vendré a verla con frecuencia - le dijo el niño.

- Este también es tu hogar, Minato.

Al día siguiente fue a la casa de moda y explicó que una emergencia familiar la había hecho regresar de improviso. Le aceptaron la excusa y le dijeron que empezara a trabajar de nuevo en París. Ella era muy buena como modelo y no querían perderla.
Cuando regresó de su trabajo, fue a cambiarse de ropa. Minato estaba en la sala y escuchó que tocaban a la puerta.
Abrió. In hombre se quedó mirándolo y desconcertado y le dijo:

- Creo que me equivoqué.

- ¿A quién busca, señor?

- A Sakura Haruno.

- Es mi madre.

- ¿Quién es, Minato?

Naruto escuchó la voz de Sakura. No podía ser. Estaba viviendo una pesadilla. ¿Sakura tenía un hijo?

- Un señor pregunta por ti, mamá
Sakura llegó a la sala y se quedó paralizada por la sorpresa.

- Naruto, has venido.

Naruto no respondió. La miraba. ¡De qué forma! Como si ella fuera un fantasma.

- Pasa, Naruto. Minato, déjanos solos, por favor. Sientate. Si te interesa hablar, quiero contarte mi historia.

- ¿Crees que debe interesarme?

- Eso solo lo puedes saber tú. Si has venido, es porque buscas una explicación.

- Debiste decírmelo.
En su voz se notaba un gran dolor.

- Sí, pero fui cobarde. Me había enamorado de ti y no quería ver la decepción que hoy noto en tus ojos. Por eso me fui. No voy a renunciar a mi hijo ni a ocultarlo. Durante mucho tiempo vivió en la casa de mi amiga Tsunade, que es doctora. Ahí cuido de mi hijo por ser madre soltera. y por no poder tenerlo conmigo. Pero ya no, Naruto. Con lo que gano puedo tener a Minato conmigo.

- No me duele que tengas un hijo, Sakura. Lo que me martiriza es que no hayas tenido la confianza en mí. Yo te amaba.
Hablaba en pasado. Para Sakura fue un golpe muy duro, pero lo disimuló.

- Todo lo había centrado en ti - dijo Naruto roncamente -. Siempre me pareció que algo ocultabas...

- Tenia 16 años. Mis padres se habían divorciado y yo iba de un lado a otro, viviendo en dos casas que no eran hogares.

- ¿Te estás disculpando?

- No, Naruto - le dijo dolida-. Solo te estoy contando mi vida.

Siguió hablando. Cuando terminó, le dijo con serenidad:

- Esa es mi historia y la de Minato. Tuve mucha ayuda de Tsunade. Cuando mis padres se enteraron de la existencia de Minato, se molestaron tanto, que dejaron de mandarme dinero. Pero encontré ayuda en mi amiga doctora. Eso es todo, Naruto. Por eso jamás volvó a salir con un hombre, a pesar de mi juventud, hasta que apareciste tú. Con tu insistencia fuiste derribando barreras y, sin darme cuenta, me enamoré de ti - le dijo con sencillez.

Naruto se levantó. En su mirada había un gran dolor, una profunda decepción.

- Me voy, Sakura.

- ¿Te veré algún día?

- No lo sé. Tengo que reflecionar.

- Regresa a Bélgica. Yo... no puedo llenar tu soledad.

- No sabes como quisiera abrazarte, besarte y olvidarlo todo.

- Pero no puedes.

- Creo que no.

En el fondo de su corazón. Sakura esperaba que Naruto segresara a buscarla. Un día, cuando llegó a su apartamento, lo escuchó hablando con Minato.

- Naruto, tú...

- Sí, Sakura. Quise hablar primero con Minato. Le he explicado que quiero casarme contigo y que deseo ser un padre para él y para los hijos que tengamos después. Viviremos en Bélgica. Minato me ha aceptado - dijo con sencillez.

- Naruto...
El se acercó a Sakura y la abrazó.

- Déjanos solos, Minato, que tú mamá y yo tenemosm ucho de qué hablar.
Cuando Minato se fue, Sakura le dijo:

- Y tu decepción, tus dudas... No soportaría que me despreciaras después.

- He venido a ti libre de dudas, solo a ofrecerte mi amor. Cuando nos casemos y nos vayamos de luna de miel, Minato se quedará con Sasuke y Karin. Ellos ya lo saben y se han ofrecido a cuidarlo. Solo quieren mi felicidad y saben que la única mujer que puede llenar mi soledad, eres tú.

- Naruto, te amo tanto.

- Y yo a ti también, Sakura.

Bueno, espero les alla gustado, claro no venia con los personajes de Naruto, solo fueron pequeños cambios xD el autor la verdad no sé quien sea, venia como anonimo. Pero a mi en lo personal me gusto mucho.Very Happy

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Re: No puedo llenar tu soledad.

Mensaje por Leon el Sáb Jul 12, 2014 4:36 pm

]La histroria es muy romántica y aunque tiene bastante drama, al final todo salio bien. Sakura tuvo una adolescencia muy díficil, si de por sí es complicada con la actitud de sus padres lo empeoró todo, despues se refugió en quién no debía y se convirtió en madre muy joven y lucho por ella y su hijo, eso habla muy bien de ella.

Naruto se enamoró y acepto a Sakura, la madre de un niño que ninguna culpa tiene, la Sakura lastimada y escondida tras una mascara de indiferencia, pero que necesitaba ser amada por la persona adecuada y que amará y respetará a su hijo.

 Onion bye 
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Re: No puedo llenar tu soledad.

Mensaje por aduzumaki el Dom Jul 13, 2014 8:47 am

Onion TT que shot mas lindo esto pasa en la vida real y me agrada que hallan hombre que acepten a mujeres de las que se enamoran y la cuales tienen hijos ya que esto no es un impedimento para que puedan llevar una relación aunque algunos lo vean como un impedimento claro que si aceptan mujeres que tienen hijos deben conocerlas a fondo ya que algunas no se muestran como realmente son.
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