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--- LA GATA NEGRA --- 3.12.13

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--- LA GATA NEGRA --- 3.12.13

Mensaje por Eva2.0 el Miér Dic 04, 2013 11:18 am

Hola! ^^

Esta es la historia que presenté al concurso, a la categoría de "no mucho miedo " XD

Esta versión era un poquito más larga de lo que se permitía y le tuve que recortar algunos detalles para poder enlatarlo en las cuatro mil malditas palabritas >.<
Pues eso, que quería colgarlo tal y como era inicialmente. (Tampoco es que cambie mucho, eh? solo que se entiende un poco mejor)

Espero que os guste !!



La gata negra:

I.

Sakura estaba de pie frente a su jefe. Tenía los puños tan apretados que  comenzaba a clavarse las uñas en las palmas, y las rodillas le temblaban como si fuese una chiquilla.

“No llores, no llores, ¡no llores!...¡No le des esa satisfacción!”  se gritó a sí misma al sentir cómo los ojos se le empañaban sin que lo pudiese evitar.

- Eso es todo. Puedes irte. –

Madara, el doctor que dirigía el departamento de traumatología en el hospital de Konoha, volvió la cara hacia su ordenador y con aquella frase dio la reunión por terminada.

La muchacha  giró en silencio sobre sus talones y caminó por los pasillos del hospital intentando mantener la cabeza alta. Llegó a los vestuarios, cerró la puerta, apoyó un hombro contra la pared, se llevó ambas manos a la cara y comenzó a llorar.

- Sakura, ¿eres tú?

La voz, aunque familiar, le sobresaltó.  

- Ino…

Su amiga apareció vestida a medias tras una taquilla. Se acercó corriendo y la abrazó sin decir nada, ya que conocía la situación de sobra.  La pelirrosa escondió la cabeza en su hombro  y suspiró.  

- ¿Qué te ha hecho ahora ese malnacido?

- Lo único que le quedaba por hacer…  - susurró Sakura sin fuerza en la voz -  …obligarme a abandonar mi especialidad. Eso, o dimitir.

- ¿¿Qué??

Ino se separó de ella bruscamente.

- ¿¿ Pero cómo puede hacerte eso??  

La pelirrosa se encogió de hombros sintiéndose derrotada.

- Puede,  y lo hace.  Me va a mandar a urología.

- ¿Urología?¿Qué pintas tú en urología?¿Vas a cambiarle la sonda a los viejos?

- Por  favor… - Sakura torció la boca con desagrado. - Mira, sabes que en realidad me lo busqué yo solita…

- ¡No digas eso! ¡No es culpa tuya!

- ¿Ah,no? – replicó con una gélida sonrisa - Elegí trabajar con Madara aún sabiendo que es un puerco acostumbrado a tirarse a todas las enfermeras. Era cuestión de tiempo que me exigiera acostarme con él para mantener mi puesto… Estoy acabada desde el día en que me negué. Desde entonces no ha hecho más que joderme todo lo que ha podido.

- Deberías denunciarle por acoso laboral, Sakura. – opinó su amiga con semblante serio.

- ¿Para qué? Aunque lo hiciera, los directivos del hospital le defenderían. No querrían perder al famoso traumatólogo que tantos titulares de periódicos ha conseguido. Es todo política…me echarían igualmente y además me crearían mala fama profesional.

Ino se quedó callada un rato ante aquél argumento. Sabía que llevaba bastante razón. Aún así, no se resignaba a que maltrataran a su compañera de esa forma.

- No puedes rendirte… - comentó sin saber exactamente qué decir.

- ¿Y qué más puedo hacer, Ino? ¿¡Chupársela!? -  estalló la otra.

- No te pongas así…- se defendió la rubia - Solo trato de animarte.

- Lo sé, lo sé…perdona, no me hagas caso. - murmuró Sakura desvistiéndose – Cuando estoy cansada me pongo insoportable. -  Mejor me marcho ya, que tengo guardia esta noche.

- ¿Otra vez? – se sorprendió Ino.

La pelirrosa asintió poniéndose su ropa de calle.  No había tenido ni un  día libre desde hacía meses. Eso también había que agradecérselo a Madara.

Cuando salió estaba amaneciendo. Hacía bastante frío, pero aún así decidió dar un paseo en lugar de coger el autobús. Necesitaba despejarse. Caminó entre las calles comerciales observando distraída la decoración de calabazas y fantasmas en los escaparates. Se celebraba Halloween esa noche, pero Sakura no participaba en absoluto de aquél ambiente festivo.  Estaba agotada, física y mentalmente.

“Quizás es mejor abandonar. Debería buscar otro hospital donde empezar de nuevo.” pensaba ensimismada al girar la esquina de su calle.

Caminaba por la acera junto a un coche aparcado cuando delante de ella un brazo apareció de sopetón bajo el vehículo.

- ¡¡Aaaaahhh!! – gritó saltando encima del maletero.

Tras el brazo apareció arrastrándose el resto de un cuerpo masculino.  Después del susto inicial y de observar sus gestos confirmó que no parecía peligroso. Le miró a la cara y entonces cayó en la cuenta de que lo conocía.
- ¿¿Pero tú estás mal de la cabeza?? ¿Qué haces ahí escondido? ¡¡Casi me matas del susto!!  - vociferó subida todavía en la parte trasera del auto.

Un muchacho rubio se incorporó sin hacerle el más mínimo caso. Toda su atención estaba puesta en algo que llevaba sujeto cuidadosamente entre su brazo y su pecho.

La pelirrosa se quedó observándolo en silencio. Era Naruto, el chico de la panadería. Solo sabía de él que trabajaba allí para costearse los estudios. Normalmente no hablaban nada más allá de “Buenos días, dos panecillos por favor, gracias”, pero parecía agradable, y le gustaba su cálida sonrisa cuando le atendía. Aunque ahora su cara solo denotaba preocupación profunda, por lo que Sakura se fijó mejor en el bulto que sostenía.

- ¿Qué es eso? – preguntó.

Naruto pareció reparar en ella por fin.

- Ah… ¿esto? Es… mi gata. – murmuró.

La chica se acercó para ver al animal más de cerca. Apenas pesaría dos kilos. Se la veía muy joven, casi un cachorro. Su pelo negro estaba mojado y cubierto de porquería. El ojo izquierdo le sobresalía deformado por fuera de la cuenca, con un color amarillo sanguinolento y viscoso, y aunque apenas se mantenía consciente, se notaba que debía dolerle muchísimo.

- Joder, ¿qué le ha pasado?

- No lo sé…- respondió el rubio  mirando apesadumbrado a la pobre criatura. – Es que en realidad no es mía… es de la calle. Yo le doy de comer y me deja acariciarla...- sonrió tristemente -  Hacía días que no la veía. Pensaba que se había perdido, hasta que la he oído maullar bajo el coche hace un rato. Ha debido pelearse o algo así.

Sakura tomó la cabeza del animal entre sus manos durante algunos segundos.

- Tiene perforado el globo ocular. – diagnosticó en tono neutral -  Se ha infectado y ahora se está pudriendo. Si no se le extirpa pronto la infección se extenderá hasta el nervio óptico y de ahí al cerebro.

Naruto la miró con una mezcla de sorpresa y terror.

- Perdona que sea tan brusca… - explicó Sakura algo avergonzada – estoy acostumbrada a ver cosas así. Soy médico.

El rubio tragó saliva en silencio y acarició a la gatita mientras la pelirrosa se giraba para marcharse.

- Deberías llevarla al veterinario enseguida. Si no, se morirá en unos días. – le recomendó comenzando a caminar.

- Pero yo… no tengo dinero… - escuchó murmurar a sus espaldas.

Sakura se detuvo.  

“No lo hagas. Es una mala idea. Una malísima idea” pensó, pero acto seguido suspiró y miró al chico de nuevo. Tenía una cara de preocupación horrible.

“Ahhh…como si no tuviera suficientes problemas ya… ”

- No te preocupes.- sonrió cansadamente - Yo me encargo de ella



II.

Mientras se recogía el pelo y esperaba a que le hiciera efecto el sedante a su “paciente” no pudo evitar enfadarse consigo misma. ¿Por qué carajo se complicaba la vida operando a un gato callejero? ¿Era porque le caía bien Naruto? Si apenas le conocía…

Colocó a la gata sobre la mesa de la cocina y le sorprendió que aunque estaba dormida no cerraba el ojo sano. Era como si la mirara fijamente desde otro mundo. Parecía que estuviera muerta, aunque respiraba suavemente. Daba escalofríos.

“Acabemos cuanto antes” pensó.

Le conectó un gotero para hidratarla y le inyectó antibiótico. Desinfectó el campo quirúrgico, se colocó los guantes y comenzó a cortar el tejido podrido. Seccionó los músculos, ligó la arteria, y cuando comprobó que no sangraba, cortó el globo ocular.  

Se quedó un momento con él en la mano, observándolo fascinada.

- Joder, parezco la doctora Frankenstein  -  murmuró sacudiendo la cabeza. Lo dejó a un lado y suturó todo el tejido para unirlo de nuevo. Cuando terminó parecía que allí nunca hubo un ojo: los puntos ni siquiera se veían. Había quedado muy bien. Luego se quitó los guantes y acarició el pelaje suave de la gata. Estaba muy fría.

“Qué raro” pensó observándola mejor.

No se la veía respirar.

“¡Joder!¿¿Se me ha muerto por una simple sedación??” pensó asustándose  “¿Tan débil estaba?”

Inmediatamente comenzó a intentar reanimarla. Tras unos angustiosos segundos de masaje cardiorespiratorio, la gata volvió a inspirar por sí misma violentamente. Fue como si hubiese estado mucho tiempo sumergida bajo el agua. Tras esto siguieron unos cuantos espasmos y convulsiones, pero al cabo de poco tiempo volvió a respirar de forma rítmica por fin.  Sakura suspiró aliviada cuando  la situación se normalizó.

Colocó a la gata dormida junto al radiador y la tapó con una toalla. El animal seguía mirándola seriamente, tumbada de lado con su único ojo y aquella pupila dilatada y ausente, como de pez. Daba escalofríos.

“Se la devolveré a Naruto antes de ir a trabajar” pensó mientras se desperezaba. Se fue a la cama pero no pudo conciliar el sueño. Se quedó mirando el techo tumbada boca arriba y escuchando el sonido lejano de los coches y los ruidos de la calle. Por su mente pasaban todas las humillaciones que Madara le había hecho pasar ese mismo día.

“Lo mejor será que me marche a otra ciudad” decidió finalmente.

Estaba harta de dejarse la piel en un sitio donde la machacaban permanentemente. Además, allí no tenía amigos, a excepción de Ino. Dormía de día y trabajaba de noche. ¿Cómo iba a tener una vida normal?  Solo había salido con un par hombres en aquél último año, y si lo hizo fue más por tener sexo que por entablar una relación con otra persona. Se estaba volviendo insociable.

“Sí, es hora de empezar de nuevo” se convenció girándose de lado después de reflexionar largamente.
“Esta noche presento mi dimisión”
Aquello fue lo último que pensó antes de quedarse dormida.

El despertador sonó cinco horas después, cuando ya atardecía. Se dirigió somnolienta a la cocina para prepararse un café y al abrir la puerta se encontró con todo patas arriba y la comida desparramada por el suelo.

- ¿¡Pero qué …!? – gritó sobresaltada.

- ¡¡¡¡FFFFFFFFFSSSSSSSSHHHHHHH!!!!!!! – bramó una pequeña bestia enfurecida plantándole cara desde el suelo, con el pelo erizado y su único ojo  mirándola con rabia.

Sakura corrió hacia la escoba para intentar sacarla a golpes de allí, pero la gata se lanzó a sus piernas sin dudarlo y la chica tuvo que retroceder hasta la puerta otra vez.

- Mierda…. – murmuró – Quién me manda a mí ayudar al monstruo éste…

Se le ocurrió una idea. Dio un par de pasos cautelosos pegada a la pared y llegó hasta la ventana. La abrió, e inmediatamente la gata saltó hacia  ella, para luego  lanzarse al vacío desde un tercer piso. Sakura miró afuera pero ya no pudo verla. Había huido en un instante.

Aquella noche llegó al trabajo de mal humor. Había dormido poco y guardia iba a ser larga. Menos mal que iba a ser la última.

Eran aproximadamente las cuatro de la madrugada cuando terminaba de atender a una chica por intoxicación etílica. Típico de una noche festiva como aquella. De pronto escuchó alboroto en la sala de espera y salió a ver. Encontró a un hombre-lobo aporreando la máquina de refrescos, un conde Drácula con pelo engominado (y unas cejas enormes) dando saltos sobre las sillas, un nazi con bigotillo postizo y la cabeza llena de sangre, y un fantasma con cadenas persiguiendo a Ino. Cuatro monstruos de unos veinte años, con ganas de fiesta y borrachos perdidos.

- ¡Déja la máquina en paz! – gritaba una enfermera tirando hacia atrás del hombre-lobo.

- ¡Pues que me devuelva el dinero! – aullaba el otro pateando el cristal.

- Para ya, Kiba… - murmuró el nazi.- Me das dolor de cabeza…

- ¡Eres un blando, Sasuke! – rió Drácula con la capa extendida. - ¡No te quejes tanto!

- ¡Lee tiene razón! Además Sasuke, si estamos aquí es por tu culpa – terció el fantasma sin dejar de perseguir aún a la doctora rubia. - ¡Si no te hubieras peleado con esos tipos! ¡Eres idiota! ¡Que te cosan pronto la herida y vámonos!

La voz del último chico le resultó familiar a Sakura y se lo quedó mirando con cara de pocos amigos. Cuando el fantasma la vio se paró en seco, y ella divisó entonces bajo la sábana dos ojillos azules que de repente parecían avergonzados. Se le acercó dando zancadas y le quitó el disfraz de un tirón, dejando a Naruto al descubierto y sonrojado hasta el infinito.

- ¿¿¿Se puede saber dónde os creeis que estais??? – bramó la doctora agarrándolo por el pescuezo.

Todos los monstruitos se quedaron petrificados en un silencio bastante incómodo, hasta que el nazi se señaló la brecha de la cabeza y preguntó con voz aburrida:

- ¿Podría alguien remendarme esto, por favor…?

Sakura soltó el cuello de Naruto y agarró el de Sasuke. Lo arrastró a la consulta y le realizó una cura con bastante poca delicadeza. Después de ponerle grapas y un vendaje lo soltó de nuevo en la sala de espera de una patada y buscó furiosa al rubio. Los tres amigos estaban sentaditos esperando en sus sillas como corderos: se les había pasado el pedo de golpe. Luego se pusieron en pie y se dirigieron a la salida con la cabeza gacha.

- ¿Te encuentras mejor, Sasuke? – murmuró el hombre-lobo.

- Pues… ahora me duele más que antes, la verdad…

Naruto se alejó de los demás un instante para dirigirse a la doctora.

- Oye, Sakura…

- ¿Qué quieres? – espetó aún molesta.

- ¿Cómo está?

- ¿Cómo está qué?

- Mi gata.

- Ah…- la pelirrosa recordó de golpe – Pues… huyó.  La operé, y cuando despertó se escapó por la ventana. – resumió.

Naruto asintió con cara de decepción.

- Ya… En fin, era de esperar. – Se encogió de hombros. – Pero gracias por ayudarla. A partir de ahora te regalaré los panecillos. – sonrió guiñándole un ojo en señal de tregua.

Ella sonrió también.

- Gracias, pero no hace falta. Mañana me marcho de la ciudad.  – dijo mientras le despedía con la mano y volvía al trabajo.


Dos horas después, cuando por fin terminó el turno, dejó su carta de dimisión en el despacho de Madara. Salió a la calle sintiendo que se había quitado un gran peso de encima. Aunque por otro lado no sabía qué iba a hacer a partir de ahora.

“Lo pensaré mañana” decidió abrochándose el abrigo.

Se giró al escuchar un ruido tras de sí, pero no vio a nadie. Comenzó a caminar rápidamente en dirección a la parada del autobús, un tanto intranquila.
A los pocos segundos escuchó unos pasos que la seguían. Estaba segura. Iban tras ella.
Echó a correr con el corazón desbocado hasta que escuchó una voz.
- ¡Sakura! ¡Espera!
Se giró al escuchar aquella voz conocida.  Vio a Naruto venir corriendo hacia ella, pero por lo visto calculó mal la frenada y se le echó encima. Ambos cayeron al suelo.  

“¿Este chico es tonto o se lo hace?” suspiró incorporándose mientras él se disculpaba torpemente.

- ¿¿Qué quieres ahora??

- Dijiste… que te marchas mañana… - titubeó el rubio.

- Sí.

- Y yo quería agradecerte el favor por mi gata.

- ¿Y por eso me persigues?

Naruto sonrió. Se notaba que aún estaba borracho.

- No….Es que…mis amigos se fueron a dormir y yo…pensé en invitarte a una copa.

Sakura lo observó divertida. Era valiente el tal Naruto...

- ¿Te gustan las chicas mayores? – tanteó la pelirrosa calculando que le sacaba por lo menos cuatro o cinco años.

El rubio la miró entonces poniéndose más serio.

- Me gustas tú.

Tras aquella respuesta Sakura decidió aceptar la copa.

Quedaban pocos bares abiertos a esas horas de la mañana, así que pronto se vieron en la calle otra vez. La pelirrosa se estaba divirtiendo mucho: Naruto era tan payaso que le había hecho olvidar su trabajo enseguida.  Le gustaban sus bromas y parecía listo.
Por otra parte, el alcohol la estaba desinhibiendo por completo: le había mirado el trasero al chico sin ningún disimulo cuando el rubio fue al baño en el último pub. Muy aceptable trasero. Y el resto del pack también era interesante…
Asi que decidió apostar doble o nada.  Le propuso subir a tomar la última copa a su casa. El chico era guapo y la ocasión perfecta. ¿Porqué no darse el gusto?

Naruto parecía nervioso cuando aceptó, y tampoco se le veía tranquilo mientras, veinte minutos después, bebían juntos en el sofá. No imaginó que Sakura sería tan directa; él no acostumbraba a precipitar tanto las cosas con las chicas. Pero se sentía atraído por la doctora, así que allí estaba, mirando la habitación sin saber muy bien qué decir. Finalmente fue ella quien le quitó la bebida de las manos y las tomó entre las suyas mientras lo miraba intensamente con sus ojos verdes. El rubio se acercó más y la besó despacio, deslizando las manos por su cintura, y ella respondió a su beso ardientemente. Lo estaba deseando. Más que desearlo, en realidad lo que ocurría es que le hacía falta aquél intenso desahogo. Lo necesitaba con urgencia: necesitaba dejarse arrastrar sin control y darle rienda suelta a sus instintos. Quería desterrar toda su frustración y amargura de los últimos meses. Quería un orgasmo y lo quería pronto.

- ¿Es que tienes prisa? – rió Naruto cuando a los pocos segundos ella le sacaba la camiseta por la cabeza.

- No me van los mimitos. – repuso a horcajadas sobre él mientras se desabrochaba la blusa.


Continuó los besos y los manoseos tumbada sobre él, con una intensidad tan desbordante que el rubio apenas podía controlarla. Se quitó el sujetador y dejó escapar un gemido cuando el chico comenzó a besarle el pecho.

- Si… - gimió.

Con una mano comenzó a desabrochar su pantalón. Se sentía tremendamente caliente.  

- Wow…wow… espera un momento – protestó el rubio sujetándole de pronto la mano.

- ¿Qué pasa? – se extrañó ella contrariada.

- Tanta velocidad me está mareando… Creo que he bebido demasiado…- admitió avergonzado el chico.  

- ¿¿Qué?? – Sakura no daba crédito.


- Pues eso… que todo me da vueltas… - murmuró llevándose la mano a la sien. – Lo siento pero tengo… naúseas...  Mira, yo es que tan borracho no… no funciono bien, ¿entiendes?¿Qué te parece si nos lo tomamos con calma y… lo hacemos mañana?

- ¿¿Mañana?? – Sakura casi gritó. - ¿¿¿Mañana???

- Bueno, no es para tanto…

Ella se incorporó de sofá violentamente y le señaló la puerta.

- ¿¿Pero tú a qué te crees que has venido??¡Si no vas a ser un hombre esta noche ya te estás largando, chaval! ¡No necesito un niño!


Se la veía furiosa. El alcohol la había hecho perder el control también en ese sentido. ¿Acaso no podía salirle ni una maldita cosa bien?¿Un calentón rápido era demasiado pedir? No quería el cariño de un buen chico. ¡Quería sexo, joder!  

- Estás exagerando…- Naruto intentó hacerla entrar en razón y se acercó a ella con intención de acariciarla.

- ¡No me toques! – gritó dándole un manotazo.

De repente un maullido colérico resonó en la habitación. Una sombra negra se lanzó contra Sakura y comenzó a arañarle los brazos a una velocidad increíble. La chica gritó intentándose quitar de encima aquella cosa, retrocedió tambaleándose, perdió el equilibrio y cayó al suelo de espaldas. Naruto consiguió entonces sujetar a la gata agarrándola por el lomo  y la lanzó suavemente en medio del cuarto. El animal cayó de pie y derrapó mostrando sus uñas afiladas. Se giró de nuevo hacia la chica y bufó amenazadoramente, extendida sobre sus cuatro patas, con la cola en alto y el pelo erizado, dispuesta para saltar sobre ella otra vez.

La pelirrosa la miró temblando desde el suelo. Le sangraban ambos brazos y se había hecho daño al caer. ¡Dios, como odiaba a ese animal! La gata le sostuvo la mirada con su único ojo furibundo, y entonces Sakura  inexplicablemente notó que el corazón empezaba de repente a palpitarle a lo loco.  Un sudor frío le recorrió la espalda, luego sintió un mareo repentino y finalmente perdió todas sus fuerzas.

Todo se volvió oscuro…



III.


Al cabo de un tiempo en penumbra la chica sintió como alguien le daba lametazos por todo el cuerpo.

“¡Déjame ya, mamá!” pensó automáticamente.

Al abrir los ojos estaba frente a una gata enorme que la acicalaba con amor.

“¡Ya estoy limpia!” protestó Sakura extendiendo los brazos, pero lo que vio fueron dos patitas negras y peludas.

“¿Qué es esto?¿¿Soy…un gato??”

En efecto, lo era.

Su madre, su hermano y ella vivían en un solar de las afueras. Mamá les enseñó a cazar y a evitar a los humanos. Por las noches se acercaban a un contenedor de basura, pero otros gatos también lo frecuentaban y había que pelear muy duro para defender la comida. Se mojaban cuando llovía, pasaban hambre y sed, les picaban las pulgas… pero eran libres.  Habían nacido libres y era lo único a lo que no renunciarían jamás.

Una mañana aparecieron máquinas excavadoras en su solar armando un gran estruendo y tuvieron que huir. Exploraron varias zonas, pero ninguna era segura. Esa noche se vieron obligados a cruzar una gigantesca carretera. Mamá pasó primero, y los cachorros se quedaron dudando al otro lado. Finalmente el hermano se lanzó a la carrera y Sakura fue tras él, pero una luz súbitamente los deslumbró. Su hermanito se paralizó de miedo y ella vio horrorizada como un auto lo aplastaba implacablemente bajo sus ruedas.  Entró en pánico y dio media vuelta. Corrió como una loca durante horas hasta que le faltaron las fuerzas, y cuando no pudo más, se dejó caer en un rincón cualquiera sin saber donde estaba. Se había quedado sola.

Aunque estaba terriblemente triste continuó luchando por sobrevivir. Vagabundeó hasta que una mañana se sintió atraída por un olor riquísimo y calentito. Esperó cerca del contenedor y vio salir a un humano que tiró una bolsa. Se observaron, pero ella se mantuvo a distancia. Lo sorprendente fue que el humano volvió luego con dos recipientes, uno con agua y otro con algo delicioso: los restos de una empanada de atún.  Cuando el chico rubio se marchó, ella se dio un festín que recordaría durante semanas, así que al cabo del tiempo volvió, y como ocurrió lo mismo, se acostumbró a regresar todas las mañanas. El humano nunca le hizo daño, por lo que finalmente se dejó acariciar por él, y descubrió que aquello le encantaba. Su tacto era cálido y dulce…era el único ser viviente que la trataba bien. Poco a poco, se convirtió en lo más importante de su vida. Era suyo. Su humano. Y le quería.  

Una tarde que intentaba cazar un pájaro unos niños la acorralaron y comenzaron a tirarle piedras gritando que los gatos negros traían mala suerte. Corrió, pero no pudo esquivarlas todas: una le golpeó en el ojo y enseguida comenzó a sentir un dolor horrible. Estuvo vagabundeando desorientada y febril durante cuatro larguísimos días, hasta que finalmente encontró al chico. Escondida  bajo un coche, le llamó con sus últimas energías. Afortunadamente, él la escuchó.

Por fin estaba a salvo.

Entonces llegó esa mujer… la separó de su humano…la encerró… le arrancó el ojo…¡¡la odiaba!! ¡¡¡quería matarla!!!  

Pero algo extraño pasó…ya no le quedaban fuerzas…tenía mucho frío… se quedó dormida sin poder evitarlo…

…y nunca despertó.


IV.

Sakura se incorporó de golpe en su cama, bañada en sudor y con el corazón desbocado. Enseguida se miró las manos. Eran humanas, ¿No?

“Menuda pesadilla” suspiró dirigiéndose al baño.  

Al cruzar el salón descubrió a Naruto acurrucado en el sofá junto a la gata. Ambos dormían y decidió no despertarles. Se metió en la ducha inmediatamente, dejando caer el agua caliente sobre su cuerpo mientras intentaba poner su cabeza en orden.

“Naruto debió traerme hasta mi cuarto” supuso.

“Me porté como una imbécil” admitió después. “Con lo dulce que es…¿qué más me daba esperar un poco?” Se reprendió a sí misma.

Luego recordó su extraño sueño, sorprendida aún por lo real que lo había sentido.

“Y yo pensaba que mi vida era problemática…” suspiró. “Ser un gato callejero sí que debe ser una putada…”

Salió del baño con una toalla enrollada en el cuerpo intentando no hacer ruido, pero la gata despertó y la miró nuevamente. Solo que esta vez, no se la veía amenazadora. Sakura la observó y de repente sintió respeto por ella. El animal pareció entender: se incorporó, se desperezó y frotó su cabeza cariñosamente contra el mentón del rubio.  Luego saltó sobre el borde de la ventana. Le dirigió una última mirada a la chica, y Sakura comprendió perfectamente. Si volvía a hacerle daño a su humano, aparecería de nuevo para defenderlo.  Aunque tuviera que venir desde el otro mundo.

Cuando la gata se lanzó de nuevo al vacío, Sakura corrió hacia la ventana y se quedó mirando la calle un buen rato. Ni rastro de ella.  Se giró al escuchar que Naruto había despertado y se dirigía de puntillas  a la puerta.

- Eh, fantasma. – le llamó.

El rubio se volvió cabizbajo.

- Yo… solo me quedé para comprobar que estabas bien… ya me iba.

Al ver de nuevo su sonrisa avergonzada a Sakura le ocurrió algo extraño. Notó un calor en el pecho que fue como si la luz del sol la inundara de repente. Sintió que no podía dejarle marchar de ninguna manera.

Enseguida dio unos pasos rápidos hasta colocarse entre él y la puerta, bloqueando la salida.

- No…- murmuró acariciando ligeramente su cara. – Quédate… por favor…

- ¿No te marchabas hoy de la ciudad?

- En realidad no tengo prisa… - susurró frotando su mejilla contra el hombro de él.  – Y perdona lo de anoche.

- ¿No estás enfadada? – se sorprendió el chico.

Ella negó con la cabeza. ¿Cómo iba a enfadarse con la persona que amaba?

Espera. ¿Le amaba? ¿Cómo que le amaba? ¿Estaba bipolar o qué?

Un recuerdo lejano la invadió por completo: estaba en la calle sola, agotada y hambrienta, y él apareció con gestos tranquilos, comida caliente, palabras amables y su eterna sonrisa. Luego descubrió sus caricias y se hizo adicta a ellas, a su voz y a su dulzura. Se convirtió en el centro de su vida.  

Sí, le amaba.

- Atún  - murmuró como hipnotizada.

- ¿Atún?¿Qué dices?

- Me apetece…empanada de atún. – Sakura se relamió ligeramente.  - O mejor…

Acercó sus labios a los de Naruto y le besó lento. Un leve suspiro  escapó sin querer de su garganta, produciendo un sonido suave, ronco y placentero… como un…

… ronroneo.



Finalmente, comentar que la gatita que inspiró la historia existe en realidad, y aunque perdió el ojo fue adoptada  ^^
Para los aficionados al gore, tengo la foto si la quereis ver (aunque es dura...). En fin, si os interesa, pedídmela.

Gracias por leer !!


Última edición por Eva2.0 el Miér Dic 04, 2013 7:22 pm, editado 1 vez
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Re: --- LA GATA NEGRA --- 3.12.13

Mensaje por Leon el Miér Dic 04, 2013 5:35 pm

La historia es "Rara" pero con gran calidad, muy buena narrativa y enlazar a Sakura y a la gatita es magistral. Porque creo que la gatita termino en el cuerpo de Sakura, repito creo y sí es así, que bien, porque la Sakura humana (por así decirlo) me parece que por momentos era bastante frívola, aunque tal ven no tanto, pues no cedió ante el chantaje de Madara, cuando le convenía y hasta iba pasar buenos momentos ( si hablo de sexo).

Y la gatita, un amor, que belleza de ser... El alma gemela de Naruto, sin lugar a dudas.

Onion bye 
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Re: --- LA GATA NEGRA --- 3.12.13

Mensaje por Eva2.0 el Miér Dic 04, 2013 10:03 pm

gracias por comentar Leon =)

Te aclaro cosillas:

Leon escribió:
creo que la gatita termino en el cuerpo de Sakura, repito creo y sí es así, que bien, porque la Sakura humana (por así decirlo) me parece que por momentos era bastante frívola.
 
Pues sí, esa era la idea exactamente.
Sakura inicialmente es una persona un poco sórdida. Aunque no es mala y tiene una ética (quiere mantener su trabajo por su profesionalidad, no por su cuerpo, y ayuda a Naruto altruistamente operando a la gata), en general solo piensa en sí misma. Es una amargada que no ve más allá de sus propios problemas.
Como la gata muere en Halloween (durante la anestesia), su cuerpo "no muerto" se queda pululando por ahí, cerca de Naruto. Al final su pequeña alma se cuela dentro de Sakura y se funde con ella. Esto es lo que hace cambiar la forma de ser de la chica. Inicialmente  ella solo piensa en el rubio como un entretenimiento (en realidad le está utilizando también). Pero gracias a la gatita llega a conocer los problemas mucho mayores que tiene cualquier animal de la calle y también la maravillosa persona que es Naruto en realidad. A partir de ahí nace una nueva y más tierna relación entre ellos.
El amor nos hace mejores. Al menos es mi forma de pensar. =^.^=

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Re: --- LA GATA NEGRA --- 3.12.13

Mensaje por Eri-chan el Jue Dic 05, 2013 1:14 am

Muy interesante tu OS eva, me gusto aunque como dijo " Leon" sakura era un poco frívola. Fue tan curiosito lo de la gatita y sakura.

Me dio risacomo sakura trataba a la gatita y la gatita a sakura, era tan divertido leer esas partes, mas me dio risa cuando la gata se le lanzo a sakura encimaXD

A sakura ya le gustaba naruto y a naruto sakura, genial;)

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Re: --- LA GATA NEGRA --- 3.12.13

Mensaje por arminius el Jue Dic 05, 2013 2:04 am

como dije antes, este fic me llegó al corazon. a veces las personas no nos damos cuenta lo mal que la pasan otros y pensamos que nuestros problemas son siempre "lo peor que le puede pasar a alguien".

este shot no solo refleja la mirada de una chica atraves de un ser que la paso muy mal, sino tambien que las pequeñas cosas pueden hacernos tanto o mas felices que tener mucho de todo.

sakura sufre un cambio, pero en esencia no es mala. simplemente logra ver a atraves de la gata otra perspectiva de la vida.

realmente es para felicitarte, y para apoyarte en tus futuros proyectos. y sin mas, me dio mucho gusto leerte.


saludos.
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Re: --- LA GATA NEGRA --- 3.12.13

Mensaje por madara es malo el Mar Abr 01, 2014 2:41 pm

cabe mencionar:
cabe mencionar que me he obsesionado con este shot... es realmente bueno ToT... sakura si me pareció un poco frívola, pero dormir de día y trabajar de noche con ese maldito de jefe... pues quien no... como dijo ella misma, se estaba volviendo insociable... por suerte llego nuestra "ternurita fierecilla" para hacerle ver mas allá de sus propios problemas...


me gusto el final... lo único malo es que te deja con ese sentimiento de "ganas de mas"...


estoy obsesionado  Onion D: ... es una lastima que eva-sempai nos dejara... espero que algún día el destino la vuelva a unir con nosotros... hasta que llegue ese día solo queda decir...

... Bye ...
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